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En España se comercializan
como Rubifen y Concerta
EL METILFENIDATO, FÁRMACO CON EL QUE SE TRATA LA
HIPERACTIVIDAD, ES UNA
DROGA ADICTIVA E INÚTIL QUE ADEMÁS INCITA AL SUICIDIO |
Es cada vez mayor el número de niños y
adolescentes diagnosticados de Trastorno por Déficit de Atención
con Hiperactividad (TDAH) que son tratados farmacológicamente
con Metilfenidato (Ritalin-Rubifen). Lo que muchos padres ignoran
es que no sólo la propia existencia del TDAH es cuestionable
sino que además el Metilfenidato es una potente droga
controlada en Estados Unidos por la conocida DEA -la agencia
antidroga- que la considera la antesala del consumo de otras
drogas. Además no se les cuenta que hay alertas internacionales
contra estos medicamentos -16 en el 2004- avisando de que causan
adicción e incitan a comportamientos suicidas.
El
niño no para quieto, no parece cansarse nunca, no presta atención,
no se concentra, se muestra incluso agresivo y sus actos escapan
día a día al control de sus mayores. Sus padres, superados por
la angustia, asisten impotentes a su fracaso escolar, a las palabras
amables del profesor señalando que algo no va bien -como si no
lo supieran- para acabar en el pediatra y/o en el psiquiatra infantil
que les acaba confirmando que su hijo padece un Trastorno por
Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y que la medicación
es la mejor solución para controlar tanto descontrol al tiempo
que se busca apoyo en la psicoterapia.
Es una epidemia silenciosa que cada vez atrapa a más niños. Según
se señaló recientemente en las III Jornadas de Trastorno por
Déficit de Atención e Hiperactividad -organizadas en diciembre
por la Oficina Regional de Coordinación de Salud Mental de
Madrid- uno de cada veinte niños españoles sufre este trastorno;
o, lo que es lo mismo, el 5% de los niños españoles sufre TDAH.
Ante esta epidemia a nadie parece extrañarle que la primera respuesta
sea la farmacológica. De hecho un 64% de los médicos apuesta por
el tratamiento farmacológico frente a la hiperactividad según
la Encuesta del Instituto de Estudios Médico Científicos
entre médicos, padres y profesores sobre el grado de conocimiento
del TDAH. Las "razones" son que la falta de control con
medicamentos podría producir en los niños otros "trastornos" colaterales
como trastorno oposicionista desafiante, trastorno disocial, trastornos
emocionales (del estado de ánimo y de ansiedad), patologías de
la comunicación, retrasos específicos del desarrollo motor y del
lenguaje, trastornos del aprendizaje, tics y síndrome de Tourette.
Ante este negro panorama que se les presenta no es extraño que
la mayoría de los padres acaben medicando a sus hijos solo que
cuando se les informa lo que les cuentan es habitualmente una
verdad incompleta y, por tanto, una flagrante mentira. Para empezar,
rara vez se les dice que hay científicos que ni siquiera considera
el TDAH una enfermedad, que los trastornos neurológicos
aducidos son discutibles científicamente y que tampoco está demostrado
que justifiquen una medicación como la aplicada. Rara vez -por
no decir nunca- se les informa de que no existen estudios sobre
los efectos de la medicación a largo plazo, ni tampoco de que
en los últimos años el TDAH se ha convertido en una enorme
máquina de hacer dinero para algunas multinacionales farmacéuticas.
Y rara vez se les dice a los padres, en definitiva, que el principio
activo de referencia en el tratamiento del TDAH, el metilfenidato
(comercializado como Ritalin y Concerta en Estados
Unidos y como Rubifen y Concerta en España) es un
potente inhibidor de la recaptación de dopamina (DA) y noradrenalina
(NA), y está considerado como una de las drogas más adictivas
que existen. "En términos más simples -puede leerse en la página
web de la Agencia Antidroga Norteamericana (DEA)- los datos
indican que ni animales ni humanos encuentran diferencia entre
cocaína, anfetamina o metilfenidato cuando se administran de la
misma manera a dosis comparables. Para abreviar, producen efectos
que son casi idénticos". De ahí que los científicos más críticos
con los enfoques actuales del TDAH suelan referirse al
metilfenidato como cocaína pediátrica.
LO QUE SE DICE DEL TDAH
A los padres españoles se les cuenta hoy
que sus hijos pueden entrar dentro del grupo de niños diagnosticados
con TDAH si durante seis meses o más presentan una serie
de problemas de inatención, hiperactividad o impulsividad entre
los que están: actividad excesiva e inapropiada, poca atención
con trabajo escolar pobre y bajo rendimiento escolar, distracción
fácil, dificultad para inhibir impulsos, falta de sociabilidad,
baja autoestima y trastornos asociados como ansiedad, depresión
y trastorno oposicional desafiante.
Pero, ¿cuál es la causa real? El TDAH es en realidad una
"dolencia" sin causa específica conocida. Sigue siendo un síndrome,
es decir, un conjunto de síntomas -lo que implica una valoración
subjetiva por parte del profesional- al que se ha dado injustificadamente
categoría de "enfermedad". Sólo que la tesis de que detrás
de este conjunto de síntomas se encuentra un trastorno neuronal
verificable no sólo resulta discutible ante la falta de pruebas
científicas irrefutables sino que es prácticamente ignorada a
la hora del diagnóstico. La respuesta más común es que el TDAH
puede deberse a una combinación de factores psicológicos,
biológicos y ambientales sin olvidar, claro está, los factores
genéticos; en definitiva, un cajón de sastre que resulta perfecto
para justificar el tratamiento farmacológico.
Por eso a pesar de la falta de concreción de una causa y con el
apoyo sobre todo de los psiquiatras se ha optado por el uso de
psicoestimulantes -principalmente el metilfenidato- para
un "adecuado control" de los síntomas de esta joven enfermedad:
menos de 50 años. Del metilfenidato suelen contar que es
un estimulante que mejora tanto la hiperactividad como la inatención
y, por supuesto, que es un fármaco eficaz y seguro en el tratamiento
de los niños con TDAH porque sus efectos secundarios suelen
ser fácilmente controlables. Sirve, dicen, para disminuir las
conductas impulsivas y la inquietud nerviosa, y aumenta la actividad
de atención y la memoria mejorando la capacidad del niño para
concentrarse en tareas repetitivas que demandan un esfuerzo mental
sostenido y no están asociadas a una satisfacción inmediata.
LO
QUE SE OCULTA DEL TDAH
Normalmente no se suele decir que las pruebas
sobre la evidencia biológica de la enfermedad no son ni mucho
menos concluyentes. De ahí que tenga tanto peso la subjetividad
en el diagnóstico. El neurólogo norteamericano Fred Baughman
-una de las voces científicas más críticas sobre el actual enfoque
del TDAH- aporta al debate algunas de las contestaciones
recibidas a su constante petición de pruebas concluyentes sobre
el TDAH como enfermedad: James M. Swanson -médico
investigador del TDAH y miembro de CHADD Children &
Adults with Attention-Deficit/Hyperactivity Disorder- le reconocería
en 1998 durante una reunión de la American Society for Adolescent
Psychiatry: "Me gustaría tener un diagnóstico objetivo para el
desorden (TDAH). Ahora mismo el diagnóstico psiquiátrico es completamente
subjetivo… Nos gustaría tener pruebas biológicas, un sueño de
la Psiquiatría durante muchos años".
El doctor Xavier Castellanos -del Instituto Nacional
de Salud Mental- le respondería: "He notado sus críticas sobre
la validez de diagnóstico del TDAH. Yo estoy de acuerdo en que
no hemos encontrado la prueba específica para demostrar la patofisiología
específica (la anormalidad) que nosotros creemos fundamental en
esta condición".
Y el doctor Lawrence Diller -médico de la Universidad
de California- diría por su parte: "La razón por la que
usted ha sido incapaz de obtener cualquier artículo o estudios
en los que se presenten claras evidencias de una anormalidad física
o química asociada con el TDAH es que no los hay. La búsqueda
de un marcador biológico esta condenada de salida debido a las
contradicciones y ambigüedades del diagnóstico de TDAH. Yo asemejo
los esfuerzos por descubrir un marcador (anormalidad) a la búsqueda
del Santo Grial"
El Panel de Expertos de la Consensus Conference sobre
el TDHA concluyó en 1998: "No tenemos una prueba independiente
válida para el TDAH y no hay ningún dato que indique que el TDAH
está motivado por un funcionamiento cerebral defectuoso".
En un artículo titulado Cometiendo un asesinato Fred Baughman
recuerda: "La Universidad del William B. Carey de Pennsylvania
testificó después: 'Lo que se describe ahora más a menudo
como TDAH en Estados Unidos parece ser un juego de variaciones
conductuales normales... Esta diferencia pone la validez de la
estructura del TDAH en duda'. Se han publicado cuatro
estudios de Resonancia Magnética posteriormente. Aunque todos
ellos utilizaron sujetos tratados con estimulantes los investigadores
concluyeron que el 'tratamiento' con Ritalin y otras anfetaminas
estaba causando atrofia en el cerebro, no que el TDAH es una enfermedad".
Ante todo esto Baughman envió una carta -el 15 de abril de 1998-
a la entonces Fiscal General de Estados Unidos, Janet Reno,
denunciando la situación: "El mayor fraude por lo que respecta
al cuidado de salud en la historia americana es la falsedad de
la existencia del Déficit de Atención y Desorden de Hiperactividad
(ADHD) como una enfermedad real y la drogadicción de millones
de niños americanos completamente normales".
Y es que es indudable que el TDAH está resultando todo
un negocio para las farmacéuticas. Se estima que el valor bruto
de la producción anual de metilfenidato en 2005 habrá multiplicado
al menos por diecisiete el correspondiente a 1990 -según las cifras
previstas para ese año en Estados Unidos - pasando en ese período
de menos de 2 toneladas a más de 30. El metilfenidato es
en la actualidad el psicotrópico bajo fiscalización internacional
con mayor distribución en el circuito legal. Los ingresos derivados
del mercado de drogas para el TDAH -incluyendo al metilfenidato
y sus competidoras- alcanzan sólo en Estados Unidos valores superiores
a los 3.100 millones de dólares según datos de la consultora
IMS Health.
Y así seguirán las cosas mientras la incidencia del TDAH
siga creciendo. Y seguirá creciendo mientras la valoración sea
subjetiva a pesar de que existe poca certeza sobre su utilidad.
Ya en 1998 los Institutos Nacionales de la Salud en Estados Unidos
celebraron una conferencia sobre el TDAH y su tratamiento
concluyendo que los psicoestimulantes producen "una mejora
pequeña en las habilidades académicas o sociales". El informe
concluyó: "No hay información sobre el tratamiento a largo
plazo ni sobre su eficacia ni sobre sus efectos adversos".
Pues bien, a pesar de la falta objetiva de resultados a medio
y largo plazo, a pesar de que la DEA norteamericana coloca al
metilfenidato al lado de las anfetaminas, las metanfetaminas,
la cocaína y la morfina considerándola una de las drogas de carácter
más adictivo que existe, a pesar de que produce -como demuestran
diversos estudios clínicos- efectos conductuales, psicológicos
y subjetivos similares a la cocaína... no sólo se sigue recetando
alegremente sino que existe la impresión generalizada de que se
trata de una enfermedad sobrediagnosticada. Es decir, se diagnostica
como hiperactivos a niños que ni siquiera tienen realmente todos
los síntomas del síndrome. De hecho el pasado 30 de septiembre
el Comité de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño
expresó en sus conclusiones -por iniciativa de Australia,
Finlandia y Dinamarca- su "preocupación" por el hecho de
que "el TDAH esté siendo mal diagnosticado y por consiguiente
se estén sobreprescribiendo drogas psicoestimulantes a pesar de
la evidencia creciente de los efectos dañinos de las mismas".
PELIGROS
OCULTOS
Y es que si al menos el metalfenidato
sirviera para solucionar algo podría entenderse y hasta justificar
tan floreciente negocio pero no es así. Además existen múltiples
indicios sobre sus efectos dañinos. Algunos muy recientes:
-El 28 de junio del 2005 un documento publicado en la web de la
FDA anunciaba la identificación de posibles problemas de
seguridad relacionados con los medicamentos elaborados a partir
de metilfenidato. Específicamente notables eran los eventos
adversos psiquiátricos relacionados con Concerta, Ritalin y otros
medicamentos para tratar a los niños diagnosticados con TDAH.
Según se explicaba el fármaco puede provocar alucinaciones visuales,
ideas suicidas y comportamientos psicópatas así como agresividad
y actitudes violentas. En vista de lo cual la FDA anunció su intención
de hacer cambios en el etiquetado y reexaminar otras drogas estimulantes
como las anfetaminas, aprobadas también para el tratamiento del
TDAH.
-El 7 de julio del 2005 el National Center on Addiction and
Substance Abuse emitió un informe según el cual 15 millones
de norteamericanos estaban tomando medicamentos analgésicos y
drogas psiquiátricas tales como Xana-x, Ritalin y Adderall
abusando de estas drogas más que de la cocaína, la heroína y las
metanfetaminas combinadas. Es más, también 2,3 millones de adolescentes
lo hacía. El informe reflejó asimismo que el abuso en la adolescencia
de las drogas de prescripción producía 12 veces más probabilidades
de consumir heroína, 14 veces más de consumir éxtasis y 21 veces
más de consumir cocaína que los adolescentes que no consumen esos
medicamentos.
-El 13 de septiembre del 2005 el Drug Effectiveness Review
Project de la Oregon State University publicó un estudio
cuestionando la efectividad de las drogas utilizadas para el tratamiento
del TDAH. Los investigadores repasaron 2.287 estudios sobre
esta "enfermedad" y publicaron un informe de 731 páginas en el
que se concluía que la evidencia de que las drogas utilizadas
para tratar el TDAH realmente funcionen o sean seguras
a largo plazo o que, simplemente, ayuden a controlar la actuación
es pequeña.
-Y el 29 de septiembre -un día antes de la reunión del Comité
de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño- la
FDA ordenó que en las cajas de los medicamentos utilizados
para el tratamiento del TDHA fueran colocadas cajas negras
de advertencia después de admitir que los ensayos clínicos las
relacionan "con pensamientos y conductas suicidas". La
FDA indicó que las nuevas advertencias son producto de
una revisión continuada de todas las drogas utilizadas y su posible
asociación con tendencias suicidas.
Seguro además que en el peregrinar por los consultorios en busca
de ayuda a ningún padre se le ha invitado a visitar www.ritalindeath.com,
una web que fue creada "en memoria de los niños que han muerto
como consecuencia del uso de drogas para tratar el Desorden de
Déficit de Atención y el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad,
y las muchas familias que quedaron atrás sufriendo sin encontrar
responsables". En ella, además de mucha información sobre
la enfermedad que no se cuenta habitualmente, pueden leerse dramáticas
historias sobre cómo este tipo de medicamentos pueden llegar a
afectar a la salud llevando incluso a algunos niños y adolescentes
hasta la muerte: "Las drogas tipo anfetamina como Ritalin,
Adderall y Dexedrine, los inhibidores selectivos de la recaptación
de serotonina (SSRI)- como Prozac, Zoloft, Paxil y Luvox- y los
nuevos inhibidores de recaptación de norepinefrina pueden causar
efectos colaterales serios. Éstos pueden incluir suicidio, problemas
cardíacos como arritmias, hipertensión, deficiencias cardíacas
y muerte. Estas drogas también pueden causar síntomas emocionales
como psicosis, agitación, agresión, hostilidad, ansiedad y alucinaciones".
LO
QUE PREFIERE IGNORARSE
Se podría decir, en suma, que al igual que
en su día ocurriera con el Vioxx cada vez son más las alarmas
respecto al uso de estos medicamentos. De hecho, desde hace años
se vienen señalando distintos efectos negativos del metilfenidato:
-Borcherding y otros (1990)
encontraron que el 51% de los niños que tomaban dextroanfetaminas
y metilfenidato desarrollaban obsesión y compulsión.
-Barkley y otros (1990) descubrieron
propensión al llanto en el 10% de los niños que consumían dosis
bajas del metilfenidato.
-Mayes y otros (1994) descubrieron
que el 20% de los niños se volvían letárgicos, adormilados, cansados,
deprimidos, atontados, sometidos e inactivos.
-Schachar y otros (1997) documentaron
que el 10% de los niños padecían efectos secundarios severos,
marcada alteración de conducta, tristeza, deterioro mental, irritabilidad,
retiro, letargo, comportamiento violento, manía y disforia.
-Castellanos y otros (1997)
encontraron que el 25% de los niños bajo el metilfenidato
desarrollaban reacciones adversas y comportamiento obsesivo-compulsivo.
-Firestone y otros. (1998)
descubrieron que el metilfenidato causaba deterioro marcado
donde el 69% se entristecía y el 62% perdía el interés.
Y así muchos más. En síntesis y según conclusión de Peter R.
Breggin, médico psiquiatra de Harvard y Director del Centro
Internacional para el Estudio de Psiquiatría y Psicología (ICSPP):
"Millones de niños en Norteamérica son diagnosticados con trastornos
de Déficit de Atención e Hiperactividad y tratados con psicoestimulantes
como el metilfenidato, la dextroanfetamina y la metanfetamina.
Drogas que producen una continua toxicidad en el sistema nervioso
central que empieza con un aumento de energía, hiperatención y
sofrefocalización en las actividades de la repetición y progresa
hacia actividades obsesivo-compulsivas o perseverativas, insomnio,
agitación, hipomanías, manías y a veces ataques. Normalmente también
resultan en apatía, retiro social, depresión emocional y docilidad.
Los psicoestimulantes también causan abandono físico, incluso
rechazo y dependencia. Inhiben el crecimiento y producen diversos
trastornos cerebrales, algunos de los cuales pueden volverse irreversibles.
Los efectos 'terapéuticos' de los estimulantes son una expresión
directa de su toxicidad. La investigación en animales y seres
humanos indica que estas drogas suprimen a menudo las conductas
espontáneas y sociales promoviendo conductas obsesivo-compulsivas.
Estos adversos efectos de la droga hacen a los psicoestimulantes
aparentemente útiles para controlar la conducta de los niños,
sobre todo en ambientes altamente estructurados que no atienden
sus necesidades genuinas". Breggin ha declarado ante el Congreso
de Estados Unidos sobre los efectos del Ritalin y ha apoyado
con su testimonio científico algunas demandas de padres que consideran
responsables de la muerte de sus hijos a estos medicamentos.
"La razón por la que estas drogas han encontrado resonancia
entre los psicólogos y educadores del mundo es porque prometen
resolver la falta de atención, rebelión, protesta e inquietud
de esos jóvenes considerados como difíciles de controlar por los
educadores o por los padres. ¿Qué cosa podría ser 'mejor' para
un padre o educador desesperado e irresponsable que tener la licencia
médica para 'controlar' a un niño que nadie sabe manejar con una
pildorita mágica? ¿Qué cosa podría 'superar' a un somnífero hipnótico
en un neonato que no ha permitido que sus padres cierren las pestañas
en los últimos dos meses?" Quien esto plantea es José Olalde,
creador de la Medicina Sistémica (tiene más información
sobre ella en nuestra web www.dsalud.com así como en www.adaptogeno.com)
y autor de una serie de artículos demoledores sobre el tema agrupados
bajo el título La estafa del siglo que apuntan a la necesidad
de buscar de inmediato nuevos planteamientos y soluciones.
LA
NECESIDAD DE UN REPLANTEAMIENTO
Y si no estamos ante una enfermedad, ¿qué
les está ocurriendo entonces a tantos niños y adolescentes? Para
empezar, desde el punto de vista físico es probable que se estén
confundiendo los síntomas del TDAH con los de otras muchas
patologías que provocan reacciones similares (vea el recuadro
adjunto), entre ellas muchas relacionadas con la dieta. Y desde
un punto de vista emocional que no estemos sabiendo leer correctamente
las necesidades del niño al enfocarlas desde el punto de vista
de nuestras necesidades y nuestro tiempo. El TDAH puede
esconder la manifestación fisiológica de un síndrome mental temporal
por sufrir el niño o el adolescente maltrato físico y/o psicológico,
falta de afecto, trato injusto de sus padres o educadores, vejaciones,
amenazas, etc., además de estar sometidos a una ingesta excesiva
de cafeína, azúcar y gas -habitual en las bebidas modernas-, aditivos
tóxicos presentes en los alimentos -especialmente el glutamato
monosódico- y productos de higiene -causan alergias y numerosas
disfunciones fisiológicas-, malnutrición o consumo de carbohidratos
refinados y lácteos, entre otras causas.
Juan Pundink, psicoanalista, presidente de la Escuela
Española de Psicoterapia y Psicoanálisis, director de la organización
Filium y autor de un libro que en breve aparecerá sobre
el tema -El niño hiperactivo, déficit de atención y fracaso
escolar. Guía para padres y docentes- señalaba en un artículo
titulado Alarma internacional por las dramáticas consecuencias
del uso de psicofármacos en niños lo siguiente: "La supuesta
sintomatología se obtiene diagnosticando como patológica la normal
necesidad del niño de atención, movimiento, juego y habla. Los
niños pequeños no pueden ser silenciados y paralizados si no a
costa de su desarrollo físico, emocional e intelectual. Aquellos
que no estén dispuestos a permitir que los niños desarrollen sus
necesidades naturales deberían renunciar a engendrarlos, a criarlos
y a ser sus docentes o cuidadores. Las drogas psicotrópicas se
han convertido en un intento de solucionar problemas de disciplina
en colegios, de amordazar a los niños en el hogar y de sustituir
la consulta al psicólogo y al psicoanalista que los seguros médicos
no cubren".
En esta línea -de entender el TDAH como un problema del
entorno del niño y no del niño- el doctor Sami Timimi postulaba
en un artículo publicado en el British Medical Journal of Psychiatri
que el comportamiento del niño se clasifica como "desorden" debido
a las convenciones sociales sobre lo que se considera comportamiento
normal y anormal. Explicando que quienes se encuentran en el extremo
del espectro de inquietud e inatención son considerados problemáticos
y se les da una "etiqueta" médica.
"Ante las proporciones de epidemia que está alcanzando ya el
diagnóstico del TDAH -puede leerse en el artículo- es necesario
aplicar una perspectiva cultural que explique su reciente expansión.
La inmadurez de los niños es un hecho biológico pero la forma
en que esta inmadurez es entendida y convertida en 'significativa'
es un hecho cultural. En la cultura occidental moderna muchos
factores afectan a la salud mental de los niños y sus familias
de manera negativa. Éstos incluyen la pérdida del apoyo familiar,
la culpabilidad de la madre (las madres normalmente son quienes
se echan sobre las espaldas la responsabilidad por sus niños),
la presión en las escuelas, una ruptura en la autoridad moral
de los adultos, los padres y la contradicción sobre la disciplina,
la ocupada e hiperactiva vida familiar y un sistema de valor económico
que acentúa individualidad, competitividad e independencia. Añádase
a ello una industria farmacéutica dependiente de sus ganancias
y una profesión de alto estatus que busca nuevos papeles y ya
tenemos las condiciones culturales ideales para el nacimiento
y propagación de la estructura del TDAH".
El ya citado doctor Breggin, en su libro Talking Back
to Ritalin, asevera también que la mayoría de las causas por
las que se etiqueta errónea y masivamente a millones de niños
con el "síndrome" del Déficit de Atención e Hiperactividad
(TDAH) son falsas. Según Breggin las pseudocausas utilizadas
para drogar a niños son en su mayoría expresiones normales de
niños normales aburridos, frustrados, asustados, enojados, traumatizados,
indisciplinados o solitarios. Agregando que en algunos casos se
trata de estudiantes atrasados o muy adelantados en las clases
o con la necesidad de una atención especial, no de drogas.
"Uno de los más graves riesgos es que los psicoestimulantes
-escribe Breggin- tendrán un efecto intencionado en el niño
que suprimirá la conducta autónoma, espontánea, social y juguetona
provocando complacencia, docilidad, una sobrefocalización obsesiva
y una conducta repetitiva. El uso extendido de estimulantes habilita
a los adultos a dominar y controlar a los niños sin mejorar su
propia condición de padre o profesor y sin mejorar la estructura
de la familia, de la sociedad y de los sistemas educativos. Sería
mejor satisfacer las necesidades genuinas de los niños para conseguir
una atención más eficaz, ilustrada y afectuosa en la casa, escuela
o comunidad. El beneficio limitado, cuestionable y polémico de
las drogas estimulantes parece palidecer al lado de sus supresores
efectos mentales y muchas reacciones adversas, incluyendo el trastorno
del cerebro persistente y, potencialmente, el daño irreversible
del sistema nervioso central. Las intervenciones farmacológicas
en el cerebro para suprimir la conducta espontánea y promover
la obsesiva están equivocadas desde el principio. Bastante conocida
es ya la falta de beneficios y el impacto negativo de los estimulantes
como para dejar que se prescriban para el TDAH o para el control
de cualquier síntoma o conducta en los niños".
Todo ello sin olvidar que el abuso del metilfenidato puede
llevar a un contacto muy peligroso con el mundo de la droga. "Los
adolescentes están dando y están vendiendo su medicación de metilfenidato
a los amigos y compañeros de clase que frecuentemente aplastan
las tabletas y absorben el polvo como la cocaína -puede leerse
en la web de la DEA-. Informes puntuales de estudiantes en
los campus de la universidad indican que el metilfenidato está
usándose como ayuda para el estudio y como droga de fiesta de
la misma manera que la anfetamina se usó en los campus en los
años sesenta".
¿Es esto lo que queremos para nuestros hijos? Plantéense
los padres tras leer todo lo dicho si a su juicio se justifica
dar tales fármacos a sus hijos en el caso de que alguien les diagnostique
que sufren TDAH. En primer lugar porque ni siquiera está
científicamente constatado que tal "enfermedad" exista; y en segundo
lugar porque ello puede conducirles a la senda de la cocaína pediátrica,
al deterioro físico y mental irreversible o, sencillamente, a
la muerte.
Antonio
F. Muro
DIAGNÓSTICOS
ERRÓNEOS
Según la National Alliance against Mandated
Mental Health Screening & Psychiatric Drugging of Children muchos
psiquiatras están diagnosticando erróneamente a niños con TDAH
al no tener en cuenta síntomas que a menudo pueden ser identificados.
Estas son algunas de las patologías que pueden presentar síntomas
similares:
-Hipoglucemia (nivel bajo de azúcar en sangre). Puede
provenir de desórdenes tiroideos, hepáticos, pancreáticos, anormalidades
de las glándulas suprarrenales e, incluso, de una dieta insuficiente.
-Alergias. Entre el 15 y
el 20% de las personas tienen algún tipo de alergia.
-Problemas de aprendizaje.
Si el lugar primario de problemas de conducta está en la escuela
distintos problemas en el aprendizaje pueden ser la causa de la
conducta aparentemente patológica.
-Hiper o hipotiroidismo. Este desequilibrio puede afectar
a todas las funciones del cuerpo.
-Problemas de vista y oído.
Si un niño no puede ver o oír adecuadamente la escuela y las cosas
diarias de su vida son casi imposibles pudiendo provocarle síntomas
similares a los del TDAH.
-Niveles de plomo. Incluso
en ausencia de envenenamiento clínico las investigaciones señalan
que los niños con excesivo nivel de plomo padecen coeficientes
intelectuales reducidos, déficit de atención y una actuación escolar
pobre. El plomo es el principal culpable de la hiperactividad
causada por toxinas.
-Problemas espinales. Algunos
problemas espinales pueden causar síntomas similares a los del
TDAH porque si la médula no se conecta correctamente al
cerebro los nervios pueden enviar señales erróneas.
-Intoxicación por productos químicos.
Los niños son más vulnerables a las toxinas que los adultos. Pesticidas,
herbicidas, desinfectantes, aditivos, etc., pueden afectar las
conductas de los niños y ocasionarles hiperactividad, déficit
de atención, irritabilidad y problemas de aprendizaje.
-Envenenamiento por monóxido de carbono.
Miles de niños se contaminan cada año por este gas usado en calentadores,
chimeneas y secadores.
-Desórdenes metabólicos. Reducen
el suministro de glucosa al cerebro y pueden causar síntomas como
los del TDAH.
-Defectos genéticos. Algunas
formas benignas de desórdenes genéticos pueden pasar inadvertidas
en los niños y provocar algunos de los síntomas del TDAH.
Muchas enfermedades genéticas afectan el funcionamiento del cerebro
a través de una variedad de caminos.
-Los desórdenes de sueño.
U otros problemas que causan fatiga e irritabilidad durante el
día.
-Altos niveles de mercurio y manganeso.
Los niños que tienen amalgamas de mercurio en la boca corren un
alto riesgo de tener niveles altos de mercurio.
-Déficit de hierro. El hierro
es un componente esencial de la hemoglobina, el pigmento de transporte
del oxígeno en la sangre.
-Deficiencia de vitaminas del grupo B.
Muchos expertos creen que una de las causas principales
de la falta de atención, hiperactividad, rabietas, desórdenes
de sueño, olvido y agresividad los generan problemas con los neurotransmisores
cerebrales. La falta de vitaminas del grupo B -especialmente la
B6- puede estar en el origen del problema.
-Exceso de alguna vitaminas.
El exceso de algunas vitaminas puede causar los mismos síntomas
del TDAH.
-El síndrome de Tourette. Se
trata de una condición rara pero disociadora. Involucra tics múltiples,
tics normalmente faciales que consisten en hacer muecas y pestañear
repetidamente.
-El Trastorno de la Integración Sensorial.
Impide el procesamiento normal de la información recibida a través
de los sentidos causando problemas de aprendizaje, desarrollo
y conducta.
-La diabetes temprana. Los
síntomas incluyen agresión, depresión y ansiedad. Si se tiene
una historia familiar de diabetes verificar esto es imperativo.
-Enfermedades del corazón.
Los trastornos cardíacos pueden reducir el suministro de sangre,
oxígeno y nutrientes al cerebro.
-Desorden Bipolar. Los expertos
declaran que un 85% de los niños con Desorden Bipolar manifiestan
síntomas muy parecidos. Algunos de los síntomas son distracción,
hiperactividad, impulsividad, inquietud, humor deprimido, baja
autoestima y muchos más. El Desorden Bipolar debe descartarse
antes de que el TDAH sea considerado porque se tratan con
medicaciones diferentes.
-Lombrices. Ponen sus huevos
en el área anal causando picores que por la noche son muy molestos.
La falta de sueño de este tipo de infestación puede causar irritabilidad
o mala conducta durante el día.
-Infecciones virales o bacterianas.
Determinados tipos de infecciones provocan algunos síntomas parecidos
a los del TDAH.
-Desnutrición o una dieta inadecuada.
Una dieta apropiada es necesaria para el crecimiento de los niños.
-Algunos desórdenes como las anemias
reducen oxígeno al cerebro lo que causa perturbaciones
que pueden provocar síntomas similares a los del TDAH.
-Olfatear materiales -intencionada
o involuntariamente- como cola u otros productos de limpieza del
hogar.
-Drogas. De prescripción e
ilegales pueden causar atrofia del cerebro llevando a una perturbación
del conocimiento y la conducta. Si su niño toma rutinariamente
medicaciones de prescripción para el asma, fiebre del heno, alergias,
dolores de cabeza o cualquier otra condición considere la posibilidad
de que las drogas estén contribuyendo a los problemas de conducta.
-Falta de ejercicio. Algunos
niños hiperactivos no realizan suficiente ejercicio activo para
mantenerse saludables mental y físicamente. El ejercicio puede
hacer a las personas más felices, menos ansiosas, menos hiperactivas
y menos deprimidas.
-Niños superdotados. Los niños
superdotados despliegan a menudo síntomas de TDAH porque
la mayoría del tiempo se aburren con lo que otros niños de su
edad está haciendo.
-Problemas emocionales. Niños
que están experimentando muy a menudo problemas emocionales despliegan
síntomas de TDAH. Por ejemplo, niños que constantemente
son sujetos de burlas en la escuela pueden mostrar síntomas similares.
-Niños rebeldes. Algunos
niños etiquetados como hiperactivos son simplemente niños indisciplinados.
Los niños necesitan disciplina y reglas pero no abusos y que existan
consecuencias cuando se rompen.
-Falta de capacidad para la comunicación.
Un niño puede tener ataques de rabia cuando no entiende un problema
y es incapaz de expresar cómo se siente.
-Infestación de Cándidas.
Causa hiperactividad en los niños.
-Mala metabolización de los hidratos
de carbono y los lácteos. Pueden causar problemas que
también tienen los mismos síntomas de TDAH.
CONSEJOS
ÚTILES
Juan Manuel Ceballos -psicoterapeuta
Gestalt mexicano especializado en niños y adolescentes- escribió
algunas ideas para ayudar a los niños con TDAH: "Si
usted ha pensado en medicar a su hijo le invito a considerar que
los medicamentos que se usan actualmente suelen ser altamente
adictivos. Pueden ser la puerta para el uso y abuso de drogas
en el futuro. A continuación propongo algunas ideas para disminuir
notoriamente los síntomas del trastorno del TDAH sin recurrir
a drogas. Estos cuidados pueden dárseles a niños normales sin
causarles ningún daño y obteniendo los beneficios de su aplicación:
Cuidar
el régimen alimenticio
1. Disminuir la cantidad de azúcares y carbohidratos en la
dieta a fin de disminuir la formación de serotonina, químico cerebral
causante de irritabilidad, inatención e intranquilidad durante
el día.
2. Evitar el uso de saborizantes y preservadores artificiales
ya que pueden causar alergia y, por consecuencia, hiperactividad.
Promover
nuevas actividades
1. Definir y aplicar límites concisos y claros (reglas
y consecuencias lógicas de romper el límite). Aplicarlos con congruencia,
firmeza y afecto.
2. Limitar el uso de la televisión y videojuegos ya que
promueven la irritabilidad y acortan los periodos de atención.
Adicionalmente evitan el movimiento y el desarrollo social del
niño.
3. Promover disciplinas deportivas tales como ballet o
artes marciales para buscar coordinación, autocontrol y concentrar
la atención.
4. Canalizar la energía creativa buscando actividades artísticas
tales como pintura, música, modelado en plastilina o arcilla,
teatro, etc.
Entrenamiento
1. Ayudarlo a formar rutinas que lo auxilien en el desarrollo
de sus actividades. Formación de buenos hábitos.
2. Enseñarle técnicas de relajación y concentración así
como Yoga y Meditación.
3. Ayudarlo a adquirir maestría en actividades cotidianas.
4. Apoyarlo para que desarrolle actividades sociales.
5. Enseñarle a resolver problemas (analizarlos, buscar
soluciones y llevarlas a cabo).
6. Permitirle y enseñarle a elegir.
Mejorar
la autoestima del niño
1. La autoestima se mejora con respeto, cariño, aceptación
y apoyo.
2. Conocer más a su hijo, acercarse y fomentar una buena
relación.
3. Buscar el canal adecuado para acercarse y captar su
atención (táctil, auditivo, visual, etc.).
4. Aceptar las limitaciones del niño y no forzarlo.
5. Documentarse, obtener información amplia y suficiente
sobre el síndrome y su tratamiento. 6. Orientar a los profesores
sobre el trato hacia su hijo. En caso necesario considerar otras
escuelas donde se le respete y apoye.
7. Inscribirlo en un proceso de psicoterapia humanista.
8. Considerar la Terapia Familiar
9. No etiquetarlo negativamente
10. Tener mucha paciencia.
11. Proporcionar al niño mucha atención y afecto.
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