CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 167 / ENERO / 2014

Estimado Sr. Campoy: quisiera ante todo felicitarle y darle las gracias a usted y a su equipo por la fantástica labor que están realizando y que tanto ayuda a mejorar la calidad de vida de muchas personas. En fin, me pongo en contacto con ustedes porque recientemente me detectaron altos niveles de mercurio, posiblemente debido a las amalgamas que tengo desde hace más de 15 años ya que no soy gran consumidora de pescado. El caso es que hablé con una doctora que me propuso un tratamiento de desintoxicación de año y medio cuyo importe alcanzaría aproximadamente unos 3.500 euros y luego con distintas clínicas para comparar tratamientos y precios -entre ellas la de la Fundación Alborada de la que ustedes hablan en algunos de sus artículos- constatando que no todos los centros siguen el mismo protocolo para la desintoxicación de mercurio y la extracción de amalgamas. La doctora a la que acudí en primer lugar me propuso un tratamiento muy estricto que debería seguir con rigor y cuyas pautas principales eran seguir una dieta en la que sólo podría consumir productos orgánicos, beber agua purificada no envasada en plástico -actualmente bebo agua destilada-, tomar vitaminas para estar bien nutrida y luego, pasado algún tiempo y ya limpios el hígado y los riñones, extraerme las amalgamas e iniciar un tratamiento de desintoxicación. Para lo cual tendría que someterme a una serie de pruebas a lo largo del año con visitas de control cada 6 semanas. El problema es que actualmente resido en Londres y hay un evidente problema de distancia. Me encuentro en suma con la tesitura de no saber cuál sería el mejor tratamiento y por eso les agradecería mucho su orientación; para mí es de suma importancia. Sin más, expreso de nuevo mi admiración por su trabajo al tiempo que deseo que su publicación se expanda y llegue cada día a más lectores; yo pongo mi granito de arena recomendando su revista siempre que tengo ocasión. Un afectuoso y cordial saludo.

Sandra Diegues
(Londres)

Los tratamientos para eliminar el mercurio del organismo –que se suele acumular en los riñones, el cerebro y los nervios provocando fatiga crónica, hipertensión arterial, alteraciones cognitivas y de la memoria, disfunciones en los neurotransmisores, infecciones recidivantes, alteraciones del sistema inmune, cambios olfativos y gustativos, desórdenes neuromusculares, anemia, alteraciones cardiovasculares, infertilidad, problemas digestivos, candidiasis y otras patologías (el envenenamiento por mercurio se denomina hidrargirismo o mercurialismo y da asimismo lugar a la llamada enfermedad de Minamata)- pueden variar en función del terapeuta porque hay muchas posibilidades. Lo contamos de hecho en el reportaje titulado Cómo eliminar los metales pesados del organismo que apareció en el nº 165 puede leerlo en nuestra web: www.dsalud.com– en el que explicamos que hay varias sustancias quelantes que son útiles: el Ácido alfa lipoico, el Ácido dimercaptosuccínico (DMSA por sus siglas en inglés), el Dimercaptopropanol-sulfonato (DMPS por sus siglas en inglés), la Penicilamina, el cilantro (Coriandrum sativum), la Chlorella pyrenoidosa, el Metilsulfonilmetano (MSM por sus siglas sin inglés) y sus derivados (el DMSO y el DMS) ayudando además a ello –por distintas razones- la vitamina E, el ácido orótico o vitamina B13, los carotenos, el selenio, la coenzima Q10, los ácidos grasos esenciales, el sulforafano, el vinagre de manzana, el centeno, el arroz integral y los alimentos ricos en pectinas, histidina y glutation. Dimos asimismo más información de este problema en el artículo que apareció en el nº 54 con el título Las amalgamas de mercurio son peligrosas recordando en él que la propia Food and Drug Administration (FDA) terminaría reconociendo en junio de 2008 tras décadas de ocultación e informaciones contradictorias e interesadas -tanto por parte de esa agencia como de los odontólogos- que «las amalgamas dentales que contienen mercurio pueden tener efectos neurotóxicos sobre el sistema nervioso durante el desarrollo de los niños y los fetos» (así podía leerse ya sin ambages en la web de la FDA). Y la asunción de que es así se tomó tras llegar a un acuerdo con varias asociaciones norteamericanas que habían acudido a la justicia para exigir su retirada por entender que el mercurio de las amalgamas es causa de numerosas enfermedades, algo que la FDA y los dentistas se pasaron décadas negando con la manida excusa de que “no había pruebas científicas de su peligrosidad”. Ahora bien, ante todo debe quitarse las amalgamas con alguien que sepa hacerlo para no correr el riego de intoxicarse con la extracción. Y obviamente no estamos en condiciones de decirle quién puede hacerlo correctamente y sin peligro… en Inglaterra.


Estimado señor Campoy: tengo 48 años y a los 30 se me diagnosticó un liquen escleroso atrófico en el pene -también llamado “balanitis xerótica obliterante”- que me ocasiona un fuerte dolor cuando tengo relaciones sexuales; y como usted sabrá los médicos clasifican esta dolencia dentro del grupo de enfermedades o trastornos “autoinmunes”. Pues bien, el tratamiento prescrito por los dermatólogos a los que he acudido ha sido siempre el mismo: distintas variedades de corticoides. Siendo el clobetasol el que mejor resultado me daba. Y hablo en pasado porque parece que mi cuerpo se ha acostumbrado a él y cada vez que lo uso -no más de tres semanas seguidas- el efecto es menor. El caso es que he leído en la revista que los problemas de autoinmunidad pueden deberse, entre otras causas, a parásitos dentro del organismo. Y tal es el motivo de mi consulta: ¿podría un tratamiento con el Par Biomagnético o con plata coloidal ser eficaces en mi caso? Y en caso negativo, ¿podrían indicarme alguna terapia alternativa que pueda ir bien para el problema que tengo o el nombre de algún profesional que lo trate con buen resultado? Muchísimas gracias.

Rafael
(Cádiz)

El liquen escleroso y atrófico es en efecto una enfermedad de la piel de causa desconocida pero que afecta preferentemente a mujeres de mediana edad tras la menopausia y en menor medida a jóvenes y varones apareciendo normalmente en la región anal y genital y raramente en mamas, tronco, extremidades y cuero cabelludo; caracterizándose por el desarrollo de pápulas y placas blanquecinas -parecidas a cicatrices- que con frecuencia presentan áreas de equimosis. Los médicos definen el problema como hiperqueratosis ortoqueratósica, atrofia epidérmica con desaparición de las crestas epidérmicas interpapilares y degeneración hidrópica de la capa basal. Y suele cursar con picor, sangrado, ampollas, molestias al orinar –a eso se llama disuria- y dolor al mantener relaciones sexuales -lo que recibe el nombre de dispareunia- pudiendo provocar fimosis en los hombres por falta de elasticidad en la piel que dificulte la retracción del prepucio. De hecho la lesión que afecta al glande recibe la denominación de balanitis xerótica, si afecta al prepucio balanitis obliterans y si afecta a ambas –que es su caso- balanitis xerótica obliterante. Pudiendo en algunos casos degenerar y dar lugar a un carcinoma espinocelular. El tratamiento convencional consiste simplemente en la administración de cremas o ungüentos con corticoides solo que su uso prolongado puede causar enrojecimiento y adelgazamiento de la piel, estrías en las áreas donde se aplique la crema y hongos en la vagina. Y cuando ello no funciona hidroxicloroquina, PUVA y, en casos severos, ciclosporina. Otra posibilidad es usar cremas ricas en vitamina A –como los retinoides- o la aplicación en la zona de rayos ultravioletas. Asimismo hay quien propone el uso de tacrolimús, fármaco inmunosupresor que disminuye la actividad del sistema inmune y se aprobó para evitar el rechazo de órganos trasplantados (riñón, hígado y corazón), lo que evidentemente nos parece matar moscas a cañonazos. Y es que algunos médicos creen que puede deberse a un sistema inmunitario demasiado activo así como otros piensan que puede deberse a disfunciones hormonales. Y, como siempre pasa, hay quienes creen que puede ser una patología “hereditaria”. En lo que sí parece haber consenso es en que no es contagioso. Pues bien, en el caso de los hombres una posible solución cuando solo afecta al prepucio es la circuncisión -eliminar quirúrgicamente el trozo de piel que recubre el pene- pero lamentablemente no es su caso; en cambio en el caso de las féminas la extirpación de las manchas de liquen escleroso de los genitales no suele ser eficaz porque suelen reaparecer. ¿Existen pues alternativas? Es posible. A fin de cuentas hablamos de una patología localizada que básicamente se caracteriza porque la zona se inflama y el sistema inmune la ataca (básicamente con linfocitos T). Luego ha de haber alguna sustancia o microbio –aunque no sea contagioso-que provoca esa reacción. ¿Quizás un liquen y de ahí su nombre? El liquen es un organismo que surge de la simbiosis entre un hongo micobionte y un alga o cianobacteria llamada ficobionte. Y hay muchos tipos: desde los más simples donde hongo y alga se unen de forma casual a los más complejos donde el micobionte y el ficobionte dan lugar a un talo morfológicamente muy diferente a aquel que forman por separado y donde el alga se encuentra formando una capa bajo la protección del hongo. Líquenes que son excepcionalmente resistentes a las condiciones ambientales adversas y capaces por ello de colonizar muy diversos ecosistemas. Nuestro consejo pues –no pierde nada por intentarlo- es que evite la humedad en la zona y aplique en ella a diario bicarbonato sódico mezclado con vinagre y jugo de ajo alternándolo con aceite de orégano; y que paralelamente consuma a lo largo del día vitaminas A –en forma de betacaroteno, no de retinol- y C así como ajo -excelente antimicótico-, limón, aloe vera, agua de mar, licuados vegetales y plata coloidal. Evite en cambio ingerir azúcares, carbohidratos refinados, lácteos –salvo yogur-, colas y otras bebidas con gas así como fritos y grasas saturadas y “trans”. Y otra cosa: el problema puede deberse asimismo a algún alergeno así que sustituya todo lo que use hoy y esté en contacto con la zona: ropa interior, pijama, jabón, gel, champú… Otra alternativa a probar es el Zapper, aparato inventado por la doctora Hulda Clark del que ya hemos hablado en numerosas ocasiones.


Sr. Director: antes de nada enhorabuena por tan fantástica revista. Hace casi dos años que os leo y estoy encantada. En fin, tengo 36 años y desde hace casi uno padezco problemas digestivos. Me hincho con facilidad y me cuesta bastante bajar dos kilos que vienen y van sin que me explique el porqué. Todo empezó cuando los problemas de mi negocio se hicieron insostenibles y tuvimos que cerrar después de cinco años de lucha a lo que se añadieron problemas de pareja que se agravaron con ese episodio laboral; a ello hay que sumar la educación y alimentación de un hijo de 3 años. Además en cuanto a la salud yo pienso como vosotros y mi marido todo lo contrario; de hecho cuando lee algún artículo vuestro se pone «malo». Tiene la venda incrustada en los ojos y ello hace que sea complicado ponerse de acuerdo en algunos temas; afortunadamente ahora está más calmado. Yo soy monitora deportiva así que hago ejercicio una media de 18 horas semanales. Y en cuanto a la alimentación como bastante sano, natural y casero, con muchas verduras, frutas, cereales integrales, legumbres, frutos secos, semillas, huevos -dos veces por semana-, carne y pescado siendo un 60% de todo ello ecológico. No consumo ni trigo, ni lácteos, ni azúcar -la repostería la hago con stevia/fructosa/maltitol-, ni sal, ni bebidas que no sean agua de mar, agua de mineralización muy débil e infusiones. Mi única debilidad es el chocolate negro con stevia -tomo una onza al día- y patatas chip -una bolsa a la semana como mucho-. Cada día hago además 20 minutos de auto-reiki para relajarme. Por otra parte voy muy bien al baño y dos o tres veces al año me hago una limpieza hepática seguida de 3 a 5 días de ayuno al igual que una desparasitación herbal. Y un día a la semana ingiero solo fruta. Como suplementos tomo fucus, té rojo, cola de caballo, alcachofa, carbonato de magnesio y levadura de cerveza. Bueno, pues aún así tengo algo de celulitis, retención de líquidos, venitas y alguna variz que no duele pero mi problema, sobre todo, es basta que haga algún exceso -comidas familiares en las cuales tomo para compensar chitosán y judía vaina- para hincharme y sentirme incomoda. De hecho en tales casos subo rápido de peso y me cuesta más de un día volver a la normalidad así que he pensado en hacerme un test de intolerancia alimentaria ya que no se qué más puedo hacer. Me da la impresión a veces de que cuanto más me cuido peor me siento. Por otra parte, ¿qué test es más fiable? ¿El del ADN, el de sangre o el de los puntos de acupuntura? Y otra cosa: ¿es mejor el agua embotellada de mineralización muy débil o la obtenida por ósmosis? Ya sé que habéis publicado sobre el agua varios artículos pero tanta información me hace dudar de lo mejor. ¿Alguna recomendación extra? Y una última cosa: ¿qué opináis del green coffee? Termino proponiéndoos que habléis de las propiedades del aceite de coco: es muy bueno. Gracias por vuestra atención. Un saludo.

Eva
(Huesca)

Su alimentación es correcta si lo que busca es mantenerse pero si lo que pretende es adelgazar se está equivocando. Y dado lo que come necesitaríamos mucho espacio para aclarárselo así que vamos a limitarnos a sugerirle que lea el libro La Dieta Definitiva en el que encontrará respuestas a todas sus dudas. Aunque ya le adelantamos que no podrá adelgazar ingiriendo chocolate, patatas chip, frutos secos, cereales, legumbres y repostería por mucho que elabore ésta última con edulcorantes. Demasiados carbohidratos y alimentos lipido-glucídicos. ¿Qué además se hace un test de intolerancia alimentaria? Miel sobre hojuelas. Cualquiera de los que menciona –y otros que no menciona- le vale; aunque quizás el más fiable sea el que puede hacerse por biorresonancia con un MORA. En cuanto al agua la mejor a nuestro juicio es la de manantial de muy baja mineralización que no venga envasada en plástico. Por lo que se refiere al Green coffee que se comercializa como “producto adelgazante” seremos claros: ni ése es ni ningún otro producto adelgaza; lo único que permite adelgazar es ayunar una larga temporada o seguir una dieta adecuada y sin riesgo para la salud como la del libro que ya le hemos sugerido leer. Y de hecho el 99% de las dietas para adelgazar que se postulan por medio mundo no lo hacen por muy famosas que algunas se hayan hecho a base de marketing. No son sino un negocio más que se aprovecha de la gente desesperada y que terminan “obligando” a quienes la siguen a consumir productos de todo tipo –normalmente caros- que se supone “coadyuvan” a ello. Con La Dieta Definitiva adelgaza cualquiera que la sigue a rajatabla sin poner en riesgo su salud, sin pasar hambre y sin tener que comprar nada. Agregaremos en cuanto al aceite de coco que el 90% de sus ácidos grasos son saturados y de ahí que se emplee básicamente en la elaboración de bollería industrial, aperitivos, comida preparada o coberturas de chocolate para helados así como en jabones, cremas, champús y acondicionadores para el pelo; y hasta para fabricar biodiesel y producir resinas. Por tanto aunque se obtenga prensado en frío -sin refinar- y no se haya hidrogenado, blanqueado o desodorizado ni contenga ingredientes modificados genéticamente sus propiedades saludables y terapéuticas no son ni de lejos comparables a las del aceite de oliva virgen extra o al aceite de lino; aunque contenga omega-6.


Muy Sres. míos: soy española residente en el extranjero y aprovechando una breve estancia en Madrid he decidido llamar su atención sobre un asunto de interés a fin de que lo investiguen: por circunstancias excepcionales tengo evidencias de que una terrible deshidratación de las vías aéreas producida por diversos factores medioambientales agresivos, (contaminación química, virus, clima extremo y otros) está siendo mal diagnosticada de manera generalizada entre la población por inadecuación de las pruebas médicas, incapaces de observar lo que está ocurriendo en los segmentos más pequeños y profundos del árbol respiratorio. Por increíble que pueda parecerle a un profano en Medicina se estudia y trata el exceso de secreciones de las vías respiratorias pero no su insuficiencia, sequedad, deshidratación o hiposecreción aunque también se da. Y los angustiosos síntomas respiratorios y generales que produce un intenso resecamiento del aparato respiratorio -dificultad para respirar, dolor y opresión pectoral, fatiga, malestar general y otros muchos- son malinterpretados de diversas maneras. De hecho en una persona con factores de riesgo o alguna patología preexistente puede desencadenar un empeoramiento y desembocar en un accidente cardiovascular o una insuficiencia respiratoria severa que cargarán con la culpa de todos los síntomas. Otros posibles chivos expiatorios son un virus misterioso, alergia a algo desconocido o empeoramiento de un asma latente. El caso es que a una persona presuntamente sana pueden decirle que no tiene ningún problema orgánico y que sus síntomas son psicosomáticos y deberse a ansiedad, un ataque de pánico o depresión. Y cualquiera comprende las graves consecuencias que ese mal diagnóstico puede ocasionar tanto para la salud orgánica como mental del afectado. Este segundo caso de diagnóstico psicológico se está dando mucho en la Medicina ocupacional donde para ciertos sectores poderosos es más conveniente hacer creer que un trabajador está enfermo a causa de sus problemas familiares y personales y pasárselo al departamento de Psiquiatría de la Seguridad Social que reconocer que tiene el aparato respiratorio destrozado por las sustancias nefastas que respira en su trabajo y tener que indemnizarle a costa de mutuas y fondos sociales para enfermedades relacionadas con el trabajo. Hablamos de un problema que se manifiesta aún más entre las mujeres que, por tener menos agua en los tejidos y los bronquios más pequeños que los hombres, son más vulnerables a ese trastorno. Y como las mujeres tienen fama de depresivas es más fácil contentarlas con consignas psicológicas y no exigen segundas opiniones y más pruebas clínicas. En fin, tengo la absoluta convicción de que algunas personas que sufren en realidad cuadros agudos en las vías aéreas que dan lugar a una intensa ansiedad respiratoria están siendo calificadas como afectadas de ansiedad psicológica y mental. Y cuando eso sucede al enfermo se le somete a tratamientos mentales intensivos siendo muy posible que algunos no sobrevivan a tal disparate. Nunca se podrá saber la verdad de estos casos que se ocultan de puertas adentro y bajo secreto profesional. Por otra parte resulta muy conveniente para poderosos sectores -industrias químicas y otras- un sistema de diagnóstico médico pervertido que desvía convenientemente la atención sobre los efectos de las sustancias químicas en el medio ambiente y, en cambio, promueve la psiquiatrización de la Medicina impulsando a prescribir psicofármacos para cualquier cosa en lugar de reconocer la existencia de un trastorno respiratorio de origen medioambiental que se puede aliviar bastante con agua y medicamentos que cuestan pocos euros al mes. Aquí ganan muchos… excepto los enfermos. Llevo tres décadas intentando llamar la atención de quienes tienen los conocimientos y la obligación de investigar este tema para que se tomen las medidas necesarias que eviten el maltrato de los enfermos por parte de tantos médicos desinformados pero en vano porque nadie tiene ganas de husmear en tan inconveniente asunto en el que existen poderosos intereses corporativos y económicos. Tampoco se han atrevido con él distintos medios de comunicación por las mismas razones. Cuando ningún periodista de investigación acostumbrado a lidiar con los entresijos de la maraña de intereses económicos que mueve el mundo debería sorprenderse de saber que en este tema ha habido intervenciones deliberadas para congelar, aplacar y echar sobre él una cortina de humo. Adjunto a la presente una hoja escrita por mí que resume los aspectos más destacados del problema que ruego revisen con atención. Y existe mucha más información que me encantaría facilitarles si desean profundizar en el tema. Estoy convencida de que puede servirles como núcleo de un artículo de gran alcance que alerte a muchos enfermos sobre la forma en que se manipula la información que se le da a las masas -y a la profesión médica- en la dirección que más conviene al dinero y al poder; de todo lo cual tienen en esa revista multitud de pruebas. Bueno, pues aquí tienen una más. Atentamente,

Mercedes Rodríguez Escudero
Almere (Países Bajos)

Le agradecemos su carta que es suficientemente amplia y explícita como para que cualquiera que la haya leído sea consciente de un problema como el que nos ha planteado con tan buen criterio y sentido común. Y no nos hacemos eco del diagrama que adjunta ya que es demasiado grande y no procede en esta sección ni incorporamos los demás comentarios por obvias razones de espacio. Sepa en cualquier caso que estamos completamente de acuerdo con usted en todo lo que plantea en su carta. De hecho vamos a hacer llegar una copia tanto al Dr. William Rea -Director Ejecutivo de la Academia Americana de Medicina Ambiental- como al Dr. Peter Ohnsorge –Director de la Academia Europea de Medicina- que precisamente acaban de asistir en Madrid -los pasados días 22, 23 y 24 de noviembre- al VII Congreso Internacional de Medicina Ambiental que presidió la Dra. Pilar Muñoz-Calero, presidenta del congreso y de la Fundación Alborada.


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Enero 2014
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