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| NUEVA
TÉCNICA QUIRÚRGICA PARA ALARGAR EL PENE SIN IMPLANTE |
Ana Puigvert -nieta
del eminente urólogo catalán Antonio Puigvert-
ha ideado una nueva técnica quirúrgica que
permite alargar el pene unos 3 centímetros
sin cicatriz visible. Primera mujer española
especialista en Andrología médica y quirúrgica,
especialidad dominada por los hombres en una
sociedad aún llena de tabúes sobre la sexualidad,
la doctora Puigvert nos cuenta sus ventajas
y cuándo está o no indicada la operación.
Aunque asegura que apenas ha tenido problemas
para ejercer su especialidad médica por mor
de su condición femenina estamos persuadidos
de que la trayectoria de la doctora Ana
Puigvert no ha debido ser fácil tanto
por su condición femenina -los hombres siguen
siendo reacios a hablar y mostrar sus genitales
a una mujer- como por ser nieta del eminente
urólogo Antonio Puigvert. La ciencia
no es como el espectáculo que, en muchos casos
al menos, sí premia a los vástagos de una
familia por su apellido. La medicina es otra
cosa. Y, sin embargo, su trabajo le ha permitido
ya idear una nueva técnica quirúrgica que
lleva su nombre y que permite alargar el pene
unos tres centímetros sin dejar cicatriz visible.
Decidimos preguntarle por ella directamente.
-¿Nos podría explicar en qué consiste esa
nueva técnica quirúrgica de elongación de
pene que lleva su nombre?
-Bueno, antes de entrar de lleno en la metodología
me gustaría aclarar que en Andrología hay
que considerar tres situaciones complejas
que pueden llevar a plantearse esa opción.
La primera, cuando el paciente tiene un pene
en verdad pequeño. Y se considera "anormalmente
pequeño" -está consensuado y protocolizado-
cuando tiene menos de seis centímetros en
estado de erección. Una morfología que suele
estar relacionada con patologías hormonales
como los hipogonadismos. El segundo caso se
denomina dismorfofobía peneana y se trata
en realidad de una patología más bien psicológica
porque el paciente tiene un pene normal pero
él no lo acepta así, piensa que es pequeño.
Es lo que en Psiquiatría se denomina "Síndrome
de Koro"...
-¿Algo parecido a la anorexia en la que
también se da esa no aceptación de uno mismo?
-Exactamente. Este síndrome fue descrito
por primera vez en Corea donde se dice que
lo sufren muchos varones de la tercera edad
que opinan que su pene se retrae como la cabeza
de una tortuga cuando se mete hacia dentro.
Los coreanos piensan que cuando eso sucede
la muerte está cerca. Con lo que hay muchos
viejos coreanos que se pasan la vida estirando
su pene para no morir. En coreano tortuga
se denomina "koro". Y de ahí el nombre
de "Síndrome de koro". Esta patología
justificaría la cirugía cuando está indicada
por el psiquiatra porque son varones que sufren
mucho.
Y el tercer grupo es el de los varones con
una medida de pene normal pero que, simplemente,
desean un pene mayor porque creen que es más
estético. En este caso yo ya no estaría de
acuerdo en la intervención por el riesgo que
la misma comporta; aunque tampoco quiero tomar
partido contra aquellos que la practican en
estos casos. En todo caso, creo que la cirugía
de elongación peneana debería estar protocolizada
y no es así. Por lo que cada especialista
responde según su propia opinión o intenciones.
-¿Pero, en este caso, el complejo se da
porque realmente tienen un pene pequeño o
por dificultades de erección?
-No, no. Hasta ahora no he hablado de trastornos
de la erección. Hablo exclusivamente de morfología
peneana. Por tanto, en la mayoría de los casos
se trata de varones que piden una elongación
porque sienten complejo de inferioridad ante
sus compañeros en el gimnasio cuando se desnudan
y no les gusta el aspecto que tiene, incluso
en estado de flacidez. Y la verdad es que
sí presentan medidas normales; por tanto,
lo que hay que tratar es la mente.
-Bien, háblenos de su nueva técnica.
-Verá, hasta ahora la cirugía de elongación
de pene era francamente agresiva porque se
incidía justo en la raíz del pene, donde quedaba
una cicatriz muy poco estética que provocaba
a veces una cierta retracción peneana como
consecuencia de que en esa zona hay mucha
grasa y se origina esa tendencia a la retracción.
Así que pensé que sería conveniente trabajar
para eliminar esa cicatriz tan antiestética.
Bueno, pues con la nueva técnica lo que hacemos
es incidir debajo del glande. Algo que deja
una cicatriz tan pequeña como la de la fimosis.
Y con mínimas complicaciones porque no hay
grasa en esa zona y es una cicatrización casi
fisiológica.
-¿Cuántos centímetros puede conseguir
esta elongación?
-Ni ésta ni ninguna otra técnica consigue
más de tres centímetros. Y quien le diga lo
contrario, miente. Piense que la parte visible
del pene es de un 1/3 del total y lo que hacemos
es sacar hacia fuera parte de la porción abdominal.
-¿Y con implante?
-Los implantes no son una solución morfológica
sino funcional y se acude a ellos en casos
de disfunción eréctil. Nunca los ponemos si
la erección es correcta porque no es aconsejable
poner un elemento extraño en los cuerpos cavernosos
si hay un buen funcionamiento de los mismos.
-¿Cómo se averigua si la impotencia se
debe a una disfunción orgánica o se trata
de un problema psicológico?
-La historia clínica ya nos aporta datos.
Pero, además, una simple inyección intracavernosa
con un fármaco vasodilatador nos da la pauta
en función de la respuesta. Si la historia
clínica y los estudios complementarios nos
indican una patología de origen psíquico y
queda descartada una patología peneana, el
paciente es enviado al psicólogo para resolver
su problema. Y si hay patología orgánica,
hoy las soluciones son múltiples. La cirugía
debe ser siempre la última opción en caso
de impotencia ya que hoy día existen muchos
tratamientos conservadores que ofrecen buenos
resultados. Por ejemplo, tratamientos orales
con comprimidos de apomorfina; o bien sildanefilo,
inyecciones intracavernosas o los denominados
mecanismos o bombas de vacío.
-Hablemos de ellos si le parece.
-La bomba de vacío es un pequeño aparato que
se implanta y permite aspirar manualmente
desde fuera la sangre a fin de que afluya
al pene y éste se mantenga erecto para poder
mantener una buena relación sexual. Aunque
es un sistema mecánico algo aparatoso funciona
muy bien y no tiene efectos secundarios por
lo que, si se trata de una pareja estable,
es muy aconsejable. En particular, en varones
mayores con patologías sistémicas como diabetes
o problemas cardíacos. En cuanto a las inyecciones
intracavernosas o los tratamientos orales,
bueno, son tratamientos válidos y eficaces
cuando están indicados.
-¿Y la famosa Viagra? ¿Es tan útil como
se contó? ¿Y qué hay de sus efectos secundarios?
Porque al principio se informó de varios casos
de muerte súbita..
. -La Viagra es un buen fármaco. Su índice
de respuesta es de aproximadamente un 60%
y el grado de satisfacción, tanto de la pareja
como la del paciente, muy alto. En cuanto
a los efectos secundarios pues pasa como con
cualquier otro fármaco. Ya es hora de desterrar
ese falso mito de las muertes súbitas. Lo
que sí es importante es que la indicación
del tratamiento, su control y seguimiento
del paciente se lleve a cabo por un profesional
experto en Andrología que, en el fondo, es
el que sabe lo que hace.
-¿Hay muchos casos de impotencia entre
los jóvenes?
-La mayoría de los casos de jóvenes con disfunción
eréctil obedecen a causas psicológicas si
no se da una patología de base orgánica como
diabetes, hipertensión o problemas cardiovasculares
o bien se hayan sometido a intervenciones
quirúrgicas abdominales amputantes.
-¿Y en qué casos es adecuado un implante
mediante intervención quirúrgica?
-La mayoría de los pacientes en los que
está indicada esa intervención tienen entre
45 y 50 años, y suelen ser diabéticos insulinodependientes
que han presentado una disminución paulatina
de la rigidez del pene en estado de erección.
-¿La mayoría de los candidatos a un implante
de pene son diabéticos? -Sí, pero no nos
engañemos: tampoco todos los pacientes con
esta patología son candidatos a ella porque
las estadísticas revelan que un 30% de los
diabéticos con disfunción eréctil lo son por
problemas psicológicos y no por patología
de base orgánica. Con lo cual, la prótesis
tampoco estaría indicada.
-Entonces los candidatos a una prótesis
se reducen notablemente...
-Sí, a pesar de que el 98% de los intervenidos
están satisfechos. Porque se trata de un método
muy eficaz. Pero tampoco hay que olvidar que
estamos ante una intervención irreversible
por lo que hay que estar muy seguro de su
indicación a través de un buen diagnóstico
diferencial. Y además, aún así, hay entre
un 10 y un 15% de rechazos. Con lo que no
es cuestión de admitir peticiones caprichosas.
-Perdone si le parece una pregunta sin
sentido, pero, ¿qué hace una mujer en un "mundo
de hombres"?
-El hecho de que una mujer sea especialista
en varones es algo circunstancial. Y debo
admitir que nunca he tenido ningún problema
por ello con los pacientes. Aunque es cierto
que mi camino no ha sido fácil. Porque, efectivamente,
llegué siendo "la nieta de" pero afortunadamente
hoy, diez años después, soy simplemente Ana
Puigvert.
-Pero, ¿por qué se decidió por la Andrología?
-Realmente, fue un camino un tanto especial.
Yo vengo del área de la medicina general y
la cirugía pero un día me enteré de que en
la Fundación Puigvert había una plaza de residente
de Andrología y me tentó presentarme a ella.
Pensé que, al fin y al cabo, era mi casa porque
lo fue de mi abuelo y lleva mi apellido. Así
que cogí fuerza y presenté mi solicitud como
cualquier otro residente. Los comienzos fueron
francamente difíciles. Por ser la nieta y
la primera mujer andróloga en España no se
me tomaba demasiado en serio. Si haces las
cosas bien es algo natural por ser quien eres
pero si te equivocas no te lo perdonan. Es
francamente duro. Recordé entonces muchas
veces que mi abuelo decía que "el mundo es
de los valientes". Además, estaba preparada
para las inclemencias de la vida puesto que
estudié todo el bachillerato en un internado
en Francia.
Afortunadamente han pasado ya diez años desde
mis comienzos, todo ha evolucionado y estoy
satisfecha porque creo haber elegido bien
ya que la Andrología es una especialidad que
me apasiona. Es de las pocas que permite todavía
hacer investigación básica, investigación
clínica y cirugía. Además, he tenido suerte
porque estoy en el mejor centro del mundo
tanto para formarse como para ejercer la especialidad,
los mejores compañeros y los medios más espectaculares.
Recuerde que aquí se hace Andrología de élite.
-¿Y cómo reaccionan los varones ante una
mujer en el quirófano y en esta especialidad?
-Francamente bien. Nunca he tenido ningún
problema en ese sentido. Los pacientes son
un encanto. Hay que tener en cuenta que acuden
al profesional con el deseo de que se les
ayude a resolver el problema y cuando se crea
la magia de la complicidad paciente-médico
entonces no existen fronteras. Los problemas
han venido de otras partes. De verdad que
han sido diez años muy duros. Y lo más duro
ha sido ser "la nieta" porque me ha tenido
permanentemente en el ojo del huracán. Quizás
por eso tengo fama de ser agresiva profesionalmente
cuando yo no soy así de natural. Supongo que
es un mecanismo de autodefensa inconsciente.
Claro que también he recibido satisfacciones.
Hace dos años el doctor José Mª Pomerol
Monseny publicó un compendio sobre Práctica
andrológica en el que participé en dos capítulos
y su dedicatoria fue importante para mí porque
decía "Para Ana, que ha llegado al último
escalón que ha llegado una mujer". Y hoy puedo
decir con orgullo que soy vocal de la Asociación
Española de Andrología, entidad que pretende
difundir la Andrología no solamente dentro
del ámbito médico sino entre la población
en general ya que son muchos los varones afectos
de patología andrológica y pocos los que saben
que existen profesionales expertos en este
campo.
-Dígame, ¿cuándo cree que dejará de ser
tabú hablar de las disfunciones sexuales?
-Bueno, empieza a dejar de serlo. El
simple hecho de que se consulte cada vez más
a los profesionales es positivo. Antes era
un problema que el afectado pasaba solo y
se sufría exclusivamente en el seno de la
pareja. Un verdadero sufrimiento porque eran
cosas que no se podían compartir. Hoy, la
existencia de un mayor número de profesionales
en Andrología ya demuestra que las cosas están
cambiando.
Dolores Muntané
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