Cirugía percutánea del pie

Los problemas en los pies son cada vez más frecuentes en nuestra sociedad moderna siendo sus causas variadas. Afortunadamente, muchas de esas patologías –juanetes, espolones, dedos en garra o en martillo, metatarsalgias, etc.- pueden ya operarse con una cirugía poco agresiva que en muchos casos permite al paciente incorporarse a la vida social y laboral rápidamente y sin apenas señal de cicatriz.

El desarrollo tecnológico avanza imparable desde hace décadas poniendo en manos de los profesionales de todas las áreas herramientas cada vez más sofisticadas para realizar con mayor precisión y eficacia su trabajo. Y así ocurre, por supuesto, en el ámbito de la traumatología.

En todo caso, la revista quiso comprobar –de nuevo- hasta qué punto eso es así, hasta qué punto la tecnología ha avanzado y la recuperación es realmente más rápida. Y hemos decidido comprobarlo esta vez mediante una operación de pie, concretamente un espolón calcáneo en un caso difícil. Porque la paciente elegida es una mujer de 82 años a la que hace seis hubo que operar de urgencia ya que el cemento que se utilizó para lograr la adherencia de la prótesis de cadera que la colocaron en el hospital de Lugo se había infectado. Infección incomprensiblemente no detectada durante largo tiempo y cuyo empeoramiento provocó su traslado a Madrid y posterior ingreso en el hospital Puerta de Hierro donde se la sacarían en condiciones muy penosas. De hecho, la paciente no sólo tuvo una lentísima y dolorosísima recuperación de varios meses sino que el estado en que quedó el fémur imposibilitó que se pudiera volver a colocar otra prótesis. Con lo que quedaba condenaba –según los cirujanos del equipo de Puerta de Hierro- a vivir el resto de su vida entre la cama y una silla de ruedas.

Afortunadamente, nuestra paciente –Jovita López Quiroga-, acostumbrada a la dura vida del campo gallego, terminaría con enorme tesón lograr caminar con muletas y hasta subir despacio escaleras a pesar de la falta de cadera y buena parte del fémur. Es decir, sin otro apoyo que la fuerza de los músculos… a los 77 años y siendo diabética. Lo que ha continuado haciendo hasta que ahora, a los 82, se lo ha impedido la aparición en el talón de la pierna sana de un espolón calcáneo que la ha terminado impidiendo apoyar el pie y que fue provocado por ese continuo esfuerzo. Bien, pues tal es el complejo caso que propusimos tratar en Madrid al doctor Enrique Galindo Andujar, director del Instituto Madrileño de Traumatologíay especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología así como en Cirugía Artroscópica y Cirugía Podal, quien aceptó operarla personalmente con las avanzadas técnicas actuales sabiendo que el caso iba a ser publicado en la revista. Valentía y profesionalidad que merecen nuestro reconocimiento.

La operación tendría finalmente lugar a mediodía del pasado 20 de noviembre en la madrileña Policlínica Clara del Rey. Y todo fue bien, hasta el punto de que la paciente pudo marcharse a la casa en que se aloja en Madrid esa misma tarde. Externamente, sólo un simple vendaje que tapa una pequeña incisión de apenas tres milímetros en la parte externa del tobillo indica que allí hay una herida.

La recuperación, en cualquier caso, fue dolorosa, especialmente durante las dos primeras semanas. El espolón era más grande de lo que parecía indicar la radiografía, había infección y se había “tocado” buena parte de las fibras del pie. Y no podía abusarse de los analgésicos dada la diabetes de la paciente. Problema que se resolvería inicialmente dándola un compuesto homeopático para el dolor preparado por el médico especialista Diego Jacques que resultó muy eficaz. Decir, finalmente, que a la tercera semana recibiría varias sesiones durante siete días con el Regenerador Electrónico Indiba (ver revistas números 9 y 22) siendo notable la mejoría. Y así, 27 días después y tras pasar tres revisiones, Jovita López Quiroga volvería a Lugo apoyando todo el peso de su cuerpo en el pie recién operado. Con algún dolor aún pero sabiendo que no queda condenada a la silla de ruedas de forma permanente.

El doctor Enrique Andujar se mostraba satisfecho:

-Si hubiera habido que abrir el talón, como se hacía antes, la recuperación habría sido mucho más lenta. Con esta técnica se evita romper muchas fibras. Es notablemente menos invasiva.

-Nos sorprendió que le pareciera a usted bien que se sustituyeran los analgésicos convencionales por otros homeopáticos.

-Reconozco no saber gran cosa de Homeopatía pero sé que funciona. Y si en el caso de esta paciente, siendo diabética, el dolor disminuía con ella, perfecto.

-El caso del espolón de la mujer que ha operado se explica por todo lo que ha pasado pero, a nivel general, da la sensación de que cada vez es mayor el número de personas con problemas en los pies. ¿Es así?

-Sí. La patología del pie es muy frecuente en nuestra sociedad. En algunos casos tiene carga hereditaria y en otros la propia constitución del pie ya predispone a padecer determinadas patologías. Pero en gran parte de los pacientes la causa de la deformidad está en el calzado que utilizan o han utilizado.
-Bueno, todos hemos oído hablar de ello, pero ¿hasta qué punto influyen los zapatos en las dolencias de pies más comunes?

-Influye mucho. El calzado, en general, ejerce sobre el pie dos tipos de acción: una de presión, sobre la parte delantera del pie, especialmente los zapatos de tacón porque la sobrecargan; y otra de inmovilización ya que los dedos se mueven menos que cuando se está descalzo. Menor actividad que lleva a disminuir la fuerza de los músculos del pie y puede provocar su atrofia. Un efecto que aumenta aún más en los zapatos de punta fina.

-Esa es entonces la razón de que las patologías del pie sean más frecuentes entre las mujeres…

-En efecto, especialmente entre las que usan habitualmente zapatos de tacón estrechos.

Hay que decir que muchas de las deformidades del pie se pueden compensar en un primer momento mediante plantillas y zapatos especiales que evitan el dolor pero a menudo hay que terminar recurriendo a la cirugía.

-Hablemos, pues, de la cirugía que ha efectuado con nuestra paciente y que ha venido en popularizarse como “cirugía láser del pie”.

-Bueno, la moderna cirugía es, en general, cada vez menos agresiva. Hoy se realizan tanto intervenciones abdominales para extirpar una vesícula como articulares para reparar un menisco a través de pequeñas incisiones y control visual mediante cámaras de video o intensificador de rayos X. Es lo que se denomina cirugía percutánea y permite operar con incisiones de sólo 3 milímetros usando anestesia local. Algo que permite operar en régimen ambulatorio en muchos casos, siendo además prácticamente indoloro en otros.

-Pero la zona del pie tiene muchas terminaciones nerviosas…

-En la zona del pie, al igual que en la mano, existen efectivamente numerosas terminaciones nerviosas.Pero con esta técnica, al realizarse sólo pequeños cortes, se estimulan menos terminacionesy, por tanto, hay menor inflamación de los tejidos. Por otro lado, en la cápsula articular tampoco se realiza una gran incisión por lo que no se pierde la estabilidad de la articulación. Ambos hechos hacen que el postoperatorio sea menos doloroso.

-¿Este tipo de cirugía puede hacerse en todas las patologías del pie?

-Bueno, las patologías candidatas a la cirugía percutánea del pie son el juanete -incluido el llamado “juanete      de sastre-,   el espolón calcáneo, los dedos en garra o en martillo, la metatarsalgia, el Hallux rígidus y el Neuroma de Morton.

Piense que la técnica permite la eliminación de las prominencias óseas, la corrección de los ejes tanto en las falanges como en los metatarsos, la corrección de la sobretracción de falanges por parte de los tendones flexores y/o extensores, etc.

-Y todo ello viéndolo en un monitor en lugar de directamente…

-Sí. Antes de intervenir, el cirujano diseña lo que va a hacer basándose en una radiografía que se hace antes de la operación. Luego, una vez en quirófano, opera siguiendo una imagen que también utiliza rayos X gracias a un aparato llamado Fluoroscan que se caracteriza  por una emisión muy baja de intensidad de rayos X. Es decir, trabaja con un campo de radiación muy controlado por lo que la difusión de la radiación es mínima.

-Pero, ¿tan buena es la calidad de la imagen como para que no haya confusión?

-La imagen es de gran resolución y además se puede aumentar sin distorsión ni pérdida de detalles. Es más, un teclado adosado permite grabar lo que vemos en cualquier instante y luego imprimirlo en papel o, incluso, grabarlo en videocasette.

-¿Y con qué “cortan”?

-Tenemos a nuestra disposición distintos tipos de fresas para realizar las resecciones. Fresas que giran gracias a un motor que lleva incorporado el equipo. Ello permite hacer la resección de cualquier prominencia, efectuar osteotomías precisas sobre falange y metatarsos, cambiar los ejes, realizar tenotomías sobre tendones flexores y extensores destensando los mismos… En fin, todo lo necesario para intentar arreglar las deformidades del los pies.

José Antonio Campoy

Este reportaje aparece en
24
Enero 2001
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