CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 150 / JUNIO / 2012

Estimado Director: soy asiduo lector de su magnífica revista desde hace años y quiero agradecerle sinceramente su labor divulgativa y, sobre todo, esclarecedora. Tengo 57 años y tras los correspondientes análisis se me ha diagnosticado una gammapatía monoclonal de significado incierto con doble componente monoclonal IgG e IgA kappa que precisa controles cada 3-4 meses por el elevado riesgo de convertirse en mieloma múltiple. Los controles analíticos deben incluir identificación del componente monoclonal y cuantificación en sangre de las cadenas ligeras kappa y lambda (free light chain assay). Le adjunto los datos más relevantes de mi última analítica donde como podrá observar los valores están fuera de límites. Bueno, pues a pesar de ello la hematóloga que me atiende me dice que no es preciso tratamiento de momento aunque insiste en que, si se agrava la situación, tengo muchas probabilidades de contraer un mieloma múltiple y que me vaya haciendo a la idea de que más pronto que tarde puedo necesitar un tratamiento con inmunomoduladores, manera suave de llamar a la Quimioterapia. El caso es que me he informado en Internet y los efectos secundarios de los tratamientos actuales no levantan el ánimo precisamente. La hematóloga insiste en que se desconoce la causa de mi patología, que es irreversible y que el único tratamiento viable es la quimioterapia antes aludida. ¿Es cierto que no hay otras soluciones? Les agradecería enormemente que me orientaran sobre el tema. Especialmente si es posible abordar esta patología desde un punto de vista diferente del de la medicina convencional y me indicaran algún profesional que pudiera orientarme al respecto. Atentamente les saluda

Joaquín
(Barcelona)

La gammapatía monoclonal -o paraproteinemia- es el nombre que se da a la producción anormal en sangre de inmunoglobulinas por plasmocitos derivados de los linfocitos B; inmunoglobulinas que pueden ser G, A, M, E o D (abreviadamente igG, igA, igM, igE e igD). Acumulación de las mismas que puede dar lugar a un tumor. Y se dice que es un gammapatía monoclonal de significado incierto -o gammapatía monoclonal de importancia no determinada- cuando la proliferación descontrolada de las células plasmáticas monoclonales se produce en ausencia de una patología evidente. Situación que en raras ocasiones puede dar lugar según los médicos a enfermedades malignas como el mieloma múltiple, los infomas, las leucemias, la amiloidosis, la sarcoidosis, la enfermedad por cadenas pesadas, el síndrome POEMS, la macroglobulinemia de Waldenstrom o síndromes linfoproliferativos. Patologías de algunas de las cuales han oído hablar muy a menudo los seguidores de la serie de televisión House porque son un buen “cajón de sastre” al que achacar cualquier problema cuya causa no se conoce. Como pasa hoy con la Genética (“Es probable que sea un problema genético”, dicen muchos médicos a sus pacientes para ocultar su ignorancia y justificar que no saben qué hacer). Pues bien, en la mayoría de los casos el problema desaparece espontáneamente y por eso le dicen que espere y no haga nada. Nosotros no podemos sin embargo aconsejarle lo mismo. Verá, hemos explicado varias veces que las inmunoglobulinas son anticuerpos que el organismo utiliza para defenderse de agresiones externas, que cuando se introduce en él una sustancia extraña éste activa -entre otros mecanismos de defensa- esas inmunoglobulinas y el «combate» que entonces se produce da lugar a muy diversas reacciones o síntomas. Se sabe así que cuando en alguien se manifiesta rápidamente asma, rinitis alérgica (fiebre del heno) o dermatitis atópica, por ejemplo, hay en sangre altas cantidades de inmunoglobulinas E. Luego si en un análisis de sangre se encuentran altas cantidades de IgE es evidente que se trata de una reacción del organismo a algo que éste debe combatir. Ahora bien, a veces esas reacciones no son tan contundentes y el organismo no reacciona de forma tan llamativa. Se dice entonces que uno es sensible o intolerante -en mayor o menor medida- a algo en lugar de alérgico. Y se constata porque las inmunoglobulinas que entonces aparecen en sangre en mayor cantidad son las G en lugar de las E. Por eso en muchos casos basta suprimir algunos alimentos para que muchas patologías se resuelvan. Eso sí, recuerde además que no se deben preparar los alimentos por encima de 90-100º porque se desnaturalizan y ello puede generar también un problema de intolerancia. A menudo evitando simplemente lo dicho desaparecen o mejoran sin más patologías como la llamada Enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa, la diverticulitis, el asma y la rinitis alérgica además de lograrse mejorías notables en casos de artrosis, psoriasis, poliartritis reumatoide, reumatismos psoriásicos, el síndrome de Gougerot-Sjögren o la fibromialgia. En suma, nosotros estamos persuadidos de que la Gammapatía monoclonal –nombre, insistimos, que se da a la producción anormal en sangre de inmunoglobulinas por las células plasmáticas o plasmocitos- se debe a un problema de infección o de intoxicación. Bien por virus, bacterias, hongos, priones o parásitos, bien por las sustancias tóxicas presentes en fármacos, productos de higiene personal y de limpieza doméstica, alimentos (pesticidas, herbicidas, fungicidas, insecticidas, abonos químicos, conservantes, antioxidantes, colorantes, aromatizantes, saborizantes, emulsionantes, espesantes y gelificantes), el agua que bebemos o el aire que respiramos. Desintoxíquese a fondo pues, nútrase adecuadamente y elimine de su entorno los tóxicos –fármacos incluidos- y muy probablemente el problema desaparecerá sin más. Le sugerimos que lea en nuestra web –www.dsalud.com– los artículos que publicamos en la sección de Medicina Ambiental y que aparecieron entre los números 132 y 138, ambos inclusive. En ellos explicamos todo lo que puede hacer.


Sr. Director: ante todo gracias por la revista de la que soy suscriptor y tengo todos sus números. Verá, soy varón, de mediana edad y quisiera hacerle unas preguntas sobre el Coral Natural que comercializa la empresa 100% Natural del que hablaron ustedes recientemente en el nº 147. La primera es saber si no hay riesgo de que esté contaminado por la radiactividad del accidente de la central nuclear de Fukushima; y la segunda es si las cuatro cápsulas que según el reportaje hay que tomar deben ingerirse para siempre o no. Por otra parte aprovecho para preguntarles por el kéfir del que me han hablado muy bien; creo hay de tres clases y que el mejor es el de agua pero no he encontrado ningún reportaje en la revista sobre él. Tengo colitis ulcerosa desde hace poco más de 20 años y me han dicho que es bueno para eso. ¿Es cierto? Y de ser así, ¿cómo lo podría conseguir? Gracias.

Ángel
(Teruel)

Nos consta fehacientemente –lo mismo que al Ministerio de Sanidad español- que el polvo de coral de ese producto se extrajo de las minas fósiles de Japón antes del desastre y por tanto no puede estar afectado por la contaminación radiactiva de la central de Fukushima. Y el fabricante ya ha garantizado que cuando las partidas que adquirió se acaben las siguientes remesas se extraerán del Caribe tras comprobarse que es un tipo de coral similar y el análisis de minerales casi exacto. En cuanto al tiempo puede usted tomarlo de forma continua como preventivo siempre que rebaje la dosis a 1 o 2 cápsulas al día. La ingesta de 4 cápsulas diarias sólo se justifica cuando el organismo está acidificado o hay algo que regular. En el propio reportaje que usted cita la doctora Isabel Fernández asegura que ayuda a desacidificar el organismo, recuperar sus ritmos biológicos y producir más energía al lograr una clara activación metabólica, una función tiroidea más eficiente, la activación suprarrenal a nivel intracelular y un aumento de la vitalidad lo que hará que el organismo no tenga que extraer calcio de los huesos para equilibrar su pH y, con el tiempo, ello pueda dar lugar a osteoporosis y otras patologías. Recuerde que también se aclara en ese texto que el calcio en forma de suplementos no debe ser ingerido sólo sino acompañado de magnesio en la proporción adecuada para prevenir que se deposite en los tejidos blandos y haya una entrada excesiva en las células como es el caso de ese producto que por eso incorpora ese mineral. Es más, también necesita ser ingerido –siempre con el equilibrio adecuado- junto a las vitaminas A, C, D y F y los minerales hierro, fósforo y manganeso. Sin olvidar sobre todo la vitamina K2 o Menaquinona-7 (llamada de forma abreviada MK-7) que no sólo favorece la absorción del calcio por los huesos sino que evita que se deposite en los cartílagos y en las arterias como en su día explicamos en el artículo que con el título La vitamina K2 favorece la absorción del calcio evitando que se deposite en cartílagos y arterias publicamos en el nº 112 y puede leerse en nuestra web: www.dsalud.com). En suma, los suplementos de calcio que no lleven simultáneamente las vitaminas y minerales citados –salvo que se consuman aparte conjuntamente- no son a nuestro juicio recomendables. Conviene asimismo recordar que la hormona paratoidea, la calcitonina y la vitamina D son indispensables para el equilibrio entre el calcio del hueso y el de la sangre. Lo interesante del Coral Natural está pues en que además de calcio contiene magnesio y trazas de otros 71 minerales, todos ellos orgánicos y en la proporción exacta que el organismo necesita. Con la ventaja añadida de que su ingesta –al ser todo su contenido orgánico- no forma cálculos en el riñón o en la vesícula como otros productos. Sólo resta pues consumirlo conjuntamente con vitaminas A, C, D y K2. Por lo que se refiere a la colitis ulcerosa que padece le sugerimos que lea nuestra respuesta a la carta anterior. En cuanto al kéfir se trata de un producto lácteo fermentado y tiene usted razón: no hemos hablado aún de él así que vamos a hacerlo en breve. En todo caso sepa que probablemente sí es útil en su caso y que tanto el kéfir de agua como el de leche tienen propiedades similares. Y aunque es más rico el de leche –por ser similar al yogur- es más aconsejable el de agua porque al primero se puede ser intolerante. Ahora bien, no se comercializa y por eso muchos herbolarios entregan kéfir a sus clientes de manera gratuita.


Sr. Director: desde hace años acudo periódicamente –una vez al año- a un naturista a mi juicio muy cualificado a fin de prevenir posibles patologías y no cuando estoy enfermo como hace la mayoría de la gente. De hecho hace tiempo que no sufro ni siquiera un resfriado porque sigo sus consejos –que son los mismos que hacen ustedes una y otra vez de desintoxicarse, nutrirse adecuadamente comiendo bien, llevar una vida sana haciendo algo de ejercicio, beber agua de calidad, respirar aire puro –vivo en el campo-, no ingerir jamás fármacos y vivir libre de radiaciones electromagnéticas además de reírme todo lo que puedo. Sin embargo tuve la mala suerte hace un mes de caerme cuando iba en bicicleta, romperme unas costillas y una pierna y tener que estar en cama algún tiempo por lo que ambas piernas se me han hinchado y están débiles. El caso es que aunque voy bastante bien me han recomendado unas sesiones de Presoterapia y como no conozco esa técnica y ustedes no han hablado de ella –lo sé porque les leo desde el número uno- antes quiero saber su opinión. Me dicen que no hay peligro alguno ni contraindicaciones pero yo prefiero consultarles antes a ustedes. Los huesos ya están bien y no hay alteraciones vasculares. Además me gustaría saber si es cierto que esa terapia ayuda a eliminar las toxinas que hayan podido acumulare en las piernas y, de ser así, si eso no sobrecargará de trabajo los riñones. Muchas gracias por todo.

Carlos Gómez
Pozuelo de Alarcón (Madrid)

La Presoterapia es una técnica fisioterápica que consiste en introducir las piernas en una especie de pantalones neumáticos que se inflan mediante unas bombas de aire a fin de comprimirlas y drenar el líquido intersticial que provocan los llamados edemas o hidropesías –nombre que se da a la acumulación de líquido en el espacio tisular intercelular o intersticial además de en las cavidades del organismo- y los linfedemas –los edemas que se producen por acumulación de la linfa en los espacios intersticiales del tejido celular subcutáneo- aunque suele utilizarse sobre todo para intentar reducir la celulitis rompiendo las bolsas de grasa que se forman bajo la piel en los casos de sobrepeso y obesidad. Se trata en suma de un aparato diseñado para aumentar la circulación sanguínea y el flujo linfático, reducir la hinchazón e inflamación, acabar con los edemas, tratar la celulitis y mejorar el flujo de oxígeno a través del organismo; pero, sobre todo, ayuda efectivamente a desintoxicar al efectuar un drenaje linfático eficaz. Siendo asimismo útil para reducir o evitar la inflamación después de un traumatismo (quirúrgico o no). ¿Y afecta eso a los riñones? Hemos consultado al Dr. Luis García Cremades -miembro de nuestro Consejo Asesor y que utiliza la Presoterapia desde hace años en su clínica particular (91 344 19 68)- y nos ha explicado que un riñón sano está suficientemente preparado para eliminar las toxinas normales del organismo aunque se encuentren acumuladas en los miembros. Agregando que otra cosa sería que se inyectara un producto nefrotóxico en una pierna y luego se sometiera la misma a Presoterapia mecánica o a un drenaje linfático manual ya que en este caso el tóxico sí llegaría con rapidez al riñón y lo intoxicaría. O que haya en el organismo una intoxicación anormal, excesiva, ya que tras un drenaje esos tóxicos pasarían a la sangre rápidamente y entonces sí se podrían resentir tanto los riñones como el corazón. De ahí que a su juicio alguien con insuficiencia renal grave no deba someterse a Presoterapia porque se incrementaría el volumen circulante sin posibilidad de ser orinado. Y, evidentemente, en caso de insuficiencia cardiaca grave tampoco porque tanto el aumento de volumen circulante como la propia presión a nivel abdominal pueden sobrecargar en exceso un corazón muy debilitado. Siendo otra de las contraindicaciones la presencia de alguna infección pues podría ayudar a difundirla por el resto del organismo. E igualmente está contraindicada en caso de trombosis pues los trombos se podrían movilizar y provocar una embolia. Finalmente lo estaría asimismo en caso de cáncer dado el potencial peligro de movilizar las células cancerosas. Esperamos haberle sido útil.


Sr. Director: un amigo estadounidense generalmente muy bien informado me dijo hace unos días en Nueva York -a donde tuve que viajar por trabajo- que hay un producto blanqueante de uso común que está provocando muchos cánceres en el mundo sin que nadie lo sepa y, por tanto, se evite. Añadiendo que está presente en más de 500 productos de todo tipo, ¡alimentos incluidos! Se refería al dióxido de titanio pero en Internet se dice que es inocuo, que carece de toxicidad y por eso lo han autorizado la FDA y la Agencia Europea del Medicamento. ¿Podrían decirme algo al respecto? Últimamente me estoy volviendo hipocondriaco porque cada vez me doy más cuenta de que nos estamos –o nos están- envenenando y ni nos enteramos. En espera de sus noticias le saluda

Jorge Esteban
(Barcelona)

El dióxido de titanio se encuentra efectivamente en multitud de productos -pinturas, cosméticos, protectores solares, vitaminas, dentífricos, colorantes alimentarios, suplementos nutricionales, implantes dentales…- usándose además como blanqueador –“blanqueante” no es una palabra admitida por la Academia- teniendo la nomenclatura CI 77891 cuando se utiliza en cosmética y la de E771 cuando se usa en la industria alimentaria. Y es capaz de soportar condiciones extremas de frío y calor siendo resistente al ataque de muchos ácidos. Pues bien, se considera inocuo pero lo cierto es que cuando entra en el organismo rompe el ADN celular y causa daño cromosómico e inflamación aumentando el riesgo de cáncer. Lo demostró en el 2009 un estudio con ratas financiado por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos y efectuado por un equipo dirigido por Robert Schiestl, profesor de Patología, Radioterapia y Ciencias de la Salud Ambiental en el Jonson Comprehensive Cancer Center de la Universidad de California en Los Ángeles, elegido diez años seguidos como uno de los 12 mejores centros de investigación sobre cáncer de Estados Unidos. Hasta entonces las nanopartículas de dióxido de titanio se consideraban no tóxicas porque no incitaban reacción físico-química aparente pero desde entonces se sabe que causan estrés oxidativo y puede conducir a la muerte celular al dañar el ADN. Y nuestras autoridades no deberían tomárselo a la ligera porque en los ratones que fueron expuestos a las nanopartículas –se echó el dióxido de titanio en el agua que bebían- comenzaron a mostrar daño genético ¡al quinto día! Cantidad añadida al agua que según esos investigadores correspondía a lo que un humano inhala o absorbe en año y medio de exposición a esas nanopartículas en un entorno de fabricación. El equipo de investigación coligió que las autoridades deberían pues limitar su uso a lo más imprescindible. Por supuesto no han hecho el menor caso.


Sr. Director: me he animado a utilizar el Salckstone II que se anuncia en su revista y al que ustedes dedicaron un reportaje en el nº 44 con el título Las sorprendentes propiedades terapéuticas del agua dialítica -es decir, hace 10 años- pero tengo algunas dudas que me gustaría aclarar. ¿Cómo constató el padre José Ignacio Martín Artajo que el agua dialítica es capaz de disgregar los pequeños cálculos –agregados cristalinos- que existen en el organismo (cálculos renales, biliares, etc.), eliminar las capas más superficiales e indefensas de los cálculos -los vértices y aristas- favoreciendo su expulsión, romper los cálculos grandes en piedras más pequeñas y después en arenilla que puede ser expulsada sin apenas dolor, liberar las células de los endotelios que recubren los conductos urinarios de los depósitos microscópicos de sales cálcicas evitando que al perder elasticidad aparezcan más cálculos y aumentar la solubilidad de las sales minerales que circulan por la sangre y la orina -especialmente las cálcicas- evitando que precipiten y constituyan nuevos cálculos o incrementen el grosor de los existentes? ¿Con qué método o métodos? ¿Y cómo constató que los cristales de cloruro de sodio y cloruro de litio que hay en la ampolla del producto realmente aumentan la distancia entre las moléculas de agua y disminuyen el ángulo de colocación espacial de los átomos de hidrógeno respecto a los de oxígeno? Tengo asimismo otras dos preguntas: el prospecto dice que basta introducir la ampolla de vidrio en agua durante 24 hora para que la energía generada por los cristales del interior de la ampolla atraviese el vidrio y la transmita al agua, pero, ¿debe estar el vaso ese tiempo a la luz del día o funciona igual si está en el interior de un armario sin luz? ¿No se necesita que la luz solar atraviese la ampolla para que actúen los cristales? La última es si no se recargarán los cristales de la ampolla dejándolos cierto tiempo expuestos a la luz solar. Quedo a la espera de su respuesta.

Jorge Palacios
(Madrid)

El jesuita español José Ignacio Martín Artajo –nacido en 1904- era un excelente especialista en Electrotecnia que diseñaría para la Armada estadounidense –lo que recordamos como curiosidad- un sistema de depuración de aire para submarinos. Fue en todo caso tras la publicación de su obra Campos Eléctricos y Magnéticos (Ed. Aguilar) cuando desarrollaría su idea de invertir el proceso de cristalización para disgregar y eliminar los cálculos y arenillas en las litiasis. Decidiéndose a diseñar la ampolla Slackstone tal como la conocemos hoy en 1965 después de ver cómo unos mecánicos de Toulouse (Francia) limpiaban el radiador de su coche desincrustando las calcificaciones producidas por el agua. La ampolla es una pila o batería que contiene litio, sodio y aldehído cinámico. Y el conjunto de esos minerales, tratados con un procedimiento de su invención, convierten la ampolla en un emisor de energía electrostática; de hecho la energía de la ampolla se puede medir. El caso es que cuando la misma se introduce en un vaso de agua -de unos 250 c.c.- durante aproximadamente 24 horas los átomos de la masa del agua modifican su posición molecular consiguiéndose así un agua con más energía que él mismo denominaría Agua Dialítica. Y para lograr eso el hecho de que el vaso esté en luz o en penumbra es indiferente. Cabe añadir que nada indica que exponer la ampolla a la luz del sol permita recargarla. Agregaremos que la explicación técnica puede encontrarla en el capítulo Fundamento físico que aparece en la obra Cuerpos cristalinos en el organismo (páginas 51 a 62) que el propio laboratorio pone a disposición de los interesados (entre en www.litiasis.com). Martín Artajo –que desarrolló el sistema entre 1950 y 1965, sobre todo en el Instituto Católico de Artes e Industrias (ICAI) que luego pasaría a denominarse Escuela Técnica Superior de Ingeniería al incorporarse a la Universidad Pontificia Comillas- patentaría su invento aprobándolo la Dirección General de Sanidad en 1966 como “artículo de uso medicinal”. Más de 40 años después el Salckstone II se vende en farmacias de medio mundo aunque especialmente de Europa. Cabe agregar que el laboratorio español que lo comercializa –Yborra– encargaría con el tiempo diversos estudios entre los que destacan uno sobre la diferencia entre el agua normal y el agua dialítica con la técnica bioeléctrica de Vicent –lo tiene en las páginas 54 a 56 del libro antes citado-, otro sobre características técnicas diferenciadas entre el agua normal potable y el agua dialítica (páginas 71 y 72 ) realizado por el Dr. Ervin Essenfeld-Yahr en sus laboratorios de Caracas y Miami (Florida, EEUU), un informe energético mediante fotografías kirliam (páginas 73 y 74) y un análisis diferencial entre el agua potable filtrada y el agua dialítica filtrada (páginas 75 y 76) realizado en Paris por el ingeniero y experto en Energía Medioambiental Thierry Folliard.


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