Sr. Director: soy la madre de una niña que tuvo cáncer. Y digo tuvo porque mi hija falleció -si no diría tiene- ya que hoy no hay ningún tratamiento que cure esta enfermedad....
Sr. Director: me dirijo a ustedes en la confianza de que puedan ayudarme sobre un problema de salud que padezco desde hace aproximadamente 5 años. En 2011 me diagnosticaron Tiroiditis de Hashimoto -una enfermedad autoinmune- y paralelamente empezaron a salirme lesiones en la piel....
Sr. Director: en el nº 170 de la revista publicaron ustedes una carta mía en la que terminé lanzando la siguiente reflexión fruto de mi dura experiencia: ¿Por qué quienes tienen la grandísima responsabilidad de gestionar nuestra salud son incapaces de contrastar lealmente y sumar conocimientos y prácticas para conservar un bien tan básico y escaso como la vida?...
Sr. Director: tengo 39 años y tras unos meses con micción frecuente me han diagnosticado después de una ecografía urológica, una flujometría y una uretroscopia HBP I: lóbulo medio incipiente....
Sr. Director: tengo 68 años y a veces el colesterol alto por lo que decidí tomar productos naturales y omega 3 para bajar su nivel aunque sin lograrlo del todo....
Estimado Sr. Campoy: quisiera ante todo felicitarle y darle las gracias a usted y a su equipo por la fantástica labor que están realizando y que tanto ayuda a mejorar la calidad de vida de muchas personas....
Cuarenta aditivos alimentarios de consumo masivo pueden provocar insomnio (y 2)
Además de las causas externas o endógenas y de la incidencia negativa de muchos fármacos en el descanso nocturno –como ya hemos explicado en la primera parte de este artículo– hay otros productos que provocan insomnio y la mayoría de la gente los consume ¡sin saberlo ni quererlo! Nos referimos a los numerosos aditivos presentes en gran cantidad de los alimentos que ingerimos habitualmente, problema desconocido no ya para los ciudadanos –que también– sino para la mayoría de los profesionales sanitarios y responsables políticos de nuestra sociedad. De hecho, la mayor parte de los especialistas lo ignora y, por tanto, no pueden sugerir a sus pacientes que los eliminen de la alimentación diaria ya que ni siquiera ellos saben cuáles son. Algo que explica por qué a menudo sus consejos no suelen ser eficaces y tantos millones de personas se ven abocadas a consumir fármacos iatrogénicos, es decir, de graves efectos adversos. Lo explicamos en detalle confiando en que nuestros lectores adviertan de este hecho a sus familiares, amigos y allegados.