CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 240/ SEPTIEMBRE / 2020

Estimado Director: no tengo palabras. Realmente no las tengo y créame si le digo que a lo largo de toda mi vida -que ya no es corta- jamás he empleado esta expresión con más propiedad. No tengo palabras para encomiar lo suficiente su comportamiento personal y profesionalidad periodística así como para manifestar mi agradecimiento por la labor realizada por Discovery DSALUD a lo largo de estos meses, durante la mayor operación de ingeniería social y económica y de control y manipulación de masas de la Historia. Se ha querido revivir a escala gigantesca el famoso experimento radiofónico de Orson Welles, La Guerra de los Mundos, siendo el resultado exactamente igual al obtenido entonces: pánico, anulación del pensamiento crítico, incapacidad para formular análisis lógicos y adoptar conductas racionales, seguidismo acrítico de las órdenes de «los de arriba» por parte de «los de abajo», por aquellos que dejaron de ser «el pueblo»-o quizás nunca lo fueron- y se transformaron en una masa informe de descerebrados pasivos frente al Poder pero exhibiendo visiblemente rasgos de psicopatía social, carentes de la más mínima empatía y solidaridad hacia los demás. Chillan desde las ventanas de las guaridas en las que los encerraron como ratas histéricas contra los que desearon mostrar su condición de ciudadanos frente a unas «autoridades» -¡qué mal utilizada la expresión»- cuyo único deseo era convertirlos en chusma y borrar en ellos cualquier atisbo de dignidad personal, ya ni siquiera digo privarlos del mínimo respeto político que se debe a los gobernados. En suma, borreguismo en la mayoría mezclado con amplias dosis de maldad hacia sus convecinos, ignorancia, estupidez y, sobre todo, corrupción. Se ha constatado ampliamente en el transcurso de los últimos meses que ninguna institución ni sector público se halla libre de esta lacra, muy especialmente -¡como duele decirlo!- el colectivo médico. España ha dejado su retrato para la Historia: una masa amorfa, idiotizada e inmoral en todos los estamentos sociales que conforman este triste y desgraciado país. Parafraseando al gran John Reed y al título de su obra Diez días que cambiaron el Mundo podemos decir Tres meses que cambiaron España y manifestaron su verdadera faz. En el transcurso de las pasadas semanas esta nación tuvo la oportunidad histórica de demostrar su temple, su coraje, su valor moral, el cierne del que está hecho y lo que demostró es… Mejor ni describirlo porque me dan ganas de llorar. ¿Cuántos abogados, periodistas, profesores universitarios, catedráticos y -vuelvo a repetir- MÉDICOS alzaron su voz? ¿Cuántos revestidos de alguna relevancia pública alertaron acerca de la naturaleza de los hechos que golpeaban sobre nosotros como un martillo al yunque? Pues bien, estimado director, ustedes desde el primer momento -en el mes de febrero- han aparecido en nuestras vidas como un faro deslumbrante -y no creo que nadie pueda atreverse a tachar de hiperbólicas mis palabras- que fieles a su misión divulgativa en cuestiones médicas y de salud pública explicaron con claridad meridiana, con argumentos sólidos y datos objetivos, la realidad de la losa que iba a aplastarnos. Pero hicieron mucho más y más importante que eso: se comportaron con un valor cívico imposible de valorar en su justa medida, mostraron unos niveles de ética periodística que pasarán a la Historia del Periodismo en este país tan falto de valores morales, como se está comprobando. El ámbito de la comunicación pública se encuentra rayando -si no está plenamente incurso- en lo delictivo. Y no ya por su conducta absolutamente deshonesta sino por lo que contiene de estafa masiva e impúdica a la opinión pública. No quiero extenderme más sobre este particular puesto que son los hechos y no las palabras los que acreditan el mérito de la revista. Gracias pues a Vd. personalmente y a su -creo- alter ego, Antonio Muro. Las que hago extensivas a todos los redactores y colaboradores de la publicación en cualquiera de sus secciones, ya se trate de maquetación, administración, etc. Pero en este punto no quiero dejar de mencionar específicamente al señor García Blanca cuyos trabajos a lo largo de los años han servido para ilustrarnos sobre el presente de la situación médica y las perspectivas futuras -no muy halagüeñas- que nos aguardan de seguir por este camino. Sí me gustaría expresarle una palabra final de aliento después de leer su último Editorial. Noto en él un sentimiento de frustración e impotencia al ver que el esfuerzo derrochado en las páginas de Discovery DSALUD no alcanza una repercusión pública no ya notable sino siquiera apreciable. Permítame responderle por boca del doctor -creo recordar- Costas en una intervención en la que estuvo acompañado de su colaborador García Blanca y realizada en un canal de televisión digital argentino. Decía que en su lucha por la verdad no lo mueve el optimismo sino la obligación moral que le exige su profesión médica la cual le impele a buscar en todo momento la salud y el bienestar de sus pacientes. Pues bien, de forma similar los lectores de Discovery DSALUD, estimado señor Campoy, le pedimos que continúe en la brecha de la información pública, no azuzado por la posibilidad de obtener un éxito periodístico o incluso en aras de lograr influencia y reconocimiento públicos sino solamente impulsado por el deseo de seguir ayudando a los lectores de su nunca bien ponderada publicación que con tanto acierto dirige. Hágalo, señor Campoy, por nosotros, por sus lectores. Off topic quisiera exponerle un comentario el cual aporto para rogarle lo incorpore a su acervo de datos y así, quizás en un futuro, pueda servir para avanzar hasta llegar a una conclusión que permita tomar decisiones terapéuticas. En un artículo referido monográficamente a la galactosa se dice que puede causar múltiples perjuicios y causar daños -entre otros- al sistema nervioso central. Sin embargo el doctor Fischer, en su obra Guía del DMSO, la menciona como altamente recomendable para tratar patologías como el alzheimer o trastornos neurológicos de la infancia recordando que si bien puede ser administrada oralmente resulta mucho más efectiva mediante perfusión dada su degradación por el sistema digestivo y que ello conlleva la necesidad de ingerir grandes dosis. Ahí lo dejo. Un saludo.

Francisco Prado
(Santander) 

Sinceramente, nos ha dejado usted apabullados con sus elogios, a todas luces excesivos. Como excesivos nos parecen algunos de los calificativos con los que define el comportamiento de muchos españoles ante el montaje de la pandemia ya que aunque coincidimos en que no fue precisamente ejemplar se debió a la brutal campaña de desinformación y manipulación, sin parangón en la historia de la humanidad. La inmensa mayoría de quienes se creyeron las versiones oficiales son personas bienintencionadas aunque de una llamativa ingenuidad que se han dejado guiar toda su vida por las «verdades oficiales». Hicieron pues lo que creyeron correcto porque carecen de información fidedigna. Recuérdese que más del 50% de la población española no lee NADA; no ya libros sino ni siquiera periódicos. Y eso sí que es un drama. En fin, gracias por sus palabras e incluso su vehemencia porque a nosotros también nos supera a veces la indignación ante tanta falsedad. En cuanto a su comentario sobre la galactosa inferimos que se refiere al artículo aparecido en el nº 221 con el título La galactosa de la leche podría ser causa de serias enfermedades en el que se explica que además de aumentar el estrés oxidativo y la inflamación crónica y ser la principal causa de las gripes y resfriados invernales un consumo excesivo puede causar daños muy serios en el sistema nervioso central, el hígado, los riñones y los intestinos además de infertilidad e, incluso, cáncer. De hecho son muchas las personas que no pueden metabolizar la galactosa, problema que médicamente se denomina Galactosemia. Pues bien, sabemos que el doctor Hartmut Fischer la considera útil para tratar trastornos neurológicos pero nosotros no lo entendemos así en absoluto. De hecho no lo usan como argumento ni los vendedores de lácteos… y por algo será.

 

 

Estimado director: soy suscriptor de la revista desde hace bastantes años y considero lo que publican de gran calidad y transparencia, sin concesiones de ninguna clase. Les doy las gracias por la gran labor que están llevando a cabo. El motivo por el que me dirijo a ustedes es para hacerles una consulta sobre el texto que publicaron en el nº 237 del pasado mes de mayo titulado Un dispositivo español afirma eliminar el 99,9% de los microbios patógenos del aire en segundos. Por lo leído me da la impresión de que ustedes básicamente exponen lo que dicen los creadores de ese dispositivo, que “genera de forma abundante, sostenible e inocua radicales de hidroxilo que eliminan mediante oxidación el 99,9% de los virus, bacterias, alérgenos, moho y olores del aire”. Pues bien, unos parientes míos me hicieron el siguiente comentario: “Si mata los virus es normal pensar que puede afectar a la salud de las personas”. Entonces me puse a buscar en internet información sobre los radicales hidroxilo y encontré lo siguiente: “El Radical Hidroxilo posee una alta reactividad, esto es inversamente proporcional a su vida media, lo que indica que tiene una vida media bastante corta debido a que reacciona de manera rápida e inespecífica con los blancos celulares más cercanos (DNA, proteínas, lípidos y carbohidratos). Tiene una capacidad superior a las demás ERO de causar daño a nivel celular debido a que las células no cuentan con un sistema enzimático antioxidante contra este radical.” Y también encontré esta otra información: “De todas las ROS el radical hidroxilo es el más tóxico y el responsable de la mayor parte de los daños celulares relacionados con el estrés oxidativo. Reacciona rápidamente, justo en el entorno donde se forma, oxidando lípidos, proteínas y provocando importantes lesiones en el DNA”. La duda que tengo es si esa toxicidad solo existe cuando el radical hidroxilo está producido por el propio cuerpo o también cuando proviene del exterior, al ser respirado. En todo caso quizás no sea el mismo efecto para quienes estén momentáneamente en contacto con el radical -por ejemplo al pasar por una estancia donde esté ese dispositivo funcionando- que para quienes se pasan todo el día en esa estancia. Muchas gracias por su información.

José Riera Barrull 

Aunque algunos fabricantes de aparatos aseguran que los radicales hidroxilo que generan para desinfectar espacios habitacionales son inocuos y puede permanecerse en ellos mientras funcionan nosotros tenemos serias dudas de eso dada su alta concentración. Son muy eficaces pero a nuestro juicio no debe estarse en la estancia mientras están activados. Y lo mismo decimos de los ozonizadores.

 

 

Hola. Quisiera saber si existen pruebas de efectos secundarios adversos por el uso de la vacuna del tétanos. Me la han puesto seguro -según yo recuerdo- en 9 ocasiones (tres veces, tres dosis). En noviembre y diciembre de 1992 y, si no recuerdo mal, a los tres o seis meses: en marzo o junio de 1993. Pues bien, ese verano tomé el sol hora u hora y media seguida -como otros veranos- y tuve que ser hospitalizado e inyectado para quitarme el picazón tan severo que tuve. Era insoportable. Según los médicos alópatas tenía fotodermatitis; y se quedaron tan anchos. Y yo me lo tragué. Entonces tenía mi confianza depositada en ellos. Ahora que la he perdido y viendo la cantidad de efectos adversos que tienen las vacunas vengo preguntándome si pudieron influir en las reacciones de mi piel. Tengo 53 años -entonces tenía 26- y desde entonces solo tomo el sol entre 20 y 40 minutos dos veces al día porque mi piel ya nunca fue lo mismo. El caso es que ahora -hace 4 meses- me apareció lo que puede ser psoriasis. En fin, no sé si tuvo algo que ver, si hay relación o no. ¿Qué opináis? Un saludo a todos los que trabajáis en la revista. Hacéis un trabajo magnífico.

Agustín Tévar Donate

Es imposible asegurarle nada con tan escasos datos. Ha habido tres tipos de vacunas antitetánicas: una monovalente que lleva toxoide tetánico aislado llamada TT, una bivalente que lleva una combinación de toxoide tetánico con toxoide diftérico -la DT- y una trivalente que además de lo anterior lleva células enteras inactivadas de Bordetella pertussis y es conocida como DPT (difteria-tétanos-tosferina). ¿Cuál le pusieron? Quizás esta última pero no puede afirmarse. La mayoría de los médicos suele decir que es «segura» y que lo «normal» es que solo produzca reacciones «de carácter local» como eritema, inflamación y dolor en el lugar de la inyección pero lo cierto es que también puede provocar fiebre, vómitos, cefaleas, convulsiones, mialgias, granulomas, abscesos, exantemas, sudoración, escalofríos, llanto incontrolado, artralgia, anorexia, inflamación de los ganglios linfáticos, trombocitopenia renal, problemas gastrointestinales, reacciones alérgicas y trastornos del sistema nervioso central y periférico como el  Síndrome de Guillain-Barré. Y es que lleva timerosal e hidróxido de aluminio además de fosfato disódico y fosfato monopotásico. No se dice pues nada específicamente de fotodermatitis pero no es en absoluto descartable porque en la expresión genéríca de «reacciones alérgicas» caben muchas cosas. Lo que sería extraño es que fuese la causa de la psoriasis que dice puede padecer ahora.  Nuestra sugerencia es que ingiera algún  probiótico de efectos sistémicos que equilibre el microbioma intestinal y contenga Bifidobacterium infantis y, sobre todo, silicio orgánico. Le sugerimos concretamente dos posibilidades: el Siliplant Silicon G5 -contiene ácido silícico y extracto de cola de caballo, planta rica en silicio cristalizado y lo comercializa la empresa Silicium España (puede complementarlo con Soriaskin Gel)- y Alyvium, complemento de Acacia Soluciones que combina los polifenoles y flavonoides naturales de la aceituna -hidroxirirosol, oleuropeina, tirosol y verbascósidos- con vitamina A, riboflavina y biotina y ayuda en casos de dermatitis, eczemas y psoriasis.

 

 

Sr. Director: en la revista del pasado mes de julio publicaron ustedes una noticia titulada La OMS retira por fin el metilfenidato de su lista de medicamentos esenciales cuando lo cierto es que nunca lo incluyó en ella. Puede comprobarse que no figura en la Lista de Medicamentos Esenciales de la OMS de 2007 (https://www.who.int/medicines/publications/SpanishEML15.pdf) ni en la Lista de Medicamentos Esenciales de la OMS de 2019 (https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/325771/WHO-MVP-EMP-IAU-2019.06-eng.pdf?sequence=1&isAllowed=y) ni actualmente aparece en la Lista Modelo de Medicamentos Esenciales de la OMS (https://www.who.int/medicines/publications/08_SPANISH_FINAL_EML15.pdf). La publicación BML Journals (https://ebm.bmj.com/content/early/2020/04/24/bmjebm-2019-111328) publicó precisamente este mismo año -2020- una información titulada Metilfenidato para el TDAH, rechazado de la lista de medicamentos esenciales de la OMS debido a incertidumbres en el perfil de beneficios y daños, lo que confirmó con los siguientes documentos: Solicitud (que no admisión) del Metilfenidato en diciembre de 2018 (https://www.who.int/selection_medicines/committees/expert/22/applications/s24_methylphenidate.pdfy) y Resolución de Comité de Expertos de la OMS sobre el Metilfenidato en 2019 en la que se rechaza (https://www.who.int/selection_medicines/committees/expert/22/ec22-reviews/Methylphenidate_PR1.pdf). Es cierto que la OMS no insta a evitar el uso del metilfenidato y que se lleva usando desde hace más de 60 años pero también lo es que nunca lo ha recomendado. Es más, la propia OMS remite en su web a un estudio que aparece en la U.S National Library of Medicine titulado Estudio sobre suicidio, psicosis y abuso de sustancias con metilfenidato, atomoxetina, anfetamina / dextroanfetamina o lisdexamfetamina (https://clinicaltrials.gov/ct2/show/NCT04132557). Agregaré que sobre el uso del metilfenidato la OMS se pronuncia de la siguiente manera: “Los proveedores de atención médica no especializados en el nivel secundario deben considerar iniciar la educación/capacitación de los padres antes de comenzar a tomar medicamentos para un niño que ha sido diagnosticado con trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Las intervenciones iniciales pueden incluir terapia cognitivo-conductual y capacitación en habilidades sociales si es factible. Fuerza de la recomendación: CONDICIONAL. Calidad de la evidencia: MODERADA. Y añade: “El uso del metilfenidato puede considerarse, cuando esté disponible, tras una evaluación cuidadosa del niño, preferiblemente en consulta con un especialista relevante y teniendo en cuenta las preferencias de los padres y los niños. Los niños que reciben metilfenidato deben mantenerse bajo estrecha vigilancia clínica para mejorar los síntomas y prevenir los efectos adversos. Se debe brindar cuidado y apoyo a los padres si es necesario Fuerza de la recomendación: CONDICIONAL. Calidad de la evidencia: MODERADA” (https://www.who.int/mental_health/mhgap/evidence/child/q7/en/). Puede concluirse, en suma, que la OMS se lava las manos frente al uso de este medicamento. Ni lo condena ni lo recomienda directamente aunque sí indirectamente como se puede comprobar. No obstante es un error afirmar que la OMS lo ha retirado por fin de su lista de medicamentos esenciales porque nunca ha estado en ella.

Carlos López
(Cádiz) 

Tiene usted razón y así lo admitimos. La noticia debió haber dicho que la OMS volvía a negarse a admitir el metilfenidato en su lista de medicamentos esenciales y no que lo había retirado de ella. Dicho esto no es menos cierto que la actuación de la OMS es una vez más “equívoca” -por no utilizar una palabra más “gruesa”- ya que esa organización sabe perfectamente que se trata del fármaco para tratar el Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) más prescrito del mundo. Y hablamos de un medicamento que se utiliza para tratar una enfermedad inventada -según muchos expertos han denunciado ya- que sin embargo se diagnostica cada año a decenas de miles de niños a los que se droga absurda e innecesariamente a pesar de que la propia ficha técnica reconoce que su uso puede dar lugar a tos, boca seca, dolor en faringe y laringe, vómitos, náuseas, diarrea, malestar gástrico, dolor abdominal, nerviosismo, tics, agresividad, ansiedad, labilidad emocional, agitación, depresión, comportamiento anormal, irritabilidad, cambios de humor, cefaleas, mareos, discinesia, hiperactividad psicomotora, somnolencia, parestesia, cefalea tensional, arritmia, taquicardia, palpitaciones, hipertensión arterial, dispepsia, nasofaringitis, sinusitis, infecciones en la parte alta del tracto respiratorio, alopecia, prurito, erupción, urticaria, artralgia, tensión muscular, espasmos musculares, anorexia, disminución del apetito, reducción moderada del aumento de peso y altura, insomnio, pirexia, retraso del crecimiento, disminución de peso, cambios en la presión sanguínea y frecuencia cardiaca, vértigo y priapismo, entre otros. Y nos parece inconcebible que haya padres que acepten dárselo a sus hijos y que la OMS -y lo consienta. Especialmente porque la propia FDA reconoció hace ya años en Estados Unidos ante el Subcomité del Congreso dedicado a la Niñez y la Juventud que el metilfenidato produce efectos similares a la cocaína reconociendo que no encontraron diferencia entre cocaína, anfetamina y metilfenidato cuando se administran de la misma manera a dosis comparables. De hecho la FDA ordenó que en el prospecto de los productos con metilfenidato se advierta de que puede provocar ‘alucinaciones visuales, ideas suicidas y conducta psicopatológica así como agresión o conducta violenta”. ¿Por qué pues tantos médicos sin escrúpulos se lo siguen recetando a cientos de miles de niños cada año? Pues porque pueden al ser legal y a muchos además les conviene…

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