CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 176 / NOVIEMBRE / 2014

Sr. Director: me dirijo a ustedes en la confianza de que puedan ayudarme sobre un problema de salud que padezco desde hace aproximadamente 5 años. En 2011 me diagnosticaron Tiroiditis de Hashimoto -una enfermedad autoinmune- y paralelamente empezaron a salirme lesiones en la piel. Son lesiones que pican mucho, escuecen y a veces tengo la sensación de que me «queman» la piel. He visitado ya a distintos especialistas -endocrino, alergólogo, internista, dermatólogo…- pero no he obtenido grandes resultados en el tema de las lesiones cutáneas. El año pasado y éste me hicieron sendas biopsias y me han diagnosticado Prúrigo Nodular. El caso es que en todos estos años me han hecho todo tipo de pruebas y análisis en los que no se aprecia nada significativo que justifique mis lesiones salvo un índice de alergia alto pero sin dar con un tratamiento efectivo. Aclararé que soy alérgica desde que nací. La última visita la hice al Dr. Hernández -del Hospital Clínico de Barcelona-, especialista en enfermedades autoinmunes quien tras examinar todos los análisis y pruebas que le llevé opina que todo se debe a alergia a ácaros y me propone un tratamiento con corticoides y ciclosporina mas suplementos de vitamina D y calcio; tratamiento bastante agresivo durante los dos primeros meses para luego ir bajando poco a poco la dosis. Opima que mi problema es crónico. Quiero resaltar que durante estos años he consultado a médicos convencionales y holísticos así como a expertos en Homeopatía en Mallorca -que es donde vivo- y alguno me ha confesado, tras seguir su tratamiento, estar desorientado o «frustrado» por no conseguir que mejore. Dada la dolencia que padezco, ¿podrían aconsejarme algún médico o centro médico que me pueda ayudar o alguna orientación? El tratamiento que me propone el Dr. Hernández me parece muy agresivo y temo que pueda dañarme otros órganos. Agradezco de antemano su atención y su ayuda. Atentamente,

Elena Gil
(Mallorca)

La Tiroiditis de Hashimoto -también llamada Tiroiditis autoinmune- se diagnostica cuando aparecen en sangre anticuerpos antitiroideos sin que se sepa por qué y no tiene pues tratamiento específico así que en general se recetan corticoides -en su caso además un inmunosupresor como la ciclosporina- y como la mayoría de quienes la padecen terminan desarrollando hipotiroidismo un tratamiento hormonal sustitutorio de por vida. Con los efectos secundarios adversos que ello tiene. Pues bien, ya explicamos en esta misma sección hace tiempo que la mayor parte de las llamadas «enfermedades autoinmunes» -como la suya- se deben a reacciones producidas por intolerancias o alergias -principalmente alimenticias– por lo que debe hacerse ante todo un test para descartar de su dieta todo alimento o producto que le pueda estar perjudicando ya que puede ser la causa o contribuir a su agravamiento. Nuestro consejo es que ayune durante una semana y no tome fármacos ni suplementos de ningún tipo y vea si así sus síntomas desaparecen. Porque si no es así debe usted buscar en los productos de higiene del hogar, en los de uso personal (champús, geles, lacas, colonias, cremas, etc.), en los textiles (telas sintéticas, tintes, etc.) y en posibles focos de infección (ácaros, insectos, materiales tóxicos, etc.) en casa o en el trabajo. Solo que si mejora -lo más probable- es obvio que se trata de algo que ingiere. Y en tal caso debería empezar incorporando -semana a semana- distintos grupos de alimentos para intentar detectar lo que sienta mal. Empiece por las verduras y hortalizas -mejor crudas y asegurándose de que son ecológicas y no contienen pesticidas- aliñadas solo con aceite de primera presión en frío y sal (el vinagre no le sienta bien a mucha gente). Y luego siga con, la carne blanca ecológica, las frutas, las legumbres, los cereales, los pescados y mariscos y los aditivos (edulcorantes, especias, etc.). Bebiendo durante ese tiempo solo agua -preferentemente de manantial y envasada en botella de vidrio- e infusiones (el café también le sienta mal a muchas personas). Y no friendo nunca los alimentos ni cocinándolos a más de 80 grados. Sepa asimismo que a veces es útil el consumo de L-tiroxina natural -en la dosis adecuada- y de MSM (Metilsulfolimetano), compuesto natural azufrado cuyos beneficios para regular la inmunidad son conocidos. Agregaremos finalmente que recientemente se ha asociado la Tiroiditis Autoinmune con un virus por lo que le sugerimos que acuda a un buen experto en el Par Biomagnético –como Juan Carlos Albendea (91 704 57 81)- y se plantee la ingesta de plata coloidal (algo por cierto no permitido en España a pesar de su inocuidad).


Sr. Director: padezco desde hace muchos años distintos problemas de salud y de ahí que haya tenido que recurrir a especialistas de todo tipo sin éxito. Lo extraño es que varios han llegado a la conclusión de que todo ello puede deberse a alguna alergia o intolerancia intensa que se manifieste tardíamente y por eso no la relaciono con mis problemas. Me sorprende pero al no haber otra causa aparente acepto que pueda ser así. El problema es que cuando hablo con ellos cada uno me dice que puede deberse a cosas muy distintas así que me he puesto a indagar y soy incapaz de encontrar un texto que recoja todas las posibles causas de intolerancia y/o alergias. ¿Pueden ustedes ayudarme? ¿Tienen esa información? Me sería de mucha ayuda.

Jorge Sánchez
(Sevilla)

No pide usted nada sencillo pero vamos a ofrecerle un resumen lo más completo posible. Las alergias respiratorias suelen deberse a los ácaros del polvo, al polen, a los parásitos presentes en los animales, a hongos, a sustancias presentes en los productos de higiene y los cosméticos, a lacas y tintes textiles, a barnices de muebles, a pinturas y, cómo no, a muy diversos fármacos (vacunas incluidas). Las dermatológicas al sol, a picaduras de insectos, a parásitos animales, al anisakis y a metales como la plata o el níquel así como a las sustancias químicas antes mencionadas. Destacando entre los fármacos que más problemas provocan los analgésicos -en especial la aspirina, el paracetamol y el ibuprofeno-, los antidepresivos -sobre todo los inhibidores de recaptación de la serotonina como la fluoxetina del Prozac-, los antiinflamatorios, los antiepilépticos, los relajantes neuromusculares, los medios de contraste iodados, las vacunas, los aditivos alimentarios -como el Benzoato o el glutamato monosódíco-, químicos tóxicos como el metilmercurio (MeHg), los bifenilos policlorados (PCB), las dioxinas, la aflatoxina, el látex, los pesticidas, las radiaciones electromagnéticas y muchos alimentos entre los que destacan la leche y sus derivados, el gluten, el azúcar blanco, las chuches y caramelos, el chocolate, las salsas, la pastelería y bollería, los patés, los flanes, las gelatinas, la mayonesa, los embutidos, los huevos, el pescado, el marisco, la pizza, la paella, los frutos secos (nueces, almendras, avellanas y cacahuetes sobre todo), la soja, los cereales (trigo, centeno, cebada, avena y arroz), la bechamel, los caldos y las frutas (en especial los zumos). En suma, hay tantas posibilidades en la actualidad que es difícil valorarlo. Dicho lo cual vamos a hablarle de una posibilidad que la inmensa mayoría de los médicos y muchos otros profesionales desconocen, se basa en la Kinesiología y permite testar rápidamente infinidad de productos si se hace bien. Recopile los productos que desee testar -fármacos, alimentos, aditivos, productos de higiene, etc.-, pida a la persona cuyas intolerancias o alergias quiera valorar que se tumbe recta y relajada en una cama -o en el suelo- con la manos pegadas a ambos lados y usando unos zapatos no gastados (para que los tacones y suelas estén bien alineadas y no deformadas por un uso que pueda haberlas desequilibrado), póngase a sus pies, tome con ambas manos los tobillos haciendo simplemente que se apoyen en las palmas y balancéelos suavemente hasta que al chocar los zapatos entre sí estén perfectamente alineados. Y a continuación que alguien que le ayude vaya colocando encima de su pecho los productos a testar uno a uno. Si la persona es intolerante verá al balancear los pies que una de la piernas se acorta. En mayor o menor medida según la intolerancia o alergia sea más o menos acusada. Con lo que luego solo debe apartarlos de su vida. Rápido, sencillo y eficaz cuando se hace bien; aunque algunos digan que tal test no es «científico». La otra posibilidad es hacer lo que indicamos en nuestra respuesta a la carta precedente.


Apreciado Sr. Campoy: soy una lectora de 50 años, consulto su revista a menudo y he probado algunos de sus consejos ya que tengo bastantes problemas de salud (migraña crónica desde pequeña -inicialmente de origen hormonal y tensional-, colon irritable desde hace seis años a partir de una sepsis que me provocaron con una prueba médica que casi me manda al otro mundo, lo cual desembocó en una histerectomía de urgencias, -y los «chutes» de antibiótico por vena… 18 días seguidos…- inflamación sistémica como consecuencia, osteopenia y menopausia también por lo mismo…). Mi historia clínica es muy extensa y mi cuerpo ya no responde adecuadamente a prácticamente ninguna medicación, ni complemento alimenticio, ni alimento. Ni siquiera a productos aparentemente sin efectos negativos; como el agua de mar que me recetó una naturópata y que con el tiempo comprobé me producía problemas respiratorios. Bueno, tal vez el cuerpo «habla» y pide o rechaza ciertos productos. A mí me los rechaza casi todos aunque estoy aprendiendo a entenderlo -y sólo lo entiendo yo, créame, volvería locos a los investigadores más prestigiosos- ya que es la única manera de conseguir un poco de equilibrio en mi salud y algo de paz en mi vida. Busco la manera de absorber la mayor cantidad de nutrientes posible y tal vez por ello mi dieta la resumiría en «no mucha cantidad ni muchos días seguidos» ya que de lo contrario cualquier alimento o complemento me sienta mal. Lo cual me obliga a estar pensando en continuas variaciones. Conozco su opinión sobre los lácteos y no tomo leche pero ¡necesito calcio! Bueno, necesito de todo… y vitamina D. El único lácteo que actualmente me sienta bien es el queso Emmental pero como no tolero los productos crudos, ni la soja, ni las verduras, ni los frutos secos (sólo en muy pequeña cantidad), ni ningún complemento alimenticio… pues es poco. Todo ello para decirle que ha salido al mercado la leche de yegua ecológica. Me informé muy bien por parte de los productores (visité la granja) y si hago caso de las promociones este producto, bien tratado, tiene todo lo que necesito. Me gustaría conocer su opinión ya que parece un alimento muy estudiado pero siempre mantengo mis dudas (sobre todo a nivel bacteriano ya que se toma «crudo», sin ningún tratamiento). Para su información le diré que he realizado dos tomas en el formato más puro (congelada) y en dosis adecuada (muy pequeña) pero no lo digiero bien aunque de momento no me inflama el vientre ni me produce diarreas; repito: «de momento». ¿La considera usted un lácteo más y, por tanto, con todas sus contraindicaciones o, por el contrario, podría presentar alguna ventaja? Atentamente,

Mercedes Pérez
(Barcelona)

La verdad es que la mejor respuesta que podemos darle es la misma que ya sugerimos en las dos respuestas anteriores. En cuanto a la leche de yegua vamos a ser concisos: es ideal para los potrillos y potrillas. La proporción de nutrientes de la leche de yegua no es idónea para el ser humano como no la es la de vaca o la de búfala. Y además sus proteínas pueden ser peligrosas. El conocido doctor T. Colin Campbell llega a afirmar en su última obra –Integral (Ed. Sirio)- que «la caseína de la leche es el carcinógeno más potente que existe».


Estimado Sr. Campoy: me dirijo a usted para trasladarle una queja sobre la revista. Antes de nada quisiera decirle que soy asiduo lector y consulto muchos artículos en su web. Soy fisioterapeuta y osteópata. Tras acabar la carrera de Fisioterapia inicié mis estudios de Osteopatía y después de 5 años académicos conseguí mi título. Pues bien, la especial situación de la Osteopatía en España hace que hoy coexistan tres tipos de osteópatas en nuestro país: 1) los que han estudiado 5 años en escuelas que se rigen por estándares académicos de nivel europeo (en algunos países de Europa la carrera es oficial e independiente como pasa también en Estados Unidos y Australia donde admiten exclusivamente -o casi- a fisioterapeutas); 2) los que han realizado un Máster Universitario en Osteopatía (2 cursos académicos); y 3) personas que sin conocimientos ni estudios previos en Ciencias de la Salud se matriculan en una academia y en un solo año son «osteópatas». Bueno, pues este tipo de academias son las que se anuncian en su revista. Y perdone pero tales academias son fábricas de intrusos profesionales y pseudo-terapeutas que ponen en peligro la salud de las personas y no están reconocidas en ninguna parte. Usan la palabra «centro universitario» pero no tienen nada que ver con el mundo académico universitario. En España la Osteopatía es competencia de los fisioterapeutas que estamos colegiados y disponemos de un seguro de responsabilidad civil por si realizamos mala praxis. Porque las técnicas osteopáticas no son inocuas, tienen su riesgo. Y estará usted de acuerdo conmigo en que la salud de los pacientes no se puede dejar en manos de cualquiera. ¿O es que una persona que se ha dedicado a la albañilería toda su vida puede después de 9 meses dedicarse a «tratar» a pacientes que sufren de dolor? Espero que tenga en consideración mi queja. Y para concluir quisiera decir que apoyo todas las terapias que sean naturales y beneficiosas para los pacientes pero siempre que sean aplicadas por profesionales de las Ciencias de la Salud que posean título universitario. Es una garantía para el paciente. Un saludo.

Pelayo Zarpoun
(Alicante)

Vamos a ver: la Fisioterapia es una disciplina que permite ayudar en múltiples dolencias -tanto agudas como crónicas- por medio de ejercicios terapéuticos, masajes, calor, frío, luz, agua y electricidad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya la definió en 1958 como «la ciencia del tratamiento a través de medios físicos, ejercicio terapéutico, mesoterapia y electroterapia». Y en España sus estudios -que duran 4 años- están regulados considerándose al fisioterapeuta «profesional sanitario» con formación universitaria cuyas competencias están recogidas en la Ley de Ordenación de Profesiones Sanitarias. Explicando la propia Confederación Mundial para la Fisioterapia que su objetivo es «facilitar el desarrollo, mantención y recuperación de la máxima funcionalidad y movilidad» de la persona. Se necesita pues para poder desarrollarla conocer bien las funciones de cada uno de los sistemas del organismo y de ahí que se enseñe a sus practicantes a determinar el grado de afectación y fuerza muscular, a hacer pruebas que determinen las capacidades funcionales del paciente, a medir la amplitud de sus movimientos articulares y, en suma, a valorar su capacidad funcional y vital. Lo que exige conocer a fondo los sistemas metabólico, musculoesquelético, neuromuscular, cardiovascular, endocrino, pulmonar, gastrointestinal y genitourinario. En cuanto a las técnicas que puede usar son muchas aunque destacan la Kinesioterapia, la Manipulación vertebral y de las articulaciones periféricas, la Reeducación Postural Global y otros métodos (el Mézières,el G.D.S., las Cadenas Musculares, etc.). Usando para ello masajes, estiramientos, drenaje linfático, Electroterapia, Ultrasonoterapia, Hipertermia, Hidroterapia, Termoterapia, Mecanoterapia, Magnetoterapia, Crioterapia, Laserterapia, Vibroterapia, Presoterapia, Terapia por Ondas de Choque Radiales, Electro bio-feedback, Cinesiterapia, Helioterapia, Hidrocinesiterapia, Fototerapia, radiaciones no ionizantes y otras posibilidades. Son tantas que en el ámbito de la Fisioterapia se habla ya de «especialidades» de atención primaria, odontológica, traumatológica, oncológica, ortopédica, obstétrica, ginecológica, cardiovascular, respiratoria, psiquiátrica, torácica, reumatológica, neurológica, geriátrica, pediátrica, comunitaria, uroginecológica, ortopédica, deportiva, laboral, ergonómica, plástica y estética, de cuidado crítico, de manipulación de la fascia muscular, de balneoterapia e hidroterapia y hasta de fisioterapia veterinaria, entre otras. La Osteopatía en cambio es una disciplina que centra su atención en la estructura y los problemas mecánicos del cuerpo y se basa en la convicción de que los huesos, los músculos, las articulaciones y el tejido conectivo desempeñan un papel central en el mantenimiento de la salud que básicamente trata la hipermovilidad o hipomovilidad que pueda haber en la columna vertebral, las articulaciones, el sistema nervioso, el sistema muscular, las vísceras y el cráneo para intentar recuperar el equilibrio corporal reactivando sus mecanismos de autocuración con manipulaciones articulares y técnicas de energía muscular, movilización, estiramiento, HVLT y funcionales, entre otras posibilidades. Y basa su práctica en la convicción de que todos los sistemas del cuerpo trabajan conjuntamente, están relacionados y, por tanto, los trastornos en un sistema pueden afectar el funcionamiento de los otros. Es pues una práctica de tipo holístico que se basa en ocho principios: que el cuerpo funciona como una unidad y no como un conjunto de órganos, que la estructura de un órgano influye en su función y viceversa, que el cuerpo posee mecanismos autorreguladores, que el mismo busca pues siempre «autorrepararse», que se puede influir en el interior del cuerpo actuando sobre el exterior, que el correcto fluir de los líquidos corporales es esencial para una buena salud y que los nervios juegan un papel crucial en el control de esos fluidos. Dividiéndose asimismo en distintas especialidades según la parte del cuerpo a tratar y de ahí que se hable básicamente de Osteopatía estructural -dedicada al restablecimiento del aparato músculo-esquelético y de la postura, centrándose en la columna vertebral y en posibles traumatismos-, de Osteopatía craneal -que se centra en los problemas craneales y, por ende, en el sistema nervioso central- y de Osteopatía visceral -centrada en el tratamiento de órganos y vísceras mediante manipulaciones que mejoren el riego sanguíneo-. Y al igual que la Fisioterapia sus estudios están regulados aunque en muchos menos países; destacando entre los que la reconocen ya como disciplina propia Estados Unidos, Reino Unido y Francia, entre otros. En cuanto a sus practicantes en nuestro continente están agrupados en la Federación Europea de Osteópatas. Lo que sí se les ha impuesto en algunos países son ciertas limitaciones. En Francia por ejemplo la legislación solo permite al osteópata utilizar prácticas musculoesqueléticas y miofasciales externas para prevenir o corregir trastornos funcionales pero no patologías orgánicas que requieran de intervención terapéutica médica, farmacológica o quirúrgica. Eso sí, como antes dijimos se enseña en centros universitarios. En cambio en España el título no está reconocido oficialmente y no se considera pues actividad «profesional» al no haberse incluido en el Código de la Sanidad Pública y no tener código propio en la Seguridad Social. De ahí que según la orden del Ministerio de Ciencia e Innovación CIN/2135/2008, de 3 de julio por la que se establecen los requisitos para la verificación de los títulos universitarios oficiales que habiliten para el ejercicio de la profesión de fisioterapeuta se establezca que en nuestro país la Osteopatía deben ejercerla los graduados en Fisioterapia. Lo mismo que la Quiropráctica. Es más, hay universidades que incluyen ambas disciplinas en sus planes de estudios y otras que impartan másters. La Universidad de Murcia por ejemplo tiene un máster propio que imparte la Escuela Universitaria de Osteopatía. Y un Doctorado en Osteopatía y Terapia Manual. Y lo mismo la Universidad Pompeu Fabra en colaboración la Escuela de Osteopatía de Barcelona. Hasta la Universidad Autónoma de Barcelona posee programas similares en colaboración con escuelas no reconocidas por el Registro de Osteópatas de España, constituida por cierto como asociación hace ya 21 años -en 1993- y que representa a los practicantes españoles ante la Federación Europea de Osteópatas. Entidad que aglutina a los profesionales y escuelas de Osteopatía que por su nivel académico cumplen con los criterios especificados tanto por la OMS como por la Escuela Española de Formación Osteopática (EFO) cuyo principal objetivo es lograr que en España la Osteopatía sea una profesión regulada con entidad propia y no una especialización de la carrera de Fisioterapia. Añadiremos que el Registro de los Osteópatas de España otorga desde hace años el título de Diplomado en Osteopatía y cuenta actualmente con cerca de 300 miembros. Tal es la situación. En cuanto a su preocupación de que gente sin preparación pueda estar atendiendo a personas cuya salud y su vida puedan estar poniéndose por ello en peligro estamos de acuerdo aunque en buena medida eso pasa en el ámbito del que usted nos habla y en otras muchas disciplinas no farmacológica que no se regulan por parte de los gobiernos a pesar de que todos los partidos políticos reconocen desde hace décadas que hay que hacerlo y al llegar el poder no lo hacen. Por lo que se refiere a su aseveración de que hay academias que son «fábricas de intrusos profesionales y pseudo-terapeutas que ponen en peligro la salud de las personas y no están reconocidas en ninguna parte» y que si bien usan la expresión «centro universitario» «no tienen nada que ver con el mundo académico universitario» le sugerimos que si usted asó lo cree acuda de inmediato a los tribunales y ponga la correspondiente denuncia. Y luego, si le parece bien, nos informa usted del resultado de la misma. Dicho esto añadiremos que ninguna de las academias que se han anunciado en esta revista ofrece cursos de Osteopatía de un año: duran cuatro; quizás sea el hecho de que se trate de cursos «anuales» -como todos- lo que le haya inducido a usted al error. Y no han anunciado nada falso, ilegal o irregular.


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Noviembre 2014
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