DISCOVERY DSALUD TELEVISIÓN
CONSEJO ASESOR DSALUD

 
     SALUD Y BELLEZA
NÚMERO 92 / MARZO / 2007
   ADIÓS A LAS VENITAS ROJAS DEL ROSTRO

 

Si tiene la piel muy clara y cuando se expone a cambios bruscos de temperatura, padece algún desarreglo hormonal o toma alimentos picantes aparecen en sus pómulos o su nariz pequeñas venitas ramificadas de color intenso y apreciables a simple vista es más que probable que padezca cuperosis. Se trata de un trastorno vascular de origen genético que produce problemas meramente estéticos... y “sociales” ya que muchos afectados se incomodan por la extremada facilidad con que su rostro enrojece. Bueno, pues tenemos buenas noticias para ellos: la cuperosis puede eliminarse de forma duradera -aunque no definitiva- con tratamientos rápidos, sencillos y seguros siempre, eso sí, que se pongan en manos de un profesional cualificado.

A esa especie de hilillos rojos en forma de rama de árbol que aparecen a veces en las mejillas y en las aletas de la nariz en determinadas situaciones es a lo que los expertos llaman cuperosis o telangiectasias. No son más que pequeños vasos sanguíneos que se manifiestan en la cara –generalmente en pómulos y nariz aunque pueden alcanzar el mentón o el escote- de personas predispuestas genéticamente y que se deben a una deficiente vascularización del tejido conjuntivo. Por distintas causas que enumeramos a continuación esos capilares –finos como cabellos y que de forma natural tendrían que ser imperceptibles- se dilatan brusca pero permanentemente en su tramo final, pierden la facultad de contraerse y se hacen visibles a través de la piel, especialmente cuando ésta es fina, sensible y de color muy claro.
Pues bien, quienes padecen cuperosis saben que la antiestética dilatación de esas venas se agrava con la exposición al sol o a temperaturas extremas, con la ingesta de alcohol o con la toma de alimentos que producen aumento del calor (picantes, especias, platos muy calientes, etc.). Pero también con los desarreglos hormonales, con el estrés o con la diabetes, la hipertensión, los trastornos hepáticos o el embarazo y a causa de determinadas emociones, especialmente en las personas tímidas. Asimismo, los cosméticos agresivos, los tratamientos tópicos con corticoides o el uso de gafas (que presionan y comprimen constantemente la piel en la zona de la nariz) pueden potenciar ese anómalo comportamiento de la vascularización periférica de los tejidos cutáneos.
Lo que quizás no sepan es que existe tratamiento para este trastorno. Tratamiento duradero aunque sólo temporal, eso sí, pues por el componente genético de la cuperosis no se puede evitar completamente que se produzcan recidivas. De ahí que el doctor Luis García Cremades, director médico de la madrileña clínica LongeBell Salud con el que hemos hablado acerca de este trastorno y su tratamiento, subraye que en este caso es especialmente cierto eso de que “más vale prevenir”.

VENITAS ROJAS

La cuperosis es una alteración de los minúsculos capilares subcutáneos que se produce como resultado de su dilatación permanente y del consecuente trastorno del flujo sanguíneo que irriga la dermis. Como consecuencia de estar dilatados de forma continua estos vasos periféricos -especialmente vénulas y arteriolas- se hacen visibles en la superficie de la piel y destacan sobre el color normal enrojeciendo de forma poco estética la zona en la que aparecen. Pues bien, este trastorno se puede manifestar de diversas formas –con ramificaciones grandes o pequeñas sobre la piel formando grandes grupos o en pequeños granitos- y en distintos lugares pues aunque lo habitual es que se presente en el rostro también puede darse en el cuello, en el pecho y hasta en el cuero cabelludo.
En cuanto a su incidencia en la población se puede decir que la cuperosis afecta a más mujeres que hombres y que si bien puede presentarse en cualquier tipo de piel los dermatólogos la observan en mayor medida en pieles claras, secas y finas, esto es, las más frágiles y sensibles. Lo común es que en las personas que tienen predisposición genética a padecerla empiece a manifestarse progresivamente desde los 25 a los 50 años. Los expertos coinciden en que desde los primeros síntomas deben tomarse las medidas oportunas porque este trastorno –que en principio no reviste gravedad y es más bien un problema estético que resulta más o menos incómodo- puede derivar en torno a los 35 o 40 años en rosácea, una afección dérmica mucho más severa que se manifiesta con manchas y pequeños granitos rojos, es especialmente virulenta durante la menopausia y requiere tratamientos médicos específicos.
De ahí que lo más recomendable para las personas afectadas sea extremar las precauciones evitando los factores que contribuyen a agravar la dolencia como los entornos demasiado cálidos (recordamos que el calor dilata aún más los capilares) así como los excesivamente fríos, especialmente si hay viento. Huelga decir que el invierno es una época poco grata para las pieles con cuperosis pues pocas cosas les afectan más que pasar bruscamente del frío de la calle a los ambientes con calefacción. Además se deberá tener especial cuidado con las fuentes directas de calor –como radiadores, estufas, chimeneas, etc.-, con las bebidas alcohólicas o calientes y con las comidas copiosas y ricas en picantes, entre otras situaciones (vea más recomendaciones en el recuadro adjunto).
Asimismo habrá que procurar a esta piel hipersensible unos cuidados especiales. Para ello la cosmética dispone de productos adecuados para reducir en gran medida su aspecto enrojecido y antiestético. Lo primero que hay que decir es que es aconsejable usar a diario cremas con protección solar. Ésta es una recomendación general para todo tipo de pieles pero deberán observarla con especial cuidado quienes padezcan cuperosis. Y es que, por su naturaleza, la piel afectada por esta dolencia es fina, ligeramente seca y produce la sensación de tirantez e incomodidad. De ahí que sea imprescindible emplear diariamente cremas hidratantes que eviten la sequedad y formen un escudo protector frente a las agresiones externas ya que la extrema fragilidad y el natural desequilibrio de la piel con cuperosis le impide defenderse y protegerse adecuadamente de, por ejemplo, el envejecimiento producido por las agresiones del medio ambiente.
Por eso es muy recomendable utilizar sobre estas pieles productos que estimulen la circulación sanguínea -ya que evitan la dilatación de los vasos capilares, refuerzan las paredes y reducen las rojeces- y maquillajes que cubran bien el rostro y hagan de escudo frente a las agresiones externas. A la hora de desmaquillarse el producto elegido ha de ser muy suave y se deben olvidar las exfoliantes y cremas con ácidos porque afinan la capa de la piel y las venitas se transparentan más.
Con las debidas precauciones y utilizando los cosméticos adecuados –y prescritos por un profesional- se pueden mantener a raya las venitas rojas de la cara. Pero cuando se hacen más visibles, más numerosas o más frecuentes es el momento de consultar con el médico la posibilidad de someterse a otros tratamientos.

¿CÓMO ELIMINARLAS? 

A lo largo de los años se han venido utilizando distintos métodos terapéuticos para eliminar las telangiectasias o venas visibles provocadas por la cuperosis. En todos los casos los tratamientos son meramente temporales pues las recidivas son frecuentes e inevitables.
Entre esas técnicas destaca la electrocirugía que consiste en la disecación mediante un bisturí eléctrico y una aguja de los vasos afectados. Este método se emplea cada vez menos porque se necesitan muchas sesiones para que el tratamiento sea eficaz y porque puede provocar quemaduras en la piel y cicatrices queloides.
La escleroterapia consiste en inyectar una sustancia esclerosante en el interior del vaso con la resultante trombosis y subsecuente fibrosis del tejido de la vena. También está empezando a caer en desuso porque en muchos casos no resulta efectiva y porque la solución esclerosante puede causar necrosis de la piel adyacente.
En la actualidad la tecnología láser es considerada la mejor opción para eliminar de manera eficaz estas lesiones vasculares porque coagula de manera selectiva los capilares dilatados y es generalmente bien tolerada por los pacientes aunque puede provocar pequeñas inflamaciones y hematomas que perduran unos pocos días tras la sesión. Entre los láseres más utilizados para tratar la cuperosis destacan los láseres pulsados o de colorante (neodimio-YAG o láser diodo, por ejemplo, del que disponen numerosas clínicas) y los sistemas de luz pulsada intensa que aunque no son propiamente un láser se basan en la generación de una fuente de luz policromática de alta intensidad.
Uno de estos sistemas de luz pulsada, en concreto el Flash Lamp, es el que utiliza con excelentes resultados el doctor Luis García-Cremades. Según él este sistema adapta su energía e intensidad al color de la piel del paciente para evitar que parte del impulso se pierda a través de la melanina, el pigmento de la piel. “Por explicarlo de forma sencilla –apunta el doctor- diré que esta tecnología calienta por colores. En este caso, de lo que se trata es de que caliente específicamente la hemoglobina que, como sabe, es el pigmento rojo de la sangre que rellena estos vasos dilatados. Cuando aumenta la temperatura por efecto de la luz pulsada el capilar se coagula, se quema, cicatriza y acaba desapareciendo”. Lo común es que tres o cuatro sesiones con esta tecnología sean suficientes para eliminar todas las venitas que ensucian la piel de un rostro con cuperosis. Eso sí, es fundamental ponerse en manos de un profesional cualificado porque aunque esta técnica es considerada segura además de efectiva existen unos mínimos riesgos que son fácilmente evitables poniéndose en manos expertas.“Lo importante –afirma García-Cremades- es calibrar con exactitud la cantidad de energía precisa para coagular las venitas que están provocando el problema pero sin quemar los melanocitos de la piel. La utilización del flash lamp (luz pulsada) permite al mismo tiempo mejorar la piel del rostro en conjunto, no sólo de las venitas dado su efecto regenerador -resurfacing no ablativo- y es muy útil en los casos en los que la rosácea se manifiesta con el antiestético rinofima (punta de nariz muy gruesa y con venitas)”.
En cuanto a los resultados, el propio doctor reconoce que son muy buenos pero sólo temporales. “Las venitas rojas y, por tanto, el problema estético desaparecen –explica- tras el tratamiento pero volverán a aparecer cuando se produzca la revascularización de la zona tratada. Estas recidivas son algo normal, consustancial a la naturaleza genética de este trastorno”.
De ahí que García-Cremades se una a las voces de otros expertos que recalcan la importancia fundamental de la prevención y recomiendan, sobre todo, “evitar pasar bruscamente del frío al calor, protegerse del sol y abstenerse de consumir comidas o bebidas que favorezcan la rubefacción”.
De esta forma las personas afectadas evitarán no sólo que su cara se coloree tan a menudo sino también la aparición de la citada rosácea, una patología de pronóstico mucho más complejo que las incómodas pero leves venitas rojas.

 

L. J.

 


 

Causas de la cuperosis

La cuperosis es un trastorno de origen genético y hereditario aunque existen factores de distinto tipo que favorecen la vasodilatación de los capilares de la cara y, por tanto, que hacen que las venitas rojas se tornen fácilmente apreciables a simple vista. Algunos de los factores que hacen “más visible” la cuperosis son:

-El alcohol: es un conocido vasodilatador.
-Los alimentos picantes, muy especiados o calientes: dilatan los vasos y aumentan la temperatura corporal.
-Los cambios bruscos de temperatura.
-Las comidas opíparas: tras una gran comida se dilatan los vasos para llevar los nutrientes a las células.
-Los desarreglos hormonales: se asocian a la aparición de este trastorno.
-El embarazo: muchas mujeres embarazadas presentan venitas rojas visibles en sus rostros.
-Las emociones intensas: el enrojecimiento tan común en las personas tímidas se debe a una súbita vasodilatación de los capilares de la cara.
-El estrés: produce una aceleración de los latidos y un incremento del ritmo sanguíneo con la consiguiente dilatación de los vasos.
-El sol: hace aumentar la temperatura del cuerpo y dilata los capilares.

Agregaremos que también la diabetes, la hipertensión o los trastornos hepáticos favorecen la aparición de la cuperosis.

 


 

Mejor prevenir

Aún no se conoce un tratamiento que elimine de forma definitiva la cuperosis y los expertos señalan que lo mejor es prevenir su aparición. ¿Cómo? Éstas son algunas de sus recomendaciones:

-Evitar exponerse a fuentes de calor, como estufas, chimeneas, etc.
-Protegerse de los cambios bruscos de frío/calor.
-No exponerse a la acción directa del sol y usar siempre cremas con el factor de protección adecuado.
-Hacer comidas ligeras y no muy calientes.
-Olvidarse del picante, el alcohol, las especias y los alimentos que puedan provocar un aumento del calor corporal.
-Practicar técnicas de relajación si se padece estrés.
-Evitar peelings, cremas exfoliantes y cosméticos agresivos que pueden afectar al grosor de la piel y hacer más visible el problema.



© 2014 DSALUD.COM
Ediciones MK3 S.L. C/ Puerto de los Leones 2, 2ª Planta. Oficina 9,
28220 Majadahonda, Madrid. TF:91 638 27 28. FAX:91 638 40 43. e-mail: mk3@dsalud.com
Todos los textos que aparecen en esta web están protegidos por la Ley de Propiedad Intelectual. Queda prohibida su reproducción total o parcial por cualquier medio o procedimiento sin autorización previa, expresa y por escrito del editor.

AVISO LEGAL / POLÍTICA DE PRIVACIDAD
Usuario
Clave
Iniciar sesión   ¡Registrate!
100% NATURAL
INDICIOS DETECTIVES
CLÍNICA ODONTOLÓGICA CABEZA FERRER