CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 250 / JULIO / 2021

Estimado Sr. Campoy: ante todo permítame que le felicite a usted y a todo su equipo por la encomiable labor que están realizando, especialmente ahora que los periodistas profesionales independientes y honestos parecen haber desaparecido de la faz de la Tierra. Bueno, salvo raras excepciones como también es el caso de César Vidal al que sigo desde hace casi siete años mientras emite -como dice él- «desde el exilio» (y aprovecho para dar su web a fin de que otros lectores puedan disfrutarlo:  https://cesarvidal.com).  De hecho me encantó la entrevista que le hizo a usted y tuvo tanta repercusión en la parte hispanohablante de Estados Unidos e Iberoamérica de la que sin embargo no han dicho ustedes ni una sola palabra. Me parece que se pasan ustedes de modestia. Y lo digo porque yo he visualizado no menos de 15 entrevistas al director y en la revista no dicen nada de ello. Bueno, creo recordar que citaron de pasada en Noticias y en Facebook las que le hicieron Iker Jiménez -una- y Enrique de Vicente -dos- que antes de ser censuradas por Youtube llevaban cientos de miles de visualizaciones pero de las demás no han contado nada. ¿Por qué? Las dos últimas que vi fueron para canales de Uruguay y estuvo usted “sembrado”. Y me encantó la que le hizo Leonor García para su canal de Canarias. Y la que concedió al canal de Mindalia y se vio en toda Iberoamérica. Y las que le ha hecho Luis de Miguel Ortega para Scabelum (https://www.scabelum.com) En fin, no entiendo por qué no hablan ustedes de la cada vez mayor repercusión que tiene su trabajo. De hecho voy a permitirme dar el enlace a la entrevista que le hizo César Vidal para su emisora de radio porque no ha perdido vigencia (https://soundcloud.com/cesarvidal/entrevista-a-jose-antonio-campoy-12032) y a sugerirles que publiquen los enlaces de todas las demás en la revista o, al menos, en la web. Hay mucho «vagoneta» dispuesto a ver vídeos pero no a leer. Termino preguntando si finalmente van a cerrar la revista. Recuerdo que en una de las últimas entrevistas usted dijo que el nº 250 iba a ser el último pero que había cambiado de opinión en el último minuto y seguiría habiendo revista impresa hasta enero del año que viene. ¿Indica eso que tras el número 255 Discovery DSALUD dejará de salir a los kioscos? ¿Es por las amenazas que reciben? Me consta que la revista se vende bien –usted mismo lo confiesa en una entrevista- y solo de pensar que deje de salir me produce escalofríos porque llevo leyéndola desde el nº 1 –hace pues más 23 años y tengo ya 72- y aunque últimamente hay numerosos personajes y medios recién creados que intentan imitarles su credibilidad no es en absoluto la misma. No contrastan la veracidad de las informaciones que difunden, mezclan churras con merinas, meten la pata a menudo, se equivocan y no rectifican, se hacen eco de bulos de todo tipo y algunos van de “figuritas” aunque se limitan a leer lo que dicen otros…  Es obvio que solo buscan audiencia como sea aunque sea haciendo “sensacionalismo anticovid” y sé lo que digo porque también fui periodista durante 43 años. Espero que no se niegue a publicar esta carta y haga justicia a su fama de sinceridad y transparencia. Le doy mis datos personales por si quiere comentarme algo en privado pero por favor no publique más que mi nombre y apellidos.

Carlos Requejo Sanz

(Miami, EEUU)

Ante todo gracias por su amabilidad y sus elogios. Y como ve publicamos su carta aunque tiene razón: si no hubiera insistido probablemente no habría salido porque tenemos por norma no publicar las que nos llegan de ese estilo ya que a menudo nos hacen sonrojar con sus comentarios. Es igualmente cierto que no hemos dado a conocer ni en la revista ni en la web las numerosas entrevistas que me he visto casi obligado a conceder en el último año para no ser descortés con amigos y compañeros, muy insistentes en sus peticiones. En cuanto a sus “preguntas” en realidad  no son tales ya que lo que hace es recoger lo que efectivamente he dicho en algunas de ellas. El número 250 iba a ser el último y de hecho se lo comuniqué en abril a todos quienes la hacen posible pero reculé en el último instante al darme cuenta de la que se le viene encima a la sociedad. Si las informaciones que tenemos se confirman podemos estar ante una catástrofe humanitaria inminente por culpa de las supuestas vacunas -que no son tales- para la Covid-19. En todo caso la decisión de cerrar la revista no se debió a las amenazas -que son reales-, ni al boicot al que nos someten empresas como Youtube, Facebook y otras -públicas y constatables-, ni a las mentiras, difamaciones, calumnias e injurias que recibimos quienes hacemos la revista desde hace tiempo, ni a las presiones recibidas por muchos quiosqueros por parte de clientes que les recriminan que vendan nuestra publicación. Decidí dejarlo porque, como he repetido numerosas veces en las entrevistas que he concedido, no hay nada que hacer. El lavado de cerebro ha sido total y aunque hayamos sido capaces de abrir los ojos a mucha gente, junto con otros muchos colectivos que han ido surgiendo desde la primavera del año pasado, la inmensa mayoría de la población sigue sin enterarse de lo que está pasando de verdad y obedece dócilmente todo lo que se le ordena. Es inaudito que tanta gente acepte inocularse vacunas experimentales cuyos efectos negativos se desconocen -oficialmente porque nosotros vamos informando de ellos- y se lo permitan hacer a personas y empresas que han conseguido impunidad legal si dejan en una silla de ruedas o llevan a la muerte a los vacunados. Como es inaudito que haya padres dispuestos a vacunar a sus hijos.  Mire, cualquiera que haya leído todo lo que hemos publicado sabe que estamos ante una farsa y, aún peor, ante una gigantesca conspiración criminal. Y como sé fehacientemente que no hay una masa crítica suficiente dispuesta a impedirlo creo que es hora de que cada persona y familia asuma su responsabilidad. Así que me he comprometido -conmigo mismo- a aguantar unos meses más pero como quiera que ni siquiera la mayoría de las personas «despiertas» son capaces de hacer otra cosa que mandar mensajes o videos a sus amigos y conocidos y se dedican a esperar a que «alguien haga algo» es hora de dejar que cada uno recoja lo que ha sembrado.

 

Estimado Sr. Campoy: tengo un hijo de 22 años que nació sano y sin problemas pero empezó a padecer «problemas mentales» hacia los 7. Desde entonces fui con él a numerosos médicos -convencionales y alternativos-, neurólogos, psicólogos, psiquiatras, homeópatas y naturópatas. Y todos tienen sus propias y particulares «convicciones» (a día de hoy diría «creencias») y «propuestas terapéuticas». Como supondrá poco efectivas porque estoy harta de ir de un lado para otro sin conseguir nada. Sé que ustedes no pueden dar consejos médicos pero ¿podrían decirme de forma resumida a qué suelen deberse los problemas neurológicos y si hay causas comunes conocidas? Les quedaría muy agradecida.

Paula Gutiérrez Pujol                  

(Barcelona)

La mayor parte de las patologías neurológicas se deben a hipoxia -falta de oxígeno- durante el parto, a tóxicos, déficits nutricionales y hongos. Tóxicos químicos que suelen proceder de vacunas, fármacos (especialmente los estrogénicos y los antiácidos con aluminio) y aditivos alimentarios (conservantes, colorantes, aromatizantes, saborizantes, emulsionantes, espesantes o gelificantes) así como a pesticidas, herbicidas, fungicidas, insecticidas y abonos químicos. Sin olvidar los alimentos transgénicos y los disruptores endocrinos, es decir, de los plaguicidas y biocidas (contienen chlorpyrifos, diazinon, dichlorvos y carbamatos), envases de plástico (incluidas las botellas), los tetrabricks y las latas de conserva (contienen ftalatos y BPA), las resinas epoxi (BPA) y algunos detergentes… entre otros artículos de uso común. De hecho puede provocar alzheimer el aluminio presente en antiácidos farmacéuticos y quesos curados (y éstos también contienen hongos).  A ello hay que añadir metaloides como el plomo, el arsénico o el tributilestaño utilizados en la industria así como el humo de los motores diesel y el tabaco. Y, por supuesto, posibles infecciones por priones, áscaris y parásitos. Aunque asimismo puede provocar el problema la ingesta de antibióticos, anticonceptivos, inmunodepresores y quimioterápicos, especialmente si las defensas están bajas. En otras palabras, son muchos los agentes patógenos que pueden alterar el organismo dando lugar a todo tipo de patologías, incluidas las que afectan al cerebro y al sistema nervioso central ya que muchas atraviesan la barrera hematoencefálica. Esa es la razón de que en cuanto aparezcan síntomas convenga someterse a una desintoxicación profunda que incluya una quelación intravenosa a fin de eliminar posibles metales pesados y, por supuesto, no fumar ni beber alcohol. Los casos más complicados suelen deberse a hongos y es algo que pocos médicos tienen en cuenta a pesar de que puede constatarse viendo si en la sangre hay macromoléculas fúngicas mediante la llamada técnica Fungitell. Detecta en sangre el beta-D-glucano, polisacárido componente de la pared fúngica de muchas especies de hongos. La otra opción disponible es detectar si hay ADN fúngico y mediante una PCR ampliarlo y después secuenciarlo para saber la especie o especies presentes en las muestras tisulares. Luego, si la infección se confirmase, habría que acudir a un tratamiento fúngico potente que en España solo puede hacerse en el ámbito hospitalario. Como ve, las posibles causas son muchas.

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