CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 148 / ABRIL / 2012

Sr. Director: los investigadores del VIH aseguran que se conocen genes específicos bien identificados; incluso en sus funciones. Es el caso de los genes tat, rev, vpu, vif, nef… ¿Insisten pues ustedes en afirmar que el VIH no existe porque no ha sido aislado? Cordiales saludos.

 Pablo

Mire, hemos explicado varias veces que para poder conocer los genes de un virus es preciso aislarlo. Es requisito indispensable para poder conocer las proteínas y genes que lo componen y comprobar así que efectivamente se trata de un nuevo virus. Puesto que se habló por primera vez del SIDA en 1981 y fue en 1985 cuando comenzaron a hacerse test de anticuerpos lo lógico es inferir que el aislamiento del VIH o «virus del SIDA» tuvo que producirse entre ambas fechas; es decir, entre 1981 y 1985. Pues bien, Luc Montagnier publicó un artículo en 1983 afirmando que había aislado un virus que “podría estar relacionado con el SIDA”; sin embargo en 1997 reconoció que no había aislado tal virus. Declaración confirmada unos años después por Charles Dauget, encargado de la Microscopía Electrónica del Instituto Pasteur: “Lo que hemos visto todo este tiempo –aseguraría- eran detritus celulares y no partículas virales”. Por su parte, Robert Gallo también afirmó en su día haber aislado el virus del SIDA: en 1984. Sin embargo en el 2007 la periodista británica Janine Roberts publicó unos documentos procedentes de varias investigaciones que el Gobierno estadounidense había llevado a cabo que demostraban que Gallo había alterado los resultados reales obtenidos por su jefe de laboratorio ¡tachando la frase en la que se decía que no habían logrado encontrar el virus! Añadiremos que durante años numerosos científicos, médicos, abogados, activistas y periodistas -entre los que nos encontramos- hemos pedido los artículos en los que se describa el aislamiento del VIH… sin que hasta hoy ninguno hayamos obtenido respuesta. En cambio sí existen artículos científicos en los que se denuncia con rigor que nadie ha logrado aislar el VIH. Y mientras no se aísle el VIH –suponiendo que exista- es absolutamente imposible conocer sus proteínas y sus genes. Por tanto cualquier afirmación que se haga tanto sobre el ARN o las proteínas del VIH debe ser puesta en entredicho. Robert Gallo diría en 1986 que el problema estaba en que el “genoma del VIH” tiene “una gran variabilidad”. Es decir, venía a alegar que el virus mutaba tanto y tan rápido que era difícil obtener su ADN. Solo que eso implica que hay pues multitud de virus mutantes del VIH y multitud de ADN distintos. Y de hecho hoy se afirma que “no hay dos aislamientos idénticos” y que “cada aislamiento contiene muchas variantes”. Más aún, según investigadores del Instituto Pasteur un infectado asintomático puede tener hasta un millón de variantes genéticamente diferentes del VIH. Y un enfermo “constatado” de SIDA ¡cien millones de variantes! Y si tamaño disparate sin sentido asombra añadiremos que según un estudio publicado en Nature el “genoma del VIH” varía con el tiempo y más del 99,9% de los “genomas del VIH” pueden ser “defectuosos”. Téngase en cuenta que los investigadores consideran que un 1% de diferencia entre dos genomas representa ya una “extremada variabilidad”; de hecho los seres humanos tenemos un porcentaje de diferencia de un 10% respecto al cerdo y la rata, de un 8% respecto al perro y de sólo un 2% respecto al chimpancé. Pues bien, resulta que el porcentaje de diferencia entre distintos supuestos genomas del VIH llega ¡al 40%! El mismo porcentaje que nos diferencia de las gallinas. Juzgue usted mismo el grado de credibilidad que merecen quienes juegan así con la salud y la vida de tantas personas.


Sr. Director: ante todo quiero felicitarle a Ud. y a su equipo por tan estupendo trabajo. Y en segundo lugar quiero echar más leña al fuego aportándole un ejemplo más de las limitaciones de la Medicina alópata. Espero que mi testimonio pueda traer un rayo de esperanza a muchas familias. Soy profesional de la Medicina Tradicional China –y por tanto ejerzo la Acupuntura- y el pasado mes de septiembre vino a mi consulta un paciente de 21 años que tenía diagnosticada una enfermedad -según la Medicina alópata- “genética y degenerativa”: Distrofia miotónica muscular de Steiner. Patología que según los médicos no puede mejorar nunca, sólo empeorar. Pues bien, mi paciente, a pesar de ser muy joven, la sufría en un estado bastante avanzado. Y le cuento: en la primera visita su aspecto era muy débil, los párpados superiores le caían hasta la mitad del iris -como si le costara mantener los ojos abiertos-, sus movimientos eran lentos y cansados y la lentitud mental era llamativa. Si apretaba los puños no podía volver a abrirlos sin ayudarse de la otra mano, contaba que las lumbares se le enganchaban a menudo, tropezaba a menudo por la flacidez muscular de los pies y además tenía una enorme dificultad para deglutir, poco apetito y mareos. Su hipotiroidismo lo trataban con Eutirox y el día que no lo tomaba no se podía levantar de la cama. Friolero y con cansancio crónico si jugaba al fútbol tenía que descansar cada 10 minutos. Y su capacidad pulmonar había disminuido desde el 82% -dato de la primera vez que se hizo la prueba- hasta el 61%. Bueno, pues empecé en septiembre a darle sesiones semanales de Acupuntura -salvo en las fiestas navideñas- reforzadas con fórmulas de la fitoterapia china. Recibiendo además unos consejos sobre alimentación, descanso y algunos ejercicios y pautas para incrementar su energía vital que -esto es importante- siguió al pie de la letra. Pues bien, cinco meses después ya tenía los ojos bien abiertos, podía abrir las manos contando con mucha más fuerza en ellas, ya no es friolero, no se cansa con el esfuerzo físico, le basta dormir 6-7 horas, se despierta con energía y tiene apetito por lo que come como nunca. Además dejó por propia voluntad y responsabilidad la medicación que le recetaron para el hipotiroidismo sin ningún efecto adverso. Acaba de hacerse una analítica y le han dicho que la tiroides presenta parámetros normales y su capacidad pulmonar ha subido de nuevo del 61% a 87% habiendo mejorado prácticamente en todos los aspectos. Los especialistas están sorprendidos y no entienden cómo es posible porque dicen que nunca habían visto tal mejoría. Pero lo más increíble es que la neuróloga que le lleva está intentando convencerle de que no es posible que se sienta mejor porque ella SABE que con su patología sólo se puede empeorar, NUNCA mejorar. ¡Inconcebible! Y éste es sólo un ejemplo de tantos y tantos pacientes desahuciados por la Medicina convencional que después han tenido una relativamente fácil solución o una muy importante mejoría con la Medicina Tradicional China. Me sumo pues a la tónica de la revista y animo a las personas a que no renuncien a buscar respuestas a sus problemas de salud en cualquier parte. Si buscan bien las encontrarán. La Medicina convencional no es ni la única ni la mejor por mucho que insistan en hacérnoslo creer.

Rasván
(Valencia)

Nos congratula conocer el resultado que está obteniendo en un caso tan complejo -la Distrofia Miotónica se considera efectivamente una enfermedad hereditaria multisistémica crónica de progresión lenta que se caracteriza por una reducción de la masa muscular, cataratas, defectos en la conducción del impulso cardíaco, cambios endocrinos y dificultad para relajar los músculos o miotonía- lo que damos a conocer para conocimiento de nuestros lectores y, sobre todo, de los médicos. Demuestra que la Medicina está llena de creencias impuestas por la gran industria farmacéutica y que algunos médicos no son conscientes de que en lugar de científicos se están convirtiendo en creyentes fanáticos; especialmente en el ámbito de la Neurología, la Psiquiatría y la Oncología.


Estimados miembros del equipo: quisiera pediros asesoramiento respecto al acoso recibido por parte de la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía en cuanto a la cumplimentación del calendario vacunal. Soy enfermera, tengo dos hijos de 4 años y por convicción propia he decidido no vacunarles pero es difícil escapar al acoso que recibimos cada cierto tiempo en forma de cartas recordando las vacunas pertinentes, pidiendo fotocopias de la cartilla de vacunaciones actualizada, pidiendo autorización para vacunar en el centro de salud, etc. El caso es que después de leer el artículo que publicáis en el nº 136 respecto a este tema en el que detalláis la medida que en noviembre de 2011 acordó un juez de Granada contra las familias que decidieron no vacunar a sus hijos no me quedan claros algunos aspectos en cuanto a mis derechos. Una vez más he recibido una carta del colegio en la cual me piden fotocopia de la cartilla de vacunaciones actualizada diciéndome que en caso de no tenerla me piden autorización para vacunar a mis hijos en el centro de salud. He contestado que no autorizo a que vacunen a mis hijos. No sé si tomarán medidas en mi contra pero en caso de que decidieran enviarme algún otro tipo de citación, ¿podríais asesorarme de los pasos a seguir para preservar mis derechos o ponerme en contacto con algún abogado que se dedique a defender esta causa? No conozco a nadie más que haya tomado la decisión de no vacunar a sus hijos y me encuentro perdida legalmente. Lo único que tengo claro es que pienso llegar hasta donde haga falta para que no me obliguen a vacunar a mis hijos y quisiera saber los pasos a seguir para adelantarme a algún tipo de desenlace. Por otra parte, ¿existe alguna vacuna que sí recomendéis? Detalláis los componentes de la triple vírica y los posibles efectos secundarios pero, ¿qué hay del resto de las vacunas que componen el calendario vacunal? Gracias por vuestra atención y un saludo.

Sonia Martín Salgado
Rota (Cádiz)

Aunque ya le adelantamos por e-mail una breve respuesta vamos a hacerlo igualmente en la revista para que pueda servir a otros profesionales o padres que se hallen en una situación similar. Y empezaremos reiterando lo que venimos diciendo desde hace años: en España no existe ninguna vacuna obligatoria. Quien le diga lo contrario miente. Legalmente, salvo en caso de peligro de epidemia declarada por el Gobierno o por decisión judicial si hay peligro de ella en una zona concreta, nadie puede obligarle a vacunar a sus hijos. Ningún médico o autoridad sanitaria puede hacerlo y mucho menos sin justificación fundada. Y para qué decirle ya una autoridad docente o política. Salvo un juez en caso justificado -y nosotros le exigiríamos por escrito que se responsabilice ÉL de lo que pudiese ocurrir- nadie más puede hacerlo. Dicho esto, como ninguna vacuna ha demostrado jamás prevenir ninguna enfermedad, no hay excepciones. Hemos retado públicamente muchas veces a quienes afirman que sí hay pruebas científicas de su eficacia a que nos las hagan llegar o nos digan dónde están publicadas… y seguimos esperando. Dicho esto añadiremos que hay muchos abogados a los que puede usted acudir si hiciera falta. Terminamos recordándole que hemos publicado sobre las vacunas numerosos artículos que en su momento agrupamos en la web en un apartado propio para facilitar su localización; los tiene en www.dsalud.com/index.php?pagina=vacunas.


Estimado Sr. Campoy: tengo una hija de 37 años que tiene muchos quistes en las mamas y aunque la controlan todos los años hace poco le salió una mastitis por lo que le punzaron el quiste. Según las últimas pruebas que le han hecho -mamografía y ecografía- sigue teniendo muchos quistes, uno de ellos de 3 cm. Si sigue creciendo tendrán que volver a punzarle. Hace ya algún tiempo le aconsejaron que evitara la soja y no comiera mucha fibra. El caso es que por lo que he leído en un artículo aparecido en el nº 145 de la revista parece que existe algún producto o consejo alimentario que ayuda a reducir esos quistes. Y por ese motivo recurro a ustedes. ¿Pueden asesorarme? Reciba mi más sincero saludo,

Gloria Clemente
(Pamplona)

En el nº 145 publicamos dos artículos en los que se hablaba de los tumores de mama: Las propiedades anticancerígenas del IP6 y Los tumores de mama remiten a menudo espontáneamente. Y en ninguno de ellos encontrará usted la palabra quiste. No sabemos pues a qué se refiere. En todo caso ya explicamos hace año y medio qué hacer en situaciones como la que nos pregunta. Mire, empiece leyendo el artículo Todo organismo enfermo es un organismo acidificado y/o desnutrido que publicó en el nº 129 el Dr. Alberto Martí Bosch (lo tiene en nuestra web: www.dsalud.com). En él se explica de forma muy simplificada que cuando nuestro sistema de limpieza o drenaje falla el material tóxico de desecho empantana el espacio acuoso que baña los tejidos intoxicándolo. Y que cuando las células están rodeadas de las propias toxinas que han generado no pueden vivir correctamente ya que su entorno se vuelve ácido por la acumulación de ácido carbónico, ácidos grasos y ácido úrico. Ácidos que son cáusticos y queman todo haciendo que las células se queden sin oxígeno y sin nutrientes ante lo que sólo pueden pasar dos cosas: que las células sobrevivan y den lugar a distintas patologías –cáncer incluido- o se mueran. Siendo en este segundo caso cuando el organismo las fibrosa o enquista. Es como aparecen los fibromas y los quistes. Es decir, ésa es la causa de los fibromas mamarios, los fibromas uterinos, los fibromas prostáticos, los quistes de ovarios y los quistes mamarios (salvo que esa intoxicación/acidificación tenga lugar en los tejidos centrales porque entonces lo que aparecerá es fibrosis pulmonar, fibrosis renal, fibrosis hepática, quistes renales, quistes hepáticos o quistes pulmonares). De ahí que una vez formados los quistes o fibromas si el organismo está ya desintoxicado y no molestan lo mejor sea no tocarlos y olvidarse de ellos; obviamente si le molestan que se lo extirpen. Nuestro consejo pues es que su hija desintoxique y alcalinice el organismo –hemos explicado muchas veces cómo hacerlo y en el propio artículo del que hemos hablado se cuenta- asegurándose de no ingerir alimentos, productos o fármacos que le agredan. Y en el caso de los quistes de mama eso incluye de manera especial la eliminación drástica de la leche y todos sus derivados así como de los productos que la contienen: helados, pasteles, tartas, dulces, bollos, galletas, chocolate, etc.


Sr. Director: soy suscriptora de la revista y a la vez admiradora por la magnífica labor que están realizando. El caso es que en mi localidad intentan colocar antenas de telefonía dentro del casco urbano y ya han sido rechazadas por dos barrios pero el ayuntamiento no ha tirado la toalla. El alcalde opina que las radiaciones que reciben las personas al llevar el móvil encendido son menores si la antena está cerca y, por tanto, menos perjudiciales que si la misma estuviera alejada de las zonas habitadas. Personalmente me parece una incongruencia. He leído varios artículos en Discovery DSalud sobre el tema y no recuerdo haber visto nada semejante. Sin embargo puede que se me hayan escapado algunos detalles y quisiera cerciorarme. ¿Es cierta la afirmación del alcalde de que “mejor cuanto más cerca”? Les agradecería que tuvieran la amabilidad de informarme. Saludos cordiales.

María R.
(Barcelona)

Vamos a ver, cuanto mayor es la distancia entre una antena y un teléfono móvil menor es la cobertura y, por tanto, mayor será la potencia que requiere el móvil y, por ende, la radiación que éste emitirá al usuario. Porque cualquier sistema radiante necesita más energía cuanto más lejos se quiera llegar con él y menos cuanto menor sea la distancia ya que la emisión va perdiendo energía poco a poco. Luego las antenas que están más cerca necesitan menos intensidad de emisión. La situación ideal sería pues tener muchas antenas a distancias no lejanas para cubrir todas las áreas posibles pero con una potencia mínima cada una de ellas; es decir, de 0,017 µW/cm2 (microwatios por centímetro cuadrado) como máximo porque está constatado que ello basta para que la cobertura sea adecuada y suficiente. Sin embargo esa situación no se da porque los operadores de telefonía quieren instalar pocas antenas a fin de ahorrar costes y lo que hacen es emitir a unos niveles intolerables. En frecuencias de 900 MHz hasta de 450 µW/cm2.; ¡26.470 veces más de lo necesario! Una auténtica burrada. Y ése es el problema. Por tanto si ese alcalde certifica que la antena emite a 0,017 µW/cm2 o a una intensidad muy baja no hay problema en que esté cerca de la población pero si -como pasa casi siempre- la antena emite a muy alta intensidad cuánto más cerca esté peor porque la población está siendo irradiada a un nivel altísimo… hable o no por teléfono. Radiación que puede dañar el ADN y provocar múltiples patologías, especialmente en niños, ancianos y enfermos. Recuérdese que la Organización Mundial de la Salud (OMS) se ha visto finalmente obligada a admitir que tanto las radiaciones electromagnéticas artificiales de las líneas de alta tensión y transformadores como las de los móviles, las antenas de telefonía, el Wi-Fi, el WLAN, el bluetooth o el radar son potencialmente cancerígenas. Y hablar por un móvil y someterse a la radiación correspondiente puede ser un derecho que uno puede asumir –por supuesto una vez convenientemente informado de los riesgos de forma objetiva y no sesgada y torticera- pero es intolerable que se obligue a terceros a ser irradiados para que otro pueda hacerlo. Es como el tabaco: debe respetarse el derecho de quien lo desee -y asuma- a envenenarse fumando pero no puede ni debe consentirse que para cumplir ese deseo otros se envenenen con el humo. En suma, hablar por teléfono móvil o instalar en casa un Wi-Fi debe ser una opción personal pero siempre que no afecte a terceros. En cambio vivir expuesto a altos niveles de radiación sin decidirlo voluntariamente y sólo para que las compañías de telefonía ahorren dinero no. El día en que los ciudadanos lo entiendan y se nieguen a ser brutalmente irradiados contra su voluntad la salud de la población mejorará. Nosotros lo hemos advertido muchas veces. Así que si usted, su pareja o sus hijos empiezan a tener problemas de salud inexplicables sepa que la causa puede ser ésta. Y cruzarse de brazos esperando que otros resuelvan el problema un error que puede costarles muy caro a todos.


Queridos amigos: en el nº 146 publicasteis una carta mía pero por no extenderme demasiado no expliqué las cosas debidamente. En ellas preguntaba si realmente se pueden dejar las benzodiacepinas ya que en un artículo leí que según el Dr. Javier Aizpiri es más difícil salir de ellas que de la cocaína. Me contestasteis explicándome lo importante que son los aminoácidos y por qué no hacía lo que recomendaba ese doctor en aquel texto. Además dijisteis que entendíais que mi familia se enfadase conmigo y que debía dejar los medicamentos sin poner más excusas. He de decir que se me cayeron las lágrimas. Pensé: ¿cómo es posible que no me entienda nadie? Sufro ansiedad desde que recuerdo. Iba con babi al colegio, tuve una infancia normal y no he sufrido traumas ni malos tratos; nada que justifique esta ansiedad. Viví sufriendo mucho hasta los 40 años en los que empecé a tener ataques de pánico, ansiedad o como lo llamen. A partir de ahí tuve que medicarme porque me ponía tan mal que alguna vez pensé que me moría. En ese tiempo tuve tres hijos porque no me medicaba; de lo contrario no podría haberlos tenido. Esa ansiedad me ha limitado mucho porque me pongo muy nerviosa y me era muy difícil hacer las tareas cotidianas ya que siempre estoy cansada y para mí ha sido todo un reto atender a mi familia pues yo todo lo he hecho sola y con mucho esfuerzo. Hasta que mi cuerpo dijo ¡hasta aquí hemos llegado! Tuve que medicarme porque no sabía que podía hacer otra cosa. En la Seguridad Social me dieron benzodiacepinas, antidepresivos de todas clases y colores porque no me iban bien; hasta que di con un tratamiento que voy llevando como puedo. He buscado miles de soluciones: Anatheóresis, Terapia del amor, Tapping… Ya ni me acuerdo de la cantidad de cosas que he hecho. Por cierto, también fui a la comunidad en Madrid de lucha contra la drogadicción pero al ser lo mío una enfermedad no quisieron retirarme la medicación prescrita por otros médicos. De lo que sí me acuerdo es de que yo pasé por la consulta del Dr. Aizpiri, me desplacé hasta Bilbao -me acompañó mi marido- y esto fue lo que ocurrió: el doctor sabía que venía desde Madrid, me atendió muy amablemente y se preocupó de mi alimentación y hasta de cuántas veces me teñía el pelo. Luego me dijo que el Orfidal no se podía tomar más de un mes y que yo llevaba bastantes años. Me mandó hacer un análisis de aminoácidos, creo que electroencefalogramas y me mandó Ciclofalina 800. Hice todo lo que me dijo pero ese fármaco me sentó mal. No me encontraba bien y estaba muy confusa, cosa que sorprendió al Dr. Aizpiri. Volví a Madrid y quedamos en que hablaríamos por teléfono y me mandaría los resultados por correo. Al cabo de unos días, para mi sorpresa y yo creo que para la suya, me dijo que según los análisis tenía una ansiedad “de caballo”; palabras textuales. También me dijo que no podía dejar las benzodiacepinas de golpe porque me iría al infierno. “No es que te mueras, es que lo vas a pasar muy mal”. A los pocos días me mandó por correo su diagnóstico y tratamiento: Tranxilium 15 y Lyrica 75 mg que debería ir sustituyendo poco a poco hasta llegar a Lyrica 150 mg. Yo sé lo que ustedes piensan de este tipo de medicación así que en un correo electrónico le pregunté si no podía tratarme de forma natural y su respuesta fue: “Como no te retires a un monasterio me temo que no puede ser”. Me hundí. ¿Qué más me da tomar unos medicamentos que otros?, pensé. Aun así se lo comenté a mi médico de la Seguridad Social y éste me mandó Gabapentina que me fue fatal porque no me hizo ni caso a pesar de que le enseñé los informes del Dr. Aizpiri. ¡Pero a ellos qué más les da! Así que aquí estoy, que no sé si levantarme por las mañanas viendo todas las tareas que tengo que hacer. Me siento morir, sobre todo pensando que lo mío no tiene solución. Este es un grito de auxilio porque ya no sé dónde recurrir, sólo sé que lo que sufro no lo sabe nadie. Les mando fotocopias de todo lo que cuento y, de corazón, os pido “AYUDA”. Con mucho cariño,

Winslet
(Madrid)

Su caso es un excelente ejemplo de la importancia que tiene lo que los médicos llaman anamnesis, es decir, la información que proporciona el propio paciente -o un familiar en el caso de menores de edad o personas con alteraciones mentales o de la conciencia- sobre lo que le pasa. Algo que lamentablemente se va perdiendo porque los médicos ya no tienen tiempo para hablar con los pacientes, no les escuchan más que de pasada, apenas incorporan a la historia clínica algo más que las patologías que se supone han sufrido -porque alguien así lo diagnosticó- y los fármacos que tomaron o aún toman. El problema es que usted misma no nos relató los antecedentes que ahora sí cuenta a pesar de que firma con pseudónimo y su identidad queda salvaguardada. Y no somos adivinos. Nos basamos en lo que se nos explica. Por eso hemos dicho tantas veces que solo podemos orientar de manera genérica ya que cada persona es un mundo y las razones de que uno enferme suelen ser variadas, complejas y propias; a menudo, exclusivas. Dicho esto su ansiedad puede deberse a muy diferentes factores. Puede ser un problema psicológico activado por algún trauma, sufrido bien durante su embarazo, bien durante la niñez (anterior a los siete años normalmente aunque haya quien no descarte posibles traumas anteriores a la concepción, aspecto en el que no vamos a entrar). De ahí que su decisión de acudir a un experto en Anatheóresis nos parezca oportuna. Lo que ignoramos es si esa causa es ya descartable o no tuvo usted la suerte de acudir a un profesional suficientemente preparado en la terapia. Ahora bien, entiéndase que la ansiedad auténtica cursa con síntomas muy intensos al punto de que la persona siente a menudo en realidad angustia. Estado de ánimo que suele ir acompañado de reacciones de tipo neurovegetativo como tensión muscular, sudoración profusa, palidez, estimulación de las glándulas secretoras, cambios en la secuencia respiratoria, aumento de la presión arterial y del ritmo cardiaco, etc. Porque la ansiedad sin más es una emoción ligada a la propia existencia del hombre que nos acompaña durante toda nuestra evolución. En todo caso, e independientemente de la causa, debe usted ante todo evitar toda sustancia que produzca excitación nerviosa, realizar actividades al aire libre con regularidad, descansar de forma adecuada y suficiente de noche, desintoxicarse a fondo y eliminar de su alimentación el café y cualquier otra sustancia con cafeína así como el té con teína -estresan las cápsulas suprarrenales incidiendo directamente en la respuesta del sistema nervioso-, el tabaco y el alcohol -aumentan la secreción de adrenalina por lo que también alteran la función de las cápsulas suprarrenales-, los azúcares e hidratos de carbono refinados -irritan el sistema nervioso- y la grasa animal saturada (carne grasa, embutidos, quesos, mantequilla, margarinas, etc.) –acidifican el organismo y ensucian el espacio intersticial-. En cambio es buena idea consumir hidratos de carbono complejos no refinados -favorecen la síntesis del triptófano que luego se transforma en serotonina, transmisor de conocida actividad sedante-, los aguacates –son ricos en ácidos grasos esenciales omega-6, fosfolípidos, vitamina E, hierro y vitamina B6-, las almendras –favorecen el equilibrio del sistema nervioso-, los anacardos –son ricos en magnesio y vitaminas B1 y B2 cuya carencia produce nerviosismo e irritabilidad-, los cereales integrales -aportan hidratos de carbono y vitaminas del grupo B indispensables para el buen funcionamiento del sistema nervioso-, las espinacas, berzas, hojas de remolacha y brécol -por su riqueza en ácido fólico y otras vitaminas y minerales-, los garbanzos -aportan proteínas, hidratos de carbono y vitaminas del grupo B de forma bastante equilibrada-, las nueces y el germen de trigo -equilibran y tonifican el sistema nervioso-, la miel -ejerce un suave efecto sedante-, la jalea real -nutre y tonifica el sistema nervioso combatiendo la astenia y el cansancio-, la lechuga –contiene vitamina U de acción sedante-, la lecitina de soja –contiene fosfolípidos que forman parte de la membrana de las neuronas y facilita la transmisión de los impulsos nerviosos-, la levadura de cerveza -tonificante y revitalizante-, la nuez de brasil –es rica en vitamina B1 necesaria para la estabilidad del sistema nervioso-, los piñones -contienen vitamina B1, hierro y proteínas siendo muy nutritivos y tonificantes-, los plátanos -ricos en vitamina B6, hidratos de carbono, potasio y magnesio cuya carencia favorece la ansiedad-, el polen –se trata de un concentrado de nutrientes con efectos tonificantes y revitalizantes- y el yogur -contiene bacterias que aumentan la producción de factores vitamínicos del grupo B, indispensables para el sistema nervioso-. En fin, se lo podemos decir de otra manera: elimine los alimentos antes citados y consuma básicamente durante una buena temporada frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos, miel y jalea real, germen de trigo, levadura de cerveza, huevos, marisco, pescado, jamón ibérico curado y carne blanca. El resto de los alimentos ni los pruebe. En cuanto a la posibilidad de una adecuada suplementación ortomolecular debería asegurarse de que no tiene carencias de las vitaminas B1, B3, B5, B6, B9, B12 y C, calcio, magnesio, fósforo, selenio, inositol, GABA (ácido gammaaminobutírico), L-5 HTP (5-hidroxitriptófano), omega 3, glicina y taurina. Un buen experto en Nutrición Ortomolecular podría ayudarle (puede contactar por ejemplo con D. José Ramón Llorente en el 96 392 41 66). Igualmente ayuda de forma eficaz la ingesta de algunas plantas adaptógenas: el ginseng, el eleuterococo, la uña de gato y la maca. Todo ello le ayudará pero le aconsejamos que paralelamente descarte otras posibles causas. Empiece averiguando si está usted parasitada o si hay alguna bacteria, virus u hongo que le esté afectando a nivel neurológico; esto es importante. Que se lo testen con el Par Biomagnético –puede usted acudir a D. Juan Carlos Albendea (91 704 57 81) o al Dr. Santiago de la Rosa (91 431 35 16)-. Averigüe asimismo si su cerebro está contaminado con algún o algunos metales pesados. Y si así se detectara sométase a una desintoxicación y quelación profundas (quien probablemente tenga más experiencia en ese sentido en España sea la Dra. Pilar Muñoz Calero (91 911 880 782). Mire igualmente si está sometida a contaminación telúrica o electromagnética en su casa y/o lugar de trabajo –se lo pueden mirar los expertos de la Fundación para la Salud Geoambiental (www.saludgeoambiental.org)-. Y hágase un doble test de alergia e intolerancia alimentarias para ver si hay algún nutriente que pueda estar haciéndole daño -en el laboratorio del Dr. Jesús Calderón (96 422 02 16) pueden informarle del lugar más cercano a su domicilio que puede encargarse de ello-. Pueden parecerle muchas cosas pero hablamos de un problema que arrastra usted desde hace años y es hora de resolverlo de una vez por todas. Y es posible hacerlo.


Sr. Director: como usted bien sabe ya que tuve oportunidad de explicárselo en persona en la redacción de la revista hace unas semanas he dedicado los últimos años de mi vida –actualmente tengo 85- a estudiar las propiedades terapéuticas del ozono. Y tras más de veinte años de investigación personal -dos de ellos haciendo yo mismo de “conejillo de indias”- hoy tengo una salud mucho mejor que cuando “sólo” tenía 60 gracias a un sencillo tratamiento que he bautizado como Sistema ozonoterapéutico casero que me gustaría dar a conocer altruistamente a través de la revista a fin de que puedan beneficiarse de él otras personas. Es el siguiente: 1) Colóquese en la tubería de agua de la casa, justo a la entrada y después del contador, un sistema de ozonización de agua; ello permite eliminar no solo todo tipo de bacterias, virus y hongos que ésta pudiera portar sino hasta el olor del cloro habitualmente usado como desinfectante. 2) Instálese otro ozonizador en la cocina al lado del fregadero para volver a ozonizar el agua que vaya a beber, usar para preparar la comida o limpiar la casa –el ozono es germicida- ya que así aumentará su potencia. Además recibirá oxígeno extra al ingerir el agua ozonizada. 3) Si tiene heridas u hongos en los pies métalos en una bolsa de plástico, cierre ésta con una cuerda -sin apretar- a la altura de la pantorrilla o la rodilla, introduzca luego ozono a través de un agujero y deje que actúe unos minutos. 4) Compre un tercer ozonizador pero esta vez con capacidad de fabricación de al menos 400 miligramos de ozono por hora que incorpore un tubito de plástico largo a fin de poder introducirlo en la bañera. Luego abra el grifo de agua caliente en ésta e introduzca en ella el tubo con el ozonizador en marcha. Una vez llena por la mitad introdúzcase en la bañera sin cerrar el ozonizador y permanezca en ella media hora sin utilizar ningún gel, champú o crema. Haciendo esto evitará infecciones externas, eliminará impurezas, manchas y granos de la piel -que rejuvenecerá-, mejorará el estado del cuero cabelludo, eliminará la caspa si la padece y logrará un pelo fuerte y sano. Es igualmente eficaz en caso de heridas. Si además ozoniza el interior de la boca durante sólo unos segundos eliminará caries protegiendo la dentadura completa. Y si la enjuaga unos segundos con agua ozonizada –no abuse- sus dientes estarán más blancos sin que el esmalte se dañe; y 5) Finalmente utilice este mismo dispositivo portátil para ozonizar a diario durante un rato cada estancia de la casa. Eliminará así muchos de los microbios patógenos del ambiente. Es todo.

Pedro Pérez Ojeda

Le agradecemos su carta que publicamos conscientes de la utilidad de sus consejos. En todo caso recomendamos a los lectores que se aseguren bien de que el ozonizador conectado a la red en el cuarto de baño esté lejos de la bañera no vaya a caerse dentro y se electrocuten. Recordando asimismo que el aparato debe situarse por encima del nivel de salida del ozono por el tubito. En todo caso añadiremos que a nuestro juicio no es conveniente estar en una sala mientras se ozoniza el ambiente a la vez que advertimos que el olor que deja en ella el ozono le resulta desagradable a muchas personas, especialmente al principio. Y que no se debe introducir ozono aspirándolo directamente por la boca desde el tubo del ozonizador.


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148
Abril 2012
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