CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 173 / JULIO / 2014

Sr. Director: soy la madre de una niña que tuvo cáncer. Y digo tuvo porque mi hija falleció -si no diría tiene- ya que hoy no hay ningún tratamiento que cure esta enfermedad. Ante lo cual me pregunto cómo es posible que después de tantas décadas de investigación sobre el cáncer no haya aún tratamiento eficaz alguno. ¿No será que no interesa encontrar la cura o darla a conocer si se ha hallado? En estos días se está celebrando precisamente el juicio sobre el famoso Bio-Bac y yo podría decir, como hacen otros, que se trata de un producto que no funciona ya que mi hija falleció tras tomarlo ¡pero no es así! Porque lo cierto es que a mi hija ese producto le ayudo muchísimo. Desgraciadamente no pude comprobar si le hubiese llegado a curar porque hubo gente que, sin conocerlo, decidió retirarlo del mercado sin ningún tipo de consideración. Tuve así que dejar de dar Bio-Bac a mi hija porque se me acabó y no podía adquirir más. Y a partir de ese momento empezó a empeorar a pasos agigantados llegando a producirle la MUERTE. Y pongo muerte en mayúsculas porque a mi hija no la mató el cáncer, la mataron quienes -y tienen nombre y apellidos- decidieron retirar el producto del mercado para proteger otros intereses. Personas a las que solo deseo que un día vivan la misma experiencia que me tocó vivir a mí. Sé muy bien que Bio-Bac no es un medicamento que se vendía poco menos que como «milagroso» como se han dedicado falsamente a pregonar muchos medios de comunicación. Es un producto que, como todos los que nos imponen los médicos, unas veces funciona y otras no. ¿Es por eso una estafa? Porque entonces el tratamiento que le puso el oncólogo a mi hija también es una estafa ya que tampoco la curó; es más, la hizo vivir antes de morir los peores momentos de su vida debido a sus terribles efectos secundarios. ¿El tratamiento con quimioterapia cura? Puedo responder sin dudar a esa pregunta: por desgracia NO. No cura. Es más, antes de recibir quimioterapia hay que firmar un consentimiento en el que se te advierte, entre otras muchas cosas terribles, que a los diez años -o antes- puede provocarte metástasis y otro tipo de tumores. El que no lo crea que pregunte a toda la gente que se ha visto obligada a firmar ese consentimiento ¡porque nadie les dijo nunca que hay tratamientos alternativos! En suma, yo no puedo decir que el Bio-Bac cure el cáncer ¡porque no me dieron la oportunidad de poder comprobarlo con mi hija! Había mejorado muchísimo pero en cuanto le quitaron el Bio-Bac empeoró rápidamente y a continuación recibió uno de los peores y más agresivos tratamientos de quimioterapia que existen ¡aun sabiendo quienes se lo proporcionaron los terribles efectos secundarios que iba a sufrir! Y eso a pesar de que la oncóloga que la trató, considerada una de las «mejores» de España, nos reconoció que en ninguno de los casos con el mismo tumor que el de mi hija que habían tratado -y eran muchos- había funcionado el tratamiento. Pero entonces, ¿por qué lo siguen aplicando? Y, sobre todo, ¿por qué no se nos informó de que había alternativas naturales mucho menos agresivas? Afortunadamente fue entonces cuando conocimos el Bio-Bac por personas que lo estaban tomando y mi hija empezó a ingerirlo. Y a partir de entonces los efectos secundarios de la quimio casi desaparecieron a excepción de la caída del cabello. Tenía una vida casi como la de cualquier niña sana de su edad cuando en el hospital en el que mi hija recibía la quimioterapia vi a niños con el mismo tratamiento y los efectos secundarios eran ¡HORRIBLES! Pido pues que se deje de echar «mierda» a ese producto; es evidente que puede ayudar a muchas personas a curarse o, cuando menos, a tener un recorrido hacia la muerte mucho más digno y mejor que con cualquier otro tratamiento. Y a los familiares de las personas a las que el Bio-Bac no les funcionó quisiera hacerles una pregunta: ¿acaso les funcionó el tratamiento convencional que les dio su oncólogo? Y si la respuesta es no porque desgraciadamente ya no están entre nosotros que piensen que quizás a ellos el Bio-Bac no les funcionó pero a muchas otras personas sí. Me consta. Y tienen derecho a elegir. ¡Que se deje a cada persona decidir libremente ya que se trata de su salud y de su vida! ¡Basta de imposiciones! Me gustaría terminar dando las gracias a D. Fernando Chacón por el tiempo invertido en sus investigaciones y a su hijo Rafael por la lucha que sigue manteniendo para sacar adelante un producto que sin duda puede hacer mucho bien a la humanidad. Y asimismo se lo agradezco a todas esas personas a las que ha salpicado esta lucha y se han tenido que sentar ante un juez por el simple hecho de conocer, trabajar o tener amistad con Rafael Chacón. Doy igualmente las gracias a todos los que sin interés personal alguno, por simple humanidad, nos ayudaron a conseguir Bio-Bac e incluso necesitándolo nos lo cedieron para que mi hija pudiera tomarlo mientras salía de nuevo a la venta… sin pensar que eso iba a requerir muchos años. Finalizo esta carta deseando que quienes retiraron de la venta el Bio-Bac hace doce años condenando al sufrimiento y a la muerte a mi hija y a muchos otros enfermos ¡paguen por ello! Y mi reconocimiento público a todos los que seguís luchando por la dignidad y defendéis la libertad de los enfermos para elegir sin trabas cómo superar sus problemas de salud.

Rocío Gutiérrez

Gracias a usted por compartir sus pensamientos y sus palabras; por nuestra parte nos remitimos a las decenas de textos en los que hemos hablado de este asunto así como al reportaje que aparece en este mismo número sobre lo acaecido en el juicio que acaba de celebrarse.


Sr. Director: aunque ya reciben numerosas felicitaciones no quiero dejar pasar la oportunidad de expresarles mi agradecimiento por el apoyo que nos proporcionan a los lectores en el camino de nuestra evolución personal y social. Una vez dicho esto paso a expresarles mi comentario: soy lector de la revista desde el principio y mi comentario tiene que ver precisamente con sus primeras etapas. Entiendo que cuando surgió sus contenidos podían ser demasiado avanzados para la generalidad de la población y al ser una revista totalmente desconocida debía, para poder subsistir, dar un giro importante a su línea editorial. Al menos yo pienso que sus condicionamientos iniciales no son los actuales y a la revista le falta algo. Sé que las terapias físicas y biológicas son una parte importante de la Medicina y las más accesibles y entendibles por el gran público pero considero que la enfermedad es solo una parte del proceso evolutivo del ser humano y puesto que actualmente nos encontramos en un momento crítico de su desarrollo personal y social entiendo que la revista debería incluir esta faceta. Porque, como ya he dicho, las terapias biológicas y energéticas son importantes pero puesto que la enfermedad no es un mero desequilibrio corporal de origen casual (concepto defendido por la medicina convencional) sino que forma parte de un programa integral que tiene que ver con nuestro proceso evolutivo a nivel individual y como grupo social y tiene que ver mucho con nuestras emociones y nuestro plan de vida si solo nos quedamos en la primera parte quizás nos estemos perdiendo lo más importante. Pienso pues que en la revista, tanto en los consejos que se dan en la sección de Cartas al Director como en los artículos, deberían aparecer reflexiones relacionadas con estos principios. Se por experiencia que la gente está deseosa de información que les ayude a entender las circunstancias de sus vidas, los «porqués» de su enfermedad y disponer de una guía que les pueda proporcionar más salud, paz y felicidad. Eso sí, aunque tal es mi deseo cuentan con mi respeto respecto a la decisión que consideren más oportuna para la revista. Les adjunto copia en PDF de un libro que acabo de terminar titulado Una teoría sobre la vida: por qué, cómo y cuándo suceden las cosas que de alguna manera quiere contribuir a que la gente pueda entender los sucesos que diariamente les acontecen y en muchas ocasiones les sobrepasan. Si de alguna manera lo consideran de utilidad tienen mi autorización para usarlo como consideren oportuno. Un saludo

Angel L. Arroyo Montemayor
(Cáceres)

Le agradecemos su sugerencia pero lo que teníamos que contar sobre ello ya está publicado y no tenemos intención de repetirnos. Tendría sentido hacerlo antes de la existencia de Internet y si nosotros no hubiéramos desarrollado una web –www.dsalud.com– en el que todos esos textos están disponibles de forma permanente pero afortunadamente no es el caso. Es más, hemos dado ya a conocer algunas de las obras más significativas en ese ámbito, entre ellas una de las pioneras: La enfermedad como camino del psicólogo Thorwald Dethlefsen y el doctor Rudiger Dahlke (Ed. Debolsillo). Lea asimismo el artículo que con el titulo La curación depende de nosotros, no del médico publicamos en el nº 1 de la revista, el capítulo 3 del Curso de Salud que publicamos en los primeros números y apareció en el nº 4 con ese mismo epígrafe –La enfermedad como camino-, el reportaje Las claves de la enfermedad publicado en el nº 2 y que de forma excepcional reeditamos en el 170 como homenaje a Joaquín Grau con motivo de su fallecimiento, los textos aparecidos en la sección de Salud y Armonía que se publicaron en los números 24 a 30, 32, 34, 36, 39, 43, 46 y 53 a 56 escritos por el Dr. Jorge Carvajal y los artículos de la sección de Crecimiento Personal que escritos por María Pinar Merino aparecieron entre los números 11 y 65. Basta leerlos para entender que, en efecto, la enfermedad tiene una doble lectura porque en muchos casos responde a la somatización de los conflictos humanos a nivel mental y emocional. Ahora bien, aunque ese aspecto es fundamental no es menos cierto que eso es sobre todo así, que es el principal parámetro a tener en cuenta, en una sociedad no contaminada. Porque le aseguramos que hoy día el principal problema está en el aire que respiramos, el agua que bebemos, los alimentos que ingerimos y las radiaciones artificiales que atraviesan nuestros organismos. Y que por mucho que usted intente equilibrarse con técnicas de crecimiento y desarrollo espiritual como su organismo esté invadido de tóxicos no va a encontrar nunca la armonía. Es pues vital que este aspecto se conozca y resuelva. Enseñar yoga por ejemplo nos parece bien pero no pretenda que alguien sediento, hambriento, desnutrido, dolorido, intoxicado y con los órganos afectados -cerebro incluido- esté por la labor de practicarlo. Como usted bien sabe, «mens sana in corpore sano«.


Sr. Director: en mi niñez –hablo de los años 40, antes de que se inventara la penicilina- tuve una lesión tuberculosa que me dejó cicatrices en el pulmón. El caso es que durante 70 años he estado bien pero ahora tengo algo de tos y he adelgazado 8 kilos. El neumólogo dice que probablemente se me han reactivado las lesiones y me sugiere someterme a un TAC ya que la radiografía no permite confirmar con claridad la existencia de la lesión. Y que si así fuera debería tomar isoniazida, etambutol y demás medicación de esa índole que, como bien saben, puede producir como efecto secundario graves patologías de hígado. Así que me debato en la duda y es eso lo que me impulsa a preguntarles: 1) ¿Es imprescindible hacerse un TAC, pese a su radiación, para saber con certeza si se han reactivado las lesiones o, incluso, si es otro tipo de morbilidad? 2) En caso de que realmente existieran las lesiones, ¿creen que existe en la medicina alternativa alguna terapia realmente eficaz y esperanzadora contra la tuberculosis o sólo remedios de índole menor? 3) En su caso, ¿me recomendarían algún médico en concreto para esta situación? Atentamente,

José Sánchez San Martín
(Madrid)

Hemos explicado varias veces que someterse a una Tomografía Axial Computarizada o TAC tiene riesgos nada despreciables. La radiación que se recibe en poco tiempo es tan alta que aumenta el riesgo de sufrir cáncer; sobre todo leucemia y tumores cerebrales. Y es que un TAC emite entre 10 y 1.000 veces más radiación –depende de la zona del cuerpo irradiada- que una radiografía convencional y ya ésta se considera peligrosa. Por otra parte, inferir que se pueden haber «reactivado» unas cicatrices que usted tuvo en los pulmones hace décadas suena a ciencia-ficción. En cuanto a la medicación que le sugiere el neumólogo que podría tener que tomar usted mismo ya se responde de forma inteligente. ¡Y todo porque tiene algo de tos y ha adelgazado! Realmente kafkiano. Le sugerimos que acuda a la consulta de un buen médico naturista que averigüe qué le pasa de verdad; por ejemplo a la del Dr. Santiago de la Rosa (91 431 35 16) o a la del Dr. Enrique de Juan (91 549 02 11). Y mientras, para tratar una posible infección pulmonar machaque un par de dientes de ajo, mézclelos con aceite de oliva y aplíquese la masa en las plantas de los pies durante unos minutos -un par de veces al día- ya que sus principios activos atraviesan la piel y llegan hasta los capilares sanguíneos de forma casi instantánea; lo explicamos este mismo mes en un amplio reportaje en el que además damos cuenta de que el ajo tiene las mismas propiedades antibióticas que la penicilina sin ninguno de sus efectos secundarios. Y por la noche, a fin de evitar que un olor tan fuerte le impida dormir, haga lo mismo pero con Vicks Vaporub.


Sr. Director: me gustaría consultarles sobre el calcio. Verán, padezco Distrofia Muscular progresiva desde los 14 años -ahora tengo 52- y hace tres meses me dijeron que estoy en el límite de padecer osteoporosis por lo que el médico me ha mandado Demilos (1.500 mg de carbonato de calcio y 1.000 UI de vitamina D). Además tomo desde hace diez años una ampolla de Hidroferol Choque que ahora me han aumentado a dos cada 15 días (cuando me rompí la tibia). Afortunadamente aún continúo caminando 50 minutos diarios gracias a la ayuda de mi madre y puedo permanecer de pie mucho tiempo; hasta una hora y más. En fin, me gustaría que hablaran sobre el calcio, la cantidad que se debe tomar, su absorción… Es que no me sienta bien. Y, obviamente, me gustaría saber qué otras alternativas existen. ¿Quizás el calcio homeopático? Desde los treinta años llevo una alimentación basada en la Macrobiótica. Hice el cambio porque la musculatura se ponía muy pesada y dura, cursaba con inflamación y así no podía caminar. Fue un cambio muy bueno para mí. He leído asimismo en uno de sus artículos que sería bueno el cobre. ¿Es así? Añadiré que también tengo hipotiroidismo desde hace unos nueve años; al principio tomaba Thyoroidea Compositum pero ahora llevo dos años tomando 0,25 de Eutirox porque con el otro se eleva el TSH (siempre he tenido bien la T3 y la T4). Asimismo he aumentado el Strumeel 1/1/0 porque vuelvo a tener ligeramente elevada la TSH (5,15 cuando el valor debe ser de 4,95) pero no quiero aumentar el Eutirox. Por lo demás estoy bien pues no tengo problemas añadidos. Tomo varias vitaminas, Q10 (100 mg), 2 perlas de ajo, isoflavonas de soja (100 mg) y 2.800 mg de omega 6 y omega 3. Supongo que con una enfermedad como ésta pensarán que poco se puede hacer pero si me pueden orientar les estaré enormemente agradecida. Reciban un cordial saludo,

Mª Luz Alsasua
(Madrid)

La llamada Distrofia Muscular Progresiva o Distrofia Muscular de Duchenne (DMD) se considera efectivamente una patología genética con un patrón de herencia de tipo recesivo ligado al cromosoma X que provoca la destrucción del músculo estriado afectando primero normalmente a los músculos de la cara y luego a los de las manos, antebrazos, piernas y pies; y por tanto se manifiesta en hombres siendo las mujeres sólo transmisoras de la enfermedad, luego, ¿cómo va usted a padecer esa enfermedad? Aunque haya médicos que entiendan que ese hecho lo que implica es que la enfermedad sí la pueden padecer mujeres pero son «asintomáticas» en su caso es obvio que hay síntomas de «algo» luego, ¿en qué se basa el suyo para decir que usted padece ese problema? Mire, el gen anormal que codifica la proteína distrofina encargada de conectar los filamentos de actina con la matriz extracelular se encuentra en el locus Xp21.2.1 y la distrofia se produce porque hay mutaciones aberrantes en ella haciendo desaparecer las fibras musculares afectadas y apareciendo en su lugar tejido adiposo. Se trata pues de una enfermedad degenerativa que suele comenzar efectivamente en edad infantil y termina con graves limitaciones o la muerte. ¿Y usted lleva con ella 38 años? Le sugerimos que acuda a alguien que averigüe cuál es problema real porque desde luego usted no padece lo que le han dicho; poca gente supera 20 años con la enfermedad porque no hay tratamiento. De hecho solo se recomiendan medidas de apoyo como fisioterapia, psicomotricidad, logopedia o terapias de control orientadas a mejorar la funcionalidad y la calidad de vida. Y si bien actualmente se encuentra en estudio una terapia génica que se está probando en ratones, perros y gatos el gran tamaño del gen afectado dificulta la copia entera del mismo mediante los vectores virales normalmente usados; de ahí que se esté probando la introducción de oligonucleótidos anti-sentido que realicen un empalme alternativo e intentar así corregir el gen. Insistimos pues: acuda a alguien que pueda decirle cuál es su problema porque solo sabiendo la causa del mismo es posible plantear un protocolo de actuación terapéutica. Mejor dentro del sistema sanitario porque las pruebas para ello son muy caras y de ahí que no le demos alternativas en el ámbito privado.


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173
Julio 2014
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