El boom de la cirugía estética

 

No hay duda de que en estos últimos diez años hemos asistido a un auténtico boom de la llamada cirugía estética. Un fenómeno que responde a muchos factores, entre ellos al desarrollo de sus técnicas, a la mejora de las tecnologías y del instrumental que se emplea, a la mejor cualificación profesional de los médicos y, obviamente, al mayor nivel cultural y económico de la población. Lamentablemente, la otra cara de la moneda es la proliferación de clínicas ilegales o no preparadas y de pseudoespecialistas.

Los impresionantes avances -en todos los órdenes- de la cirugía estética la han convertido en una alternativa mucho más segura de lo que lo era hace sólo unos años. Algo a lo que ha contribuido notablemente la excelente preparación que poseen sus especialistas. No en vano un médico, tras finalizar su carrera, debe formarse durante otros cinco años más si quiere obtener su título de Cirujano Plástico, Reparador y Estético (ver recuadro). Actualmente son ya unos 600 y se encuentran agrupados en la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE). Todos ellos, pues, cuentan con la preparación suficiente como para ponerse en sus manos con garantías. Aunque luego, obviamente, haya entre ellos mejores profesionales que otros. A fin de cuentas, no todo el mundo tiene la misma habilidad para hacer una misma cosa. Como ocurre en todas las profesiones, también entre ellos se dan equivocaciones, errores humanos, cuyo porcentaje en el ámbito de la cirugía estética es tan inevitable como pequeño.

El verdadero problema es que en España, junto a esos 600 especialistas, operan también otros 6.000 médicos que no se han formado de la misma manera. A fin de cuentas, en nuestro país cualquier estudiante que acaba la carrera sale con el título de Licenciado en Medicina y Cirugía, lo que le faculta para hacer cualquier tipo de operación quirúrgica. Que se atreva o no a hacerlo depende más que nada de su osadía. Y como la ley no exige que sean quienes se han formado en la especialidad que hemos comentado los que efectúen ese tipo de cirugía en exclusiva sino que puede hacerlo cualquier médico, en estos momentos hay cerca de 6.000 ejerciendo esa actividad sin preparación específica. Un problema que se agrava porque muchos de ellos operan en locales y pisos habilitados sólo para pasar consulta pero no para efectuar intervenciones.

Situación “consentida” por las autoridades sanitarias y no afrontada por los colegios de médicos por lo que mucha gente asocia injustamente cirugía estética con peligro.

Otra cosa es que entre esos 6.000 médicos no especialistas los haya realmente buenos porque se han formado por su cuenta y tienen una amplia práctica clínica. Porque los hay, aunque sean más bien una excepción. La mejor garantía a la hora de acudir a operarse cuando no se conoce al médico sigue siendo, pues, asegurarse de que el cirujano pertenezca a la SECPRE. 

MAYOR SEGURIDAD PARA EL PACIENTE 

Dicho lo cual, centrémonos en los avances que en cirugía estética y reparadora han tenido lugar en este último decenio ya que han sido importantes y han revertido tanto en mejores resultados como en un claro aumento de la seguridad para el paciente.

Y empezaremos diciendo que uno de los avances fundamentales lo constituye el hecho de que en la actualidad el 95% de las intervenciones estéticas se puedan ya realizar usando sólo anestesia local y sedando ligeramente al paciente. Porque de esa forma se eliminan –o, al menos, se reducen- los riesgos añadidos que se pudieran derivar de la utilización de productos anestésicos.

Otra de las cuestiones a destacar es el perfeccionamiento de las técnicas y del propio instrumental quirúrgico que está permitiendo que cada vez sea menor el número de incisiones necesarias para, por ejemplo, hacer un lifting o una liposucción con lo que la intervención es más rápida, menos cruenta, no hay apenas pérdida hemática y el paso por el quirófano se hace menos traumático para el paciente.

También se han producido mejoras en lo que se refiere a los materiales de relleno y de implante que se emplean. Así, por ejemplo, las prótesis de mama son ahora más anatómicas y los resultados más estéticos y naturales.

A ello hay que añadir el que para muchos especialistas ha sido el elemento clave de la revolución que vive el campo de la estética: el láser. Gracias a numerosas y concienzudas investigaciones los láseres de última generación son mucho más rápidos, efectivos y seguros que los que se utilizaban anteriormente y permiten realizar un número mayor de intervenciones no invasivas con resultados excelentes.

Todos estos factores -entre otros- han permitido que en muchos casos no sea necesario que el paciente permanezca hospitalizado por lo que puede afirmarse que, poco a poco, la cirugía estética se está convirtiendo en un conjunto de procedimientos casi exclusivamente de carácter ambulatorio.

Y ni que decir tiene que estas mejoras en el aspecto estrictamente médico suponen un abaratamiento de costes y, por tanto, una reducción en el monto total de la factura que ha de pagar el paciente. Y es que precisamente el económico es otro elemento fundamental del boom de la cirugía estética puesto que hasta hace bien poco se consideraba ésta algo casi exclusivo de unos pocos mientras actualmente está al alcance casi de cualquiera.

HABLAN LOS EXPERTOS

Sobre esa misma cuestión preguntamos al doctor Vicente del Pino, conocido cirujano plástico y director médico de la prestigiosa clínica madrileña “Serrano 76”.

-Verá –nos diría-, yo creo que el boom actual se debe en buena parte a que en España el nivel cultural, en general, ha aumentado exponencialmente en los últimos años. La gente quiere encontrarse estéticamente bien y como tiene más información y es más culta que hace diez años sabe que hay anormalidades estéticas que se pueden reparar fácilmente. Personas que ya no se dejan camelar por la publicidad, que saben que este tipo de cirugía no tiene nada que ver con la imagen frívola que han creado algunas “conocidillas” y que se informan bien de quién las va a operar y se dejan aconsejar”.

-Dice que ya no funciona tanto la publicidad…

Así es. Mire, yo creo que hoy la gente que se plantea someterse a una operación de este tipo sabe que no deja de entrañar un riesgo aunque éste cada vez sea menor; y, por tanto, no se conforma con que la operen en cualquier clínica desconocida. Prefiere saber el nombre y apellidos de quien la va a operar e, incluso, se informa sobre su capacitación y titulación, algo que me parece de sentido común y aconsejable.

-Sabemos que usted, además de realizar operaciones estéticas y reparadoras habituales, se ha especializado en lipodistrofia, es decir, en devolver un aspecto normal al rostro de las personas seropositivas.

-Sí. He tratado ya a más de 300 pacientes. Y estoy poniendo en marcha una fundación (*) sin ánimo de lucro que se dedique a facilitar este tipo de tratamientos porque la materia prima que se utiliza en estos casos, un hidrogel de poliacrilamida transparente que no provoca alergia y que no es reabsorbido por el organismo, es muy caro.

-¿Cuál ha sido a su juicio la gran revolución en el campo de la cirugía estética en los últimos años?

-Pues por la cantidad y variedad de intervenciones que permite, pienso que el láser. Pero también es importante el avance que han experimentado los implantes de prótesis mamarias porque permiten resultados más naturales. Como no puedo dejar de mencionar la utilización de los ultrasonidos en las liposucciones. Los resultados son espectaculares si se compara con los que se obtenían con una liposucción convencional. Además, la ventaja añadida es que para hacer la mayoría de estas intervenciones ya no es necesario anestesiar por completo al paciente. Se puede operar perfectamente con anestesia local con lo que, de paso, se eliminan riesgos.

La respuesta a esta última pregunta es muy similar a la que nos dio el prestigioso doctor Javier Mato Ansorena, cirujano plástico, miembro de numerosas sociedades médicas, director de la clínica que lleva su nombre en Madrid y uno de los pocos que puede presumir de haberse formado con el mítico especialista brasileño Ivo Pitanguy, considerado el “padre” de la cirugía plástica.

-Sin duda, las técnicas de eliminación de grasas acumuladas y las de implante de prótesis mamarias han mejorado sustancialmente. Además, los láseres de última generación están revolucionando la cirugía estética por su efectividad y rapidez. Tampoco se puede olvidar el desarrollo de la cirugía endoscópica que, por ejemplo, al hacer un lifting permite dejar de hacer determinadas incisiones que darían lugar a cicatrices más o menos visibles. Sí, en general se han dado pasos muy importantes en los últimos diez o quince años. Pero aún hay mucho que mejorar…

-¿A qué se refiere?

-Pues, por ejemplo, a las estrías y a la celulitis. Aún no hemos encontrado la forma de eliminarlas. Son nuestras asignaturas pendientes. También lo son, en buena medida, las cicatrices. Cuando operamos tratamos de obtener resultados naturales sin dejar ningún rastro de la intervención y, obviamente, las cicatrices son huellas. La cuestión es que, a día de hoy, no podemos hacer más de lo que hacemos para evitarlas o reducirlas. Pero con lo de que hay mucho que mejorar también me refería a otros asuntos.

-¿Puede ser más explícito?

-Claro que sí. Me refiero a que los que seguimos pensando que la cirugía estética es un arte y no un negocio tenemos que trabajar para acabar con la imagen no muy positiva que buena parte de la sociedad, en general, tiene de ella. Verá, en estos últimos diez años han proliferado las clínicas, clandestinas algunas, sociedades estrictamente mercantiles otras, que han visto en la cirugía estética sin más un negocio rentable. Olvidando que la cirugía estética es, ante todo, cirugía y que, por tanto, entraña riesgos que se agravan si, como ocurre en algunos casos, los que operan ni siquiera son cirujanos plásticos. Creo que el intrusismo es un asunto muy grave que está dando lugar no sólo a mala prensa sino a situaciones muy graves y, a veces, lamentablemente irresolubles. Se trata de un peligroso efecto secundario de ese boom de la cirugía estética del que estamos hablando.

-¿Y qué se puede hacer a su juicio?

-Imagino que es una labor de todos, de la sociedad en general y de los propios profesionales. Por un lado, creo que las personas deberían preocuparse más por saber quién las va a operar (así esas pseudoclínicas dejarían de existir) y, por el otro, los profesionales tendríamos que luchar para que la gente vea la Cirugía Plástica Reparadora y Estética como lo que es: un bien social al que pueden acudir aquellos que quieran o necesiten verse mejor.

UN BIEN SOCIAL

Hablamos también con el doctor Ángel Martín, director médico del madrileño Centro Clínico Menorca donde desde hace aproximadamente diez años se vienen realizando más de cincuenta tipos de intervenciones estéticas. Obviamente, durante ese tiempo el grupo de profesionales que dirige se ha encontrado con todo tipo de personas, expectativas y situaciones. De ahí que le preguntáramos sobre los principales cambios en la cirugía estética en la última década.

-Yo destacaría sobre todo –nos diría el doctor Martín- que cada vez hay más información y, por tanto, el paciente o posible paciente está mejor informado y es más consciente de que existen distintas posibilidades. En segundo lugar, las técnicas que se utilizan en estética se han desarrollado mucho desde el punto de vista técnico. También las anestesias han evolucionado de tal manera que hoy en día podemos realizar la mayor parte de las operaciones de forma ambulatoria y con anestesia local.

¿Se ha convertido la cirugía estética en una opción realmente asequible como se dice?

-Pues sí. De hecho, hoy día es más barata que hace diez años. Como en muchos casos ya casi no se precisa anestesia general y el paciente no requiere quedar hospitalizado los costes se reducen muchísimo y eso repercute en la factura final. Y si a ello le sumamos que el nivel adquisitivo de la población es, en general, mayor que el de hace 10 años se entiende aún más el boom de la cirugía estética. La gente ya no lo considera un bien de lujo, se lo puede permitir. Junto a esto, también está claro que está de moda el culto al cuerpo. Hoy, en el mundo en que vivimos, la imagen cuenta mucho para los trabajos, para las relaciones, para todo. Y no digo que esté bien o mal sino que es así.

¿Qué factores ayudan a decidirse a una persona por la cirugía estética?

-Yo entiendo que hay pacientes, chicas jóvenes sobre todo, para las que, por ejemplo, no tener pecho es algo traumático no ya por moda sino porque no se sienten bien con su cuerpo. En estos casos, tras la intervención, la paciente mejora mucho en lo psicológico.

¿Y cómo se cuida esa dimensión psicológica del paciente?

-Yo creo que lo más importante es hablarle de forma clara y concisa y explicarle hasta dónde puede llegar la cirugía estética. También es muy importante no crear nunca falsas expectativas y dejar claro al paciente qué es lo que se va a hacer, qué es lo que se va a corregir y qué es lo que vamos a lograr. Aquí no hay varitas mágicas y hay que entender que la cirugía no es una ciencia exacta y que la paciente no va a quedarse como no sé qué modelo o no sé qué referencia que ha idealizado. Ha de saber que quedará como ella misma pero sin arrugas, sin grasas, con la nariz más estética, etc. Si hablas claro con el paciente y no le creas falsas expectativas los resultados finales, obviamente, van a ser más satisfactorios.

¿Y cuál es la tendencia general? ¿Se puede establecer una pauta de pacientes más habituales?

-Nosotros hemos observado que hay dos tendencias. Una, la de los pacientes de veinte o veintitantos años, personas jóvenes que llevan arrastrando desde los 15 o 16 el sueño de operarse, de corregirse una nariz quizá no muy agraciada, de aumentar el tamaño de su pecho, etc. Es decir, hay una edad en la que realmente ya lo tienen pensado pero no se operan hasta que convencen a su familia o hasta que se ponen a trabajar y pueden sufragarlo. La otra tendencia es la de mujeres de 40 años que han tenido hijos, ven que están envejeciendo y quieren “renovarse” un poco.

¿Cuáles son las intervenciones que más se solicitan?

-Con diferencia, la lipoescultura y el aumento de pecho.

-Y en cuanto a los hombres,¿ha aumentado significativamente el número de ellos que se somete a cirugía estética?

-Sí. Y lo que más demandan son lipoesculturas de flancos y abdomen así como las rinoplastias. La incorporación de los hombres es, por cierto, otra de las causas que explican ese fenómeno real y tangible que es el boom de la cirugía estética.

INFÓRMESE Y DECIDA SIN PRISAS

Debemos añadir, para finalizar, que a pesar de su abaratamiento las intervenciones estéticas siguen teniendo unos costes notables ya que los materiales que se emplean son caros, el equipo de profesionales que intervienen es amplio y hay que amortizar la inversión efectuada en instalaciones, instrumental y equipos de última generación. Téngalo en cuenta. Y si finalmente se decide, asegúrese de que se va a poner en manos de un buen profesional. Tómese su tiempo e infórmese bien.

 

L. J.

 


 

De sentido común 

Actualmente, en España la licenciatura en Medicina y Cirugía faculta legalmente para extraer una muela, operar un cerebro o hacer una liposucción. Y no se exige –sólo se recomienda- que los médicos que ejercen en clínicas privadas estén en posesión de las titulaciones específicas para llevar a cabo cada una de esas intervenciones. Sin embargo, los médicos que quieran hacerlo en hospitales públicos han acreditar su especialización; por ejemplo, en los casos antes mencionados, en Estomatología, Neurocirugía y Cirugía Plástica, respectivamente. Sólo que esa exigencia no se da en los privados.

Es decir, tal como nos explicara Juan Balsera, abogado especializado en Derecho Sanitario, el Estado y los colegios médicos dejan al “sentido común” y a la responsabilidad de cada licenciado en Medicina y Cirugía el uso que puedan hacer de sus conocimientos en el ámbito de la sanidad privada. “Y se entiende por sentido común -añadiría- que ningún médico se va a poner a operar un cerebro sin ser neurocirujano o que ningún médico va a hacer una liposucción sin ser cirujano plástico. Como se supone que alguien que se va a someter a cualquiera de estas intervenciones se asegura de que se pone en manos de un especialista”.

Por su parte,la Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética (SECPRE) explica en su página web (www.secpre.org) lo siguiente: “La posesión del título de Licenciado en Medicina y Cirugía faculta legalmente para realizar cualquier procedimiento médico o quirúrgico. Sin embargo, es evidente que diversas ramas de la Medicina y Cirugía precisan de unos estudios de postgrado para alcanzar el nivel de conocimientos y experiencia necesarios en cada una de estas disciplinas. Actualmente, la única manera de acceder en nuestro país a esos estudios de postgrado para obtener la especialidad es a través de una oposición oficial denominada MIR (Médico Interno Residente). Al final de este periodo adicional de formación, el Licenciado en Medicina y Cirugía obtiene el título de Especialista.

Pues bien, en el caso de la Cirugía Plástica se requieren además cinco años de Médico Interno Residente en un hospital acreditado (un año en Cirugía General, otro en especialidades quirúrgicas afines y tres años específicos de Cirugía Plástica). Y sólo los médicos que acreditan estar en posesión del Título de Especialista en Cirugía Plástica, Reparadora y Estética tienen la formación profesional que proporciona al paciente una óptima calidad asistencial. Es importante recordar que la Cirugía Estética no existe como tal especialidad, simplemente es uno de los campos de acción de la Especialidad Cirugía Plástica, Reparadora y Estética, según el programa de formación de dicha especialidad médica elaborado por la Comisión Nacional de Cirugía Plástica y Reparadora y aprobado por el Secretario de Estado de Universidades e Investigación. Así pues, desconfíe de quien afirme que sólo es cirujano estético. La mejor manera de evitar complicaciones innecesarias y obtener un buen resultado es ponerse en manos de un cirujano plástico cualificado”.

 


 

¿Qué se entiende por cirugía estética? 

Aunque comúnmente hablamos de cirugía estética hay que decir que la especialidad de Cirugía Estética no existe como tal al igual que no existen “cirujanos estéticos”. Simplemente, es uno de los campos de acción de la especialidad médica llamada Cirugía Plástica, Reparadora y Estética. Una especialidad quirúrgica muy amplia que comprende dos aspectos complementarios pero distintos. Porque esta disciplina médica se ocupa de la corrección de todo proceso congénito, adquirido, tumoral o simplemente involutivo que requiera reparación o reposición, o que afecte a la forma y/o función corporal. Sus técnicas están basadas en el trasplante y la movilización de tejidos mediante injertos y colgajos o, incluso, implantes de material inerte. En su faceta reparadora o reconstructiva, la Cirugía Plástica procura restaurar o mejorar la función y el aspecto físico en las lesiones causadas por accidentes y quemaduras, en enfermedades y tumores de la piel y tejidos de sostén así como en anomalías congénitas, principalmente de cara, manos y genitales. La mayoría de los procedimientos que tienen que ver con el aspecto reparador y reconstructivo de esta cirugía están recogidos en el catálogo de prestaciones de la Seguridad Social.

La Cirugía Plástica Estética, en cambio, trata con pacientes en general sanos y su objeto es la corrección de alteraciones de la norma estética con la finalidad de obtener una mayor armonía facial y corporal o de las secuelas producidas por el envejecimiento. Estas intervenciones no están incluidas en la Seguridad Social y pertenecen en exclusiva al ámbito de la medicina privada.

 


 

Téngalo en cuenta 

Antes de someterse a una operación de cirugía estética es preciso hacer una reflexión serena y sin prisas. E informarse bien de las limitaciones y riesgos de esta practica médica. No debe olvidar que la cirugía estética es ante todo cirugía y que –aunque mínimos en condiciones normales- existen riesgos que debe conocer y valorar.

En cuanto a las limitaciones, lo adecuado para evitar decepciones posteriores es preguntar cuáles son las posibilidades de cada procedimiento y aclarar lo que se puede y no se puede conseguir. Además, hay que entender que los resultados de las operaciones están condicionadas no sólo por la experiencia y habilidad del cirujano sino también por la propia calidad de cicatrización y curación del paciente.

Por lo que respecta a los riesgos, de las distintas técnicas de cirugía estética se pueden derivar las mismas complicaciones de cualquier otro tipo de cirugía: hemorragias, infecciones, cicatrización patológica o problemas con la anestesia, bien sea local, regional o general.

En cuanto a los casos de muerte durante intervenciones estéticas es verdad que aparecen con cierta frecuencia en los medios de comunicación –especialmente en aquellos que publican cualquier cosa con morbo- provocando alarma social y generando una mala imagen en torno a la cirugía estética pero la verdad es que el porcentaje de casos es nuy reducido cuando la operación la realiza un especialista acreditado en instalaciones que dispongan del material y las condiciones de asepsia adecuadas. Porcentaje reducido que se debe también a que en la mayoría de los casos no es una cirugía intracavitaria (craneal, torácica o abdominal) -por lo que requiere una anestesia menos profunda- así como por efectuarse, en general, en pacientes sanos.
 

Este reportaje aparece en
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Marzo 2002
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