CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 239 / JULIO – AGOSTO / 2020

Sr. Director: desde hace muchos años -desde que soy adolescente- tengo problemas en la piel -rojeces, reacciones, acné juvenil importante en cara extensible a hombros, espalda y pecho- y también de circulación: adormecimiento, lentitud a la hora de despertar el cuerpo, antecedentes de varicocele con intervención y varices en piernas tratadas con microespuma. Hace un par de años me apareció además una irritación en la zona anal/genital que se fue extendiendo por la zona inguinal y la parte interna de los muslos hasta llegar a la zona interna de la rodilla. Ante ataques de picor incontrolables tuve que ir a urgencias donde me dieron un tratamiento para calmar la situación y me hicieron un test de alergias que dio negativo. Un proceso parecido se produjo hace un año y otra vez visita a Urgencias, tratamiento paliativo, pruebas, la zona inflamada, eccema, prurito anal, picor, molestias y a veces sensación de hemorroides inflamadas. Entre los medicamentos que me dieron en el hospital había una pomada cusí de óxido de zinc o parecida, Polaramine, Clovate, Diprogenta, una solución de Cinfa, etc. Entonces fui a un médico privado que tenia buena fama y me dijo que podía ser una psoriasis, inversa quizás, junto a un eccema que se había infectado. Y me dio un tratamiento de choque en el que no faltaba de nada: Xazal, Atarax, Zitomax y Prednisona, es decir, un antibiótico, un antihistamínico, un ansiolítico y un antiinflamatorio. Al final fui a una doctora -anestesióloga- en la sanidad pública pero que también tiene consulta privada en la que trabaja con un enfoque totalmente distinto y me dijo que el problema estaba en los intestinos por lo que me mandó muchos suplementos para limpiar los mismos y el hígado, repoblar la flora intestinal con probióticos y seguir una alimentación basada en vegetales, frutas, carne y pescado blancos. Sin carbohidratos ni alimentos productores de histaminas con lo cual el abanico alimentario se reduce muchísimo. Como el tratamiento es duro de seguir a veces introduzco algo de pan sin gluten o de trigo sarraceno y me doy pequeños caprichos puntuales como chocolate o café, algunos frutos secos -en principio prohibidos-, legumbres -pocas, muy pocas-, algo de pescado azul -salmón por los ácidos grasos omega 3- y algún kéfir o queso de cabra para hacer la dieta más soportable. Cosas puntuales. Fue bastante bien pero el problema nunca se me fue del todo porque en la zona más cercana al ano -sobre todo en el lateral- aún me picaba puntualmente. Bueno, pues hace justo una semana, aunque con un poco menos de intensidad, se me ha vuelto a reproducir y empiezo a estar fatigado y cansado; además resulta muy molesto por lo cual reduzco casi toda la actividad al mínimo ya que el sudor no me va bien y tener la zona húmeda tampoco. La desesperación hace mella en uno. El caso es que no he visto últimamente en la revista muchos reportajes sobre el asunto y los que hay son de hace años. ¿Qué sugerencia, tratamiento o consejo podrían darme? Muchas gracias- 

Txema 

Nuestra sugerencia es que averigüe qué le pasa realmente aunque parezca un consejo de perogrullo. No nos dice usted cuántos años tiene y por tanto cuántos lleva con el problema. Nos dice que no padece «alergias» pero no qué le han testado, si solo alimentos o también productos químicos presentes en los productos de limpieza, en los de higiene, en la ropa, en los fármacos, en los aditivos, en posibles productos agrícolas… Tampoco sabemos si le han hecho pruebas de intolerancia (que no es lo mismo que la alergia). Ni si tiene problemas fúngicos, bacterianos o víricos. ¿Han comprobado si es usted intolerante o alérgico al sol o a su propio sudor por ejemplo? ¿Sabe si tiene parásitos? Qué duda cabe de que la alimentación es absolutamente fundamental y hacer una dieta adecuada ayuda siempre mucho pero no siempre es suficiente. Mire, para afrontar seriamente un problema hay que averiguar cuál es exactamente el problema -o problemas- y no cuáles son los síntomas que se manifiestan. Y usted no explica prácticamente nada: ni su edad, ni si está delgado o es obeso, ni si está físicamente en forma o no, si padece o ha padecido alguna patología grave, si ha sido vacunado y de qué ni en caso de ser así cuándo y cuántas veces, ni si vive cerca de un emisor de radiaciones electromagnéticas, ni si está sometido a corrientes telúricas, ni si vive en una zona contaminada (por ejemplo en una zona con gas radón)… La solución a su problema puede no ser sencilla ya que depende de si hay una causa o varias y con la información que nos ofrece es imposible saberlo. Además tampoco vamos a hacerle nosotros un diagnóstico aunque nos amplíe su caso con algunos datos más… Y como no nos dice usted ni dónde vive tampoco vamos a poder proponerle acudir a alguien. Sí hay algo que puede en todo caso ayudarle: ¡ayunar!  Claro que si seguir una simple dieta restrictiva le parece «duro» a pesar de comprobar que así mejora…

 

 

Estimado Sr. Campoy: he conocido la revista recientemente a raíz de la pandemia tras comprobar en internet que difieren ustedes de todas las explicaciones y medidas oficiales adoptadas. Reconozco que en un primer momento pensé que estaban ustedes «pirados» porque llevan la contraria hasta a la OMS pero como he tenido mucho tiempo me he molestado en leer todo lo que han publicado desde febrero y me he quedado perplejo. Sus argumentos, explicaciones, fuentes y datos son «de primera».  Y lo sé bien porque soy farmacéutico con 30 años de ejercicio y estoy acostumbrado a leer información científica. En fin, estoy difundiendo lo que cuentan en su revista entre mi familia y amigos ¡y todos me miran como si me hubiera vuelvo tonto! Entiendo pues muy bien la desazón que destila su último Editorial. Debe ser descorazonador ver que un trabajo de investigación tan duro y excepcional no produce fruto. Mi más sincero agradecimiento aún así a todo su equipo. Quizás el tiempo les haga justicia aunque ustedes no lo vean. Dicho esto no quiero desaprovechar para hacerles una pregunta: he leído muchos otros reportajes y veo que sobre la diabetes tipo 2 han publicado numerosos textos habiéndome llamado especialmente la atención los reportajes en los que hablan ustedes de la eficacia en ella de la capsaicina, la metformina y la stevia pero ¿basta con su consumo o -como dicen en otros artículos- es imprescindible cambiar la alimentación). Espero su respuesta y de nuevo mi enhorabuena.

Carlos M. García
(Cáceres)

Hay trabajos serios que demuestran que la diabetes tipo 2 desaparece sin más ayunando o siguiendo una dieta cetogénica muy baja en calorías, proteínas y grasas durante dos o tres meses ya que eso elimina la grasa acumulada en páncreas e hígado que es lo que impide producir suficiente insulina. Eso sí, bebiendo solo agua mineral de muy baja mineralización -no menos de dos litros y medio o tres al día- e infusiones (salvo café y té negro): ninguna bebida más. Además en ese tiempo conviene dormir 8 horas cuando menos, caminar diariamente una hora y/o hacer ejercicio aeróbico. La Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes publicó en Diabetologia un trabajo de un equipo de la Universidad de Newcastle (Reino Unido) coordinado por Roy Raylor que así lo demostró. Según explican las células beta del páncreas dejan de producir insulina cuando en éste órgano y en el hígado hay exceso de grasa siendo eso lo que daría lugar a la diabetes tipo 2. En cuanto a su comentario sobre nuestro trabajo le agradecemos sinceramente sus palabras y lamentamos que nos haya conocido tan tarde pues llevamos 22 años en kioscos. Y no es que estemos descorazonados, es que sabemos muy bien que no hay nada que hacer para parar toda esta farsa. Entre otras cosas porque más de la mitad de los españoles no lee NUNCA, la mayoría de los que lo hacen no nos conoce -al no poder rebatir lo que decimos han optado por ignorarnos, silenciarnos o difamarnos para desprestigiar lo que publicamos- y muchos de los que nos conocen y nos leen asumen lo que decimos pero no lo difunden por miedo al qué dirán o aún sabiendo que somos fiables no pueden aceptar que se pueda estar engañando a tanta gente «importante». La propaganda en el caso de la falsa pandemia ha sido inaudita y ni siquiera las enormes contradicciones desveladas han hecho mella en el relato. Porque ¿cómo se explica que el 99,9% de las personas admitan las cifras oficiales de «muertos» y «contagiados por» cuando se basan en un test -la RT-PCR- cuya fiabilidad es NULA? Nos parece sencillamente incomprensible.

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