CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 231 / NOVIEMBRE/ 2019

Estimado Director: hace algún tiempo me dirigí a usted para que me recomendara algún médico que tratara el Trastorno Bipolar y me dio el nombre de uno que pasa consulta en Marbella pero debido a que vivimos en Madrid nos es imposible ir. Se trata de mi hija a la que se lo diagnosticaron hace años. Está tomando Valproato y un antidepresivo pero ninguna de las dos estamos a gusto con ello. Mi hija quiere dejarlo porque se encuentra embotada -siempre con sueño- y además dice que está cada día peor de la memoria pero, al mismo tiempo, nos da miedo dejarlo porque ya tuvo dos depresiones muy profundas. Me gustaría saber a dónde ir, a ser posible en Madrid. Muchas gracias.

Victoria H. B.
(Madrid) 

Como sin duda usted sabe se desconoce qué causa el Trastorno Bipolar y de ahí que no haya ningún fármaco o tratamiento eficaz ni para prevenirlo ni para tratarlo. Puede deberse a los efectos tardíos de alguna vacuna pero lo más probable es que el problema esté en una microbiota dañada que haya afectado a las neuronas del aparato digestivo y, por ende, a las del cerebro. El consejo de nuestros expertos es pues que su hija desintoxique a fondo el organismo cuidando lo que come -empiece tomando una cucharadita de carbón vegetal activado una vez por semana-, haga ejercicio moderado -caminar a diario a buen paso 45 minutos basta-, duerma suficiente -si le cuesta que tome triptófano y 3 mg de melatonina al acostarse- y suprima de la dieta los azúcares, las bebidas alcohólicas (vino y cerveza incluidos), la leche y sus derivados, los cereales y harinas, los fritos y las grasas «trans». Debe pues olvidarse del pan, la bollería industrial, las galletas, los donuts, las pizzas, las hamburguesas, los caramelos, las chocolatinas, los pasteles, los dulces, los chuches, los bombones, las palomitas, los helados, la mantequilla, la margarina, los patés, las colas, los refrescos y, sobre todo, de la comida asiática porque lleva mucho glutamato monosódico (que lamentablemente empieza a usarse también en muchos restaurantes españoles). Y por supuesto debe evitar todos los aditivos alimentarios (conservantes, colorantes, espesantes, aromatizantes, acidificantes, potenciadores del sabor y edulcorantes) así que no debe ingerir ningún producto envasado, preparado o precocinado. Es asimismo necesario que su hija se someta a un test para detectar posibles alergias o intolerancias alimentarias a fin de dejar de ingerir todos aquellos alimentos que le hagan daño. Debe en cambio aumentar la ingesta de alimentos ricos en triptófano -plátanos, higos, dátiles, pavo, etc.-, omega 3 -sería excelente que tomara a diario aceite de krill- y ácido gamma-aminobutírico (GABA) -se encuentra sobre todo en las verduras, las frutas, el té verde, las lentejas y los plátanos (está igualmente presente en los cereales integrales pero en su caso es mejor no tomarlos)- así como, de forma especial, ingerir aguacates, ajos, hojas de remolacha, brécol, frutos secos, garbanzos y lecitina de soja. Por lo que se refiere a su temor a dejar el Valproato (ácido valproico) -fármaco que comercializa Sanofi como «antiepiléptico» y «estabilizador del estado de ánimo» así como para el «trastorno bipolar» con el nombre de Depakene y bloquea los disparos sostenidos y repetitivos de alta frecuencia de las neuronas- recuerde que puede provocar mareos, náuseas, temblores, diarrea, somnolencia, debilidad, cansancio, confusión, convulsiones, sordera, dolor abdominal, fallos de memoria, cefaleas, nistagmo, anemia, ictericia, hinchazón facial, trombocitopenia, trastornos extrapiramidales, estupor, hipersensibilidad, alopecia, hiponatremia, hemorragias, lesión hepática, dismenorrea, agresividad, agitación, trastornos de la atención, diplopía y aumento de peso, entre otros problemas (incluida una hepatitis fulminante). Es más, se le ha acusado de ser el responsable de las malformaciones congénitas sufridas en Francia entre 1967 y 2016 por entre 2.150 y 4.100 niños al haberlo ingerido sus madres durante el embarazo; así se dedujo tras cruzar la Agencia Nacional de Seguridad del Medicamento y los Productos de Salud (ANSM) los dosieres de la Seguridad Social de dos millones mujeres embarazadas y de sus bebés y constatar que 2.321 madres «estuvieron expuestas al valproato». Es más, de las 14.322 embarazadas que entre 2007 y 2014 lo consumieron 4.300 tuvieron que abortar, 1.206 sufrieron abortos espontáneos o embarazos extrauterinos y 115 bebés nacieron muertos. En España se «desaconseja» su uso durante el embarazo desde 2007 pero sigue permitiéndose a pesar de todo su comercialización, algo vergonzoso porque los riesgos de malformación del feto los conoce el fabricante desde la década de los ochenta y por eso añadió en el prospecto que era necesario «prevenir rápidamente al médico en caso de embarazo». Su consumo no se justifica pues, especialmente cuando hay un aminoácido natural que actúa como neurotransmisor e inhibe o reduce la excitabilidad neuronal: el ya citado ácido gamma-aminobutírico (GABA). Se trata de una sustancia natural utilizada por las neuronas del sistema nervioso para comunicarse entre sí a través de los espacios sinápticos y juega un papel importante en el comportamiento, la cognición y la respuesta frente al estrés sugiriendo las investigaciones que ayuda a controlar el miedo y la ansiedad cuando las neuronas se sobreexcitan. De hecho cuando sus niveles están bajos se padece ansiedad, problemas para dormir, depresión e incluso otros problemas cognitivos más graves. Es pues oportuno plantearse sustituir cuanto antes el Valproato por cápsulas de GABA -además de ingerir los alimentos ricos en él ya descritos- junto con otro aminoácido: la apigenina (se trata de un bioflavonoide del que es muy rico el apio, el perejil y el té verde y tiene el mismo efecto de una benzodiacepina pero sin sus efectos secundarios).  Y ya puestos le sugerimos que su hija se someta a una hidroterapia de colon y a una quelación así como que consuma a diario un complejo multivitamínico y mineral, un suplemento enzimático, un probiótico (le sugerimos el Prodefen) y carbón vegetal activado en ayunas una o dos veces por semana. Sepa asimismo que el déficit de reelina -proteína que se encuentra principalmente en el cerebro pero también en la médula espinal, la sangre y otros órganos y tejidos que juega un papel fundamental en el funcionamiento neuronal y en el desarrollo del sistema nervioso central y periférico- se ha vinculado ya a distintos trastornos neurológicos; de hecho se han encontrado niveles reducidos de reelina en los cerebros de enfermos de alzheimer, autismo, esquizofrenia, trastorno bipolar y depresión mayor. Además la reelina ayuda a madurar las neuronas -tanto anatómica como funcionalmente- así como a formar nuevas conexiones y hay varias investigaciones según las cuales su déficit puede resolverse ingiriendo ácidos grasos poliinsaturados omega 3. Asimismo se ha asociado el Trastorno Bipolar a la enfermedad celiaca; así lo afirma un trabajo efectuado en 2006 en la Clínica Mayo de Estados Unidos por el Dr. T. William que se publicó en Archives of Neurology en el que se explica que la intolerancia al gluten puede ser causa de ataxia, neuropatía periférica, distonías, convulsiones, epilepsia, migrañas, alzheimer, esquizofrenia, depresión, TDAH y Trastorno Bipolar. Dicho esto agregaremos que en la India el doctor Banerji trata tanto el Trastorno Bipolar con Ignatia 200 CH (5 gránulos dos veces al día), Aurum Metalicum 200 CH (5 gránulos dos veces a la semana si está en fase depresiva) y Hyosciamus 6CH (también 5 gránulos dos veces al día) si está en fase de euforia y, finalmente, si está violento, Stramonium 6CH (5 gránulos dos veces al día). Al ser productos inocuos carecen de efectos secundarios. Por lo que se refiere a médicos expertos en Trastorno Bipolar le sugerimos que acudan a profesionales como el Dr. Javier Aizpiri -que dirige el Instituto Burmuin de Bilbao (94 444 26 79)- o el Dr. Javier Álvarez -jefe del servicio de Psiquiatría del Hospital de León (987 23 74 00)-. Lea al respecto la entrevista que le hicimos en el nº 183  y tiene a su disposición en nuestra web (www.dsalud.com) con el título Dr. Javier Álvarez: «Se están diagnosticando como trastornos mentales procesos que en realidad no son patológicos». Salvo que tenga usted problemas económicos un traslado a otra provincia está más que justificado tratándose de su hija. Y si aún así no pudiera contacte usted en Madrid con el Dr. Santiago de la Rosa (91 431 35 16) o con el Dr. Enrique de Juan (91 549 02 11) pero ya le advertimos de que lo que sugerimos en esta carta es un resumen de lo que nos dicen varios médicos y especialistas en otras disciplinas terapéuticas y se trata pues un conjunto de consejos normalmente más amplio del que los médicos a nivel individual suelen proponer.

 

Sr. Director: llevo 20 días con diarrea sin que los médicos encuentren la causa; al principio tenía que ir suelta al baño muchas veces al día y actualmente solo mañana y noche pero he perdido mucho peso y aún tengo hinchazón en el vientre. Tomé estos últimos cuatro días carbón vegetal y acabo de empezar a tomar Prodefen para repoblar la flora intestinal ya que tras hacerme varias analíticas todos los parámetros salen normales salvo la calprotectina en heces que es mayor de 1.000 mg/kg cuando debe ser inferior a 50. Y mi problema no puede deberse a la ingesta de lácteos, carne, pescado o marisco porque soy vegetariana. Añadiré que tomo productos especiales que nunca me han ocasionado problemas pero lo menciono por si acaso; me refiero a productos para vegetarianos -como hamburguesas, salchichas, chorizo, queso…- que se elaboran -al menos así lo creo- con todo tipo de sustancias naturales no modificadas genéticamente y libres de glutamato monosódico. El «chorizo» dulce tiene por ejemplo como ingredientes proteína de trigo, agua, seitán, aceite de oliva, proteína de soja, pimientos rojos, pimientos suaves, harina de trigo, sal, ajo, perejil y sabores veganos, el «chorizo» picante agua, aceite vegetal, grasas vegetales no hidrogenadas, gluten de trigo, proteína de soja, especias y extractos de especias, azúcar morena sin refinar, ajo granulado, arroz fermentado, sal, proteína de trigo texturizada., cebolla granulada, fécula de patata y, como espesantes, carragenanos, las salchichas barbacoa soja, harina de trigo con gluten, aceite vegetal de  semillas de girasol, almidón modificado, sal marina, polvo y semillas de mostaza, azúcar, sulfitos,  carragenanos como espesante (E407), alga rhodophyta, ácido cítrico y vinagre de manzana, el «queso» No-Moo estilo curado  agua, aceites y grasas vegetales no hidrogenadas, fécula de patata, levadura, harina de arroz, mantequilla de nueces, sal, especias, sabor vegetal, carragenina y ácido láctico y la «hamburguesa» agua, aislado de proteína de arveja (guisante), aceite de canola, aceite de coco refinado, celulosa de bambú, metilcelulosa, almidón de papa, maltodextrina, extracto de levadura, sal, aceite de maravilla, glicerina vegetal, levadura seca, goma arábiga, extracto de jugo cítrico, ácido ascórbico, extracto de jugo de remolacha, ácido acético, ácido succínico, almidón modificado y achiote. Tomo más productos para ovovegetarianos pero como ejemplos me parecen suficientes. ¿Pueden orientarme? Atentamente,

Carla Gómez
(Madrid) 

La calprotectina es una proteína procedente de los leucocitos o glóbulos blancos -principalmente de neutrófilos y monocitos- que aparece en la mucosa intestinal cuando existe inflamación y suele estar presente en las personas con celiaquía (intolerancia al gluten), colitis ulcerosa, enfermedad de Cröhn, fibrosis quística intestinal, enterocolitis necrosante y cáncer de colon por lo que no tiene por sí misma significado diagnóstico ya que también aparece cuando hay atrofia de las vellosidades intestinales y aumenta su nivel cuando se ingieren antiinflamatorios no esteroideos y analgésicos (paracetamol y aspirina incluidos). Así que si el resto de los valores analíticos son normales no parece signo de problema grave. Nos parece pues inteligente haber recurrido a la ingesta durante cuatro días de carbón vegetal activado ya que se ha utilizado terapéuticamente durante siglos para afrontar diarreas, problemas digestivos e intoxicaciones y ahora sabemos que además es antiséptico, antivírico, antiinflamatorio, carminativo, hipocolesterolemiante, uricosúrico y nefroprotector permitiendo incluso mitigar los efectos de la quimioterapia, ayudar en problemas neurológicos como el Trastorno Bipolar y deshacerse del exceso patológico de leucocitos. Es más, adsorbe los gases y es un eficaz desintoxicante tanto cuando se ingieren alimentos en mal estado como contaminados que provocan inflamación intestinal, disbiosis y diarrea siendo especialmente eficaz en casos de dispepsia, es decir, en todo tipo de problemas digestivos. Es eficaz hasta para neutralizar gran número de venenos y sustancias tóxicas, medicamentos incluidos, sean estos ingeridos accidentalmente o no; y hablamos de antibióticos, antiinflamatorios, antidepresivos, antiinflamatorios y cientos de drogas más. Se trata de unas llamativas propiedades que muchos ignoran a pesar de que hay suficientes investigaciones que así lo avalan como ya dimos a conocer en el reportaje que con el título Carbón activado: potente desintoxicante antiinflamatorio apareció en el nº 216 y puede leerse en nuestra web: www.dsalud.com. Ahora bien, como explicamos en ese texto no debe abusarse de él ya que no se metaboliza y el organismo debe expulsarlo por lo que su exceso podría en casos muy raros producir obstrucción intestinal o fecal. Parece razonable pues usar puntualmente varios gramos en caso de toxicidad o envenenamiento pero si se trata de problemas menores o como preventivo un par de gramos diarios deberían ser suficientes dada su enorme capacidad de adsorción. Es más, impide a menudo metabolizar lo que se ingiere posteriormente así que en su caso nos parece oportuno no tomarlo mientras ingiera Prodefen, producto que contiene prebióticos -fructooligosacáridos- y siete cepas de probióticos presentes de forma natural en todo sistema digestivo sano: Lactobacillus casei, Lactobacillus rhamnosus, Streptococcus thermophilus, Bifidobacterium breve, Lactobacillus acidophilus, Bifidobacterium infantis y Bifidobacterium bulgaricus. Le ayudará sin duda a repoblar la microbiota pero si no desaparece la diarrea pronto tome además Lactofilus en polvo (se adquiere también en farmacias). Dicho esto debemos agregar que la inflamación de la mucosa del colon puede deberse a una somatización emocional y a problemas con el sistema inmune. Y que además se da principalmente en el mundo desarrollado cuando la ingesta de frutas, verduras y legumbres no es suficiente y se toman alimentos que producen intolerancia o alergia. Hágase pues un test para descartar todos los alimentos a los que pueda ser intolerante o alérgico, problema que puede haberle surgido ahora aunque antes no le afectara. Obviamente no dará positivo a lo que no consume siendo ovovegetariana -mariscos especialmente- pero puede dar positivo a los frutos secos, los alimentos con gluten, las harinas, las levaduras, el café, el azúcar blanco, los carbohidratos refinados, el alcohol (cerveza y vino incluidos) y la comida enlatada, envasada y preparada porque contienen muchos aditivos siendo los más activos y peligrosos de entre ellos los sulfitos y el glutamato monosódico (lea en nuestra web –www.dsalud.com– el artículo Nuestros alimentos están repletos de peligrosos glutamatos publicado en el nº 151). Debe asimismo beber abundante agua para prevenir el desequilibrio electrolítico, realizar un ejercicio físico adecuado a sus circunstancias personales, procurar un sueño reparador y evitar el estrés. Agregaremos que son en cambio útiles el ajo -antibiótico natural que permite el reequilibrio de la flora intestinal-, el arroz integral -al no tener gluten es bien tolerado por el intestino y se trata de un normalizador del tracto intestinal-, la avena -aporta fibra soluble y es protectora y normalizadora del tránsito intestinal-, la manzana -es astringente y antiséptica-, la chufa -es remineralizante y contiene enzimas que facilitan la digestión de los hidratos de carbono y las grasas-, los germinados -contribuyen a regenerar la flora intestinal alterada-, la leche de almendras -tiene buena tolerancia y es muy nutritiva-, la zanahoria -por su contenido en pectina y betacarotenos mantiene en buen estado la mucosa intestinal siendo un eficaz antidiarreico y normalizador de la función intestinal-, la tapioca -suavizante, desinflamante y regeneradora-, el membrillo -astringente y antiinflamatorio de la mucosa gástrica-, los arándanos -astringentes y antisépticos-, el caqui -contiene taninos y mucílagos de acción astringente sobre la mucosa-, la granada -es astringente y antiinflamatoria de la mucosa-, el níspero -es normalizador y astringente pero además contiene sales minerales y vitaminas-, la okra -contiene mucílagos que suavizan y protegen la mucosa intestinal-, la papaya -suavizante, protectora y antiséptica- y el plátano -alimento bien tolerado que aporta minerales, sobre todo potasio-. En cuanto a nutrición ortomolecular son especialmente útiles el ácido fólico así como las vitaminas A y las del complejo B (especialmente la B12), minerales como el selenio, el hierro, el zinc, el magnesio y el calcio, probióticos, PABA y ácidos grasos esenciales omega-3 y omega-6. Además, por supuesto, de los probióticos y prebióticos que ya ha empezado a tomar. Obviamente no se trata de que tome todo eso: le damos una lista tan amplia para que sepa que puede optar por todos ellos para mejorar rápidamente. Por lo que se refiere a los numerosos productos para ovovegetarianos que consume vamos a ser claros y concisos: se trata de comestibles, no de alimentos. Un alimento natural -frutas, verduras, hortalizas, legumbres, frutos secos, plantas…- contiene más  o menos nutrientes pero lo que sobre todo lleva son enzimas que permiten su digestión y energía ya que se trata de seres vivos. Usted en cambio toma una enorme cantidad de sustancias muertas de muy variada procedencia mezcladas sin el más mínimo sentido dietético solo para dar apariencia similar al producto natural que pretende sustituir pero su digestión es complicada y no «alimentan«; es más, algunas pueden hacerle más mal que bien como la sal, el azúcar -tanto el blanco como el moreno sin refinar-, las harinas -con o sin gluten-, la fécula de patata, el almidón modificado, las proteínas de trigo y soja, el glutamato monosódico, la maltodextrina (mezcla de polímeros de glucosa que aparecen como resultado de la hidrólisis del almidón), la goma arábiga (polisacárido que se extrae de la resina de ciertas variedades de la acacia), los sulfitos y los  carragenanos. De la toxicidad de los sulfitos hemos hablado ampliamente en la revista -lea por ejemplo el reportaje El ignorado peligro de los sulfitos que apareció en el nº 184- y en cuanto a los carragenanos debe saberse que aunque la FDA acepta su uso cuando son «de calidad alimentaria» hay pruebas de que los degradados son altamente inflamatorios y tóxicos para el tracto digestivo pudiendo ser responsable de diversas disfunciones intestinales -especialmente colitis-, de artritis reumatoide e, incluso, de cáncer de colon. Terminamos indicando que la ingesta de muchos de esos productos tiene sus riesgos porque el hecho de que estén envasados al vacío no implica que no puedan fermentar en su interior bacterias patógenas o que, en los casos en que se congelan, se rompa la cadena de frío. Una alimentación adecuada -ovovegetariana o no- exige la ingesta de productos vegetales vivos de temporada. Terminamos indicando que el problema que sufre puede haberlo causado la infección transmitida por un animal doméstico si tiene usted alguno -gatos, perros, aves…-, un tóxico medioambiental -plaguicidas, insecticidas, venenos para ratas, etc.- o un producto de higiene casero.

 

Estimado Director: tengo 76 años, peso 63 kilos -algo de sobrepeso pues-, mi abdomen lleva décadas dilatado y padezco una leve osteopenia, escoliosis, hernias discales incipientes y artrosis. El caso es que desde hace algún tiempo ello me provoca unos dolores cada vez más intensos que procuro controlar solo con Termalgin (paracetamol). Tomo además fármacos para la hipertensión y 5 mg de Stilnox (Zolpiden tartrato) para poder dormir desde hace 30 años. Se unen pues al Losartan, la Higrotona y el Atenolol que me recetaron. Y tomo asimismo a diario Varson desde hace 7 años a fin de prevenir un posible ictus porque mi padre murió de ello. El caso es que a primeros de este año empecé a tener tanto dolor que acudí a la Unidad del Dolor del Hospital Universitario Quirón de Pozuelo donde me mandaron Zaldiar y Duloxatina 30 yéndome muy bien durante dos meses pero entonces empecé a sudar tan copiosamente que preferí los dolores a los sudores. En abril me infiltrarían en los trocantes -tengo trocanteritis crónica- y me fue bien hasta junio que es cuando me apareció un fuerte dolor en la zona lumbar y tuve que volver a tomar Zaldiar y Duloxatina; hasta que de nuevo tuve que dejarlo porque los efectos secundarios eran terribles, con náuseas constantes y sudores. Como el dolor no menguaba me hicieron una resonancia y apareció un aplastamiento de la cuarta lumbar; me trataron, hice hasta junio reposo absoluto y parece que la vértebra ha “soldado” pero los dolores lumbares y trocantes continúan lo que me tiene desesperada. He probado con Homeopatía y Acupuntura pero no mejoro aunque hace tres meses empecé a tomar también Vitalfan para la caída del pelo. Además ingiero desde hace cinco años -los primeros 10 días de cada mes- una combinación de prebióticos, probióticos y vitaminas del grupo B: Vitanatur Symbiotics. Agregaré -porque sé que ustedes tienen muy en cuenta la dieta- que desayuno un café con leche descremada y a veces un poco de pan con aceite y tomate, bebo litro y medio o dos de agua a diario, me tomo a media mañana una fruta (generalmente melón, plátano o melocotón), almuerzo pescado -un par de veces- por semana o carne (pollo o pavo) -otras dos veces por semana y siempre a la plancha- que acompaño con verduras, ensaladas -tres o cuatro veces por semana, principalmente de lechugas varias y tomate-, legumbres -en ensalada o guisadas- una vez por semana, pasta -en ensalada o cocinada- una vez por semana y para beber un zumo de limón, naranja y toronja (hecho con media fruta de cada una) terminando con una infusión de té verde (todo frío). A media tarde me tomo una pieza de fruta y por la noche suelo variar: o bien un poco de jamón cocido o ibérico (a menudo en un pequeño sándwich), acelgas o espinacas cocidas, sardinillas, una porción de queso de Burgos y un café descafeinado con leche desnatada. Y en todas las comidas me tomo también un diente pequeño de ajo machacado que trago con líquido. No entiendo pues por qué sufro desde hace muchos años de diarreas espontáneas ya que no me parece que se deba a la alimentación. Tal es mi situación. ¿Pueden ayudarme con algún consejo? Atentamente, 

Marisa García
(Madrid) 

Médicamente se llama artrosis u osteoartritis a la degeneración de las articulaciones que produce el desgaste de los cartílagos, osteopenia a la pérdida de densidad ósea y escoliosis a la curvatura lateral de la columna vertebral. Pues bien, normalmente ese cuadro delata una insuficiente ingesta de calcio aunque no siempre ya que puede deberse a la utilización por el organismo del calcio de los huesos para equilibrar el pH cuando hay excesiva acidificación al ser el mineral alcalino más abundante de nuestro interior. Sin embargo consumir leche y sus derivados es un tremendo error ya que su consumo acidifica el organismo y es más bien causa de osteoporosis. De hecho es en los países donde más leche se consume donde mayor número de casos de osteopenia y osteoporosis hay. Lo que contribuye a la pérdida de calcio es la falta de actividad física, el exceso de proteínas, el tabaco, el café, el alcohol, la sal, el azúcar, los productos refinados, los alimentos dulces o azucarados (pasteles, helados, bollería, etc.), los fármacos y el déficit de un mineral: el manganeso. Le sugerimos pues que desintoxique el organismo tomando carbón vegetal activado a diario durante una semana, descanse tres y a partir del segundo mes lo ingiera solo un día a la semana, que tome un probiótico a partir de la segunda semana -una vez deje el carbón- (como el Prodefen citado en la carta anterior), ingiera coral marino con vitamina K2 -existe un producto que comercializa 100% Natural como NutriMK7 Huesos que combina calcio procedente de coral marino, vitamina K2 (menaquinona) y vitamina D3 lo que favorece la absorción y utilización del calcio pero asegurándose de que no se deposita en las paredes de las arterias-, silicio orgánico -nos permitimos sugerirle el Silicium G 5 Siliplant que comercializa Silicium España-, manganeso, Renovén (el antiguo Bio-Bac), sulfato de condroitina y curcumina. Es asimismo útil la ingesta de PABA, SAM (S-adenosil-L-metionina), selenio y vitaminas A, C y E junto a las del complejo B. Obviamente ello requiere ponerse en manos de un buen profesional que paute las dosis y los tiempos. Agregaremos que hay varias plantas antiinflamatorias muy útiles en casos de artrosis y problemas similares: el sauce, el harpagofito, la ulmaria o reina de los prados y la manzanilla. Y sepa que además de las duchas frías alivia igualmente las molestias aplicar hielo y posteriormente calor en la zona afectada así como cubrirla con un paño caliente empapado en aceite de lino (es rico en omega 3). Dicho esto plantéese dejar de tomar los fármacos que cita en su carta. Es inaudito que sobreviva usted a la ingesta de tal cantidad de medicinas iatrogénicas cuyos principios activos pueden interaccionar de manera grave. De hecho aun sabiendo que ocupamos con ello mucho espacio vamos a recordarle a usted y de paso a los lectores los efectos principales adversos de apenas dos de ellos… sin contar los daños que puede provocar su ingesta conjunta. De hecho no hay más que leerse las fichas técnicas, algo que por desgracia casi nadie hace, médicos incluidos. El Losartan puede provocar reacciones alérgicas graves (erupción cutánea, picor e hinchazón de cara, labios, boca y garganta), tos, mareos, diarrea, náuseas, vómitos, estreñimiento crónico, migrañas, debilidad, fatiga, hipoglucemia, hiperpotasemia, somnolencia, presión arterial baja, trastornos del sueño, palpitaciones, angina de pecho, disnea, dolor abdominal, urticaria, edemas, vasculitis, púrpura de Schonlein Henoch, parestesia, síncopes, fibrilación atrial, accidentes cerebrovasculares, hepatitis, altos niveles de alanino aminotransferasa (ALT) en sangre, anemia, número reducido de plaquetas, dolor muscular y de las articulaciones, problemas renales, dolor de espalda e infección del tracto urinario… entre otras. Y la Higrotona puede provocar por su parte fiebre, alteraciones electrolíticas, erupción cutánea, hipotensión ortostática, arritmias, bajos niveles de potasio en sangre, debilidad muscular, espasmos musculares, latidos cardíacos anormales, sarpullido, cansancio, confusión, dolor de garganta, fiebre, escalofríos, ictericia, hormigueo en manos, pies y labios, inflamación renal, inflamación de vasos sanguíneos, dificultad para orinar, sangrado, trombocitopenia, visión perturbada, ritmo cardíaco irregular, azúcar en la orina, empeoramiento de la diabetes, dolor en los ojos, dolor abdominal, inflamación de los vasos sanguíneos, pancreatitis, neumonitis, edema pulmonar, inflamación de los riñones, trastornos gastrointestinales (incluyendo náuseas, diarrea y vómitos), debilidad, letargia, somnolencia, inquietud, convulsiones, confusión, dolor de cabeza, dolores musculares, calambres, hipotensión, aumento de los niveles sanguíneos de colesterol y ácido úrico, mareos, desmayos, dolor gástrico, cansancio, debilidad inusual, aumento de la sensibilidad de la piel a la luz solar, impotencia, pérdida de interés sexual, dolor de cabeza, diarrea, dolor de barriga, estreñimiento, dolor en las articulaciones y coma. Sencillamente aterrador. Y le aseguramos que los efectos de los otros siete fármacos que toma cuyos potenciales efectos adversos no citamos porque haríamos esta respuesta interminable no son menores: Atenolol, Zaldiar, Duloxatina, Termalgin, Mastical, Varson y Stilnox. Obviamente la decisión de qué hacer es suya.

 

Sr. Director: soy lector de la revista desde su aparición -me suscribí a ella dado el interesante enfoque que tiene- y me gustaría conocer su opinión sobre mi problema. Tengo 76 años y hace ahora cuatro y medio me sometí a una prostatectomía radical por padecer un tumor grado 7 (4+3) de Gleason con  afectación focal del margen quirúrgico inferior y del ápex. El PSA tras la operación era de 0´04 y actualmente es de 0´60 con 10,24 de testosterona así que ante un nivel tan elevado me han aconsejado someterme a terapia hormonal, decisión que he ido posponiendo dados sus  efectos adversos. Me gustaría saber pues si existe alguna terapia alternativa carente de efectos negativos y el protocolo a seguir. Les estaré muy agradecido si pueden responderme.

Ángel G. 

Un tumor grado 7 (4+3) de Gleason con afectación focal del margen quirúrgico inferior y del ápex quiere decir que biopsiaron la parte inferior y superior de la próstata encontrando en una de ellas un grado de afectación de 4 y en la otra de 3. Los patólogos clasifican los cánceres de próstata de 1 a 5 atendiendo al grado de similitud que hay entre las células del tejido canceroso y las del tejido normal al observarlas al microscopio y si el tejido canceroso se parece mucho al sano se le asigna un grado 1 y si sus patrones de crecimiento son muy anormales un grado 5; luego los grados 2, 3 y 4 son intermedios. Cabe añadir que el primer número asignado es el grado más común en el tumor así que en su caso lo que se indica es que la mayor parte del tumor es de grado 4 y el resto de grado 3; suma que da 7 en la clasificación de Gleason en la que la máxima puntuación es de 10. Obviamente cuanto más alto es ese número más probable es que el cáncer crezca por lo que según los oncólogos los grados 8, 9 y 10 son los más peligrosos y los de 1 a 6 no tan agresivos porque crecen lentamente. Por lo que se refiere a los de grado 7, los 4+3 -que es su caso- tienen peor pronóstico que los 3+4. Todo esto en teoría porque luego el tumor puede ser en realidad más agresivo… o menos. Depende en realidad del estado de salud del paciente. Es más, por sí mi mismo no significa nada y de ahí que además se valoren conjuntamente otros parámetros como el nivel de PSA en sangre, las imágenes radiográficas, el número de núcleos, si se encontró cáncer en ambos lados de la próstata, si se ha propagado fuera… Solo que el PSA es una prueba absolutamente desprestigiada como explicamos hace ya más de DIEZ AÑOS en el reportaje que con el título Ponen en duda que la prueba del PSA prostático sirva para algo apareció en el nº 117 correspondiente a junio de 2009; texto en el que además dejamos claro que la causa del cáncer de próstata es un misterio para los oncólogos que no saben por ello ni cómo prevenirlo ni cómo curarlo. Mire, lo que la prueba detecta es qué cantidad hay en sangre del llamado Antígeno Prostático Específico (PSA por sus siglas en inglés) que no es sino una proteína que producen las células malignas de la glándula prostática ¡pero también las sanas! Así que se considera que puede haber cáncer cuando la concentración de PSA es excesiva y la próstata demasiado grande aunque eso no basta porque puede haber un tumor y ser benigno. Y es que también los benignos pueden aumentar la concentración de PSA y provocar prostatitis (inflamación de la próstata) e hiperplasia (agrandamiento de la próstata). Hasta hace muy poco se consideraba un valor «normal» el de 4 ng/ml o menos pero ahora se sabe que hombres con niveles bajos de PSA desarrollan cáncer de próstata y otros con valores mucho más altos no. Claro que el PSA aumenta asimismo si se sufre una simple  prostatitis o una infección de las vías urinarias. Aseverar hoy pues que es una prueba de detección específica del cáncer de próstata es manifiestamente absurdo. Por lo que se refiere a la testosterona dice usted que tiene un nivel «elevado» de 10,24 cuando el rango de «normalidad» está entre 10.41 y 34.70 nanomoles por litro (nmol/L). Lo tiene pues «bajo» y no elevado; es más, para alguien con 76 años es un nivel perfecto y no se justifica en absoluto que se someta a una terapia de reemplazo que no va a ayudarle -lo que pretenden es reducirle el nivel de andrógenos- y puede además hacerle perder el pelo, adelgazar en exceso, aumentar el hematocrito, exacerbar la apnea del sueño… Nuestro consejo es que si usted se siente bien no haga nada.

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