Licenciada en Fisiología y Biología por la
Universidad de Saskatchewan (Canadá) y en Biofísica y Fisiología
Celular por la de Minessotta (EEUU), la doctora
Hulda Regehr
Clark dirige actualmente el
Century Nutrition Clinic en
Tijuana (México), lugar al que se trasladó para evitar posibles
problemas con las autoridades sanitarias de Estados Unidos. Y
es que esta singular investigadora de origen australiano afirma
algo que choca con muchas convicciones establecidas en el seno
de la comunidad médica. ¿Y qué es ello? Pues básicamente que numerosas
patologías graves se deben a la actuación de determinados parásitos
patógenos cuando interactúan en el interior del organismo con
algunos productos químicos -especialmente metales pesados- que
penetran en el cuerpo a causa de la contaminación ambiental y
alimentaria así como a través de las sustancias químicas que se
utilizan de forma habitual en los productos de higiene personal
(lacas, geles, champúes, suavizantes, tintes del pelo, colonias,
perfumes...) y del hogar (detergentes, jabones, desinfectantes,
barnizadores, etc.). Muchos de esos productos llevan titanio,
circonio, benzalconio, bismuto, antimonio, bario, estroncio, aluminio,
estaño, cromo, benceno, PCB y colorantes, entre otras muchas sustancias
tóxicas. Y debe saberse que todos los metales introducidos en
el organismo refuerzan las bacterias y los hongos además de romper
las cadenas de ARN y ADN). En suma, según 1a doctora Clark tales
"encuentros" -por así decirlo- entre parásitos y productos químicos
son los responsables de buena parte de las enfermedades crónicas
y degenerativas que padece el ser humano, cáncer incluido.
Obviamente hay otra muchas sustancias químicas de uso corriente
en la industria por lo que a nadie le puede extrañar la contaminación
que sufre nuestra actual generación (vea el lector en nuestra
web -www.dsalud.com- el reportaje
¡Estamos todos altamente
contaminados! publicado en el nº 58). Hace unos meses publicábamos
un comunicado en ese sentido de la
Real Comisión sobre Contaminación
Ambiental del Reino Unido en el que se denunciaba que en la
actualidad se están utilizando en la Unión Europea ¡más de 30.000
productos químicos con riesgo potencial! ya que sus posibles efectos
adversos en la salud no están debidamente estudiados. Un estudio
que hacía referencia a los productos utilizados en agricultura,
droguería, perfumería, cosmética, pintura, veterinaria, electrónica
y automoción. Es más, el presidente de esa comisión, el bioquímico
Sir
Tom Blundell, fue rotundo en sus conclusiones:
"Dado
el estado de nuestro conocimiento sobre cómo los productos químicos
interactúan en el medio ambiente podría decirse que estamos llevando
a cabo un gigantesco experimento en el que los sujetos de investigación
son los seres humanos y todos los demás seres vivos. Es algo sencillamente
inaceptable". Y añadía: "Decepciona profundamente que después
de un siglo de producción química y décadas de legislación para
conseguir la seguridad ambiental no tengamos aún una comprensión
adecuada del destino final y los efectos de los productos químicos
en el medio ambiente".
Pues bien, Hulda Clark asegura -por poner algunos ejemplos- que
los parásitos adultos del
Fasciolopsis Buskii presentes
en el hígado, en combinación con alcohol isopropílico, causan
cáncer; en combinación con alcohol de madera, diabetes; en combinación
con tolueno o xileno, Alzheimer; en combinación con benceno, propician
la aparición del SIDA; si están presentes en los riñones causan
la enfermedad de Hodgkin, la endometriosis si están el útero y
una prostatitis crónica si se instalan en la próstata. Y, en la
piel, el sarcoma de Kaposi. Y hay otros muchos parásitos que dan
lugar a otras enfermedades.
De ahí su afirmación de que para sanar de cualquier enfermedad
importante lo primero que hay que hacer es eliminar los parásitos
que han dado lugar a la misma. Y para ello ha elaborado un sencillo
método que, según asegura, acaba rápidamente con ¡más de 100 parásitos
patógenos diferentes! así como con sus huevos... y sin efecto
secundario alguno.
El tratamiento consiste en la ingesta conjunta de cáscara de nuez
de nogal negro (del árbol
Juglans nigra), ajenjo (del arbusto
Artemisia
Absinthium L.) y clavo común (del árbol
Eugenia
caryophyllata). También deberá ingerirse L-ornitina a fin
de eliminar el amoniaco que producen los parásitos como desecho.
El tratamiento se completa con la toma de una cucharada de aceite
de oliva ozonizado, unas cápsulas del aminoácido L-cisteína y
la ingesta de vitamina C, complemento imprescindible que al tiempo
que previene y ayuda en muchas enfermedades sirve para desintoxicar
el cuerpo de diversos hongos que se introducen en nosotros con
la alimentación. Las dosis, posología, duración del tratamiento
para situaciones específicas e, incluso, dónde adquirir los productos
vienen recogidos en los libros de la doctora Clark por lo que
lo más adecuado es que el lector interesado profundice en ellos
o bien consulte su web (www.drclark.net) o contacte con ella a
través de
info@drclark.net.
Cabe añadir que la doctora Clark insiste también mucho en la importancia
de seguir una alimentación natural tomando siempre productos frescos
(nunca comida preparada, enlatada o envasada). Y sabiendo que
es necesario -al menos en la fase de desintoxicación- desterrar
los colorantes, conservantes, espesantes, edulcorantes, saborizantes
y demás aditivos alimentarios. Por supuesto, se prohíbe la comida
frita.
Una vez hecho esto, es decir, una vez eliminados los parásitos
del cuerpo hay que proceder a desintoxicar los riñones, la vejiga
y los conductos urinarios para, inmediatamente a continuación,
proceder ya a la desintoxicación a fondo del hígado
. "Se trata
-afirma convencida tras numerosos años de experiencia clínica
con miles de pacientes- del tratamiento más
poderoso que existe
para mejorar la salud integral del cuerpo" (vea el recuadro
adjunto para saber cómo se hace esta limpieza).
Ahora bien, antes de iniciar la limpieza del hígado la Dra. Clark
aconseja aplicarse diariamente durante una semana el zapper que
no es sino un aparato de su invención que transforma la corriente
continua de una pila de 9 voltios en corrientes pulsadas de menos
voltios pero de muy alta frecuencia que -afirma- lleva a la muerte
a numerosos parásitos en apenas 7 minutos.
DESINTOXICAR EL HÍGADO, CUESTIÓN DE SALUD
La importancia de desintoxicar el hígado es fácilmente comprensible
dadas sus múltiples y trascendentales funciones en el organismo.
Y la doctora Clark afirma que son muchas las personas -niños incluidos-
que tienen los tubos biliares congestionados por cálculos y eso
impide su correcto funcionamiento. Una aseveración que choca contra
lo postulado convencionalmente de que los cálculos biliares se
forman en la vesícula.
Según la doctora Clark a medida que esos cálculos biliares crecen
y se hacen más numerosos la presión en el hígado hace que éste
fabrique menos bilis. Y además se desacelera el flujo linfático
por lo que se elimina mucho menos colesterol (en condiciones normales
se excretan diariamente unos 500 mg. de colesterol a través de
la bilis). Añadiendo que en los poros de los cálculos se depositan
las bacterias, virus y parásitos que pasan a través del hígado
creándose así auténticos nidos de infección.
"Tal es la razón
-afirma-
de que ninguna infección estomacal, úlcera o inflamación
intestinal puede ser curada permanentemente si no se eliminan
los cálculos biliares del hígado".
¿Y cómo hacerlo? ¿Cómo eliminar los cálculos biliares del hígado?
Hulda Clark dice que la fórmula es sencilla: basta ingerir 4 cucharadas
de sales de
Epsom, es decir, sulfato de magnesio (también
se las conoce como "sales amargas" o "sales de la higuera" y toman
su nombre de las fuentes de agua de Epsom, población inglesa donde
se descubrió esta sal; se encuentran fácilmente en herbolarios
y tiendas de dietética), media taza de
aceite de oliva ozonizado
-no es tan fácil de encontrar pero en determinados establecimientos
especializados los venden al igual que los aparatos para hacerlo
(tardan apenas 20 minutos en ozonizar el aceite) y
2 gotas
de ácido clorhídrico -para acidificar el estómago e impedir
a los patógenos que penetren a través de las paredes del estómago-.
Además es necesario tomar un vaso de
zumo de toronja (también
llamada pomelo rosado), entre 4 y 8 cápsulas de L-ornitina y de
10 a 20 gotas de tintura de nogal negro para matar los parásitos
que provengan del hígado (los encontrará en herbolarios).
Una vez disponga de los ingredientes mencionados escoja un día
para dedicarlo a la depuración del hígado. Hulda Clark recomienda
hacerla el sábado porque así se podrá descansar al día siguiente.
El día señalado no tome pastillas (ni fármacos, ni complejos vitamínicos).
Absténgase de ingerir grasas y almuerce a base de cereales, fruta,
zumos de fruta, pan y miel. Ello permitirá que la bilis se acumule
y cree presión en el hígado. Y cuanta más presión haya más cálculos
serán expulsados. A partir de las 2 de la tarde no podrá ya comer
ni beber nada.
Mezcle las 4 cucharadas de sales de Epsom en 3 tazas de agua,
vierta la disolución en una jarra y colóquela en el frigorífico
al igual que el aceite ozonizado y la toronja. A las 6 de la tarde
tome una taza -sin rebosar- añadiendo al líquido una cucharadita
de vitamina C en polvo para mejorar el sabor. Enjuáguese la boca
si lo necesita y saque ya de la nevera el aceite de oliva ozonizado
y la toronja para que no estén demasiado fríos cuando vaya a ingerirlos.
A las 8 de la tarde beba otra taza de sales de Epsom. Constatará
que aunque no haya comido desde mediodía no tendrá hambre. A las
diez menos cuarto de la noche vierta la media taza de aceite de
oliva ozonizado en un recipiente de medio litro de capacidad con
tapadera y añada las dos gotas de ácido clorhídrico. Lave luego
la toronja con agua caliente y exprímala -mejor a mano- hasta
llenar media taza de zumo que deberá añadir al recipiente con
el aceite. Agregue luego a la mezcla la tintura de nogal negro,
mezcle bien todo y agite el contenido. Por último, vaya al baño
a orinar y defeque procurando vaciarse lo mejor posible. A continuación
bébase la mezcla usando una pajita pero tome tras los primeros
buches 4 cápsulas de L-Ornitina. Si le resulta muy desagradable
tome entre medias un poco de miel. Eso sí, procure beberse todo
en cinco minutos y de pie, no sentado.
A continuación acuéstese de inmediato boca arriba con la cabeza
apoyada en una almohada, trate de no moverse nada durante al menos
20 minutos y procure conciliar el sueño. A la mañana siguiente,
nada más despertar, tómese -eso sí, nunca antes de las 6 de la
mañana- su tercera dosis de sales de Epsom y haga una cuarta toma
dos horas después. Si lo desea puede regresar a la cama. Transcurridas
dos horas de esta cuarta y ultima toma podrá desayunar. Primero
podrá tomar sólo zumo, media hora después fruta y una hora después
una comida liviana. A la hora de la cena se sentirá completamente
recuperado.
Y en esto consiste la propuesta de Hulda Clark. Como se ve se
trata de un método sin grandes complicaciones con el que, según
afirma esta doctora, se eliminan los cálculos biliares hepáticos,
se desintoxica el hígado y, por extensión, se depurará todo el
organismo. Para constatarlo bastará observar la forma y composición
de las heces.
"Es normal que la mañana siguiente al día de la cura -explica
la doctora Clark-
se sufra diarrea. Eso significa que el tratamiento
ha tenido éxito pero para saber hasta qué punto hemos de observar
nuestras deposiciones. Así, hemos de fijarnos si en ellas hay
pequeños bultitos de color verde guisante. Porque ése es el color
y la forma de los cálculos biliares. Observará también que las
heces fecales se hunden pero que los cálculos permanecen flotando
porque contienen colesterol."
Hulda Clark agrega que conviene contar los cálculos expulsados
-aparecen de color verde o color crema con puntitas blancas- porque
sólo cuando se hayan expulsado entre 2.000 y 3.000 podremos considerar
que nuestro hígado está limpio. Si no es así habrá que repetir
la operación dos semanas después. Y si fuera preciso, una tercera
y una cuarta vez. Dejando pasar dos semanas entre cada limpieza.
En todo caso, comprobará que desde la primera limpia se nota una
clara mejoría del proceso digestivo y cómo van desapareciendo
los posibles dolores articulares y musculares que se tengan así
como la inflamación del abdomen y algunas reacciones alérgicas.
Lo mismo que notará que se siente en general mucho mejor de salud
y con más energía.
Cabe añadir, empero, que la propia doctora Clark aclara que no
deben someterse a este tratamiento depurativo las personas que
padezcan alguna dolencia crónica grave. Por tanto, si se anima
a seguir este tratamiento depurativo lo aconsejable es consultar
antes con su médico.
L.J.
|
Más información en
www.drclark.net/info/info.htm
y a
través del e-mail info@drclark.net
|
|
Nota: los productos necesarios para los tratamientos -incluido
el zapper- así como los libros de la Dra. Clark se pueden conseguir
también a través de su web o en la filial europea de su clínica
que se encuentra en Suiza y cuyo teléfono es el 41-61-927 56 96.
La limpieza renal: un paso previo necesario
Recuadro 1 La limpieza renal: un paso previo necesario Los ingredientes
necesarios para llevar a cabo la limpieza de renal que propone
la doctora Hulda Clark son los siguientes:

Raíz de hortensia
seca
(Hydrangea Aborescens): 120 ml.

Raíz
de Gravel Root (en español, eupatorio y, en latín,
eupatoriun
purpureum): 120 ml.

Raíz
de malvavisco: 120 ml.

Concentrado
de cereza negra: 237 ml.

Vitamina
B2 en polvo: una pizca.

Vitamina
B6: 250 mg cada día.

Perejil
fresco: 4 ramitas.

Tintura
de vara de oro (
salidago virgaurea): 20 gotas/día.

Raíz
de jengibre: 1 cápsula en cada comida.

Gayuba
(
uva ursi): 1 cápsula al desayunar y 2 con la cena.

Óxido
de magnesio: 300 mg al día.

Ácido
clorhídrico: unas pocas gotas (sólo para esterilizar la infusión).
El procedimiento para elaborar este tratamiento desintoxicante
empieza por coger 60 ml de cada raíz y ponerlas en remojo en dos
litros y medio de agua fría -utilice un recipiente no-metálico-
añadiendo una pizca de la vitamina B2 en polvo. Transcurridas
4 horas -puede dejar pasar la noche- lleve la mezcla a ebullición
y déjela hervir a fuego lento durante 20 minutos. Añada luego
una taza grande de concentrado de cereza negra (una botella entera
de 237 ml) y lleve todo a ebullición otra vez. A continuación
vierta el líquido a través de un escurridor (preferiblemente de
bambú o plástico) en un pote de cristal o cerámica y guarde las
raíces usadas en el congelador para otra ocasión. Ponga la mitad
de la infusión restante en la nevera para tomar durante la primera
semana y la otra mitad en el congelador para tomarla la semana
siguiente. Remoje el perejil -tiene que ser fresco- durante unos
minutos en un recipiente con agua de grifo y eche unas gotas de
ácido clorhídrico para esterilizarlo (una gota por cada taza de
agua) así como una pizca de vitamina B2. Escúrralo. Después coja
el perejil, póngalo en un litro de agua y hiérvalo durante 3 minutos.
Luego vierta el agua del perejil a través de un escurridor de
bambú o plástico en un pote de cristal o cerámica y tire el perejil.
Ponga la mitad del líquido en la nevera y la otra mitad en el
congelador.
"Trece días después -explica la doctora Clark-
, cuando
esté acabando el preparado de las primeras raíces, hierva las
que había congelado. Para ello añada solamente 6 tazas de agua
manteniendo la ebullición a fuego lento 10 minutos. El líquido
le durará para 8 días más con lo que en total habrá seguido el
tratamiento 3 semanas. Tras este segundo uso tírelas".
En cuanto a las dosis diarias, la doctora las explica así:
"Cada
mañana, durante 6 semanas, tome una infusión hecha a base de una
taza (180 ml) de la infusión de las raíces y media taza del agua
de perejil (120 ml) poniendo todo junto en una jarrita y añada
20 gotas de tintura de vara de oro. Para darle buen sabor se puede
aderezar con alguna especia como canela o nuez moscada. Añada
también una pizca de vitamina B2 y 4 gotas de ácido clorhídrico
para esterilizarlo. Esta infusión debe beberla en frío repartida
a lo largo del día. En caso de que tenga un estómago muy sensible
se recomienda empezar con la mitad de la dosis. Cuando acabe la
infusión de raíces y el agua de perejil preparará más siguiendo
los mismos pasos".
Además de la infusión diaria se debe tomar cada día una cápsula
de jengibre con cada comida, una cápsula de gayuba por la mañana
y dos a última hora de la tarde y, por último, una cápsula de
250 mg de Vitamina B6 y otra de 300 mg de óxido de magnesio. Asimismo
se debe beber mucha agua -2 litros diarios al menos si estamos
en invierno y aún más en verano- para facilitar el proceso.
En 6 semanas, según la Dra. Clark, se notarán ya sus excelentes
resultados. Esta cura debería hacerse como mínimo dos veces al
año.