CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 153 / OCTUBRE / 2012

Sr. Director: permítame ante todo felicitarle por tan magnífica revista. Asimismo quisiera compartir con usted y sus lectores la rabia e indignación que en estos momentos siento hacia el sistema médico por lo que acaba de sucederle a mi querida madre, Elvira Pabón. Hace dos meses le hicieron una gastroscopia porque tenía algo de reflujo. Le diagnosticaron esófago de Barrett y vieron un pequeño nódulo a la altura del cardias el cual biopsiaron. El resultado de la biopsia fue que tenía un carcinoma. He de decirles que mi madre tenía 78 años y su estado de salud era bastante bueno pero dijeron la palabra maldita –cáncer– y se activaron todos los resortes del miedo. Así que buscamos el hospital que reuniera las mayores garantías y tuviera los mejores medios. Finalmente elegimos el Hospital Universitario Madrid San Chinarro porque suponíamos que tenía los mejores profesionales y el servicio más integral. En principio lo clasificaron de tipo dos ya que se suponía tenía afectación ganglionar pero ante la sorpresa de los médicos le hicieron un PET y dio negativo por lo que lo clasificaron de tipo uno (mayor benignidad). Eso fue un gran alivio para mi madre pues ya no tenían que darle ni quimio, ni radio; bastaba con la cirugía (mi madre le tenía pánico a la quimio). Ante este panorama tan sombrío fuimos a un médico holístico -estrecho colaborador de su revista y excelente profesional por cierto- que la empezó a tratar. Lamentablemente no pudimos ver los resultados del tratamiento porque la presión social y médica fue tan grande (desgraciadamente estamos rodeados de médicos en la familia) y la palabra cáncer tiene tantísimas connotaciones que nos fue imposible a los familiares llevarla por otro camino. El gran problema es que los protocolos quirúrgicos dicen que ante un tumor en esófago lo que hay que hacer es quitar el esófago, hacer una plastia con el estómago y suturar a la altura del cuello (es uno de los grandes problemas de esa mega-cirugía). Fuimos a ver a otros cirujanos para intentar que le extrajeran el nódulo con cirugía endoscópica pero no fue posible. Todos los endoscopistas que consultamos nos dijeron lo mismo: el protocolo era quitar todo el esófago y no había vuelta de hoja. Todos, como clones, emitieron el mismo veredicto para terminar con la misma coletilla de “No se preocupen ustedes que están en manos del mejor equipo para esta cirugía”. Nosotros insistíamos siempre en lo mismo, que nos parecía una cirugía bestial para cualquier mortal y más para una mujer de 78 años pero a ninguno le importaba su edad, todos nos decían que no habría ningún problema. Sospechosamente, dos días antes de la fecha prevista para la cirugía nos llamaron para posponerla dos semanas ya que habían pensado que iba a ser mejor que la intervención se llevara a cabo por medio de un robot llamado Da Vinci (y no es coña). Nos dijeron que habría menos agresión y mi madre se recuperaría mucho antes. Sin embargo creemos que su propósito era ante todo EXPERIMENTAR su técnica quirúrgica con el dichoso robot. Lo sorprendente es que nosotros habíamos intentado posponer la cirugía para después del verano y nos habían dicho que eso no era posible porque la cirugía era muy urgente (¡todo esto me recuerda tanto a la historia que le pasó al pobre de Morente!). Y por fin nos dieron la fecha de la cirugía: el 18 de julio (¡tremenda fecha!). Tardaron casi tres horas más de lo previsto pero según los cirujanos todo había salido estupendamente. Mi madre estuvo dos días en la UCI -normalmente están cinco días- y luego se la subió a planta. Todo se desarrolló normalmente. Eso sí, se encontraba con dolores y cansada aunque el segundo día estuvo más animada, hablando bastante, pero la noche del 23 empezó a encontrarse nerviosa, incómoda; y al amanecer se le salió la vía y el drenaje del tórax por lo que la llevaron a quirófano. Le colocaron otra vez el drenaje pero era evidente que éste no drenaba nada. Y a pesar de nuestras repetidas quejas los médicos no hicieron caso, solo repetirnos machaconamente que todo estaba bajo control. Le hicieron placas y un TAC y según aseguraron todo estaba en perfectas condiciones. Sin embargo a las 48 horas empezó a manar pus, tanto del cuello como del drenaje torácico. ¡Qué vergüenza! ¡Nadie se había dado cuenta de lo que pasaba hasta ese momento! No me lo podía creer. No le habían hecho ni una simple analítica sanguínea. ¡Qué horror! Pero, ¿en manos de quienes estamos?, me pregunté. Los médicos entonces ya no eran tan optimistas. Solo decían, machaconamente, lo de “Ya se lo advertimos, tenía sus riesgos”. Cuando lo cierto es que para convencerla de que se sometiera a la cirugía apenas hablaron ni de riesgos ni de complicaciones, alegando que eran sólo “las de cualquier operación quirúrgica”. Y ahora, de repente, incluso se atrevían a hablarnos del “altísimo porcentaje de mortalidad de esa cirugía”. ¡Serán c…! Una semana después de ingresar mi madre fallecía en el hospital de sepsis generalizada. Y lo lamentable es que poco antes de fallecer los médicos perseguían a mis hermanos para que firmaran una autorización para no sé qué prueba. Al final un médico se dirigió a mi hermana y le dijo que le firmara la prueba… ¡que estaban terminando de hacer! Vergonzoso. La “prueba” era para comprobar que su “suturita” no se había ido. Ellos mismos dudaban. Hoy, ante todo este despropósito médico, me pregunto cuál es la base de nuestro sistema médico y en manos de quiénes estamos. Me parece intolerable la habilidad con la que engañaron a una anciana para después desdecirse rápidamente de las “bondades” de su cirugía. ¿Cómo es posible que primen los intereses médicos sobre los del paciente? ¿Es ético que esté en protocolo someter a súper cirugía a una anciana de 78 años cuando no existía ninguna clínica previa? ¿Estos son los pilares de la “medicina preventiva” que constantemente nos venden los medios de comunicación? ¿Es posible que nadie tenga ahora ninguna responsabilidad de lo sucedido? ¿Qué pondrán en sus informes médicos como “causa de la muerte”? Desgraciadamente no creo que aparezca la verdadera causa: iatrogenia (para que todos los lectores lo entiendan, “mala praxis médica”). ¿Tendrán además la desfachatez de exponer su caso en un próximo congreso quirúrgico como nuevo avance de la cirugía domotizada? ¿Lo expondrán como “un caso súper interesante” como comentaba una doctora de ese equipo por los pasillos? Claro que, ¿a quién le importa si el paciente está vivo o muerto? Para ellos es solo un frío número en la estadística. Cuando lo cierto es que ese “número” tenía nombre y apellidos, era un ser humano que merecía respeto. En fin, creo que cada vez entiendo menos el sistema médico español y sus “súper-protocolos”. Por eso invito al resto de lectores a sublevarse y a luchar por una sanidad más digna, más profesional, menos medicalizada y más humanitaria. Mi única intención con esta carta es alertar a otras personas para que no las engañen tan vilmente como a mi madre. Muchas gracias de un entusiasta lector de su revista, homeópata y acupuntor.

Ernesto Carvajal Pabón
(Madrid)

La agradecemos sinceramente que comparta su experiencia con nosotros y nuestros lectores. Y lamentamos profundamente lo sucedido. Por desgracia lo que usted nos narra pasa en los hospitales de todo el mundo a diario. Incluidos obviamente los hospitales españoles, tanto privados como públicos. Lo que sucede es que los familiares de las víctimas suelen callarse. Quedan tan traumatizados que intentan olvidar lo antes posible. Sin ser conscientes de que con su silencio lo que hacen es permitir que este tipo de cosas sigan sucediendo porque sus responsables se creen inmunes. Por eso muchos médicos actúan en los hospitales con tanta arrogancia -por no decir soberbia- y cada vez a un mayor número se les agrede ya físicamente. Y es que en nuestros hospitales –lo hemos denunciado públicamente muchas veces- mueren cada año mientras están siendo tratados en ellos más de 400.000 personas; algo más de 100.000 mientras se las “trata” de cáncer. ¡Cua-tro-cien-tas mil personas cada año! Son datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) que pueden consultarse en Internet. ¡Y nadie reacciona! ¡A todo el mundo le parece “normal”! Mire, lo hemos repetido hasta aburrir: entrar en un hospital es MUY peligroso. Solo debe hacerse si uno se está muriendo o se encuentra rematadamente mal y no queda otro remedio. Solo que la gente no lo entiende. No lo acepta. Sigue creyendo que los médicos y sus protocolos son fiables cuando no es verdad. Así que le agradecemos de nuevo que haya usted dado un paso al frente y lo denuncie públicamente. Por nuestra parte vamos a recomendar dos libros que pueden abrir los ojos a mucha gente no dispuesta aún a creernos a nosotros. Se trata de dos de las obras de un médico británico -tiene más de 90 publicadas- llamado Vernon Coleman que se titulan Lo que los médicos no nos dicen y Lo que los médicos no nos dicen 2, título éste por cierto que originalmente apareció en España con el de –a nuestro juicio más sugerente- Cómo evitar que los médicos perjudiquen nuestra salud; la editorial es Terapias Verdes. No tienen desperdicio. Y si aún les queda estómago lean luego La mafia médica (Ed. Vesica Piscis) de la Dra. Ghislaine Lanctôt. Y eso que no son más tres obras de las decenas y decenas ya escritas sobre ello.


Sr. Director: circula por Internet una “noticia” según la cual una mujer murió por ingerir camarones cuando estaba tomando a diario vitamina C. Se dice en ella que sucedió en Taiwán y que la mujer murió repentinamente con signos de sangrado en oído, nariz, boca y ojos. Según la autopsia preliminar por envenenamiento con arsénico. Así que la policía pidió a un experto que les ayudara a resolver el caso y éste, tras examinar cuidadosamente los restos del estómago de la víctima, coligió en menos de media hora que la muerte no se había debido ni a un suicidio ni a un asesinato sino que “murió accidentalmente por ignorancia”. Según él el arsénico se produjo en el propio estómago de la víctima. “La víctima estaba tomando vitamina C todos los días –se dice en ella- lo que consumida sola no es ningún problema. El problema es que ese día se comió además una gran cantidad de camarones en la cena y al mismo tiempo la vitamina C siendo ahí donde residió el problema. Según se añade investigadores de la Universidad de Chicago (EEUU) descubrieron mediante experimentos que alimentos como el camarón soft shell contienen alta concentración de potasio compuestos 5a-arsénico. Y que si bien esos alimentos frescos no son tóxicos consumirlos conjuntamente con vitamina C provoca una reacción química y el inicialmente no tóxico 5-potasio-arsénico (también conocido como anhídrido como óxido de arsénico, AS2 O5) se convierte en el tóxico 3-potasio arsénico (ADB Anhídrido Arsénico) también conocido como trióxido de arsénico (O3 AS2) y, más popularmente, simplemente como arsénico. Mi pregunta es obvia: ¿es cierto?

José Antonio Manrique
(Huelva)

No. Todo indica que se trata de lo que hoy se conoce como un hoax que lleva años circulando por la red. De hecho no hemos podido encontrar la investigación mencionada por lo que dudamos que exista. No negamos que una mujer pudiera morir mientras ingería marisco pero que alguien en apenas media hora sea capaz de llegar a la conclusión de que murió por la reacción de combinar ese marisco con la vitamina C es difícilmente creíble. Lamentablemente hoy hay mucha gente inventándose historias de este tipo en la red. Y para tratarse de una “broma” es demasiado pesada.


Apreciado Sr. Campoy: a mi hija –tiene hoy nueve años- la diagnosticaron autismo a los tres años y pocos meses. La adoptamos cuando apenas tenía dos y le aseguro que no sufría “desintegración sensorial” alguna. En su momento, con los primeros síntomas “explosivos” del inicio de dicho “autismo”, se le hizo -entre otras pruebas analíticas- una resonancia magnética de la que resultó como diagnóstico un “foco activo”. Y lo mismo resultó en la segunda resonancia magnética cerebral, realizada como control después de casi un año porque mi hija seguía empeorando. El neurólogo que -más o menos- la controla llama a dicho “foco activo” cicatriz; que, a lo mejor, puede ser realmente una cicatriz. Tenía otra resonancia de control hace un par de meses pero a pesar de su empeoramiento me llamarón dos días antes para decirme que no se podía hacer porque en Lérida no están preparados para dar anestesia a niños mayores de cuatro años. El neurólogo intentó disuadirme de hacer dicha prueba de control aún viendo a mi hija en un estado pésimo considerando que yo no dispongo de medios económicos para seguir tratamientos privados. En fin, mi pregunta es ésta: si lo que se refleja en las dos resonancias fuera una inflamación debida a una encefalitis post-vacunal, ¿hay modo de saberlo? Se lo he preguntado al neurólogo una y otra vez y mi sensación es que no me quiere responder. Y si fuera así, ¿podría poner una demanda? Sr. Campoy, estoy cansada de no obtener respuestas, de ver a mi hija en un estado “psiquiátrico horroroso y de no poder hacer más por ella. Siento una gran impotencia aunque seguiré luchando a pesar de todo porque quiero a mi hija pero yo necesito saber la verdad y qué puedo hacer. Atentamente,

Lourdes G.

Hemos publicado numerosos textos en los que se ha hablado de las posibles causas del autismo y de cómo afrontarlo, bien de forma exclusiva, bien parcial. Léalos en nuestra web –www.dsalud.com– por favor. Especialmente los publicados con los títulos ¿Tiene usted parásitos intestinales?, Enorme importancia de la nutrición en el tratamiento del autismo, Andrew Moulden: “Deberían prohibirse todas las vacunas”, Martin Pall: “La fatiga crónica, la fibromialgia, la sensibilidad química múltiple y el trastorno de estrés post-traumático pueden tratarse de forma natural”, Luc Montagnier: “El ADN transmite electromagnéticamente información al agua”, La gran importancia del yodo en la salud, ¿Es la mala salud intestinal la causa del autismo y otras patologías neurológicas?, Cómo tratar muchos casos diagnosticados de autismo, Timerosal y autismo: silencio, ocultación y mentiras y ¿Ayuda el MMS a recuperar niños autistas? que aparecieron en los números 106, 111, 121, 134, 138, 139, 145, 146, 148 y 152 respectivamente. Y, por supuesto, el aparecido en el 102 con el título ¿Es posible desactivar los efectos negativos de una vacuna? así como el que en este mismo número publicamos con el título Las vacunas pueden causar autismo. Cuenta en ellos con información suficiente que le permitirá valorar la posible causa del autismo de su hija y de cómo afrontar el problema. Nosotros no podemos orientarla más porque cada caso es diferente aunque todo apunta a que el autismo se debe a una intoxicación química –normalmente el mercurio de las vacunas o algún otro de sus componentes- que altera lo que el investigador norteamericano Martin Pall denomina Ciclo NO/ONOO y la microflora intestinal. Créanos: tiene en esos textos las claves de lo que busca. Donde dudamos mucho que vaya a encontrarlas es en la Neurología. Así que le sugerimos pasar de las interpretaciones de lo que según ese neurólogo puede o no significar la mancha que se ve en la resonancia del cerebro de su hija. Es muy probable de hecho que no quiera hacerle ninguna más por una simple razón: porque no va a servirle ni para descubrir la causa del autismo ni para encontrar una solución a su hija y sabe que por tanto irradiar otra vez su cerebro es lesivo y absurdo.


Apreciado Sr. Campoy: me atrevo a escribirle otra vez para pedirle que me oriente. Llevo 8 meses tomando una cápsula de aceite de Holokrill, una de Q10, veinte bayas de goji al día y procuro seguir las normas de La Dieta Definitiva. No sé si eso me está ayudando aunque creo que sí porque si no estaría peor. Pero ahora he tenido que ir a Urgencias a causa de una pierna porque no podía ya ni andar del dolor que tenía. Según el médico tengo artrosis y desgaste de cadera en ese lado así que me recetó Condrosán 400 (2 cápsulas diarias durante 3 meses) y por suerte con eso puedo andar. Mi pregunta es simplemente si está bien lo que me han recetado. Por otra parte, he leído en la revista cosas sobre el Lyprinol y el Silicium. ¿Me sirven? Tengo dudas así como en qué cantidad y si simultáneamente puedo tomar lo que me han recetado. ¿El Holokrill, el Q10 y las bayas son buenas para el bienestar general? ¿Lo estoy haciendo bien? Sé que no son ustedes partidarios de las pastillas pero cuando se tiene un dolor tan fuerte lo que uno quiere ante todo es que se le quite. Otra cosa: mi marido tiene piedras en la vesícula biliar. ¿Hay algún remedio para ello? Muchas gracias.

Mª Pilar Rodríguez R.
Vic (Barcelona)

No somos partidarios de los fármacos sintéticos porque no previenen ni curan patología alguna y encima pueden provocar graves daños a la salud. Pero de la misma forma hemos explicado que no se trata de sustituir lo que manda el médico por productos naturales inocuos de efectos similares. Estamos ahítos de decir que las “enfermedades” no existen, que existen los enfermos. Y que lo hay que buscar siempre es la causa para poder afrontar el problema. Algo relativamente sencillo porque la causa del 99% de las enfermedades es la misma; desde el alzheimer hasta el cáncer pasando por la diabetes o los infartos: la acidificación del organismo. Así que desintoxique a fondo su organismo, beba agua de manantial de baja mineralización, respire aire puro, haga algo de ejercicio a diario, tome el sol, ingiera solo alimentos –preferiblemente crudos- alcalinos ricos en nutrientes (nunca tratados químicamente, procesados o enlatados), deseche la comida precocinada y frita así como las grasas “trans”, cuide su flora intestinal, no ingiera fármacos y evite las radiaciones electromagnéticas. ¿Que además –y no “en lugar de”- hay productos naturales que pueden ayudarle? Sin duda. Pero si no hace lo anteriormente dicho no servirán de nada. En cuanto a las piedras de la vesícula de su marido ya nos hemos pronunciado también muchas veces: que restrinja drásticamente el consumo de fruta –y sus zumos-, los alimentos ricos en purinas (carne, marisco, cerveza, levadura de cerveza, espinacas, champiñones, coliflores, legumbres y espárragos), los cereales, el azúcar blanco, la sal de mesa, los hidratos de carbono refinados, los dulces, pasteles, bombones y helados, las bebidas alcohólicas (incluido el vino y la cerveza), el café, el té, los refrescos y colas, el chocolate, las bebidas estimulantes, la grasa saturada animal y la leche y sus derivados. Restrinja finalmente el consumo de espinacas, remolachas, acelgas y escarolas. Y desde luego que no fría nunca los alimentos. Puede ayudarle asimismo ingerir suplementos de apigenina, quercitina, vitaminas B6, C, D, E y K en comprimidos así como hierro, magnesio y zinc. En cuanto a las plantas útiles para ayudar a eliminar arenilla y cálculos son éstas: Lepidium Latifolium o rompepiedras, zarzaparrilla, cola de caballo, diente de león, ulmaria, milenrama, gingko biloba, ortosifón, abedul y pino. Son asimismo útiles tres conocidos productos homeopáticos: Calcárea Carbónica a la 30 CH, Licopodium a la 30 CH- y Berberis a la 7 CH (5 gránulos una vez al día durante 2-3 semanas). Todo ello sin olvidar que hay un producto natural e inocuo en farmacias sumamente útil del que ya hablamos en el nº 44 con el título Las sorprendentes propiedades terapéuticas del agua dialítica; nos referimos al Slackstone II.


Estimado Director: llevo años con visión disminuida del ojo izquierdo -por lo que tengo que caminar con mucho cuidado para no tropezar con los objetos y los viandantes- y más tarde sufrí cataratas en ambos ojos de las que me operaron hace más de cuatro años. Pues bien, a pesar de que con el derecho veo perfectamente con el ojo izquierdo veo peor y lagrimea mucho. Así que el oftalmólogo me recetó Viscofresh 0,5%, Zaditen 0,25 mg/ml y suero fisiológico sin que haya mejorado en absoluto mi visión. ¿Qué puedo hacer? Porque el oftalmólogo no me da ni explicación ni solución. ¡Ah!, desde hace seis meses tengo diabetes tipo II. Agradeciéndole de antemano su ayuda le saluda atentamente,

Fernando Benítez Valdivia
San Roque (Cádiz)

Mire, es la undécima carta que en estos años nos envía usted con problemas de salud… cada vez distintos. Por lo que es un buen ejemplo de lo que explicamos en la carta anterior. Solo hay una cosa que puede usted hacer: dejar de buscar soluciones a sus síntomas o síndromes puntuales y equilibrar integralmente su organismo. Si no hace eso cada vez fallarán más órganos o sistemas. Y no sirve de nada tratarlos separadamente… ¡porque no se puede! Todas las células de nuestro cuerpo están interrelacionadas. Y su problema en el ojo puede estar en efecto relacionado con su reciente diabetes. Solo que ésta no aparece sin más: es consecuencia de otras disfunciones que tienen su origen en la misma causa: la acidificación del organismo. Siga pues las mismas recomendaciones que damos en la anterior respuesta.


Sr. Director: en el nº 143 de la revista publicaron un amplio reportaje sobre un producto sacado por el Dr. Arturo Solís y su equipo que al parecer permite tratar casi todas las patologías, fruto de un descubrimiento que usted mismo calificó de sensacional. Me refiero al QIAPI1. Ustedes dijeron que habían pedido unos cuantos frascos para probarlo en pacientes españoles y nos tendrían informados de los resultados. Sin embargo el tiempo pasa y no han comentado nada. Así que como me urgía conseguí por mi cuenta la dirección en México del Dr. Solís, le escribí una carta y éste me contestó con mucha amabilidad pero debo decir que quienes me mandaron desde México su dirección me advirtieron –son palabras textuales- de que “según información recabada por esta entidad el producto por el que usted se interesa podría ser un fraude; no obstante, le mandamos la dirección”. Eso me dio mucho que pensar. El Dr. Arturo Solís, en la contestación a mi carta, me dio el nombre, dirección y correo electrónico de una doctora en Madrid que trabaja con su producto para que contactara con ella pero la verdad es que no veo esto muy transparente. ¿Qué saben ustedes? ¿Es todo un fraude? El doctor Solís me explica en su carta cuánto dura un frasco y cómo tomarlo –está bien explicado- además de adjuntarme varios folletos pero éstos vienen en inglés y no entiendo nada (le mando uno). Atentamente,

Ramón Carreño Martínez
(Huelva)

Tiene usted razón. Verá, pensamos pedir a algunos de los médicos que nos asesoran y colaboran con nosotros que -al ser inocuo- probaran el producto con algunos de sus pacientes para poder tener al menos una idea de su eficacia. Se lo hicimos saber al Dr. Solís y éste nos respondió que ya había algunos médicos españoles que lo usaban y habláramos con ellos; para lo que nos facilitó tres nombres. Insistimos en que queríamos que lo probaran personas de nuestra confianza. La respuesta fue dirigirnos al departamento donde se compra el producto. Y así lo hicimos. Compramos pues varios frascos –ciertamente caros-, los trajimos a España y se los dimos a algunas personas cercanas para poder hacer un seguimiento y valorar si procedía pedir más cantidad. Los resultados sin embargo no pudieron validarse. Ignoramos si funcionan porque al tomar cada persona un solo frasco no podíamos valorar resultados. Era demasiado poco tiempo. Un paciente nos dijo que había mejorado de una fístula anal que padecía pero tampoco podía confirmarnos que se debiera al producto. Así que abandonamos la idea. Para poder desarrollarla hubiera hecho falta que el Dr. Solís estuviera dispuesto a pasar a los médicos el producto gratuitamente para las pruebas y no se ofreció a ello. Y como los lectores comprenderán carece de sentido que esta revista le financie un estudio al Dr. Solís. Así que ignoramos si el QIAPI1 tiene la eficacia que promete. Tal es la verdad. Lo que sí nos envió son dos de sus baterías que funcionan solo con melanina -bautizadas como Bat-Gen- y efectivamente funcionan. Pero al parecer su desarrollo para lograr otras de mayor potencia a un tamaño adecuado requiere una fuerte inversión y las personas de Endesa a las que les hablamos del producto si bien mostraron inicialmente interés terminaron reculando. A pesar pues de las numerosas conversaciones mantenidas con el Dr. Solís a través de Skype y de las amplias charlas con los responsables de Endesa el asunto se empantanó. Hay demasiado intereses en juego. Lo de siempre…


Sr. Director: llevo instalado en el corazón un DAI+Resinchro+marcapasos -es lo que se llama un DAI de tres cámaras y tres electrodos- y resulta que en mi comunidad de vecinos se han empeñado en aceptar la instalación de una antena repetidora de telefonía móvil + internet que emite con una frecuencia superior a 5,1 Gkz y tiene un radio de cobertura de 48 kms (lo que equivale a un círculo de 96 kms de cobertura). Yo vivo en el ático y la antena -que además incorpora emisor-receptor de microondas- estaría sobre mi cabeza a 10 o 12 metros. ¿Podría informarme de los riesgos para mi soporte vital, que es el DAI? ¿Puede afectar al dispositivo la antena y llevarme a la muerte? ¿Y qué otros riesgos se derivarían de recibir sus radiaciones continuamente? Gracias y recibid un abrazo muy fuerte.

Domiciano Fernández Losada

Según el Ministerio de Sanidad no existe riesgo de que la antena interfiera en el aparato. Hemos consultado en todo caso lo que nos plantea a D. Jose Miguel Rodríguez, Director de la Fundación para la Salud Geoambiental (www.saludgeoambiental.org), y éste nos lo confirma pero añadiendo que una cosa es que no vaya usted a tener problemas con el dispositivo y otra muy distinta que no se superen en su casa los 0,1 W/m2. En su opinión si el ático está justo debajo de la antena es muy posible que se supere ampliamente; a pesar de la “información” que dan las compañías telefónicas sobre el supuesto “efecto paraguas” con el que quieren colarnos el cuento de que si la antena está justo sobre nuestras cabezas no nos afectarán sus inmisiones. La comunidad científica ya ha advertido que sobrepasar ese valor (0,1 W/m2) supone un claro factor de riesgo para la salud. De hecho de ello se hizo eco el Consejo de Europa en su Resolución del 27 de mayo del 2011 en la que recomendó a los estados miembros no superar ese valor. El problema es que la legislación vigente aún en España –y estamos a finales del 2012- permite inmisiones 4.500 veces por encima de esa recomendación. Nuestro consejo es que no permita su instalación. Búsquese un buen abogado –llame por ejemplo a José Pajares (976 233 383) que domina el tema- y acuda al juzgado. Que le demuestre la compañía telefónica científicamente que la antena no puede interferir con su dispositivo y que a la intensidad, potencia y frecuencia de la antena no hay riesgo alguno para su salud. Pero que lo demuestren con estudios científicos porque alegar que cumplen con la ley después de todo lo que ha surgido desde que se aprobara la misma es insuficiente ya que aunque la norma siga vigente está obsoleta y, por tanto, no basta. Y si no consigue paralizar su instalación asegúrese al menos de que emite por debajo de lo que marca la ley pidiendo que le hagan una medición; puede consultar el coste en www.saludgeoambiental.org. Terminamos recordando algunos consejos que debe tener en cuenta toda persona que lleve un marcapasos: si usa un teléfono móvil cójalo con la mano contraria a donde lo tenga instalado, no lo lleve nunca encima a menos de 20-30 cm de distancia de él, sepa que no puede someterse a ninguna resonancia magnética, que no puede recibir sesiones de onda corta ni terapia con imanes potentes, que no debe estar cerca de personas que hagan soldaduras de arco voltaico, que si se somete a una litotricia habrá luego que ajustarle el marcapasos, que si se usa con usted un TENS (Transcutaneous electrical nerve stimulation) hay que alejarlo el máximo posible del marcapasos, que no debe estar cerca de motores eléctricos y que si tiene que pasar necesariamente por un arco de detección de metales debe hacerlo sin detenerse o la alarma sonará. Puede en cambio usar sin problemas el ordenador y el horno microondas (siempre que éste no tenga fugas).


Estimado Sr. Campoy: he sido siempre persona amante de tomar el sol ante los beneficios que aporta a la salud pero tal vez de manera inconsciente me haya pasado en el tiempo de exposición. Durante mucho tiempo -tengo 76 años- no tuve ningún problema pero hace algunos me apareció una señal en la piel del pecho – debajo de la tetilla izquierda- que como no me dolía ni molestaba pensé sería un lunar sin importancia porque no cambiaba ni en su forma, ni en su color rosáceo. Era un rosetón del tamaño de una pipa grande de calabaza. Hace un par de años noté que se había agrandado un poco, no mucho, pero es que ahora a veces me pica y hasta me escuece con el roce de la ropa. Además ha aparecido en el interior una especie de arenilla, como granitos o costritas minúsculas, así que empiezo a tener miedo por si es algo malo. El problema es que me aterroriza tener que ponerme en manos de los médicos con sus métodos tan invasivos -ya sabe, cirugía, radioterapia, quimio, etc-, máxime siendo enemigo de los medicamentos químicos. Le pido pues que me aconsejen. Reciba un cordial saludo.

José de Agustín
(Madrid)

Le sugerimos que aplique inicialmente en la zona durante unos días zumo de limón recién exprimido y agua oxigenada pura (sin aditivos). Simplemente moje con ambos líquidos un algodón y aplíqueselo en la zona unos minutos. Tres veces al día alternando los productos. Puede asimismo aplicarse un emplasto hecho con ajo, cebolla, eucalipto, trementina, menta y limón, todo ello mezclado y triturado. Y solo si no se resolviera el problema busque un centro que utilice la Terapia Fotodinámica. Como ya explicamos en los números 103 y 137 de la revista –tiene los textos en nuestra web: www.dsalud.com– permite eliminar tumores con éxito mediante agentes fotosensibilizadores –fármacos inactivos que pueden administrarse por vía tópica o sistémica y sólo se activan cuando se exponen a la luz de un láser produciendo entonces una reacción beneficiosa- de forma rápida, eficaz y carente de efectos secundarios.


Sr. Director: leí con mucho interés el reportaje del nº 149 sobre las excelentes propiedades del xilitol pero he comprobado que se trata del aditivo E-967 y sobre él se dice lo siguiente en el libro Los aditivos alimentarios de Corinne Gouget publicado por Obelisco: “Edulcorante sintético. La FDA ha denunciado desde hace años que este aditivo es cancerígeno. Posibles efectos adversos constatados: problemas de metabolismo, acidosis, cálculos renales, disfunción de los riñones, náuseas….Por tanto provoca mucho más que diarrea e hinchazones como suelen decir. A pesar de la evidente toxicidad de este aditivo para nuestra salud todavía está autorizado a día de hoy. Evítese ¿Está hablando realmente del mismo producto? ¿O es acaso la manipulación del producto original lo que le convierte en un aditivo desaconsejable? Y si fuera así, ¿dónde se puede comprar en su estado óptimo para consumo?

J. Manuel
(Guadalajara)

Vamos a ser breves y claros: no es cierto que la FDA considere cancerígeno el xilitol aunque haya webs en Internet donde así se afirme. De hecho autoriza su uso como sustancia GRAS (Generally Recommended As Safe), luego su venta y consumo está autorizada sin límites. Lo que la FDA recomienda es no administrar xilitol a perros y otras mascotas -como se menciona en nuestro artículo- porque hay veterinarios que sí han observado problemas leves en ellos. Y no es extrapolable. El chocolate por ejemplo es toxico para los perros. ¿Cree usted pues que los humanos deben dejar de tomarlo por ello? Sencillamente, si el xilitol fuera cancerígeno todos los finlandeses tendrían cáncer porque lo consumen masivamente desde hace siglos. Y no es el caso. Mire, el librito de Corinne Gouget no es de fiar si todo lo que cuenta es del mismo cariz. Dicho esto no es menos cierto que abusar de él es un error porque no deja de ser un tipo de azúcar. Y todo azúcar acidifica el organismo.


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Octubre 2012
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