Cirugía de párpados

La existencia de bolsas de grasa y flacidez cutánea debajo de los párpados -tan comunes entre la población de mayor edad- no sólo dan aspecto de cansancio y tristeza a la mirada de quien las sufre. Dificultan además la movilidad de los globos oculares y producen en la persona un cierto malestar estético por el grado de envejecimiento facial que provocan. Afortunadamente, este problema puede resolverse hoy en tan sólo 90 minutos, el tiempo que dura una Blefaroplastia o cirugía de párpados.

En pocas zonas del cuerpo humano el tiempo deja tantas huellas de su transcurso como en la cara. El aspecto de envejecimiento prematuro o acentuado que provocan las denominadas “bolsas” -acúmulos de grasa que aparecen en los párpados- o la flacidez cutánea en la zona periocular son prueba de esta afirmación.

La caída de la cola de las cejas y de la piel de los párpados superiores es una de las señales más evidentes de envejecimiento facial. Además del descolgamiento y de las arrugas de los párpados superiores, debajo de los ojos comienzan a sobresalir antiestéticas bolsas de grasa. Claro que no siempre la aparición de estas bolsas en los párpados inferiores y en la porción interna de los superiores se debe a la edad: un número importante de pacientes las tiene siendo aún jóvenes por una clara tendencia familiar. También influyen factores como el estrés mantenido, trastornos del sueño, enfermedades metabólicas como la diabetes, enfermedades renales con retención de líquidos, exposición prolongada al sol, determinados hábitos alimentarios o el consumo de alcohol y tabaco, entre otros.

Afortunadamente, la cirugía es hoy una buena solución aunque se aconseja recurrir a ella a la edad más temprana posible para que no se evidencie más una situación que según el doctor Tomás Linares, cirujano estético del Centro Clínico Menorca al que hemos entrevistado para realizar este reportaje, “en ningún caso debe considerarse una patología ya que no se trata de una enfermedad sino de una situación anatómica singular”.

Y es que en las últimas décadas se han desarrollado de forma espectacular las técnicas quirúrgicas de rejuvenecimiento facial que permiten “quitarle años” al rostro de una persona y salvar de forma airosa esas situaciones anatómicas específicas. Una de estas técnicas, practicada desde hace años por el doctor Linares, es la Blefaroplastia o, en términos más profanos, cirugía de los párpados, que consiste en eliminar el exceso de piel de los párpados (superiores e inferiores), lo que suele llevar asociada la aparición de bolsas de grasa en la parte media e interna de dichas membranas y que también es suprimida mediante esta intervención.

Como nos explica el doctor Linares, bajo la piel que rodea los párpados se encuentra el llamado músculo orbicular, llamado así por su forma circular alrededor de la cavidad orbitaria. En esa cavidad existen una especie de compartimentos que contienen unas sustancias grasas que sirven de soporte acolchado para el globo ocular y las estructuras que lo rodean. Es decir, la presencia de esa grasa es necesaria para el funcionamiento normal del ojo. El problema viene cuando se produce una alteración en la tensión del músculo orbicular o un exceso graso. Cuando dicho músculo está muy frágil o cuando un aumento de presión sobre esa grasa orbitaria hace que se proyecte sobre el músculo orbicular se generan bolsas en torno al músculo y se hacen visibles a través de la piel. Al mismo tiempo, aparecen ojeras y un perenne aspecto de tristeza y cansancio en quien las padece.

CIRUGÍA DE PÁRPADOS 

Para la intervención se utiliza anestesia local y una ligera sedación intravenosa, condicionada por el umbral de dolor del paciente y por su estado emocional en el momento de la operación. Se trata de eliminar la piel sobrante de ambos párpados y retirar las bolsas de grasa existentes.

La operación se realiza de forma rápida y es -al menos así lo asegura el doctor Linares- sencilla pese a lo delicado de la zona que se va a tratar. Huelga mencionar que la intervención -bisturí en mano- en una zona tan sensible como los ojos requiere una destreza y precisión de relojero o, en el caso de nuestro protagonista, de cirujano experimentado. A la pregunta de si sus pacientes le confiesan tener miedo a la operación, el doctor Linares responde: “Aunque un quirófano siempre impone respeto, la mayoría de los pacientes que se intervienen de una Blefaroplastia entran confiados a la intervención siendo el objetivo de la misma eminentemente estético ya que la aparición o no de bolsas no afectan al mecanismo intrínseco de la visión”.

La Blefaroplastia consiste en algo tan aparentemente simple como practicar una incisión en el párpado superior (exactamente por la línea de su pliegue natural), separar la piel, limpiar la grasa contenida y volver a unir la piel del párpado. Después se repite la operación en la membrana inferior y en el otro ojo.

No se produce durante la operación pérdida de sangre alguna. Lo único que queda sobre la mesa de operaciones son restos de piel y de grasa y, a juzgar por los resultados, los años que el paciente se quita de encima.

Todo este proceso dura apenas dos horas, justo la mitad del tiempo total que el paciente permanece en la clínica entre preoperatorio, intervención y postoperatorio inmediato. El paciente, sin ningún tipo de vendaje, abandona la clínica por su propio pie y con un solo punto de sutura continuo en cada párpado que le será retirado a los cinco o siete días. Al principio, los puntos dejan cicatrices visibles como finas líneas enrojecidas que discurren por debajo de las pestañas en el párpado inferior y en el pliegue del superior, extendiéndose unos milímetros más allá del canto externo del ojo y que prácticamente habrán desaparecido a los 6 meses de la intervención.

En cuanto al postoperatorio, suele ser indoloro pero es normal la aparición de cardenales e hinchazón de los párpados. Durante ese período también es frecuente que se produzca lagrimeo, una ligera intolerancia a la luz y una cierta dificultad -generalmente de corta duración- para la acomodación visual. Todos estos efectos secundarios son perfectamente conocidos: cuando el músculo orbicular haya recuperado su tono -eventualmente ayudado por ejercicios adecuados-, se normalizará una situación que no se prolonga mucho tiempo. Quizá lo más molesto –sobre todo, durante el sueño- sea que, en algunos casos, los pacientes no pueden cerrar completamente los párpados.

En el caso de María del Mar Gutiérrez las cosas se complicaron un poco, aunque sólo a medias. Doce días después de la Blefaroplastia su ojo izquierdo estaba perfecto. Apenas, se notaba la cicatriz: una fina línea rosada y sensible sobre su párpado superior. Sin embargo, el ojo derecho generó un hematoma del que todavía se está tratando. Coincidimos con ella en la Clínica Menorca y, mientras el doctor Linares aplicaba una pomada sobre su ojo derecho, María del Mar nos contaría que lo peor de todo fue “decidirme a operar porque tenía a todo el mundo en contra. Me decían que estaba loca por querer entrar voluntariamente en un quirófano pero yo estaba harta de maquillarme las ojeras”. Ahora sólo espera que, cuanto antes, su ojo derecho se recupere como lo hizo su par. Hay que señalar que, a pesar de las complicaciones postoperatorias -nada corrientes- y de que lohizo “por pura estética”, volvería a operarse, según nos dijo con rotundidad.

Son las pequeñas penitencias que María del Mar está pagando por una intervención estética realmente favorecedora y casi definitiva ya que las bolsas de grasa no suelen reaparecer. Ella está contenta pues, a pesar de todo, los resultados fueron apreciables casi de inmediato y en pocos minutos consiguió lo que quería: “quitarse” varios años y algunas dificultades de encima.

L. J.

Recuadro:


BLEFAROPLASTIA 

La Blefaroplastia es una técnica de cirugía estética indicada para eliminar tanto el exceso de piel de los párpados como la grasa acumulada en las denominadas “bolsas”, que dan aspecto de cansancio y envejecimiento acentuado o prematuro en quienes padecen ese problema.

Se practica con anestesia local y sedación intravenosa. Con un bisturí, el cirujano realiza incisiones milimétricas en los párpados superiores (por el trazo del pliegue natural) y en los inferiores (en la línea de las pestañas).

Una vez extraído el acúmulo graso, se elimina la piel sobrante y se cose la herida con un solo punto continuo que apenas deja cicatriz y que se retira entre el quinto y el séptimo día.

Tras la intervención -que dura menos de dos horas-, no es necesario colocar ningún tipo de vendaje sobre los ojos y el paciente puede abandonar la clínica por su propio pie tan pronto haya expulsado la anestesia.

El postoperatorio es indoloro y no suele haber complicaciones aunque se considera normal que en los días inmediatamente posteriores se produzca hinchazón de los párpados, lagrimeo o intolerancia a la luz.

Una Blefaroplastia puede realizarse como procedimiento quirúrgico aislado o como parte de otra intervención, generalmente una ritidectomía (estiramiento facial), destinada a elevar y tensar la piel con el objeto de reducir pliegues o arrugas.


¿CUÄNTO CUESTA?

El precio de una Blefaroplastia depende del exceso de piel y de la cantidad de bolsas a eliminar pero el carácter ambulatorio de la intervención ha permitido reducir sus costes. Incluidas las pruebas médicas previas y los tratamientos postoperatorios, el precio de una operación de cirugía de párpados oscila entre las 325.000 y las 350.000 pesetas.

Hay que decir que la Blefaroplastia suele ser más demandada por las mujeres aunque en los últimos años se percibe un incremento en el número de hombres que la solicitan. De entre estos, son los ejecutivos los pacientes más operados.


¿QUË RIESGOS TIENE?

La Blefaroplastia es una técnica quirúrgica que precisa de destreza y precisión por parte del cirujano pero, aun en el mejor de los supuestos, es normal que en el postoperatorio se produzcan hinchazón de párpados, intolerancia a la luz acompañada de lagrimeo, cierta dificultad para la acomodación visual (situación que suele durar pocos días), conjuntivitis y/o hematomas subconjuntivales. Es muy raro que se produzcan hemorragias o retracciones de la piel.

A veces, durante los primeros días o semanas, el paciente no puede cerrar totalmente los párpados -sobre todo durante el sueño- pero sólo en raras ocasiones ese problema se prolonga requiriéndose una operación de retoque.

Se recomienda, tras la operación, reposo con la cabeza inclinada y aplicar sobre los ojos del paciente compresas frías que se cambiarán cada 20 minutos aproximadamente. En cuanto al tratamiento farmacológico es recomendable tomar antibióticos, antiinflamatorios y pomada sobre los ojos (según indicaciones del cirujano).

La época del año más propicia para este tipo de intervención es el invierno ya que el descenso de las temperaturas disminuye la inflamación y el sangramiento.

Este reportaje aparece en
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Diciembre 2000
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