CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 164 / OCTUBRE / 2013

Estimado Sr. Campoy: me gustaría dar a conocer lo que me sucedió hace unos años por si le sirve a alguien que se halle en las mismas condiciones en que se encontraba mi marido en 2009 y se atreva a enfrentarse con los protocolos médicos actuales. Ese año a mi marido le diagnosticaron una «neoformación maligna epidermoide intraoral» y al preguntarle al maxilofacial que nos atendió qué tratamiento debía seguir éste nos dijo que lo único que se podía hacer era extirpar media mandíbula, parte de la lengua y los ganglios linfáticos; añadiendo que ello no garantizaba su supervivencia. Bueno, pues como éramos lectores de su revista le respondimos que íbamos a intentar la curación por otros medios y nos fuimos de la consulta. Contactamos entonces en Barcelona con el Dr. Camerino quien le mandó un tratamiento alternativo y dos ciclos con un producto del que ustedes ya habían hablado: el Ukrain. Sin embargo en aquellos momentos nuestra situación económica no nos permitió afrontar su coste y el cáncer se extendió por toda la mandíbula. A pesar de lo cual los médicos que le atendieron en Granada cuando decidimos pedir una segunda opinión estaban extrañadísimos de que los síntomas no tuvieran el grado que se esperaba. Claro que sin que ellos lo supieran mi marido tomaba Renovén, arabinoxilano y, en fin, todo lo que entendimos que a nivel alternativo le podía ayudar. El caso es que en septiembre nos dijeron que su estado era letal, nos convocaron en una sala en la que estaban reunidos todos los maxilofaciales del Hospital de Granada y como si de un jurado se tratase me acusaron de su estado por no dejar que le mutilaran, que todo era culpa mía al no haber hecho caso de sus recomendaciones y que ya sólo quedaba someterle a cuidados paliativos y, si aceptaba, a unos cuantos ciclos de Radioterapia. Agregando que si no aceptaba sería yo la culpable de su fallecimiento. Entonces buscamos ayuda económica y pedimos en Austria el Ukrain. Una vez llegó logramos que un ATS se lo inyectara en vena –se sometió a un solo ciclo de 21 días- y como llegados a este punto la familia se me había echado encima convencí a mi marido para que se dejara dar Radioterapia. Bueno, pues en enero de 2010 el cáncer había remitido; sólo le quedaban los efectos secundarios de la radioterapia, entre ellos la pérdida de las glándulas salivares. Por lo demás, ¡a día de hoy sigue perfectamente! Cuando le llevo a revisión -más por satisfacción personal que por otra cosa- el médico achaca su recuperación a la terapia que le dieron y, claro, yo me río para mis adentros. ¡Qué pena que no quieran salirse de sus esquemas y protocolos establecidos y se dediquen a mutilar -tanto física como mentalmente- a tantísima gente a la que dejan con una lamentable calidad de vida! Cuando he contado todo esto a personas con cáncer a las que desde entonces he conocido compruebo que muchas parecen dispuestas a plantearse alternativas a las oncológicas pero sus familias acaban convenciéndoles de que es mejor seguir el consejo de los oncólogos. Y al final he visto, impotente, cómo la mayoría acabó muriendo. Ante lo que me pregunto: ¿hasta cuándo vamos a seguir teniendo en un pedestal a los oncólogos cuando la mayoría ni siquiera se interesa en averiguar por qué enfermos graves que se negaron a seguir sus tratamientos convencionales terminaron superando el cáncer sin cirugía ni quimioterapia? Muchas gracias por su revista y por el bien que está haciendo a tantísima gente.

Ana López Alonso

Desde que Discovery DSALUD vio la luz hace casi quince años han muerto en España mientras eran tratados con los tratamientos “oficiales” en clínicas y hospitales más de 1.500.000 de españoles. Insistimos: más de ¡MILLÓN Y MEDIO! Sin contar a los que los oncólogos mandaron a morir a sus casas. Tal es la cruda realidad que venimos denunciando desde hace años sin que nuestros representantes políticos, médicos, oncólogos y profesionales del periodismo lo asuman. Y eso que se trata de cifras oficiales. Quien lo dude no tiene más que entrar en la web del Instituto Nacional de Estadística (INE)www.ine.es-, comprobar la morbilidad hospitalaria por cáncer y constatar que en España mueren en nuestros centros a causa de esa patología más de 100.00 españoles al año (basándose en la serie histórica se calcula que en 2013 morirán más de 110.000). ¡Y no pasa nada! Al contrario, los grandes medios de comunicación hacen demagogia haciéndose eco de la muerte de todo enfermo que se haya negado a someterse a los protocolos oficiales pero ocultan de forma canalla y criminal que ¡quienes lo hacen mueren de forma masiva! En fin, le felicitamos sinceramente a usted y a su marido por su valentía agradeciéndoles que nos hayan hecho llegar esta carta.


Sr. Campoy: tengo setenta años y llevo toda la vida tosiendo; más o menos desde que tenía diez. Primero me trataron solo con jarabes para la tos pero hará veinte años me la diagnosticaron como “tos alérgica y crónica” y me recetaron Actitiol pero también recurrí a jarabes de la medicina natural. Luego, como padecí catarros muy fuertes -con crisis de tos- el otorrino me mandó -hace ahora cinco años- Viberol y Dextavegil. Los tomé un par de veces durante tres inviernos pero no mejoré. Finalmente tomo desde hace dos años Metal Vibroextract de Laboratorios Equisalud por recomendación de un especialista naturópata y ese producto me ha rebajado mucho la tos y la intensidad de los catarros. Bueno, pues me gustaría conocer vuestra opinión porque en noviembre de 2012, tras sufrir un catarro que me dejó un gusto muy amargo en la boca durante un mes, perdí el olfato y no huelo absolutamente nada. Es más, he perdido también el sabor al comer y solo distingo entre amargo, dulce y ácido a nivel general. El naturópata me dijo hace cinco meses que la causa estaría probablemente en el aparato digestivo y me mandó tomar durante un mes cardo mariano y alcachofera y al mes siguiente rábano negro. Y el zumo de un limón a diario tomado en ayunas lo que sigo haciendo. Sin embargo no he obtenido resultado alguno y continúo sin oler y casi sin gusto. He consultado con un otorrino y me ha mandado Avamys durante tres meses pero ya me ha adelantado que mi caso tiene difícil recuperación; de ahí mi consulta: ¿pueden darme alternativas? Muchas gracias y enhorabuena por la revista. Me gusta mucho.

R. A. M.
(Valencia)

El primer producto que según nos dice le mandaron es Actitiol y se trata de un antihistamínico lo que permite inferir que el médico coligió que su problema es de tipo alérgico. Luego le mandaron Viberol -un antiséptico- y Dextavegil -un corticoide con propiedades antiinflamatorias e inmunosupresoras- por lo que quien se lo recetó infería que podía tratarse de una infección. Y ahora, años después, le mandan Avamys cuyo principio activo es el fluorato de fluticasona y se usa para tratar los síntomas de la rinitis alérgica: inflamación de las fosas nasales, secreción, taponamiento, picor y estornudos. No para la tos. En pocas palabras, los profesionales a los que usted ha recurrido durante décadas infieren que su problema lo causa una infección o una alergia. Y en lugar de indagar la causa –o causas- se han limitado a darle fármacos sintomáticos, meramente paliativos. Pero es que la mayoría de los médicos ¡no sabe hacer otra cosa! En cuanto al hecho de que haya perdido también buena parte del sentido del gusto todo indica que es consecuencia de la pérdida del sentido olfatorio. De hecho la mayor parte de las veces lo provoca un simple resfriado común, la gripe, una infección nasal, pólipos nasales, una sinusitis, una faringitis, una infección de las glándulas salivales, fumar (especialmente en pipa), sequedad de la boca, encías inflamadas o hinchadas (gingivitis) y numerosos fármacos; como los antitiroideos, el captopril, la griseofulvina, el litio, la penicilamina, la procarbazina, la rifampicina y varios fármacos para el cáncer. En suma, el olfato y el gusto están relacionados y lo que hay que hacer es buscar la causa de ambos problemas… pero no para ingerir meros paliativos. Y las causas más probables son cuatro: una alergia (normalmente alimentaria pero no exclusivamente), una infección (vírica, bacteriana o fúngica), un déficit de zinc o de vitamina B12 –por lo que le sugerimos desde ya que tome suplementos de ambos- o una acidificación del organismo –para lo que deberá desintoxicarse a fondo –hemos explicado numerosas veces cómo- e ingerir solo alimentos alcalinizantes durante una buena temporada, preferentemente verduras, hortalizas, legumbres, semillas, frutos secos y frutas enteras (éstas con moderación, enteras -no en forma de zumo- y básicamente en ayunas durante el desayuno). También es útil la ingesta de calcio, potasio, magnesio y bicarbonato sódico; si hace esto último ayudará a su organismo a alcalinizarse y los posibles patógenos no podrán multiplicarse por lo que terminará deshaciéndose de ellos. Obviamente puede ayudar a su cuerpo ingiriendo a la vez dos potentes anti-infecciosos como la plata coloidal y el limón (haga primero gárgaras con ellos un par de minutos antes de ingerirlos). La otra posibilidad es acudir a un experto en Moraterapia (pregunte en el 978 601 501 si hay algún experto en ese dispositivo cerca de su domicilio).Y por supuesto y ante todo hágase un análisis que le detecte posibles intolerancias y/o alergias alimentarias; pregunte en el Laboratorio del Dr. Jesús Calderón (964 22 02 16) por el centro o médico más cercano a su domicilio donde puedan hacérselo. Agregaremos que hay una Sal de Schüssler que puede irle muy bien: la Magnesium phosphoricum, Magnesia phosphorica o Fosfato de magnesio que de las tres formas se denomina. ¡Ah! Y algo muy importante: no fume ni ingiera colas ni gaseosas.


Sr. Campoy: mi marido tiene Síndrome de Tourette (tics) y nuestro hijo Alan -de 6 años- al parecer lo ha heredado. Hasta hace aproximadamente cuatro meses no se le había manifestado pero ha empezado a tener tics en cara, hombros, ojos y, sobre todo, fónicos (hace ruidos con la voz). Por lo que he podido saber a través de Internet la enfermedad no tiene cura pero confío en que al menos se pueda hacer más llevadera. Le llevé a un naturópata de Benicarló y le estoy dando omega-3; también he leído que va bien darle fosfatidilserina, colina e inositol. Como puede observar todo me parece poco. En suma, quisiera que me dieran su opinión: ¿son eficaces esos productos? Y de ser así, ¿con qué dosis habría que tomarlos? ¿Hay además otros que puedan ser útiles? Espero que me puedan ayudar o decirme si conocen a alguien que pueda hacerlo. Gracias en cualquier caso por leer mi carta. Les agradecería mucho su ayuda.

Susana Jiménez

Médicamente se llama Síndrome de Tourette a la patología -debe su nombre al neurólogo francés Georges Gilles de la Tourette (1854-1907) que fue quien la consideró una “enfermedad” distinta de otras- que se caracteriza por sufrir tics -transitorios o crónicos- en ojos (parpadeos constantes), boca, nariz o cara así como tos continua y/o carraspeo cuya causa se desconoce aunque no afecta negativamente ni a la inteligencia ni a la esperanza de vida. Y suele aparecer en niños calculándose que la sufre hoy entre el 0,4% y el 3,8% de los menores de entre 5 y 18 años, algo inaudito que demuestra que se trata de una enfermedad propia de nuestra “avanzada” –es un decir- civilización. Y que sufren tres veces más los varones. Lo que sí está constatado es que a menudo quienes la padecen presentan anormalidades en los ganglios basales, los lóbulos frontales y la corteza cerebral así como en los circuitos de interconexión de esas zonas y en los neurotransmisores (dopamina, serotonina y norepinefrina). Lo que puede corroborarse con una resonancia magnética (IRM), una tomografía computarizada (TC), un escáner electroencefalográfico y distintas pruebas de sangre. Siendo muchos quienes además padecen el llamado Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) o el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH). En cuanto a los medicamentos actuales que se sugieren son solo paliativos y en general peligrosos dados sus efectos secundarios. De hecho algunos psiquiatras –tienen que justificar sus honorarios- recetan para reducir la frecuencia e intensidad de los tics neurolépticos –haloperidol y pimocida- obviando que su ingesta puede provocar discinesia, rigidez muscular, babeo, temblores, falta de expresión facial, movimiento lento y desasosiego. Lo que a su vez tratan con otros fármacos que provocan nuevos efectos secundarios negativos: fatiga, depresión, ansiedad, aumento de peso, dificultad para pensar… Sugiriéndose también a veces ingerir clonidina a pesar de que se trata de un antihipertensivo que puede dar lugar a fatiga, sequedad bucal, irritabilidad, mareos, dolores de cabeza e insomnio. Y muchos otros fármacos igualmente inútiles y tóxicos: flufenacina, clonazepam, metilfenidato, pemolina, dextroanfetamina, fluoxetina, clomipramina, sertralina, paroxetina, atomoxetina… Y como paliativos naturales e inocuos ejercicios de respiración que aumenten la producción de dopamina, serotonina, norepinefrina y otros neurotransmisores que mejoren la neurorecepción y el flujo sanguíneo cerebral (en cantidad y calidad). Últimamente se considera además que el problema es hereditario en un 10% de los casos por mor de algunos genes defectuosos pero sigue siendo una explicación especulativa que no tiene en cuenta la epigenética. Cabe añadir que muchos niños mejoran al crecer llegando a desaparecer el problema por completo en la adolescencia… cuando no se les ha intoxicado con fármacos. En pocas palabras, hablamos de una patología de la que se desconoce –oficialmente- la causa y por tanto los médicos no saben curar. Pregunta asimismo si ingerir omega-3, fosfatidilserina, colina e inositol pueden ayudar a su hijo y la respuesta es afirmativa… pero no es ésa la solución. Mire, todo indica que esta enfermedad- y la mayor parte de las patologías neurodegenerativas, parkinson y alzheimer incluidos- se deben a tóxicos y/o microbios patógenos. Tóxicos químicos que pueden proceder de vacunas, fármacos (especialmente los estrogénicos) y aditivos alimentarios (conservantes, colorantes, aromatizantes, saborizantes, emulsionantes, espesantes o gelificantes) así como de pesticidas, herbicidas, fungicidas, insecticidas y abonos químicos. Sin olvidar los alimentos transgénicos y los disruptores endocrinos (sustancias que alteran el sistema hormonal); es decir, de plaguicidas y biocidas (contienen chlorpyrifos, diazinon, dichlorvos y carbamatos), envases de plástico (incluidas las botellas), tetrabricks y latas de conserva (contienen ftalatos y BPA), resinas epoxi (BPA) y algunos detergentes… entre otros artículos de uso común. A lo que hay que añadir metaloides como el plomo, el arsénico o el tributilestaño utilizados en la industria al igual que el humo de los motores diesel y el del tabaco. Y, por supuesto, posibles infecciones por priones, virus, bacterias, hongos, áscaris y parásitos. En otras palabras, son muchas las sustancias y microbios patógenos que pueden alterar hoy nuestro organismo dando lugar a todo tipo de patologías… incluidas las que afectan al cerebro y el sistema nervioso central porque muchas atraviesan la barrera hematoencefálica. Lo hemos explicado en numerosísimos artículos a lo largo de estos años de los que le sugerimos leer cuanto menos en nuestra web –www.dsalud.com– los titulados ¿Tiene usted parásitos intestinales?, Enorme importancia de la nutrición en el tratamiento del autismo, Martin Pall: “La fatiga crónica y la fibromialgia pueden tratarse de forma natural”, ¿Es la mala salud intestinal la causa del autismo y otras patologías neurológicas? que aparecieron en los números 106, 111, 134 y 145 respectivamente. Lea asimismo los artículos que hemos agrupado en los epígrafes Enfermedades mentales (www.dsalud.com/index.php?pagina=enfermedades_mentales) y Medicina Ambiental (www.dsalud.com/index.php?pagina=medicina_ambiental); sabrá así cuáles pueden ser las posibles causas y cómo afrontar el problema. Que, en general y como casi siempre, pasa por desintoxicar y desacidificar el organismo equilibrando su pH, desinfectarlo, eliminar los bloqueos físicos y energéticos, alimentarse correctamente, reequilibrarlo energéticamente y elevar las defensas.


Estimado Sr. Campoy: tengo una hermana de 42 años que padece una esquizofrenia paranoide que se le presentó en la treintena. Está muy enferma y embotijada de medicamentos. Soy ocho años mayor que ella y sufro mucho viéndola tan mal. Se golpea la cabeza con las manos para sacar de ella las voces de personas que dice oír y la chantajean y le hacen ecos. Ha tomado de todo: psicóticos, antidepresivos, tranquilizantes… por recetas de médicos particulares que se pasan mucho dando pastillas. Se le han hecho pruebas genéticas para saber qué fármacos darle porque metaboliza muy pronto la medicación. Está hinchada, gorda, deforme y con mucha pigmentación en la cara. Tomó también Sycrest y otros fármacos pero no mejora nada. Ahora está siendo tratada en un centro de salud mental con Sinogan, Quetiapina y Sertralina y además le ponen mensualmente una inyección de Clopixol acufase pero tampoco mejora. Dice que se va a suicidar pues no aguanta el volumen tan alto de esas voces. La dan terribles dolores de cabeza y le producen fuertes temblores por las mañanas y taquicardia. Tiene miedo a las voces oyendo diálogos absurdos entre hombres y mujeres que se repiten constantemente. Es una enfermedad muy torturadora y está que no puede más. Por eso les escribo pidiéndoles ayuda y puedan decirme qué inyecciones son ésas y qué efectos secundarios tienen porque no le valen para nada. ¿Hay remedio en alguna parte del mundo para esta enfermedad? En mi familia no hay nadie que la padezca. No existen pues antecedentes. Hoy se estudia mucho sobre el cáncer o el alzheimer (que padece mi madre desde los 50 años y ahora está en la fase final en una residencia a los 76) pero los enfermos de esquizofrenia parecen estar en el olvido. Por otra parte quisiera consultarles cómo eliminar de mi cuerpo la radiación porque tras la cantidad de escáneres, mamografías y demás pruebas que me han hecho -como 3.000 radiografías- temo acabar con cáncer. Y ya aprovecho para comentarle cuánta mentira hay en los herbolarios y tiendas de dietética: son muy caras y poco veraces. Asimismo estoy de acuerdo con usted sobre las cremas hidratantes: son una farsa y una máquina de hacer dinero. También quiero hacerme la liposucción en vientre y piernas pero me parece una técnica muy invasiva, así que, ¿puede decirme qué hay de verdad en la Presoterapia y en qué consiste? Para terminar quiero decirle que muchos médicos sabrán de Medicina pero poco de salud. En espera de una rápida respuesta les felicito por la magnífica labor y valentía con que transmiten la información en la revista que recomiendo a mis amistades y familia. Y por favor, no pongan mi nombre si publican la carta, solo la provincia.

E. P.
(Asturias)

Lo único que se sabe realmente de la esquizofrenia es que en el cerebro de quien la sufre hay déficit de endorfinas y dopamina pero sobre la causa o posibles causas sólo hay especulaciones ya que hoy la mayoría de los expertos descartan que sea un problema genético. Y ya explicamos en su día en esta misma sección que a nuestro entender las causas pueden ser varias. La primera de ellas un parásito, el toxoplasma, que se suele hallar en las garras y en las heces de los gatos; tal posibilidad la planteó E. Fuller Torrey –psiquiatra del Stanley Medical Research Institute en Bethesda- y posteriormente fue apoyada por otros científicos, entre ellos el virólogo Robert Yolken -profesor del John Hopkins University Medical Center de Baltimore- y Stephen Buka -investigador de la Escuela de Salud Pública de Harvard-. Por tanto procedería someter a su hermana a una desparasitación. De hecho así lo pensaba también la Dra. Hulda R. Clark como explicamos en el artículo que apareció en el nº 106 con el título ¿Tiene usted parásitos intestinales? y completamos en los números 108 y 109 con otro titulado Parásitos: causa de muchas patologías que dimos por su longitud en dos partes. En ellos aparece cómo hacerlo aunque también puede optar por probar con el Par Biomagnético. Otra posibilidad es que haya un déficit acusado en el cerebro de ácidos grasos omega 3. Lo explicamos de forma extensa en el artículo titulado Ácido Eicosapentaenoico: eficaz y seguro antidepresivo natural que también apareció en el 106. Dicho esto hay que recordar que la alimentación es absolutamente fundamental en estos casos. Lea el artículo El Régimen Ancestral del Dr. Jan Seignalet que apareció en dos partes en los números 78 y 79 donde éste explica que buena parte de las llamadas enfermedades –incluidas las cerebrales- se deben al “ensuciamiento” de las células y, por tanto, propone seguir una dieta –que no difiere de La Dieta Definitiva, publicada con anterioridad a la suya pero que tiene fundamentos muy similares- y desintoxicar a fondo el organismo. Porque también podría haber provocado el problema alguna sustancia tóxica que haya ingerido y atravesara la barrera hematoencefálica; bien a través de una vacuna, un fármaco, un alimento o algún otro producto tóxico (pesticidas, aditivos alimentarios, tintes…). Cabe agregar que otra causa puede ser un déficit nutricional y en tal caso lo que procede es seguir un tratamiento ortomolecular por lo que le sugerimos que lea las líneas básicas a seguir en el texto que con el título Abordaje ortomolecular de las patologías psiquiátricas apareció en el nº 81. En cuanto a la radiación le sugerimos que lea el texto que publicamos en el nº 155 con el título Desarrollan un eficaz dispositivo antirradiación. Y por lo que se refiere a la Presoterapia se trata de un dispositivo que comprime mecánicamente las piernas y ayuda a activar el sistema venoso y linfático dándole a la sangre el impulso necesario para un rápido retorno al corazón lo que acelera los procesos de reabsorción de toxinas y mejora la oxigenación de los tejidos; ayuda pero no va a resolver su problema.


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164
Octubre 2013
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