Homeopatía Prenatal: ayudando a nacer sanos a los bebés

La posibilidad de proteger a los niños desde el mismo momento de su concepción ayudándoles -incluso antes de que nazcan- a protegerse de las más variadas enfermedades es el objetivo que dio origen a la llamada Homeopatía Prenatal. Jenny Jordan, quien cumplía 81 años el mismo día en que daba su conferencia en el Colegio Oficial de Médicos de Madrid –el 28 de octubre pasado- afirma que es posible. La hemos entrevistado para nuestros lectores.

Jenny Jordan, dama francesa apasionada por la vida y la armonía que ha dedicado su existencia –y sigue haciéndolo- a la prevención de enfermedades mediante la homeopatía, no tiene la menor duda de que es posible lograrlo usándola en las madres embarazadas.

Esta mujer, que durante la Segunda Guerra Mundial combatió en las filas de la resistencia, trabajó como periodista y ha compuesto canciones incluso para cantantes tan populares como Edith Piaf llegaría a trabar amistadcon personajes tan heterogéneos como los generales De Gaulle o Chevalier, la princesa Grace Kelly, Rose Kennedy -madre del presidente John Kennedy- o el rey Balduino, entre otros. Pero de lo que se siente de verdad orgullosa es de su trabajo con la Homeopatía. Y así se lo hicimos notar cuando tuvimos oportunidad de conversar con ella durante su reciente estancia en Madrid.

-¿Por qué esa devoción por la Homeopatía?

-Porque hablar de Homeopatía es hablar de vida, de esa energía que nos anima desde el nacimiento hasta la muerte y que no deja de evolucionar. Y hablar de vida es hablar de los ritmos, de las analogías, de los intercambios sutiles entre los seres humanos. Bien, pues la Homeopatía nos permite no sólo sintonizar con todo ello sino comprender además los factores que llevan al ser humano a la enfermedad.

-Pero, cómo conoció este sistema curativo? Porque hace varias décadas no había muchas personas que se interesaran por él…

-Fueron mis circunstancias personales las que me orientaron hacia esta terapia. Yo padecía una enfermedad digestiva y acudí a siete especialistas consecutivamente sin que ninguno supiera ayudarme. Desesperada, fui a ver a un radiestesista que, a su vez, me envió a la consulta de un homeópata. Y éste me curó.
Muy poco después comencé a recordar mi infancia y me vino a la memoria el rostro desesperado de un joven completamente deshecho que había visto cuando era pequeña y que se arrastraba por la calle. Y le parecerá extraño pero, en ese momento, decidí empezar a estudiar Medicina y, especialmente, Homeopatía.

-¿Y cómo llegó a la Homeopatía Prenatal?

-Porque en 1951 conocí al Dr. François SternVeyrin, excelente ginecólogo y homeópata con el que tuve la suerte de trabajar durante 10 años, hasta su muerte. Era un gran médico que amaba la vida, conocía bien los problemas de la mujer y era consciente de la importancia de la prevención homeopática durante el embarazo.

-Y tras su muerte, ¿qué hizo?

-Conocí al gran médico León Vanier -uno de los pioneros de la Homeopatía en Francia- y decidimos abrir juntos la primera Clínica de Homeopatía Prenatal. Desgraciadamente, murió en 1963 y me encontré sola. Le pregunté entonces al general De Gaulle, al que conocía, qué me aconsejaba hacer y me dijo que intentara obtener las firmas de 200 médicos para abrir con garantía de reconocimiento un centro oficial. Así que me lancé a la búsqueda de esas firmas, sufriendo una gran decepción por la cobardía que mostraron la mayoría de los médicos a los que acudí. Decidí entonces fundar sola el Movimiento del Dr. François Stern Veyrin y empecé a moverme por Europa y Estados Unidos participando en programas de televisión y dando conferencias, especialmente junto al prestigioso médico suizo Nebel. Precisamente así conocí al doctor norteamericano Raymond Seidel, junto a quien terminaría fundando la primera sección que ha existido de Homeopatía Prenatal en el Departamento de Ginecología y Obstetricia del Hospital de Filadelfia (EE.UU.). En Francia trabajé también con el Dr. Arthur Vernes, especializado en el tratamiento del cáncer y fundador del Instituto Profiláctico.

–La Homeopatía tiene fama de ser un procedimiento demasiado lento a la hora de obtener resultados. ¿Es así?

–En absoluto, todo lo contrario. Piense que la Homeopatía afronta las causas de la patología, no los síntomas, los efectos. Un simple ejemplo: durante una epidemia de cólera que tuvo lugar en Nueva York a principios de siglo las agrupaciones de mujeres y madres de familia, ante la imposibilidad de afrontar el problema con los medicamentos clásicos de la medicina alopática, exigieron la utilización de tratamientos de Homeopatía. Y resolvieron el problema rápidamente erradicando la enfermedad.

-En su libro “Lo dicho y no dicho en Homeopatía” –que saldrá en español próximamente-explica las razones por las que es mejor utilizar homeopatía en lugar de los fármacos de la medicina convencional o alopática cuando una mujer está embarazada…

-Ciertamente. Durante el embarazo, momento especial y privilegiado en la vida de una mujer, existen riesgos claros para el bebé cuando la madre toma algún fármaco. Es un problema que conocen bien los médicos, especialmente los ginecólogos. Y otro tanto pasa en los primeros años de la vida de un bebé, como sabe todo pediatra. Pues bien, ese riesgo no existe con la Homeopatía. Y con ella puede tratarse prácticamente cualquier enfermedad.

Piénsese que la Homeopatía es atóxica por excelencia ya que actúa con concentraciones infinitesimales y no tiene ningún efecto secundario. Está comprobado desde hace ya más de 200 años. Y sobre el ser humano, no en el mundo animal.

Pero la Homeopatía Prenatal es mucho más que un alivio para los inconvenientes o molestias del embarazo. Actúa sobre las cargas energéticas que trae el individuo.

-¿Cómo…?

-Mire, para vivir bien hay que empezar por nacer bien. ¿Y qué es vivir? Vivir es ser el capitán del propio barco. Vivir es poder elegir, crear, realizar… sin estar condicionado por hándicap somático o psicológico alguno.

Por otra parte, la madre debería ser consciente de que el feto es receptivo cuando está en el útero, que recibe todo tipo de influencias, tanto negativas como positivas. Por tanto, hay que potenciar las influencias positivas.

-No termino de entender cómo se puede actuar sobre lo que llama las cargas energéticas que trae el individuo…

–Verá, el objetivo básico de la homeopatía prenatal es intentar actuar mientras el feto está en el seno materno sobre los -llamémosles así- “atavismos” heredados; una herencia que todos recibimos no ya sólo de los padres sino de todo el linaje de nuestros antepasados.

De hecho, ¿qué científico podría explicar de otra manera lo que la gente suele llamar “aires de familia”? ¿Y esas “tendencias familiares” para determinadas profesiones (músicos, médicos…) que se dan en numerosos casos? ¿O, incluso, las “tendencias a sufrir determinadas enfermedades” como la depresión, la diabetes, el asma, las enfermedades cardiovasculares etc.? Esté seguro: todos somos en parte el resultado de las influencias de nuestro pasado.

-Sigo sin terminar de entender…

–Intentaré explicarlo. Desde hace siglos, tanto médicos como filósofos han buscado las pautas comunes del comportamiento humano. Pues bien, Samuel Hanemann, fundador de la Homeopatía, comprendió ya en su época que las enfermedades crónicas eran diferentes según determinados caracteres sintomáticos que eran constantes en algunos enfermos. Él llamó a esto “miasmas”. Más tarde, los doctores Vanier y Nebel hicieron una clasificación según la constitución y el temperamento que dio en llamarse la “tipología homeopática”, según la cual hay tres tipos de personas en función de la constitución: carbónicos, fosfóricos y fluóricos. Y añadiré que mientras la constitución es inamovible, el temperamento es modulable, puede evolucionar. Se trata de una tipología que nos sirve de guía, una especie de “hilo de Ariadna” que nos permite poder trabajar sobre los atavismos familiares negativos.

-¿Quiere decir que pueden eliminarse en el feto las influencias negativas heredadas de sus antepasados? ¿De qué forma?

-Utilizando los grandes remedios homeopáticos -según un protocolo establecido- a lo largo del embarazo. Porque es importante saber que los nosodos creados por Hahnemann y, más tarde, por Nebel son correctores de las expresiones patológicas de nuestra genética. Es decir, los fetos, al ser fecundados, reciben una clara herencia genética de sus padres y, a través de ellos, de sus antepasados. Herencia genética que si bien no determina que uno vaya a sufrir una enfermedad, por ejemplo, sí predispone a padecerla. Que se manifieste o no depende ya de diversos factores. Bueno, pues con los nosodos se puede corregir esa predisposición y reducir el riesgo de que en el futuro la enfermedad se manifieste. Hay miles de casos que avalan ya esa convicción, compartida hoy por miles de homeópatas.

Fíjese si es importante: podemos actuar desde el momento de la concepción para evitar las predisposiciones genéticas negativas heredadas.

-En tal caso, ¿puede la Homeopatía resolver casos de enfermedades cromosómicas o genéticas? Es decir, no antes de que se manifiesten sino después?

-¡No! La Homeopatía Prenatal no puede corregir, por ejemplo, un síndrome de Down. No actúa sobre las mutaciones cromosómicas erróneas. Piense que ese tipo de problemas se debe a errores en la división celular. De eso deberá encargarse la Medicina convencional alopática.

-¿Tiene otras cualidades la Homeopatía Prenatal?

-Para empezar, logra un embarazo confortable; luego, un parto fácil; y, por último, un bebé sano, seguro, que se siente bien en su piel, liberado de influencias atávicas. Tanto yo como cualquier médico que haya trabajado con la Homeopatía Prenatal puede confirmarlo. Y esos niños sí serán dueños y responsables de su vida.

-Pues cuesta entender que si es así no se utilice más esta terapia.

-Como decía el famoso catedrático de Pediatría de la Universidad de París, hoy fallecido, René Royer, “las medidas simples no interesan a las naciones ricas”. No olvide los intereses económicos puestos en juego en la industria farmacéutica. ¿Por qué piensa que la gente no conoce mejor la Homeopatía? Porque no le interesa a determinados grupos. Las personas, hoy, están además sometidas a una sobreinformación que no hace más que confundirles, a veces a una mala información y, en la mayor parte de las ocasiones, a una omisión voluntaria de información.

Los fanáticos de la ciencia, los cartesianos a ultranza, imponen actualmente una dictadura sobre la información científica. Su argumento es que la Homeopatía es una especie de “agua perfumada” con mero efecto placebo porque no se puede demostrar su validez terapéutica. Sin embargo, ellos mismos, tan partidarios de la evidencia, niegan al mismo tiempo los resultados homeopáticos constatados desde hace más de 200 años.

–Usted ha estado ya en nuestro país anteriormente dando charlas sobre Homeopatía Prenatal; y vuelve de nuevo. ¿Por qué?

-Porque es un país vital que me encanta, con gente apasionada por la vida, como yo. El carácter de su gente, su paisaje, su forma de vivir me impresionaron la primera vez que vine por lo que tienen de sencillo, de verdad y, al mismo tiempo, de temperamental.

España es un país con una gran fuerza y una gran potencialidad. Y estoy segura de que la Homeopatía Prenatal penetrará en el espíritu de las mujeres españolas así como en el de los responsables de la Sanidad. Por eso pienso volver una y otra vez. De hecho, ya se han convocado nuevos seminarios y estoy preparando unos cursos de formación para médicos y comadronas. Estoy convencida de la importancia de esta técnica que, además, es barata y podría ahorrar decenas de miles de millones al sistema sanitario.

Estoy persuadida de que la Homeopatía Prenatal es la respuesta a los grandes problemas de una sociedad demasiado orgullosa de su modernidad pero atascada en un presupuesto de salud siempre deficitario que la pone al borde del precipicio. Y la Homeopatía Prenatal podría ser clave porque ayuda a nacer sanas a las personas.

Diego Jacques

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Diciembre 2000
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