CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 241/ OCTUBRE / 2020

Hola. He tenido oportunidad de ver la última entrevista que se hizo al Sr. Campoy y he quedado impresionado por la pasión y el coraje que la revista y él ponen para contar la verdad o, al menos, para luchar contra la mentira. Es muy de agradecer también la premisa de la revista de no proponer alternativas que no tengan evidencia científica detrás y es por eso que quisiera proponerles que investiguen la teoría de que la enfermedad -o digamos la disfunción bioquímica- tiene su base en un desequilibrio vibracional de tipo electromagnético y que, a su vez, es la misma energía por la cual todos y todo está en comunicación (base de las histerias colectivas, etc.). Ya sé que así explicado suena a chaladura pero permítame que les indique las bases científicas. Hay un curioso libro que recopila gran parte de las investigaciones científicas que apoyan lo que comento. Se llama El Campo y es de Lyhn McTaggart. Después de leer ese libro se comprueba cómo es muy sencillo conectar las teorías que se proponen en este recopilatorio de ensayos científicos (en los que además de investigaciones de afamados laboratorios y universidades hay incluso investigaciones financiadas por la CIA) para conectarlas con lo que el doctor Hammer denominó Nueva Medicina Germánica -olvidémonos de la persona que pudo ser más o menos polémica pero cuya teoría es muy acertada- y de ésta a las técnicas y teorías de la Neuroemoción, la Biodescodificacion o como se le quiera llamar. Pongan a un redactor a leer la documentación que les comento -apenas le llevará 15 días hacer una revisión somera antes de profundizar más e invertir tiempo en una investigación más seria- y verán cómo se puede armar una teoría sólida de por qué la Medicina alopática y mercantilista actual tiene tan bajo éxito en la sanación de las personas (cosa que yo creo que saben sobradamente los magnates de la farmaquímica) y que no interesa reconducir porque es muchísimo más rentable que reconocer que el origen de la enfermedad está dentro de cada uno de nosotros. Les hago esta propuesta porque el director de la revista me ha parecido lo suficientemente curioso como para dedicarle tiempo a esta teoría y sobradamente valiente como para publicarla si las conclusiones le convencieran. Un cordial saludo y les deseo mucho ánimo para seguir en la línea que llevan.

Isidoro Álvarez

Le agradecemos sinceramente sus buenas intenciones y dada su propuesta nos permitimos sugerirle que lea nuestra revista más a fondo. Es obvio que o acaba de conocerla o no ha leído la mayoría de lo que llevamos publicado. Hemos hablado de todo eso amplia y profundamente. En cuanto al Dr. Ryke Geerd Hammer lo conocemos bien así como su trabajo y somos muy conscientes de todas las mentiras que se dicen sobre él, especialmente en Wikipedia, «enciclopedia» anónima manipulada hasta la náusea y cada día menos fiable. Lea pues en nuestra web lo que llevamos publicado y verá que estamos en la misma línea. Por lo que a la neoyorquina Lynne McTaggart se refiere  sabemos que es autora de seis libros, fundó junto a su esposo una empresa llamada Wddty Publishing Ltd, tiene dos web (https://www.wddty.com/ y https://www.newagepublishing.co.uk) y ha publicado seis libros: Kathleen Kennedy: su vida y su tiempo (1983), Lo que los médicos no te dicen: la verdad sobre los peligros de la medicina moderna (1999), Manual del Cáncer: lo que realmente está funcionando (2000), El campo: en busca de la fuerza secreta que mueve el universo (2003) -al que usted se refiere y que se publicó en español en 2006-, El experimento de la intención: usar sus pensamientos para cambiar su vida y el mundo (2007), El vínculo: conectarse a través del espacio entre nosotros (2011) y El poder del ocho: aprovechar las energías milagrosas de un grupo pequeño para sanar a otros, tu vida y el mundo (2017). No hemos hablado de sus publicaciones porque a nuestro juicio hay en sus obras diversas incongruencias y explicaciones muy discutibles aunque es evidente que muchas de las cosas que dice son correctas ya que Wikipedia se ocupa de descalificarla groseramente y eso es hoy prueba suficiente de que revela muchas verdades y por eso se pretende desprestigiarla a toda costa.

 

 

Sr. Campoy: en un artículo aparecido en el nº 179 -correspondiente a febrero de 2015- se habla del DMSO y se afirma que es una sustancia útil en diversas patologías, cáncer incluido. De hecho hay un apartado en el que se habla de su eficacia en la tinnitus pero no se especifica el tratamiento y me gustaría saber quién hay que lo aplique y qué combinación es necesaria. En él se habla de una combinación de DMSO con antiinflamatorios y vasodilatadores y también del DMSO con aloe vera o capsicum. Me gustaría una explicación más concreta y si hay alguien que me lo pueda aplicar. Tengo un fuerte ruido en el oído izquierdo, vengo perdiendo audición desde hace 6 años y no encuentro solución. Muchas gracias y un saludo.

Pilar Prat

Lo ignoramos. En el artículo explicamos que fue el Dr. A. Zúñiga Caro -del Hospital de Niños de Santiago de Chile -quien en 1975 publicó en Annals of the New York Academy of Sciences un trabajo sobre el dimetilsulfóxido (DMSO) en caso de acúfenos o tinnitus y según explica en él trató a 15 pacientes instilando en su canal auditivo con un aerosol una dilución de DMSO y algunos fármacos antiinflamatorios y vasodilatadores una vez cada cuatro días durante un mes mejorando todos; de hecho el tinnitus desapareció por completo en 9 de ellos. Se explica asimismo que con posterioridad varios médicos utilizaron técnicas similares pero combinando el DMSO con aloe vera o capsicum. No sabemos sin embargo si algún médico o terapeuta español lo aplica por lo que publicamos su carta por si alguno la lee y se pone en contacto con nosotros. Dicho esto agregaremos que hace ahora seis años explicamos en esta misma sección que los acúfenos o tinnitus -que a veces son suaves y otros fuertes y pueden sonar como un zumbido, un silbido, un siseo, un chirrido, un rugido, un susurro o un soplido- desaparecen a veces con la ingesta de un simple complejo vitamínico (sobre todo del grupo B, especialmente por la B12) reforzado con magnesio, zinc, ginkgo biloba y melatonina pero en otras no. A veces la solución es una terapia sacrocraneal o un tratamiento de Acupuntura. Incluso se asegura que hay hierbas eficaces para ello como la tintura de Cimifuga negra y la Vincapervinca (en extracto seco o en infusión). Ahora bien, debe saberse que puede provocarlo asimismo una infección. Pruebe pues –no se asombre- a echarse en cada oído una gota de aceite de oliva virgen extra. Hágalo tres veces: una vez cada dos días; y luego déjelo. También con el Par Biomagnético se ha resuelto algún caso de muchos años ¡en minutos! Ahora bien, debe saberse que en otros casos los acúfenos se deben a un problema de ¡intolerancia alimentaria! Lo explicaría el doctor Félix López Elorza -actual presidente de la Sociedad Andaluza de Intolerancias Alimentarias– en el artículo que con el título La causa de numerosas patologías se debe a procesos de histaminosis alimentaria – se publicó en el nº 121 (lo tiene en nuestra web: www.dsalud.com).

 

 

Estimado Director: hace muchos años que leo su revista pues la salud y el bienestar me interesan mucho y desde entonces he ido  ampliando conocimientos y poniéndolos en práctica. Pues bien, un sobrino mío tiene Síndrome de Gilbert heredado de su padre y no conozco prácticamente nada sobre la enfermedad ni lo que puede hacerse para ayudar a sanarlo. ¿Me podrían decir si han publicado  algún artículo o reportaje al respecto que pueda leer en la web o a dónde puedo dirigirme para obtener información? Agradeciéndoles de antemano su generosidad reciban un cordial saludo.

Inés María
(Barcelona)

No hemos hablado nunca del Síndrome de Gilbert. Se llama así a un mal procesamiento por el hígado de la bilirrubina por déficit de la enzima que la degrada y se afirma que es una anomalía genética heredada. Es asimismo denominada Insuficiencia Hepática Constitucional e Ictericia Familiar no hemolítica y no suele provocar más síntomas físicos apreciables que una coloración amarillenta ocasional en la piel y en la parte blanca de los ojos. Se muestra sobre todo cuando uno se enfría o padece gripe, ayuna, sigue una dieta baja en calorías, está deshidratado, sufre un fuerte estrés, hace ejercicio intenso o duerme poco y médicamente no requiere tratamiento. Algunos médicos recetan a quienes la padecen un quimioterápico oncológico -el Irinotecan, principio activo del Camptosar– y otros inhibidores de la proteasa -también utilizados en el SIDA- demostrando así su falta de ética. Lo mejor en estos casos es procurar seguir una dieta sana que no recargue el trabajo del hígado por lo que están especialmente contraindicados el alcohol y todos los fármacos. Asimismo ayuda la ingesta de cardo mariano.    

 

 

Estimado Sr. Campoy: me gustaría denunciar públicamente el uso y abuso de los termómetros por infrarrojos con forma de pistola que se usan hoy masivamente para medir la temperatura a fin de ver si alguien está «enfermo» (como si la fiebre no fuera un mecanismo de defensa y no necesariamente un síntoma de enfermedad). Para empezar son más fiables cuando se usan dirigiéndolos a la muñeca o al codo y sin embargo se están utilizando apuntando al centro de la frente que es donde está la glándula pineal y dirigir luz infrarroja directamente a esa pequeña glándula que se halla en el epitálamo cerebral y se encarga entre otras funciones de producir la melatonina y de conectar el sistema endocrino con el nervioso es una verdadera insensatez. Quería simplemente que sus lectores lo supiesen y no dejen que les enfoquen con esa «pistola» a la frente.

Carla Mendoza
Lima (Perú)

 

 

Estimado Sr. Campoy: quiero felicitarle expresamente por la inaudita valentía con la que su revista lleva «enfrentándose» al resto de los medios de comunicación españoles -cadenas de televisión y radio, diarios y revistas impresas y digitales- por el asunto de la Covid-19. A ellos, al Gobierno, al Ministerio de Sanidad y demás instituciones oficiales, a los colegios médicos, a las sociedades científicas, a los médicos, biólogos y genetistas al servicio de las grandes industrias sanitarias y a los calumniadores profesionales. No he conocido algo igual en periodismo y tengo ya 76 años. Hay que tener mucha ética y mucho valor y coraje para hacer algo así y demuestra que son ustedes personas de principios. De hecho a mi juicio es ya indiferente si ustedes tienen o no razón -pienso que sí pero igual estamos todos equivocados y le diré que quien le habla es biólogo molecular jubilado- porque su trabajo ha sido impecable. Ustedes no han descalificado a nadie y con exquisito respeto a quienes no piensan igual se han limitado a dar voz a aquellos científicos y profesionales que discrepan de las dogmáticas verdades oficiales y, sobre todo, de las imposiciones restrictivas de nuestros derechos fundamentales adoptadas por razones muy ajenas a las necesidades sanitarias y sociales. En cualquier caso lo que a mí más me asombra es la increíblemente nula capacidad de raciocinio de la inmensa mayoría de la sociedad. Como usted mismo ha denunciado en los varios  vídeos en lo que he tenido oportunidad de verle y escucharle en los últimos meses no hay nada que hacer porque el «aborregamiento» es general. No me extraña de hecho que los virólogos -me pregunto si lo hacen a propósito con doble intención- hable de «inmunidad de rebaño» en lugar de «inmunidad de grupo» que es lo correcto. A mí me produce un profundo malestar interno ver al 99,9% de la gente llevando mascarillas por la calle -más bien «bozales» como irónicamente les llama usted- incluso en el campo, en los parques y en avenidas que permiten mantener no ya metro y medio de distancia sino decenas de metros. Es más, las llevan hasta personas que hacen ejercicio en bicicleta o corren en ropa de deporte a pesar de estar expresamente contraindicadas por las propias autoridades. Pienso que la única manera de que dejen de hacer esa estupidez sería prohibírselo explícitamente o amenazarles con multas. Parece ser el único lenguaje que entienden. Lo que sin embargo más me molesta es la decisión de que los niños lleven bozales en las escuelas, colegios e institutos porque eso va a provocar en ellos muchas más enfermedades que en otros años. Es una medida manifiestamente estúpida que a mi juicio constituye un grave delito contra la salud de nuestros hijos. Voy a ser contundente: los responsables deberían ir a la cárcel por ello y no entiendo cómo nuestros más altos tribunales no lo han impedido de inmediato. De hecho ello demuestra a mi parecer que todo lo que está sucediendo ha sido efectivamente orquestado y por eso nuestros jueces y magistrados callan. Jamás he creído en conspiraciones pero por primera vez en mi vida creo que esta vez sí se trata de eso. No encuentro otra explicación a la unanimidad de los grandes medios de comunicación de masas e incluso de todos los partidos políticos. Ni siquiera en la época más dura del terrorismo etarra vi tan escasas discrepancias. De lo único que han llegado a quejarse los partidos de la oposición en cuanto a las absurdas e injustificadas medidas del gobierno es de que llegaron tarde, de que no fueron suficientes y de que puede haber habido comisiones ilegales e irregularidades en la compra de material. Ni uno solo se ha  planteado que todo esto es una farsa ni ha protestado por el hecho de que España fuera en agosto y septiembre el único país de Europa en el que se ha obligado a la gente a llevar bozales por la calle y ha habido confinamientos. Y lo esperpéntico es que todo se basa en unos test RT-PCR -e insisto en que soy biólogo molecular- cuya fiabilidad -como llevan meses denunciando ustedes- es NULA. En fin, sigan adelante con su excelente y admirable trabajo aunque seamos conscientes de que la verdad tardará en salir a la luz o no saldrá nunca como ya ocurrió -por poner un par de ejemplos- con el Síndrome Tóxico que se achacó falazmente a un «aceite de colza adulterado» y con el Sida.

Ramón Castillo
(Barcelona)

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