Mantenga los huesos sanos… comiendo bien

El proceso evolutivo natural de envejecimiento del organismo en todos los seres vivos hace que en determinada etapa de la vida comience una tendencia a la degeneración de ciertos sistemas. Y, lógicamente, el aumento de años en la vida media de los seres humanos ha conllevado la aparición más frecuente de enfermedades degenerativas, entre ellas las asociadas al sistema locomotor y que conocemos como artrosis y osteoporosis.

HUESOS Y ARTICULACIONES

El hueso se diferencia de otros tejidos en el hecho de que sus componentes externos están calcificados. Ello le convierte en un material duro, firme e ideal para soportar el peso del organismo y mantenerlo erguido;  la inserción de músculos y tendones permiten su movilidad.

El hueso desempeña una función metabólica importante como depósito de calcio. Este puede ser depositado o tomado según las necesidades del organismo. También actúa de la misma forma con el magnesio, el fósforo y el sodio, entre otros minerales.

Las articulaciones, por su parte, son unidades funcionales compuestas por diversos elementos. Las más típicas son las capsulares -rodilla y codo-, constituidas por huesos unidos merced a un “cemento” llamado cartílago de conjunción y unas sujeciones llamadas ligamentos. Todo ello cubierto por una cápsula en cuyo interior existe un liquido lubricante –el líquido sinovial- que impide el desgaste de estas estructuras.

Pues bien, existen diversas causas por las que las articulaciones se pueden ver afectadas. Entre ellas, el sobrepeso, la realización de ejercicios intensos y mantenidos durante mucho tiempo y, sobre todo, una mala nutrición ya que ello incide siempre -con el tiempo- en la alteración de la estructura que permite la buena movilización de la articulación y el soporte de la carga.

LA ARTROSIS

La artrosis es la forma más frecuente de enfermedad articular. Se trata de una enfermedad degenerativa que se manifiesta en lugares donde la articulación se halla más sobrecargada destruyendo con el paso del tiempo el cartílago que permitía su movilidad y llevando a veces a roturas, heridas abiertas internas o destrucciones incompletas. Cuando esta afectación altera la cápsula que contiene el líquido sinovial se limita mucho más la verdadera función de la articulación y la enfermedad es más grave.

LA OSTEOPOROSIS

Existe un proceso natural en el organismo con relación a la fisiología del hueso: éste sintetiza los elementos necesarios para favorecer su desarrollo y, paralelamente, se desprende de estos materiales en función de causas que no desarrollaremos en este artículo. Pero podemos decir que la osteoporosis es la enfermedad que aparece cuando la pérdida de masa ósea es mayor que su síntesis -nutrición y formación del mismo-. Como consecuencia, al debilitarse el hueso se producen en las personas afectadas fracturas en zonas concretas; a veces con impactos mínimos o, incluso, sin que existan estos.

LA ADECUADA NUTRICIÓN ÓSEA

En Naturopatía -como ya hemos expresado en otros artículos- potenciamos la cultura de la salud natural para prevenir la aparición de enfermedades en el futuro. En el caso que hoy nos ocupa, este hecho toma especial relevancia ya que en muchas ocasiones es complicado restablecer el nivel ideal de calcio para que el hueso recobre su vitalidad. Y en la mayoría de las ocasiones se logra solamente el mantenimiento de la estructura ósea que quedaba en el momento de iniciar el tratamiento.

Hay que señalar que aproximadamente a partir de los cuarenta años comienza un progresivo desgaste del esqueleto y que al llegar a la ancianidad suelen quedar sólo dos terceras partes de la masa ósea que se tenía en la madurez porque el organismo no absorbe ya el calcio necesario y es mayor la pérdida que la nutrición.

Pues bien, teniendo esto en cuenta debemos prevenir el proceso procurando mantener el hueso en su tono vital más elevado a fin de que cuando se inicie ese proceso natural “la pérdida de hueso” no afecte a nuestra calidad de vida.

EL CASO DE LOS NIÑOS

A nadie se le escapa la importancia que tiene una buena construcción del sistema óseo en la niñez y la conveniencia de asegurarla mediante el aporte extra de calcio, junto a los minerales y vitaminas que aseguren su buena absorción.

Y no olvidemos que los requerimientos nutricionales del adolescente están condicionados principalmente por el periodo de rápido crecimiento y los cambios de composición corporal que se dan en esta época. Además, si no se aportan los nutrientes necesarios en las comidas los niños tienden a compensar estos con la ingesta de comida entre horas, casi siempre con alimentos que no aportan más que calorías vacías.

Pues bien, existe la creencia generalizada de que un vaso de leche al día cubre las necesidades de calcio de los niños. Y he de decir que en muchos casos esto no sólo no es cierto sino que podemos estar potenciando diversos desequilibrios por la mala asimilación de la lactosa. De ahí que para evitarlo convenga introducir en la dieta del niño alimentos frescos y naturales ya que le aportarán mucho más calcio que la leche sin el riesgo de que ésta le pueda provocar -si abusa de ella- congestión y mucosidad a causa de la mala absorción de sus componentes.

“CALCIO VERDE”

Y es que, en términos generales, puede decirse que todas las verduras y hortalizas verdes contienen un buen nivel de calcio. Vea el lector la tabla que a continuación detallamos.

Contenido de calcio por cada 100 gramos:

 

Acelgas…………..113 mg

Espinacas………… 90 mg

Aceitunas………… 63 mg

Apio…………….. 55 mg

Alcachofas……….. 45 mg

Zanahorias……….. 41 mg

Coles……………. 40 mg

Lechuga y escarola… 40 mg

Judías verdes…….. 40 mg

Higos……………. 38 mg

Naranja, mandarina… 36 mg

Rábanos………….. 34 mg

Chirimoyas……….. 30 mg

Nísperos…………. 30 mg

Fresas y fresones…. 25 mg

Guisantes………… 24 mg

Calabaza, calabacín.. 24 mg

Está claro que una alimentación equilibrada y variada nos aportará los nutrientes necesarios. Pero para la óptima asimilación del calcio debemos resaltar que es necesaria la presencia de las vitaminas A, B, C, D y E. Además, hay que tener en cuenta que el sodio dificulta la absorción del calcio por lo que deberíamos disminuir la ingesta de sal.

En cuanto a las recomendaciones nutricionales de calcio, son las siguientes según el Instituto de Salud de Estados Unidos:

Lactantes:

-de 0 a 6 meses:    400 mg/día.

-de 7 a 12 meses:   600 mg/día.

Niños:

-de 1 a 5 años:     800 mg/día.

-de 6 a 10 años:    800-1.200 mg/día.

Adolescentes:

-de 11 a 24 años: 1.200-1.500 mg/día.

Hombres:

-de 25 a 65 años: 1.000 mg/día.

-más de 65 años:  1.500 mg/día.

Mujeres:

-de 25 a 50 años: 1.000 mg/día.

-de más de 50 años y postmenopáusicas:

.Con tratamiento estrogénico: 1.000 mg/día.

.Sin tratamiento estrogénico: 1.500 mg/día.

-de más de 65 años: 1.500 mg/día.

-gestantes y lactantes: 1.200-1.500 mg/día.

Como conclusión cabe decir que la mejor manera de mantener nuestro sistema óseo en buen estado es proporcionándole un buen aporte de nutrientes diarios de acuerdo a lo que he mencionado anteriormente. Recuerde, en todo caso, que existen en los comercios especializados productos equilibrados para el mantenimiento de nuestras necesidades diarias y que potencian –en la medida de lo posible- la recuperación de las patologías óseas.

Luis Jiménez

Este reportaje aparece en
23
Diciembre 2000
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