Todo parece indicar que tras la intensa
batalla librada durante estos meses el Bio-Bac va a ser
finalmente liberado. El Ministerio de Sanidad y Consumo
ha ofrecido a Rafael Chacón la posibilidad de autorizarlo
como producto dietético, oferta -confirmada- que le hizo
llegar a mediados de marzo a través de los representantes
de los consumidores con los que se reunieron algunos miembros
del ministerio afrontando por fin el problema en busca de
una solución pragmática. No es la idónea, evidentemente,
pero lo importante ahora es su liberación aunque sea aceptando
esa fórmula ya que la vida de muchas personas está en juego.
Y eso es prioritario. Bienvenida pues la solución si finalmente
el ministerio y Chacón llegan a un acuerdo. Quedaría así
zanjada la polémica sobre si el producto está mal fabricado
y por eso no se podía liberar como alegaba la Agencia Española
del Medicamento. La petición de un contraanálisis al Consejo
Superior de Investigaciones Científicas efectuado por la
jueza que lleva el caso atendiendo la petición que en ese
sentido le hizo Enrique Sánchez de Léon, ex ministro de
Sanidad y abogado de Chacón, ha puesto nervioso al Ministerio.
Nerviosismo que se acentuará cuando se entregue a la jueza
otro informe independiente recientemente efectuado por una
empresa de prestigio que ya demuestra su correcta elaboración.
A fin de cuentas, una vez demostrada la falsedad de la acusación
sobre la incorrecta fabricación del Bio-Bac y la presencia
en él de hongos no se sostiene su secuestro sabiendo que
es inocuo, algo públicamente reconocido en su día por la
propia ministra de Sanidad, Ana Pastor.
Es más, la jueza -a solicitud igualmente de Enrique Sánchez
de León- ha pedido a la Agencia Española del Medicamento
que se pronuncie sobre los ensayos preclínicos y clínicos
que tiene sobre el Bio-Bac. Ensayos cuya existencia tuvo
la desvergüenza de negar públicamente el director de la
Agencia, Fernando García Alonso, en el programa Protagonistas
que dirige Luis del Olmo, uno de los pocos profesionales
que ha tenido la valentía de informar objetivamente sobre
este asunto y cuya contribución a la solución ahora propuesta
es innegable. Veremos cómo informa a la juez este impresentable
funcionario -cuyo cese fulminante debió haberse producido
hace tiempo- de algo que según él "no existe". Y veremos
cómo justifica todas sus declaraciones y actuaciones cuando
todo esto se dilucide finalmente en los tribunales. Porque,
independientemente de que se acepte la solución del ministerio,
es obvio que el proceso judicial no se va a detener por
ello. Se han cometido demasiadas tropelías para que todo
esto vaya a quedar así. No olvidemos que se ha acusado falsa
y gratuitamente a numerosos profesionales de la Medicina
y a otras personas inocentes de pertenecer a una red armada
de delincuentes que pretendía enriquecerse aprovechándose
de la ingenuidad y desesperación ajena, violándose sus derechos
fundamentales y siendo sometidos a un intolerable linchamiento
público. Y eso no se va a quedar así.
José Antonio Campoy