CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 172 / JUNIO / 2014

Sr. Director: en el nº 170 de la revista publicaron ustedes una carta mía en la que terminé lanzando la siguiente reflexión fruto de mi dura experiencia: ¿Por qué quienes tienen la grandísima responsabilidad de gestionar nuestra salud son incapaces de contrastar lealmente y sumar conocimientos y prácticas para conservar un bien tan básico y escaso como la vida? La contestación a mi carta, cuya publicación agradezco pero que en cualquier caso es exclusiva decisión y responsabilidad de la redacción, supone una declaración de principios en contra de la Quimioterapia en general, posición que comparto como enferma que se sometió a la misma pero avanzan un juicio sobre la inoportunidad de su aplicación en mi caso que, sinceramente, debería ser acompañada de una necesaria aclaración o justificación coherente con la profesionalidad de la que habitualmente hacen gala. Y para ello infieren -es decir, llegan a una conclusión firme en función de alguna información de la que parecen disponer- que los tres médicos que me atendieron -Pérez Olmedo, De la Rosa y Martí Bosch- no pudieron recomendarme el tratamiento de Quimioterapia en ningún caso aun conociendo perfectamente mi enfermedad y la evolución de la misma después de seguir sus tratamientos alternativos durante un año. E infieren también que únicamente estos doctores habrían optado por asumir mi decisión ya que es a mí a quien corresponde decidir en última instancia sobre mi salud y mi vida… ¡Faltaría más! En suma, concluyen poniendo en duda la información que refleja mi carta. ¿Infieren acaso que miento deliberadamente? Pues se equivocan gravemente en el fondo y la forma. Los doctores citados, después de aplicar durante un año los diferentes tratamientos de sus especialidades, con diferentes enfoques, con más o menos dudas de la oportunidad en el tiempo, concluyeron que la Quimioterapia era la única posibilidad a pesar de “mi posición” personal en contra de este tratamiento. Estimaron que se trataba de salvar mi vida en aquel momento y, a partir de ahí, contrarrestar los efectos de la Quimioterapia y ayudarme a superarlos, objetivo plenamente conseguido hasta el día de hoy. Estos profesionales, sí, hicieron gala de un gran respeto hacía mi como persona y paciente además de contrastar lealmente y sumar conocimientos y prácticas para conservar un bien tan básico y escaso como la vida lo cual parece contrariar la línea editorial de la revista que se expresa en este caso con el más puro radicalismo integrista lo que, de verdad, no nos ayuda en nada. Atentamente,

Olga Amoedo Cabrera
(Pontevedra)

Lamentamos que considere nuestra postura del «más puro radicalismo integrista» y, sobre todo, que olvide que usted llegó a esos tres profesionales a través nuestro cuando sus oncólogos entendieron que ya no había nada que hacer tras diagnosticarle un Linfoma Folicular No Hodgkin en estadio IV, quimiorresistente y mortal. Lo cierto es que si nosotros no lleváramos más de una década denunciando lo que pasa y dando a conocer estudios, trabajos y tratamientos que otros ocultan -por miedo o por intereses bastardos- quizás ni usted ni otros muchos hubieran salido adelante. En lo que sí tiene razón es en nuestra contundencia sobre la Quimioterapia que consiste en dar venenos a los enfermos -de todo tipo, naturales y sintéticos- con la esperanza de que las células cancerosas mueran y el paciente sobreviva aunque se destruyan a la vez muchas células sanas. Porque se puede «revestir» el lenguaje para darle al asunto una apariencia más «científica» pero básicamente consiste en eso. Y nosotros entendemos que no se justifica envenenar el organismo para tratar el cáncer. De hecho no existe un solo ensayo que demuestre la eficacia preventiva o curativa de un solo quimioterápico. El propio presidente de la Sociedad Española de Oncología nos dijo hace años en un programa en Telemadrid que ¡claro que los había! Le dijimos que nos pasara las referencias científicas y dijo públicamente que lo haría pero mintió: no nos las ha pasado nunca a pesar de que se lo reclamamos varias veces por correo electrónico recordándole su promesa. Y es obvio que si las hubiera nos las habría pasado. ¿Por qué no lo hizo? Pues porque no existen. En fin, podíamos haber tirado su carta a la papelera ya que nos parece fuera de tono y no es precisamente la de una persona agradecida por haber tenido alternativas al tratamiento quimioterápico convencional pero, contra lo que usted afirma, llevamos años demostrando que nosotros no censuramos ni insultamos a nadie por no pensar de la misma forma.


Sr. Director: me pongo en contacto con ustedes para pedirles consejo y ayuda sobre la enfermedad de mi marido. Tiene 59 años y fue fumador durante 30 pero hace 12 lo dejó de la noche a la mañana porque siempre tuvo en mente que le podía perjudicar. El caso es que hace 3 años, a raíz de una neumonía, le hicieron un TAC, descubrieron que tenía fibrosis pulmonar y desde entonces ha ido perdiendo capacidad respiratoria. Hace un mes le hicieron una biopsia pulmonar para confirmar el diagnostico y el resultado fue neumonía intersticial tipo usual. Hay un medicamento para la fibrosis que se llama Pirferidona pero aún no se comercializa en España; parece que da buen resultado y evita que la enfermedad avance. ¿Saben cómo se puede obtener? También existe la opción de entrar en un ensayo clínico pero nos da un poco de miedo. Por otra parte, nos hablan de posible trasplante. Les agradecería muchísimo que nos pudieran indicar alguna terapia alternativa que pueda ir bien para esta enfermedad y el nombre de algún profesional en Barcelona que la trate con buen resultado. Un cordial saludo,

Caterina Massaguer

La Pirfenidona se comercializa en España como Esbriet y se trata de una molécula sintética que inhibe la síntesis de colágeno y la proliferación de fibroblastos disminuyendo los niveles de diversas citoquinas. Y su fabricante ha conseguido que se recomiende para tratar la fibrosis pulmonar idiopática leve o moderada a pesar de que solo «retrasa» su evolución -si es que realmente lo hace- al ser antirradicalar e inhibir la peroxidación de lípidos. Sin embargo puede dar lugar a problemas gastrointestinales -náuseas, diarrea y dispepsia-, fotosensibilidad, urticaria, vértigo, pérdida de peso, fatiga, ictericia, problemas hepático-biliares (incluido fallo hepático), hematológicos -agranulocitosis, leucopenia y neutropenia- y renales. De momento porque acaba de salir al mercado. Estando absolutamente contraindicado con su consumo el tabaco. No se lo aconsejamos pues en absoluto. Mire, se dice que se sufre una enfermedad pulmonar intersticial -entre ellas la neumonía intersticial tipo usual- cuando las vías aéreas inferiores se inflaman y las paredes de los alveolos se fibrosan dificultando la respiración, lo que se achaca a la inhalación de polvo, sustancias orgánicas y microbios patógenos aunque también puede provocarla alérgenos y diversos fármacos así como estar sometido a radiaciones electromagnéticas; diciéndose que es «idiopática» cuando se ignora la causa. A nuestro juicio el problema aparece normalmente sin embargo cuando nuestro sistema de limpieza o drenaje falla y el material tóxico de desecho empantana el espacio acuoso que baña los tejidos intoxicándolo y volviéndolo ácido, carente de oxígeno y deficitario en nutrientes ante lo que sólo pueden pasar dos cosas: que las células de la zona sobrevivan y den lugar a distintas patologías –cáncer incluido- o se mueran; siendo en este segundo caso cuando el organismo las fibrosa o enquista. Es como aparecen los fibromas y los quistes. Es decir, ésa es la causa de los fibromas mamarios, los fibromas uterinos, los fibromas prostáticos, los quistes de ovarios y los quistes mamarios salvo que esa intoxicación/acidificación tenga lugar en los tejidos centrales porque entonces lo que aparece es fibrosis pulmonar, fibrosis renal, fibrosis hepática, quistes renales, quistes hepáticos o quistes pulmonares. Nuestro consejo pues es que su marido desintoxique, alcalinice y oxigene a fondo el organismo –hemos explicado muchas veces cómo hacerlo- asegurándose de no ingerir alimentos, productos o fármacos que lo agredan. Su caso no es idiopático -de origen desconocido- sino muy conocido: los cientos de sustancias químicas tóxicas presentes en los cigarrillos (y las que haya podido consumir con la alimentación y los medicamentos). Sugerimos pues que su marido acuda a un profesional experto en Medicina Naturista y no a uno convencional que se limite a darle paliativos.


Estimado Director: escribo por la perplejidad que me ha causado la lectura de un artículo sobre los ácidos grasos omega-3 a fin de conocer vuestra opinión. Se trata de una publicación del Journal of National Cancer Institute en el que se afirma, en base a ciertas experimentaciones, que los omega-3 pueden producir cáncer de próstata cuando éstos se recomiendan a los varones precisamente para los problemas de la próstata. La verdad es que me sorprenden estas contradicciones y la falta de criterios seguros y unánimes en el ámbito de la salud. ¿Cuál es su opinión? Muy agradecido.

A. G.
(Madrid)

Efectivamente, un estudio conjunto de varios investigadores de distintos centros que con el título Plasma Phospholipid Fatty Acids and Prostate Cancer Risk in the SELECT Trial (Ácidos grasos de fosfolípidos de plasma y el riesgo de cáncer de próstata en el estudio SELECT) se publicó «on line» el 10 de julio de 2013 en el Diario del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos asevera haber encontrado una asociación estadística entre los ácidos grasos omega-3 y un mayor riesgo de cáncer de próstata. En el estudio SELECT -siglas en inglés del Estudio del selenio y la vitamina E para prevenir el cáncer- participaron más de 35.000 varones de más de 50 años y entre ellos había datos de 834 hombres que padecían cáncer de próstata que se compararon con los de otros 1.393 del mismo estudio seleccionados al azar. Pues bien, como los primeros tenían un nivel superior de ácidos grasos omega-3 se infirió con los demás datos disponibles que las personas con un nivel más alto de ellos tienen un riesgo un 43% mayor de desarrollar cáncer de próstata y un 71% de desarrollar cáncer de próstata de alto grado. Datos que «corroborarían» los de un estudio efectuado en 2011 por el Fred Hutchison Cancer Center. «Hemos sido capaces de replicar los hallazgos realizados en 2011 y se confirma que los ácidos grasos marinos omega-3 parecen desempeñar un papel en la aparición del cáncer de próstata» –declararía Theodore Brasky, coautor del estudio y profesor del Centro Integral del Cáncer de la Universidad de Ohio (EEUU)… pero añadiendo luego: «Es importante señalar sin embargo que estos resultados no están dirigidos a señalar si los omega-3 juegan un papel perjudicial en el pronóstico del cáncer de próstata». Los investigadores especulan con que quizás los omega-3 afecten negativamente al ADN. Nosotros debemos decir que todo esto no demuestra más que una cosa: que la fiabilidad de este tipo de estudios empieza a ser nula. Y que cada vez más sirven a intereses bastardos. El estudio citado tendría alguna credibilidad si resultara que entre los esquimales, consumidores casi exclusivos de alimentos muy ricos en omega-3 -como los mariscos (especialmente el krill), las morsas y las focas- la incidencia del cáncer de próstata fuera muy alta pero es que ¡no es así en absoluto! Luego ese estudio no merece crédito alguno. Es más, ¡qué casualidad que lo financien centros oncológicos a los que no les gusta nada que se promocionen productos naturales para tratar el cáncer! Mire, el estudio SELECT no explica siquiera qué dietas siguieron sus decenas de miles de participantes así que ni siquiera podemos saber si las personas con cáncer de próstata del mismo tenían altos niveles de omega-3 ¡precisamente porque lo sabían y estaban por eso tomando suplementos!


Estimado Director: tengo 68 años y me han extraído las piezas dentales de la parte inferior de la boca por lo que me veo obligada a alimentarme triturando todos los alimentos ya que de otra forma no puedo comer. He dejado pues el pan y la carne -sobre todo grasa- pero sí ingiero pavo, pollo y huevos además de verduras; por supuesto, todo triturado. El caso es que ante este cambio en mi alimentación adelgacé un poco animándome a hacerme en la farmacia de mi barrio un análisis de glucosa y colesterol pensando que las cifras se saldrían del protocolo. ¿El resultado? La glucosa estaba en 95 pero el colesterol en 300 con lo que el farmacéutico me pregunto si comía carne roja, mucha grasa, muchos huevos y algo más que no recuerdo. Y ante mi negativa se quedó asombrado. Luego me dijo que si persiste el problema tendré que medicarme para controlar el exceso de colesterol. El caso es que estoy desorientada y no sé qué hacer. Nunca me he medicado Tengo la suerte de que si me surge algún problema de salud lo resuelvo con la alimentación y, por tanto, no sé cómo se encuentra una persona con ese nivel de colesterol. Yo me encuentro muy bien a pesar de que hace casi tres meses que hice el cambio mientras estoy a la espera de que me solucionen el problema de la boca. Por favor, necesito tomar la decisión más apropiada porque no quiero incorporarme -lo haré mientras pueda- a la cola de la farmacia. Gracias de corazón.

Montse Barbera
(Almería)

Lo explicamos por enésima vez: todas las células necesitan colesterol para mantener saludables sus membranas; tanto la pared celular externa como las membranas que cubren el núcleo, las mitocondrias (unidades de producción de energía) y los lisosomas (sistema digestivo de la célula). El colesterol es vital para el organismo, especialmente para la salud mental. Además si el colesterol está alto en sangre puede deberse a que en el organismo hay déficit de él en algunas zonas y a través del suero sanguíneo se está llevando hacia ellas. La afirmación de que tener en sangre alto el nivel de colesterol total es peligroso no se sostiene; como no se sostiene la afirmación de que puede provocar problemas cardiovasculares o la de que hay «tipos de colesterol» distintos. Es más, el colesterol lo usa el organismo para evitar que uno se desangre taponando las grietas que aparecen en las arterias cuando éstas se deterioran por falta de nutrientes y de ahí que la estrategia adecuada para prevenir problemas cardiovasculares pase por proporcionar al cuerpo los imprescindibles: vitaminas -la C y la B sobre todo-, minerales -especialmente magnesio, cobre, potasio y calcio-, aminoácidos -en especial lisina y prolina-, bioflavonoides y coenzima Q-10. En suma, ¡olvídese de las absurdas recomendaciones actuales sobre el colesterol! Usted no necesita tomar fármaco alguno. Beba simplemente más agua y haga algo de ejercicio; por ejemplo, caminar media hora diaria.


Sr. Director: soy especialista en Enfermería y por mi profesión veo a muchos trabajadores que se vacunan solo porque en los telediarios se les dice que hay que hacerlo. El caso es que yo trato a los pacientes según las normas pero les informo de que la vacunación no es un procedimiento tan seguro como se vende y eso me ha hecho tener enfrentamientos con compañeros y médicos. El problema es que no puedo enfrentarme con el sistema más de lo que ya lo hago. Ejerzo pues una penosa enfermería adocenada por los corruptos sistemas públicos pero sigo siendo ese enfermero vocacional que no se cree todos los dogmas pecuniarios de la Sanidad. Afortunadamente pertenezco a una unidad canina de búsqueda y rescate a la que aporto mis conocimientos como experto universitario en Urgencias, Emergencias y Catástrofes así como mis conocimientos en PHTLS (soporte vital en traumatismo pre hospitalario). Trato pues de aunar mis conocimientos sanitarios junto a la labor logística de las misiones que la unidad pueda necesitar en una proyección internacional pero últimamente, ante eventos de esa índole, me he visto relegado a ser la última opción ya que por voluntad propia me niego a ser vacunado para poder ir a una misión internacional de ayuda. Mi pregunta es: ¿puedo librarme de dicha vacunación dentro de la ley? ¿Es moralmente aceptable privar de mi servicio y conocimientos a una población masacrada por negarme a seguir la recomendación de vacunarme solo porque lo dice la OMS (Organización Médica Sinvergüenza)? Gracias.

Javier Calleja Martinez

En España nadie puede obligarle a vacunarse; es ilegal. El problema es que si usted debe desplazarse a otro país puede encontrase con que para dejarle entrar le obliguen a estar vacunado contra alguna o algunas «enfermedades». Se trata de decisiones políticas injustificadas pero como cada país es «soberano» -es un decir- sus gobiernos pueden determinarlo así y usted no poder hacer nada. Bueno, podría acudir a los tribunales de cada país e iniciar en ellos una batalla legal que duraría muchos años por lo que no se lo aconsejamos. En cuanto a si es ético privar de sus servicios a otros por no aceptar vacunarse la respuesta es obvia: SÍ. Una cosa es que usted dispuesto a jugarse la vida por otros de forma altruista y otra jugarse la salud -y quizás la vida- de forma innecesaria e injustificada; máxime si está casado o comprometido y/o tiene hijos. La salud y la vida que tiene ante todo obligación ética de salvaguardar es la suya.


Estimado Sr. Campoy: soy suscriptora de la revista desde hace varios años y me gusta toda mucho pero en especial los consejos que dan en Cartas al Director; me parecen geniales. En fin, el caso es que desde hace unos días me encuentro en una encrucijada con un diagnóstico nada bueno. Tengo 72 años, una buena calidad de vida y desde hace mucho sigo una alimentación que va en la línea de La Dieta Definitiva; además soy activa y positiva. Sin embargo hace tres años y medio me detectaron un bulto entre la axila y el músculo dorsal ancho que resultó ser un tumor que me extirparon y radiaron procurando que no afectara a la mama. Al año, después de varias pruebas, me dijeron que ya no tenía que ir más a Oncología, solo a Ginecología. Durante aproximadamente un año tomé Tamoxifeno pero tuve que dejarlo pues las úlceras que me produjo en la zona vulvar y vaginal lo hacía insoportable. El caso es que hace unos dos meses me salieron unos pequeños bultos en la zona de la base del cuello -cerca del escote- y pensando que era algo de la piel acudí al dermatólogo quien me hizo una biopsia por si se trataba de una metástasis en la zona ganglionar debido al anterior problema de 2010. Hechas todas las pruebas el diagnóstico fue de «múltiples adenopatías patológicas en el hueco subclavicular». Y el tratamiento Arimidex -un inhibidor de la aromatasa- durante tres meses. Ahora voy regularmente a un médico naturista y he hablado con él del protocolo de los doctores Banerji. En fin, para no extenderme mucho le diré sin más todo lo que estoy tomando (y ya sé que sobre el Arimidex me dirá que si no he leído el prospecto para ver los efectos adversos y le diré que sí pero es que es difícil estando así reaccionar sin miedo). Yo lo tengo y por eso les pido ayuda y consejo. En suma, tomo todo lo que a continuación detallo: Kunkel Zinc 5CH (15 gotas al levantarme y acostarme), Fragaria vitis 20% (un comprimido tres veces al día) y Holoram Regenat (una cápsula con desayuno y comida). Y del protocolo de los Banerji Hydrastis 200 CH (2 gotas por la mañana en días alternos), Carcinosinum 200CH (2 gotas en días alternos con el anterior remedio), Symphytum 200CH (2 gotas mañana y noche diariamente), Calcárea Carbónica 200 CH (2 gotas mañana y noche 3 veces por semana) y el ya citado Arimidex 1 mg (1 comprimido diario). Muchas gracias.

María Luisa M.

Los médicos llaman adenopatía o linfadenopatía a la inflamación de los ganglios linfáticos (lo que puede acompañarse o no de fiebre), trastorno que cuando se debe a una infección viral bacteria, fúngica parasitaria se denomina adenitis y si ésta alcanza los canales linfáticos linfangitis pero que asimismo puede deberse a una picadura de serpiente, a un tumor, a un problema autoinmune (sarcoidosis, lupus eritematoso sistémico, artritis reumatoide…), a la ingesta de un fármaco -como la fenitoína, la tioamida o el ácido aminosalicílico entre otros-, a una reacción alérgica… Hablándose de tres «tipos» -folicular, paracortical e histiocitosis sinusal- según su manifestación y localización. Ahora bien, el Arimidex que le han recetado es un inhibidor de la aromatasa -enzima que interviene en la síntesis de estrógenos a partir de precursores androgénicos- al reducir los niveles circulantes de estradiol pero está básicamente indicado en casos de cáncer de mama, luego ¿por qué se lo han dado? ¿»Por si acaso»? No lo entendemos y no se justifica. «Bulto» no es sinónimo de tumor maligno. Sin embargo a usted parecen tratarla -y no inteligentemente- de cáncer. ¿Por qué? De hecho le dijeron que tomara tamoxifeno cuando este fármaco se emplea como terapia complementaria para el cáncer de mama… tras someterse a cirugía y quimioterapia y solo para «reducir» el riesgo de una recidiva. Luego, ¿por qué se lo sugirieron? ¿La tratan de cáncer sin habérselo siquiera diagnosticado? Estamos atónitos. Porque encima su ingesta puede dar lugar a sofocos, accidentes cerebrovasculares, tromboembolismo venoso, trombosis venosa profunda, embolismo pulmonar, hemorragia vaginal, flujo vaginal, prurito vulvar, cambios endometriales (incluyendo hiperplasia y pólipos), irregularidades menstruales, intolerancia gastrointestinal, alopecia, erupción cutánea, cefalea, aturdimiento, retención de fluidos, calambres musculares en las piernas… Mire, los ganglios linfáticos son unas estructuras que filtran la linfa -líquido transparente que recorre los vasos linfáticos- destruyendo microbios -sobre todo bacterias y virus- y toxinas. Forman pues parte del sistema inmunitario y se localizan en las axilas, el cuello, la ingle, el abdomen y el mediastino. Y cuando se encuentran en pleno funcionamiento los linfocitos que actúan en ellos se multiplican rápidamente inflamándose; algo que igualmente sucede si llegan á ellos células cancerosas. Luego lo más probable es que su problema empezara por una infección, por un exceso de toxinas o como reacción a algún fármaco. Nuestro consejo pues -y nos repetimos y repetimos- es que desintoxique, alcalinice y oxigene su organismo. Entre otras cosas porque donde está equilibrado el pH ¡no pueden sobrevivir los gérmenes patógenos! Por lo que se refiere a los productos que cita al final de su carta son homeopáticos y probablemente útiles… si además hace lo que le decimos. En un organismo intoxicado, acidificado y falto de oxígeno ni ésos ni ningún otro va a funcionar. Haga eso y asegúrese de que no padece déficit nutricional alguno. Y de paso plantéese la posibilidad de acudir a un buen experto en el Par Biomagnético.


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Junio 2014
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