CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 230 / OCTUBRE/ 2019

Estimado Director: la Psiquiatría es esa profesión médica incapaz de hacer un diagnóstico basado en evidencias que utiliza medicamentos sin base científica y cuya seguridad no está garantizada que, lejos de servir al paciente, sirve a una maquinaria de control social. El psiquiatra es un médico que rompió su juramento hipocrático y dejó de velar por el bienestar del paciente para convertirse en mero vigilante del orden social con el viejo y falso pretexto de que «el loco es peligroso y necesita corrección y aislamiento». Así lo decía por ejemplo la ley de internamientos de la República Francesa de 1837, la primera que nació «para proteger a la sociedad de los locos e inmorales». Sin embargo la Psiquiatría, como pseudociencia que es, no ha conseguido validar ni una sola hipótesis sobre ninguna «enfermedad psiquiátrica» presuntamente “conocida”. Desconoce las causas de todas las enfermedades que tratan, su evolución y su pronóstico y aún así cuando a algún científico se le ocurre relacionar una enfermedad mental con problemas metabólicos, intoxicaciones, vacunas, parasitosis o infecciones aparece la censura inquisitorial y vienen a decir algo así como “Estamos muy contentos con nuestra pseudociencia; no molesten”. La Psiquiatría, como pseudociencia que es, ni siquiera es capaz de explicar cómo sus neurotóxicos -los llaman «tratamientos»- son capaces siquiera de mejorar la situación de un enfermo. Es más, no hay controles ni de su farmacodinámica ni de su seguridad. De hecho ningún paciente se cura con esos venenos que a lo más que llegan es a adormecer la conciencia y la mente para evitar conductas sociales displicentes o incómodas y ello a costa de reducir en 20 años -de media- la esperanza de vida de los pacientes a los que además somete a graves riesgos de descontrol y violencia. Hecho ante el que alegan que todo enfermo mental es peligroso y violento cuando lo cierto es que SOLO los enfermos en tratamiento farmacológico lo son a veces. Hablamos de fármacos que llevan a acciones tan extremas e inexplicables como arrancarse los ojos, matar a familiares cercanos, suicidarse, empuñar un arma para disparar indiscriminadamente a personas que ni siquiera conoce o estrellar un avión lleno de pasajeros. Acciones que hoy se sabe pueden inducir algunas de las actuales drogas psiquiátricas a pesar de lo cual siguen siendo legales y masivamente utilizadas. Hay abundante evidencia científica de ello. Una paciente mía -soy abogado- se tomó la medicación pautada y fue un día encontrada inconsciente en la ducha bajo un chorro de agua tan caliente que hubo que amputarle una pierna quedando la otra con graves secuelas. Y es que la Psiquiatría, como pseudociencia que es, oculta la peligrosidad de sus tratamientos, la adicción que producen sus fármacos, las muertes y desgracias que provocan y, en el colmo del esperpento, las sistemáticas mentiras de la industria farmacéutica sobre los resultados reales. Por eso la Psiquiatría, como pseudociencia e ideología totalitaria que es, se aplica a menudo por la fuerza -de forma coercitiva- y no tiene apoyo entre las profesiones basadas en los conocimientos científicos siendo defendida solo por los jueces y fiscales que dicen estar «al servicio del estado y el interés general”. Inexplicable apoyo explícito que ha convertido al psiquiatra en un pseudopolicía de bata blanca que puede entrometerse en la vida privada de sus pacientes sin consentimiento de los mismos. El psiquiatra es de hecho el único profesional sanitario que no está al servicio del paciente sino de “la sociedad” al que se ha facultado para, enviando un simple fax a un juzgado, solicitar el internamiento involuntario de una persona; a menudo mintiendo sobre las causas y sin que haya urgencia real para ello. Conozco casos de internamientos forzosos en los que la alegación ante el juzgado fue que ¡el paciente no acudía desde hacía unos meses a la consulta del psiquiatra! Es más, el psiquiatra es la única persona que sin ser parte de un procedimiento puede iniciarlo y mantenerlo sin necesitar abogado y procurador para conseguir la resolución judicial que desea. Puede hasta enviar un fax a cualquier juzgado para solicitar que la policía entre en un domicilio a detener a un paciente si ésta rechaza tomar la medicación que le ha pautado. Un psiquiatra puede coaccionar y exigir a una paciente que aborte sin su consentimiento alegando simplemente que lo hace “por el bien de la madre”. Me consta que en España ha habido abortos coactivos decididos por psiquiatras que, sencillamente, no querían que la ciudadanía sepa los daños que causan a los bebés la medicación psiquiátrica pautada a las madres. Claro que los psiquiatras también se usan en política: el pasado mes de agosto el diario español El Mundo publicó un texto titulado La jueza enloquecida por el comisario Villarejo en el que se relatan parte de las desventuras sufridas por la jueza María del Coro Cillán y García de Iturrospe a la que se internó contra su voluntad en un psiquiátrico de Palencia sin garantía alguna de defensa. Y quizás al lector le parezca imposible pero en España hay unas 65.000 personas sometidas a tratamientos psiquiátricos forzosos a muchas de las cuales se las ha internado en centros sin haber podido siquiera designar abogado para defenderse. Algo que se hizo siempre, evidentemente, “por su propio bien”; por eso se les privó de defensa, de ser recibidos en audiencia por el juez o de solicitar la medida menos restrictiva. Muchas de las  cuales fueron internadas sin el correspondiente consentimiento informado. Por insólito que parezca en el caso de la jueza antes citada el propio ministerio fiscal fue parte en el procedimiento y validó todas y cada una de las decisiones judiciales sobre ella sin tener en cuenta sus derechos. De hecho a la jueza se le designó «por su propio bien» un “tutor provisional” -figura inexistente en nuestro ordenamiento jurídico- que no recayó en familiares, amigos o personas de confianza de la jueza sino en la polémica fundación pública AMTA -acusada de abusos a personas discapacitadas- cuando la ley solo reconoce legitimidad a las instituciones cuando no existe ninguna otra alternativa. Es más, en los juzgados madrileños es habitual ver sentarse en el estrado junto al fiscal a los abogados de AMTA aún sin ser parte de los procedimientos de internamiento o incapacitación, algo que repugna y pone en duda la dignidad de nuestro sistema judicial. Agregaré que nunca he logrado en una vista judicial que un médico o psiquiatra explique si existe realmente algún modelo de diagnóstico mental científicamente válido. Mi conclusión tras muchos interrogatorios judiciales es que los diagnósticos psiquiátricos se basan en observaciones y juicios de valor personales no contrastados ni objetivamente fundamentados; es más, muchos son manifiestamente exagerados y apoyados con meros argumentos subjetivos -a veces delirantes- del propio psiquiatra. De hecho no suelen aportar ni pruebas analíticas, ni imágenes, ni pruebas electrofísícas, ni test genéticos, ni psicometrías (test estandarizados). Claro que los psiquiatras suelen ser incapaces de interpretar la mayoría de las pruebas médicas y psicológicas. Sus diagnósticos se basan normalmente en meras opiniones subjetivas. Dudo por todo ello que la jueza internada tenga patología psiquiátrica alguna. Estar estresado, cansado o harto de una situación no es una «enfermedad mental».  El público lo ignora pero a esa jueza se le practicaron tres periciales de parte: un psiquiatra, un psicólogo y un enfermero hicieron tres evaluaciones independientes y certificaron que la jueza no padecía enfermedad psiquiátrica alguna y que algunos de sus síntomas podían deberse a simple estrés y otros al uso indebido de la medicación psiquiátrica. Y a pesar de ello se decidió  internarla e iniciar un proceso -inconcluso- de incapacitación manteniéndola en una residencia de ancianos, algo no previsto por la ley que no habla de internamientos involuntarios en geriátricos. Es más, ¡se le prohibió que hablara con su abogada! Finalmente la jueza sería trasladada a un centro psiquiátrico de Palencia en un nuevo acto ilegal porque es de otra comunidad autónoma y pertenece a otra sede judicial. Y de nuevo -en connivencia con la Fiscalía- se le prohibieron las visitas pudiendo ya hablar con su abogada pero ¡solo estando delante la psiquiatra del centro! Y todo ello cuando solo había sufrido un leve deterioro cognitivo  y como su incipiente parkinsonismo podía ser un simple efecto secundario de la medicación se había negado a seguir tomando fármacos. De hecho lo que tomaba era un antipsicótico que se sabe produce deterioro cognitivo y parkinsonismo. Tal es el trato que está recibiendo en nuestro país una juez y catedrática de Derecho Constitucional. Vivir para ver.

Luis de Miguel Ortega 

No creemos necesario hacer ningún comentario por nuestra parte ya que su carta es explícita y contundente. Gracias por enviárnosla.

 

 

Estimado Sr. Campoy: quiero expresarle mi agradecimiento a usted y a sus colaboradores por la fantástica revista que hacen mensualmente ya que proporciona gran cantidad de información y conocimientos además de abrirnos los ojos ante los atentados que se hacen contra la salud en el mundo. Deseo compartir con usted y sus lectores una experiencia mía que creo interesante y también expresar mi reconocimiento y gratitud al Dr. Santiago De la Rosa. Hace unos 14 años estuve tomando Silicium 5G de última generación a la dosis recomendadas por el fabricante y a raíz de ello empecé a sufrir una intolerancia al silicio; los síntomas eran nerviosismo, agitación, piernas inquietas que me impedían dormir y erupción en la espalda con picores. Consulté mi problema con numerosos profesionales -médicos, terapeutas, farmacéuticos y a todo aquel que creía que podría ayudarme- pero nadie conocía tal problema y me miraban como si fuera un “bicho raro”. Me hizo la vida muy difícil porque como usted sabe este mineral está presente prácticamente en todo: en el agua, en los alimentos, en complementos alimenticios, medicinas, cosméticos, etc. El caso es que vivo en Castellón y hace aproximadamente tres años visité en Madrid al doctor De la Rosa para ver si podía hacer algo con mi problema. Me testó el silicio, dio positivo a intolerancia y con un aparato de biorresonancia me preparó una fórmula específica contra el silicio para borrar las frecuencias de mi organismo. Me libré de ellas -lo que a mí me parece un milagro-  y desaparecieron los síntomas y, con ello, mi terrible pesadilla. Mi agradecimiento pues al doctor De la Rosa al que considero un excelente profesional. Gracias. Les animo a seguir con su incansable lucha y ayudándonos con ella a tanta gente. Le envío un cordial y afectuoso saludo.

Mª Luisa Sanz
(Castellón) 

Ignoramos cuál pudo ser la causa -o causas- de los síntomas que padeció pero no nos consta que la ingesta de silicio orgánico -y mucho menos a la dosis recomendada de 15 ml dos veces al día- produzca los efectos negativos que describe usted: erupción en la espalda, picores, nerviosismo, agitación y piernas inquietas. De hecho no hay la más mínima referencia a ello en la literatura médica. Así que salvo que su caso sea único en el mundo no parece que la causa de sus síntomas fuera el silicio orgánico que tomó hace ¡14 años! Es más posible que se debiera a que sus riñones no funcionaban adecuadamente en esos momentos y no pudieran deshacerse de un posible exceso del mismo… o de otros principios activos. La otra posibilidad es que tuviera usted acumulado en su organismo aluminio y como el silicio lo «atrapa» dando lugar a un compuesto inocuo que el cuerpo elimina quizás tuviera una ligera crisis depurativa temporal. En suma. ¿se solucionó el problema porque los riñones se recuperaron? Lo ignoramos pero pudo ser así. Lo importante es que el tratamiento del doctor De la Rosa funcionó aunque infiramos que no debió ser lo único que le sugirió hacer a usted. Nosotros tenemos claro -y así lo hemos publicado- que el silicio orgánico es inocuo a las dosis sugeridas -especialmente el Silicium 5G- y que, entre otras muchas cosas, favorece la síntesis de colágeno en el tejido conectivo de la piel, las articulaciones y los sistemas óseo y cardiovascular siendo asimismo eficaz en casos de psoriasis y problemas como el alzheimer y el parkinson por su capacidad para mantener el equilibrio de los biometales, quelar metales pesados y reducir el estrés oxidativo, la inflamación, la expresión del factor de necrosis tumoral alfa y las interleuquinas así como disminuir la síntesis de proteínas betaamiloides en las neuronas. De todo ello hemos dado cuenta en varios textos que el lector tiene en nuestra web –www.dsalud.com-, especialmente en los amplios reportajes que con los títulos El silicio orgánico: un oligoelemento esencial para la salud, Le Ribault y el Silicio Orgánico de 5ª Generación, El silicio orgánico de 5ª generación y su incontestable utilidad terapéutica,  Sorprendente eficacia del silicio orgánico y El silicio orgánico es eficaz en la prevención y tratamiento de las patologías neurológicas aparecieron en los números 59, 74, 98, 178 y 217 respectivamente.

 

 

Sr. Director: tengo apnea obstructiva de sueño y al tener SQM y EHS he comprobado que no soy apto para aplicar las terapias convencionales. No tengo factores de riesgo excepto ser hombre y mayor de 60 años y llevo una alimentación cercana a los postulados de la Medicina Integrativa con el fin de intentar minimizar la SQM y la EHS. ¿Me podrían decir si hay alguna otra forma de abordar la apnea? Gracias y un saludo cordial

Luis González 

Hemos explicado ya en esta misma sección dos veces que el llamado Síndrome de Apnea Obstructiva de Sueño –que puede desembocar con el tiempo en latido irregular del corazón, presión arterial alta y, en casos graves, llevar a un ataque cardiaco o a una apoplejía- suele deberse a la acumulación de grasa en el cuello o una musculatura excesiva aunque a veces se debe a una comprensión patógena del opérculo torácico (lo que en este último caso puede resolverse quirúrgicamente). Y lo más recomendado es la CEPAP que consiste en una mascarilla que inyecta a través de la nariz un flujo continuo de aire a una presión mayor que la del ambiente -ajustada a cada paciente- para salvar las obstrucciones.  Pues bien, otra posibilidad es utilizar -en los casos que procede- una férula diseñada en España por el Dr. Pedro Mayoral; se trata de un dispositivo bautizado como Lirón que cuenta con el aval de instituciones como la European Academy of Dental Sleep Medicine, la American Academy of Dental Sleep Medicine y el Instituto de Investigación del Sueño. Eso sí, la acción de ese dispositivo es puramente mecánica ya que lo que hace es simplemente sujetar la lengua e impedir que caiga hacia atrás obstruyendo el paso del aire. Funciona tanto si se respira por la nariz como por la boca pudiéndose ajustar en cualquier momento. La alternativa es operarse pero sólo se justifica cuando la causa es la obesidad mórbida o una musculatura excesiva. Dicho esto agregaremos que a  nuestro juicio lo idóneo es adelgazar si se está con sobrepeso o se es obeso y seguir un tratamiento integral coordinado por un buen profesional porque si usted padece además -como nos dice- Sensibilidad Química Múltiple (SQM) y Electrosensibilidad (EHS) es que su organismo está enormemente desequilibrado. Debe ante todo desintoxicarse y alimentarse adecuadamente lo que no sabemos si hace porque lo de que sigue «los postulados de la Medicina Integrativa» no nos dice nada. Cada médico integrativo tiene sus propias convicciones y no siempre coinciden. Otra cosa sería que hiciera La Dieta Definitiva porque nos consta que cuando se sigue a rajatabla funciona en todos los casos.  

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