La
industria farmacéutica siempre ha buscado la "colaboración" de los médicos para
intentar aumentar sus beneficios. Una práctica muy extendida que se conoce en
España como
taruguear y consiste en ofrecerles regalos, viajes, privilegios
o directamente dinero si recetan sus productos. El
tarugueo tiene un lenguaje
propio y discreto. A pesar de que es ilegal. Así lo recoge expresamente la
Ley
29/2006, de 26 de julio, de Garantías y Uso Racional de los Medicamentos y Productos
Sanitarios recogiendo claramente que
"se prohíbe el ofrecimiento directo
o indirecto de cualquier tipo de incentivo, bonificaciones, descuentos, primas
u obsequios por parte de quien tenga intereses directos o indirectos en la producción,
fabricación y comercialización de medicamentos a los profesionales sanitarios
implicados en el ciclo de prescripción, dispensación y administración de medicamentos
o a sus parientes y personas de su convivencia. Esta prohibición será asimismo
de aplicación cuando el ofrecimiento se realice a profesionales sanitarios que
prescriban productos sanitarios". La ley recogía así lo indicado en la
Directiva Europea 2001/83/CE según la cual
"no debe permitirse otorgar,
ofrecer o prometer a las personas facultadas para prescribir o dispensar medicamentos,
en el marco de la promoción de los mismos, primas económicas o regalos en especie".
Luego tanto la ley española como la directiva europea dejan sin efecto lo interesadamente
regulado por el
Real Decreto 1416/1994, de 25 de junio, norma de rango
inferior que sí permitía las "atenciones promocionales" aunque matizando que debían
tener
"un valor insignificante" y ser
"irrelevantes para la práctica
de la medicina o la farmacia" (art. 17).
Los asesores jurídicos consultados
por la revista son claros al respecto: ese decreto está implícitamente derogado
y hoy no puede seguir ofreciéndose a los médicos regalos o incentivos de ningún
tipo o cuantía. Es ilegal. Sin embargo, como es
vox populi, se sigue haciendo
de forma habitual. La mayoría de los grandes laboratorios farmacéuticos sigue
seduciendo a los médicos para que receten sus productos solo que en muy
pocas ocasiones se puede demostrar documentalmente ya que quienes trabajan en
ellos se ocupan de no firmar ni sellar los escritos que hacen circular y quienes
obedecen esas órdenes no tienen obviamente intención de autoincriminarse en un
presunto delito. Con lo que la corrupción en el sector es enorme. Basta recordar
algunos de los artículos ya publicados en nuestra revista sobre el tema y que
el lector puede revisar en
www.dsalud.com: El negocio de la enfermedad. La
falta de ética de las multinacionales farmacéuticas (
nº
46),
Mitos y realidades de la industria farmacéutica. La gran farsa
(
nº 50),
La corrupción
del sistema sanitario (
nº 50),
Las multinacionales farmacéuticas y la persecución de los disidentes (
nº
59),
La credibilidad de la industria farmacéutica, bajo mínimos
(
nº 75),
Las multinacionales
farmacéuticas controlan gran parte de las asociaciones de enfermos (
nº
80),
Denuncian el "peso excesivo" de la industria farmacéutica en la
formación de los médicos (
nº 85),
Los laboratorios farmacéuticos y el espionaje internacional (
nº
90),
Medicamentos que nos enferman e industrias farmacéuticas que nos
convierten en pacientes (
nº 91)
o
Multinacionales farmacéuticas: comprando el silencio (
nº
92).
Ahora bien, si las pruebas concretas de esta corrupción son difíciles
de obtener por los medios de comunicación y los jueces es porque ni las autoridades,
ni los inspectores sanitarios, ni los colegios médicos, ni las fuerzas de seguridad
del Estado actúan. Todos hacen la vista gorda. De hecho hemos tenido acceso -de
nuevo- a documentos internos y al material habitual de trabajo de los visitadores
médicos de la filial española de una conocida multinacional farmacéutica que demuestran
que la compañía -una de las 280 que integran la patronal farmacéutica española
Farmaindustria- conquista la voluntad de muchos galenos con regalos e incentivos
monetarios como estrategia habitual de marketing.
¿CÓMO
SE CAPTA A UN MÉDICO? El proceso de seducción de un médico es similar
en casi todos los laboratorios que aún utilizan esta práctica (ya no la efectúan
todos). En el caso que nos ocupa se denomina
Procedimiento de inversiones.
El sistema, de conocimiento exclusivamente interno, ofrece la "línea de actuación"
a sus "delegados" -es decir, a los visitadores médicos de la compañía- con profusión
de detalles. Así, durante el primer trimestre del 2003 la dirección de la misma
envió a su "fuerza de ventas" -las personas que componen el departamento comercial-
un correo electrónico en el que les explicaba que para ese periodo cada vendedor
de la
"Línea X" disponía de 7.800 euros más 15 cámaras de vídeo y los de
la
"Línea Z" 14.500 euros más 25 videocámaras. Y las instrucciones son
muy precisas:
"Cada delegado deberá hacer uso de este presupuesto teniendo
en cuenta los siguientes puntos: 1) El presupuesto es para el total de los productos
responsabilidad de cada línea. 2) La inversión debe ir acorde a los objetivos
de venta que hay que conseguir para cada producto. 3) Hay productos que están
en mercados donde se necesitan realizar más inversiones (se menciona el nombre
de un fármaco)
y otros productos donde la promoción y los impactos siguen siendo
lo más importante (se da el nombre de otro)".
En suma, hay medicamentos
que requieren más "inversión promocional" pues son menos conocidos. Por eso esta
empresa divide sus fármacos en dos categorías: la de los fármacos más baratos
y ya conocidos por los médicos y el público y la de los más caros y menos populares
pero de mayor volumen de facturación potencial.
En cuanto a la estrategia
para "convencer" a los médicos pasa por repartir el presupuesto para primas de
tres maneras: invertirlo en relaciones públicas, en
Acciones Especiales con
Central y en Acciones Especiales con Gerente de zona. Así pues, "AA.EE.",
en la clave de esta empresa, significa
Acciones Especiales y se refiere
a los acuerdos a los que los visitadores llegan con los médicos de recetar tantos
lotes de tal tratamiento a cambio de tanto dinero o tal regalo.
Obviamente
para tener control en todo momento de en qué gastan realmente el dinero sus empleados
del departamento de marketing la compañía indica que para las relaciones públicas
"se deben pasar a través de nota de gastos comidas, cafés, invitaciones y atenciones
para el personal sanitario (de poco valor), siempre y cuando no exceda los 100
euros por concepto en el caso de las comidas o invitaciones y de 19 euros en el
caso de las atenciones y/o detalles". Para las
Acciones Especiales
con Central esta empresa farmacéutica tiene previsto que
"mientras tengamos
Premiere
(se refieren a un programa informático para ordenadores personales
de gestión de bases de datos) las acciones especiales debéis tramitarlas a través
de este sistema diariamente al hacer el reporting
(informe diario que deben
hacer los visitadores médicos sobre su trabajo) y cuando dispongamos de las PDA´s
ya es imprescindible y OBLIGATORIO que cumplimentéis todos los campos solicitados
para que la acción se tramite". Como puede comprobarse por los papeles
la compañía farmacéutica no sólo está así al día de lo que hacen sus comerciales
con el dinero que les facilita para
seducir a los profesionales sanitarios
sino que emite órdenes muy concretas para llevar el control de esas operaciones.
Los "campos" a los que se refiere la dirección del laboratorio son los siguientes:
"Fecha vencimiento de la acción - Nombre del médico - Tipo de inversión - Producto
- Concepto - Importe del compromiso - Notas: en este campo es imprescindible especificar
al detalle el compromiso adquirido. Por ejemplo, cheque gasolina de 150 euros
por "X" tratamientos" (el subrayado es nuestro). Queda con ello claro
que la compañía no tiene reparo alguno en animar a los componentes de su red de
ventas a que ofrezcan 150 euros a los médicos por un determinado número de recetas.
Siguiendo este sistema de trabajo los visitadores disponen del dinero para emplearlo
como quieran. Luego, una vez
convencido el médico, es otra persona de la
compañía la que coordina esa petición y la entrega del importe:
"Os comunicamos
que la persona que va a tramitar y gestionar vuestras solicitudes es A.G.",
puede leerse en una misiva. Esta persona comprueba que la operación se ha realizado
efectivamente y es entonces cuando facilita el importe al visitador para que éste
se lo entregue al médico. Como nos explicara personalmente un visitador en activo
"el delegado llega a un acuerdo con un médico y se inicia el compromiso con
conocimiento del gerente de zona. Normalmente la operación se aprueba pasado algún
tiempo, cuando se comprueba que el medicamento se receta más y que, por tanto,
la operación de tarugueo ha sido efectiva. Entonces el gerente da el dinero y
se le entrega al profesional sanitario que ha cumplido el trato. Al delegado le
interesa que se cumpla el acuerdo". Estas prácticas son ilegales hoy pero
lo eran también durante los años en que se produjeron porque las prohibía la
Ley
25/1990, de 20 de diciembre, del Medicamento. Esta norma, en su
capítulo
II, artículo 86, párrafo segundo, dice:
"Los medios de información y promoción
utilizados como soporte, ya sean escritos, audiovisuales o de otra naturaleza,
tendrán carácter básicamente científico y estarán dirigidos y se distribuirán
con exclusividad a profesionales sanitarios". Y en su capítulo cuarto la ley
vuelve a remarcar el "carácter científico" de la promoción:
"Los premios, becas,
contribuciones y subvenciones a reuniones, congresos, viajes de estudio y actos
similares donados por cualesquiera personas relacionadas con la fabricación, elaboración,
distribución y dispensación de medicamentos se aplicarán exclusivamente a actividades
de índole científica cuando sus destinatarios sean facultativos en ejercicio clínico
o las entidades en que se asocian". En suma, los obsequios a los médicos
por parte de la industria farmacéutica estaban entonces regulados, no prohibidos.
Solo que la ley se incumplía -y se incumple- de manera habitual. Porque se les
puede "ayudar" con becas, contribuciones y subvenciones a reuniones, congresos,
viajes de estudio y actos similares... pero también con billetes de avión, barco
o tren, bono-cheques para hoteles, restaurantes o coches, cheques-gasolina, cheques-regalo,
etc., en lugar de dinero en metálico. Hecha la ley, hecha la trampa.
LOS
REYES MAGOS DE EURORIENTE En el primer trimestre del 2003 la empresa
de la que hablamos se mostró especialmente generosa y "activa". Las "acciones"
que desde la central gestionaron y enviaron directamente a sus visitadores lo
demuestran:
"Regalo Standard del ciclo (tipo vídeo cámara) adicionales a las
que vais a recibir - Cheques gasolina - Bonos Corte Inglés o similar - Bonos Hotel
- Reservas en Congresos - Material médico (libros, instrumental, etc.) - Material
informático". Además, para las
Acciones Especiales con Gerente de zona
este último responsable
"dispondrá de un pequeño presupuesto para atender
esas necesidades". El grueso de las acciones, sin embargo, se gestionan directamente
con la Central. Órdenes son órdenes.
Sabemos de buena tinta que el ambiente
de trabajo entre los visitadores de esta compañía es muy tenso. Competencia manda,
también entre compañeros. Son los gajes del trabajo por objetivos. Pero a tenor
de los esfuerzos que hace la dirección de la empresa por levantar el ánimo de
su particular tropa de vendedores cualquiera lo diría:
"Nuestra intención y
la vuestra es comenzar el año con buen pie y por eso nos hemos puesto como objetivo
realizar una buena inversión desde ya de forma que tengamos el 50% del presupuesto
trimestral comprometido a finales de enero". Hay que tratar bien a los médicos
por si no les han traído suficientes regalos los Reyes Magos.
"Tenéis un
magnífico presupuesto y flexibilidad y autonomía para invertirlo donde penséis
que es más rentable, con la supervisión de vuestros Gerentes de Zona. Desde la
Central intentaremos ser lo más eficaces posibles para dar respuestas rápidas
y a su vez realizaremos un seguimiento muy estrecho de vuestras solicitudes con
informes periódicos que os/nos informen del presupuesto que va quedando y de qué,
quién y cómo lo estamos invirtiendo", explica la dirección. El apoyo y el
aliento de estos responsables a las actividades poco éticas de sus empleados es,
pues, manifiesto. No sólo diseñan campañas de acoso a los médicos y reparten dinero
para que sus visitadores lo entreguen a su vez a los profesionales sanitarios
llevando un perfecto control de esas prácticas sino que las fomentan como parte
cotidiana de su estructura de marketing. Como el lector supondrá estas actividades
ilegales son muy rentables para la compañía y de ahí la aprobación y el tono exultante
que a veces manifiestan sus directivos.
VISITADOR MÉDICO:
INSTRUCCIONES DE USO Las compañías farmacéuticas alegan que toda empresa
beneficia a los trabajadores que cumplen los objetivos que les marcan. Y que cuando
los visitadores hacen bien su "trabajo" es motivo de regocijo lo demuestra que
muchas farmacéuticas llegan a pagar pagas extras de importancia. Cantidades de
3.000 euros cada dos meses son habituales según demuestran los documentos que
obran en nuestro poder. Así que con semejantes cantidades extraordinarias de dinero
podemos hacernos una idea de lo que puede llegar a ganar un visitador medio. Un
dinero que se utiliza, se diga lo que se diga, para
alquilar voluntades sin
reparar en los "efectos colaterales" que provoca una dispensación irracional e
interesada de fármacos entre la población.
Evidentemente las empresas procuran
disfrazar esas "comisiones". He aquí cómo explica en un correo electrónico la
multinacional a la que nos referimos lo que deben hacer sus visitadores:
"Tanto
los cheques gasolina como los bonos de El Corte Inglés son de 30 ó 60 euros. Aseguraros
de que al transmitir la inversión la cantidad que ponéis en la celda de coste
es múltiplo de 30 o de 60 euros". La empresa, incluso, pide a sus visitadores
que cada "inversión" en un médico la registren o transmitan a diario a través
de sus PDA (agendas electrónicas portátiles).
DINERO
NEGRO En suma, todo el mundo en el sector sabe que las prácticas que
estamos describiendo se consideran fundamentales para conseguir los altos beneficios
que obtienen la mayor parte de los laboratorios farmacéuticos cuyo margen de ganancias
neto anual se sitúa en torno al 17%, cifra muy por encima del 3 ó 4% de beneficio
que obtienen las multinacionales más conocidas en otros ámbitos como explico ampliamente
en mi obra
Traficantes de salud. Llegados a este punto debo decirle
al lector no versado que los visitadores médicos son, hoy por hoy, la primera
fuente de "información" de los médicos. Por delante de las revistas especializadas
del sector. Y para que se haga una idea de la importancia de la "fuerza de ventas"
de los laboratorios farmacéuticos añadiré que la empresa en cuyos papeles internos
me baso para los comentarios de este texto -de tamaño medio a pesar de su presencia
en los cinco continentes- disponía en septiembre del 2003 en España de 70 visitadores
médicos para su
"línea X" y otros 56 para la
"línea Z". En total,
pues,
¡126 visitadores! Y agregaré que durante los primeros nueve meses
del 2003 esos comerciales farmacéuticos "invirtieron" en dinero y regalos para
los médicos 1.031.165 euros en la
"línea X" y 1.506.746 euros en la
"línea
Z" lo que da un total
¡de 2.537.911 euros! Para que se hagan una
idea de las ventas que puede llegar a alcanzar un laboratorio medio agregaré que
durante esos primeros nueves meses de 2003 el visitador médico de la multinacional
que nos ocupa situado en primer lugar del
ranking de rentabilidad de la
compañía había vendido medicamentos por un valor de
403.764 euros. ¡Él
solo en nueve meses!
Y, como hemos comentado, en ese periodo el laboratorio
contaba con 126 visitadores.
MÉDICOS FICHADOS
En suma, las herramientas de las que disponen los comerciales farmacéuticos para
lograr la "colaboración" de los médicos son claras... pero hay más. Algunos laboratorios
tienen sus propias "armas secretas" que guardan como oro en paño y por ello ordenan
a sus empleados de ventas que no las saquen de la sede de la empresa.
El 10
de abril del 2003 la multinacional de la que nos ocupamos envió un correo electrónico
a la red de ventas firmado por su Director Comercial,
L. M., que encabezaba
con las siguientes palabras:
Listados de Close-Up. Y su contenido era el
siguiente:
"Tal como quedamos en la pasada reunión de ciclo en Madrid enviamos
listados de médicos Close-Up ya que consideramos pueden ser de gran utilidad a
efectos de establecer nuevas AA/EE. Un cordial saludo". Sí, los laboratorios
-como es el caso del que nos ocupa- poseen enormes bases de datos sobre médicos
que compran a precios elevadísimos a empresas de marketing farmacéutico. Y
Close-Up
es una de ellas. Los visitadores tienen así a su disposición listados detallados
de los datos y actividad de los galenos de su entorno. En las particulares fichas
de
Close-Up -a las que hemos tenido acceso- se detalla el nombre del médico
con sus apellidos, dirección completa, especialidad a la que se dedica y unidades
de cada medicamento que receta. Con esta información las compañías que poseen
tales bases de datos conocen hasta la tendencia de cumplimiento de los acuerdos
alcanzados con los visitadores.
"TARUGUEO" A GRAN ESCALA
El "tarugueo", como podemos comprobar, se ha convertido en suma en una práctica
cotidiana en nuestro sistema sanitario pese a estar prohibido -que no perseguido
ya que nadie se ocupa de ello- hasta por las normas de regulación que se autoimpone
Farmaindustria. De hecho ésta dispone de un Código Deontológico que llega
a establecer sanciones -que en realidad son más bien simbólicas- para las compañías
asociadas a la misma que contravengan la ética en la promoción. Si atendemos a
las estadísticas de la patronal del ramo entre julio de 2003 y abril de 2004 se
tramitaron 43 casos de presunta vulneración de las normas de promoción por parte
de los laboratorios. Y las sanciones a las empresas variaron de los 6.000 a los
9.000 euros, cantidades ridículas si se comparan con los multimillonarios presupuestos
dedicados a "inversiones".
El Secretario del Colegio de Médicos de Asturias,
Ángel García Prieto, denunció hace ya años la práctica del "tarugueo" pero
la Policía española jamás ha investigado el tema ni ha hecho una "redada" masiva
de médicos y visitadores como sí han tenido lugar en otros países. Es el caso
de Italia donde los
carabinieri, tras investigar a algunos empleados de
GlaxoSmithKline (GSK) -una de las multinacionales farmacéuticas más importantes
del mundo-, llegó a detener a centenares de profesionales que terminaron siendo
procesados
"por incentivar la prescripción de fármacos". La policía
italiana descubrió la concesión de comisiones ilegales y regalos a
miles
de médicos italianos por parte de
GlaxoSmithKline como "premio" por recetar
sus productos a los pacientes. Y nada menos que 4.713 personas fueron procesadas
acusadas de pertenecer a una red encargada de favorecer la venta de los productos
GSK. El trato "personalísimo" entre promotores de ventas y doctores incluía becas
para sus hijos, ingresos bancarios "fortuitos" o viajes a parajes exóticos de
India o Brasil. Durante el periodo 1999/2002
GlaxoSmithKline en Italia
dedicó más de 228 millones de euros a
"corromper médicos", según palabras
de la policía italiana. Y la central de la empresa fue acusada de
"crímenes
corporativos". El asunto fue tan escandaloso que la propia multinacional
reconocería los hechos en un comunicado público. Sin embargo,
Carlos Galdón,
presidente entonces de
GlaxoSmithKline en España, explicaría que
"en
una empresa donde trabajan casi 100.000 personas en todo el mundo puede ocurrir
que algunas de ellas no ejerzan o cumplan con sus obligaciones de una manera ética".
Agregando que en
GlaxoSmithKline existe
"un código ético muy exigente".
La misma respuesta que ofreció
Giuseppe Recchia como portavoz de la compañía
en Italia afirmando que sus promociones
"se realizan de acuerdo con el código
ético de la empresa y las normas legales de los países en los que opera".
Vamos, que intentan hacer creer a la gente que una empresa puede invertir una
auténtica millonada en sobornar a miles de personas... sin que sus directivos
se enteren. Especialmente cuando todo el sistema de comisiones y regalos estaba
controlado por un sistema informático conocido con la clave de
Giove en
el que quedaba registrado el
"rendimiento" de cada facultativo y se establecía
la
"importancia del premio'". De hecho,
Giove dio nombre a la operación
policial y judicial que fue dirigida por el Fiscal Jefe de la República de Verona,
Guido Papalia.
Y, por cierto, ¿cómo irá ese proceso? Quisimos saberlo
y para ello nos pusimos en contacto con la Embajada de Italia en Madrid pero el
responsable de Prensa de la misma,
Paolo Mangarelli, no pudo ofrecernos
información porque
"no se han vuelto a tener noticias del caso". Sin comentarios.
En Estados Unidos el Fiscal de Nueva York,
Eliot Spitzer, demandó a los
laboratorios
Pharmacia y
GlaxoSmithKline por presuntos acuerdos
ilegales con médicos en la venta de fármacos. La Fiscalía acusó a las dos compañías
de sobornar a médicos para que prescribieran sus fármacos anticancerígenos y así
aumentaran los reembolsos en los programas de cobertura sanitaria de la Administración.
Varios meses antes otro fiscal, esta vez alemán, relacionó a 1.600 médicos de
su país con la obtención de importantes regalos de
GlaxoSmithKline. Y se
sospechaba que otros 5.000 podían estar igualmente implicados.
Agregaré, para
terminar, que más de 380 visitadores médicos de
SmithKlineBeecham fueron
acusados también de soborno. Y las empresas, de nuevo, reconocieron los hechos
asegurando que estaban cooperando con la investigación... ¿Usted se lo cree?
¿Y
QUÉ TIENE QUE ALEGAR LA MULTINACIONAL QUE INVESTIGAMOS?Obviamente quisimos
conocer la versión de todo lo aquí contado por parte de los responsables de la
multinacional cuyos papeles internos obran en nuestro poder así que les enviamos
un correo electrónico con parte de los datos mencionados en el reportaje para
que nos dieran su versión. Luego llamamos telefónicamente y se nos contestó que
no disponían de Departamento de Prensa. Insistimos y se nos dijo que nos respondería
por correo electrónico una responsable del Área de Recursos Humanos que, en efecto,
se limitó a enviarnos una breve nota de negación de carácter general sin entrar
en detalle. Volvimos a insistir ante la parquedad de la contestación y entonces
la empleada de una agencia de comunicación que trabaja para el laboratorio se
limitó a decirnos que la empresa
"cumple desde siempre con la ética de la industria
farmacéutica que en la actualidad está plasmada en un Código Deontológico para
la promoción de las especialidades farmacéuticas. Este código es de obligado cumplimiento
para todos los laboratorios por lo que difícilmente esas informaciones pueden
ser veraces. La compañía respeta los principios éticos de profesionalidad y responsabilidad".
Finalmente la responsable de prensa del laboratorio se puso directamente en contacto
con el director de la revista,
José Antonio Campoy, y éste accedió a enviarles
el borrador del artículo para que, si podían, desmintiesen los datos que en él
aparecían. Así se hizo y quedaron en llamar en un par de días para hablar del
contenido del texto. Nunca lo hicieron. En lugar de ello mandaron un burofax que
llegó el mismo día en que la revista entraba en máquinas -cuya fecha se les había
facilitado para que respondieran antes- de carácter conminativo y amenazante.
Un escrito aparentemente elaborado por sus servicios jurídicos -y decimos aparentemente
porque la multinacional está tan acostumbrada a no firmar nada que ni siquiera
aparece quién es el autor del mismo, no figurando ni firma ni sello alguno- que
básicamente dice tres cosas: todo lo que hacen es legal, todo lo que se afirma
en nuestro artículo de sus prácticas es falso o erróneo y todas sus acciones se
ajustan a las normas existentes; y, por tanto, la empresa nos instaba a abstenernos
de publicar el artículo reservándose en caso contrario todas las acciones, incluso
penales, que consideren oportunas. Pero luego resulta que en el último punto del
escrito dicen textualmente:
"Finalmente, en su borrador se dice que ustedes
han tenido "...acceso a documentos internos de una multinacional..."
en
clara alusión a nuestra empresa. Desconocemos si los documentos que ustedes citan
y cuyo contenido pretenden difundir pertenecen efectivamente a nuestra sociedad.
Si así fuera, el origen de tales documentos sería ilícito, toda vez que los representantes
legales de (nombre de la multinacional)
no habrían dado autorización alguna
para que los documentos les fueran entregados a ustedes. En consecuencia, les
instamos a que se abstengan de publicar cualesquiera documentos de (nombre
de la multinacional)
que pudieran obrar en su poder o el contenido de tales
documentos. Les instamos igualmente a que devuelvan a la empresa cualquier documento
de ella que pudieran poseer. El Código Penal vigente castiga como delito, con
penas de prisión, tanto el apoderamiento de papeles reservados de otras personas
como su difusión no consentida o la de su contenido (artículos 197.1 y 3, 199,
278 y 279, todos ellos del Código Penal."
Es decir, la multinacional dice
que no tiene nada que ocultar y todo lo que hacen sus empleados es legal pero
nos insta a que no publiquemos nada de lo que pueda aparecer en los papeles que
obran en nuestro poder. Grotesco. Además en esos documentos no hay ningún secreto
industrial o profesional y no son pues de aplicación los artículos del Código
Penal con cuya mención pretenden amedrentarnos. Por otra parte, no han sido obtenidos
de manera ilegal. La mayor parte se trata de documentos que obran en poder de
todos sus visitadores y/o buena parte de otros empleados de la empresa. No hay
siquiera delito por parte de quien/quienes nos los han facilitado. Cabe agregar
que tales documentos lo que prueban además es la presunta comisión de uno varios
delitos y la obligación de todo ciudadano que tiene conocimiento de algo así es
denunciarlo. El director de la revista, a pesar de todo, me ha sugerido que cuente
los hechos pero no de el nombre de la multinacional... de momento.
"Lo importante
-me dice-
es que la gente sepa lo que está pasando. Que esté informada. No
compensa pasarse meses o años en los tribunales para que luego a la multinacional
de turno la multen simbólicamente y siga haciendo lo mismo porque quienes tienen
la obligación de evitarlo no están por la labor. Nuestra labor es informar verazmente
y vamos a seguir haciéndolo. Guarda pues la documentación y si en un momento determinado
nuestros asesores jurídicos entienden que debemos entregar los papeles a alguien
lo haremos. Pero a Sanidad, a las fuerzas de Seguridad del Estado o a la Fiscalía
Anticorrupción, no a ellos. Demos tiempo al tiempo". Miguel
Jara