Claude Lagarde: “Para estar sano basta desintoxicar el organismo y proporcionarle los nutrientes adecuados”

ntermedia_079_01

 

Doctor en Farmacia, biólogo especializado en nutrientes esenciales y fundador de los Laboratorios Nutergia Claude Lagarde afirma que la contaminación, el estrés y una inadecuada nutrición son las principales causas de la mayor parte de las enfermedades crónicas. Según asevera estos tres factores dan lugar a unas carencias de oligoelementos que provocan debilidad celular y pérdidas enzimáticas lo que genera una excesiva producción de radicales libres que atacan las membranas liberando éstas ácidos grasos en exceso y ello origina la liberación masiva de prostaglandinas E2 mediante una reacción inflamatoria causante de diversas patologías. Hemos hablado con él y se lo explicamos en detalle.

Tras licenciarse en Farmacia y obtener el doctorado Claude Lagarde iniciaría su primera actividad profesional en los años 70 en su laboratorio de análisis médicos algo que le permitió comprobar muy pronto la importancia de la nutrición ortomolecular en la salud. Y más concretamente que la carencia de vitaminas y minerales -especialmente de oligoelementos, es decir, de aquellos minerales que se encuentran en muy pequeñas cantidades en el organismo pero cuya presencia es absolutamente imprescindible para su correcto funcionamiento- es causa de muchas dolencias. Conocimiento que le haría plantearse la primera pregunta que le llevaría hasta su convicción actual: ¿cuál es la proporción idónea que debe haber en el organismo de vitaminas y minerales? Se propuso averiguarlo. Y utilizando los equipos a su alcance analizó la sangre total, el plasma y la orina de numerosas personas para conocer por sí mismo las proporciones de nutrientes que había en ellas. Un conocimiento que hoy le permite elaborar preparaciones de diversos complejos de vitaminas, minerales, oligoelementos y otras sustancias naturales en las proporciones adecuadas y así compensar las carencias que se detectan en una persona enferma. Algo que le llevaría posteriormente a la comprensión de otros procesos. Quisimos hablar con él de todo ello aprovechando su presencia en Madrid el pasado mes de noviembre.

-Podría decirse que su actual planteamiento nace de la constatación de que muchas patologías se deben a un déficit de vitaminas, minerales -especialmente oligoelementos- y ácidos grasos esenciales. Pero, ¿qué provoca ese déficit o subcarencia?  

-Con el tiempo entendí que las causas pueden ser múltiples pero básicamente se deben a una alimentación rica en productos refinados, a la pérdida de vitaminas y minerales, a los modernos métodos de conservación de los alimentos, a la desnaturalización de las moléculas en los procesos de preparación al elevar excesivamente su temperatura… En definitiva, a la carencia en muchos de los alimentos que ingerimos de los nutrientes que de forma natural hay en ellos. A lo que hay que añadir la ingesta de poca cantidad de agua y a la acumulación en el organismo de toxinas y productos químicos, especialmente metales pesados y pesticidas. Pero también comprobé que elementos tan distintos como la polución -campos electromagnéticos, radiaciones ionizantes y no ionizantes, hidrocarburos, etc.- y el estrés inciden en el mismo sentido. Son muchos los factores que pueden provocar un déficit de nutrientes esenciales.

-¿Y hasta qué punto esas carencias son importantes?

-Son muy importantes porque pueden llevar a una notable disminución metabólica de las actividades enzimáticas que tienen lugar en el interior del organismo y ello a su vez a la formación de radicales libres que son causa de numerosas patologías lo que hoy es ampliamente sabido y por eso se les combate con antioxidantes. Sin embargo, hace sólo dos décadas ese conocimiento era minoritario.

-De hecho tenemos entendido que eso fue precisamente lo que le llevó a crear Nutergia.

-Es cierto. Fundé la empresa a finales de los años 80 porque pensé que podía ayudar a muchas personas con productos naturales a resolver sus dolencias crónicas en lugar de ingerir fármacos que se limitan sólo a aliviar síntomas y que además en muchos casos tienen efectos iatrogénicos negativos. Mi objetivo principal era poner a disposición de los terapeutas unos complejos que contuvieran los principales antioxidantes, catalizadores y cofactores enzimáticos (oligoelementos y vitaminas) y otros de ácidos grasos poliinsaturados de alta calidad. En aquella época, y eso que hablamos de hace pocos años, se trataba de una visión innovadora ya que el papel de los radicales libres era desconocido por la mayoría de los médicos. Es más, había fuertes criticas. Hoy eso ha cambiado y científicos de todo el mundo investigan sobre el papel de los radicales libres y la actividad fundamental de los antioxidantes.

-Entiendo. En todo caso había ya entonces grandes investigadores que habían alertado sobre la importancia de una correcta nutrición ortomolecular aunque se no les hiciera apenas caso. Entre ellos el dos veces premio Nobel Linus Pauling y la doctora Catherine Kousmine a la que creo que usted conoció…

-Así es. Tuve la suerte de conocerla y llegué a estar dos veces en su casa de Suiza -en 1989 y 1991- nada más poner en marcha el laboratorio. Como conocí a algunos de sus más prestigiosos alumnos; por ejemplo, a los médicos suizos Besson y Moudon y a mis compatriotas Bondil, André Denjean y Keros. Gracias a todos ellos aprendí mucho. Entre otras cosas el papel fundamental de los ácidos grasos poliinsaturados bajo su forma biológicamente activa (cis-cis) y su relación con las prostaglandinas.

-¿Puede explicarlo?

-Como antes dije las subcarencias de oligoelementos son directamente responsables de una pérdida global de la actividad enzimática y ello causa una excesiva formación de radicales libres. Pues bien, cuando eso ocurre éstos atacan las membranas celulares provocando una peroxidación lipídica lo que a través de la acción de unas enzimas llamadas fosfolipasas llevan a una excesiva liberación de ácidos grasos. Y es ese exceso por obra de otra enzima, la cicloxigenasa, lo que conduce a la aparición de sustancias proinflamatorias, las prostaglandinas de tipo 2 (PGE2), cuya presencia da lugar a muy diversas patologías. Es decir, de unas sustancias que causan procesos inflamatorios y degenerativos. La doctora Kousmine las llamaba por eso "prostaglandinas de guerra" e insistía mucho en la necesidad de que exista en el cuerpo un equilibrio entre ellas y las de tipo 1 (PGE1) a las que bautizó como "prostaglandinas de paz". Y los precursores de esas están presentes, por ejemplo, en los aceites vegetales vírgenes de primera presión en frío, en los pescados azules y en los mamíferos marinos.

-En suma, que muchas patologías tienen su origen en un déficit de vitaminas, minerales y ácidos grasos omega 3 y 6.

-Exacto. Es sin duda alguna la causa de numerosos trastornos crónicos. Carencias que, como dije antes, se debe -entre otros motivos- a nuestras "malas" costumbres alimenticias y a la evolución de la industria alimenticia. Porque hoy hay cada vez más alimentos que apenas poseen sustancias nutritivas debido a los cultivos intensivos y muchos más productos refinados o desnaturalizados por el calor. Sin olvidar el papel negativo de lasmiles de sustancias químicas tóxicas que añade la industria: conservantes, colorantes, aromatizantes, edulcorantes, potenciadores del sabor… Y del uso y abuso de abonos y pesticidas. A lo que hay que añadir el excesivo consumo de azúcares, hidratos de carbono refinados y grasas animales así como la insuficiente ingesta de verduras y frutas.

-Y la solución que usted propone es ingerir suplementos de esos nutrientes a fin de prevenir las patologías a que su carencia da lugar y suprimir los alimentos que intoxican el organismo y/o provocan un exceso de radicales libres.

-Y otra cosa absolutamente fundamental ante cualquier enfermedad: limpiar el organismo de toxinas drenándolo y así favorecer su buen funcionamiento celular y tisular. Esa es la razón por la cual nos hemos orientado también hacia productos que favorecen el drenaje. Y lo hemos hecho combinando la acción de extractos vegetales (drenaje pasivo) con la acción más sutil de los oligoelementos, catalizadores celulares que estimulan numerosas enzimas capaces de desnaturalizar las toxinas. En otras palabras, la lucha antirradicalar con antioxidantes es únicamente una etapa para "limpiar" el organismo pero el exceso de radicales libres no es el punto central de los trastornos orgánicos, hace falta tener en cuenta su origen y éste suele ser frecuentemente la acumulación de toxinas en él.

-¿ Cómo plantean ustedes esa desintoxicación?

-Haciéndola en dos etapas, basadas en la Nutricion Celular Activa. Primero hay que desintoxicar el organismo pero luego hay que “reestructurar el terreno”. Se lo explico más detenidamente. La acción antitoxínica tiene cuatro niveles:

1) Seguir una dieta hipotóxica, estimular los principales emuntorios o vías de eliminación del cuerpo (en especial, el aparato digestivo, el aparato respiratorio, el hígado, el riñón y la piel) y lograr una buena actividad enzimática.
2) Neutralizar los radicales libres con antioxidantes.
3) Restaurar el equilibrio intestinal mediante prebióticos y probióticos. Y,
4) Desacidificar el organismo.

A continuación hay que “reestructurar el terreno” para que el metabolismo funcione correctamente. ¿Cómo?

Pues mediante la ingesta de:

a) Catalizadores y cofactores enzimáticos, oligoelementos, vitaminas -en particular las del grupo B- y ácidos grasos poliinsaturados (poseen un papel estructural y son precursores de numerosas prostaglandinas imprescindibles para el equilibrio biológico).

b) Minerales. Hay que remineralizar el organismo cuidando especialmente el aporte de magnesio -su carencia es muy frecuente sobre todo en las enfermedades crónicas- y de un complejo equilibrado de oligoelementos dinamizados. Es lo que denominamos Oligoterapia Bionutricional, se basa en el conocimiento de la biología de la célula y consiste en aportar al organismo el conjunto de oligoelementos necesarios en dosis fisiológicas para restaurar la integridad bioquímica del cuerpo reiniciando las cascadas metabólicas y favoreciendo la eliminación de las toxinas por las células hepáticas. Se aumenta con ello la resistencia a la degeneración celular y tisular.

Obviamente a veces el terapeuta puede decidir otras acciones especificas en casos individuales pero tal es la pauta general de actuación que proponemos. En cuanto a los resultados dependerán en buena medida de la calidad de los productos que se utilicen y ese es el punto que como biólogo y farmacéutico más he cuidado.  De ahí que utilicemos exclusivamente nutrientes esenciales rigurosamente seleccionados: aceites vírgenes de primera presión en frío, plantas cultivadas biológicamente, vitaminas y minerales naturales, soja sin organismos genéticamente modificados… Todo ello certificado por los organismos correspondientes. Por otra parte hemos elaborado fórmulas originales científicamente equilibradas y particularmente adaptadas al equilibrio celular. Y bajo forma iónica para una mejor asimilación.

-¿Entonces para cada una de las acciones comentadas antes tienen ustedes preparados específicos? ¿Una para remineralizar el organismo, otra para desacidificarlo, otra para restaurar el equilibrio intestinal, otra para regenerar el hígado…?

-Exacto. A veces varios para la misma acción. Porque para restaurar el equilibrio intestinal, por ejemplo, usamos dos complejos, uno con prebióticos y otro con probióticos. Y para estimular los emuntorios o vías de eliminación otros dos, uno con plantas y oligoelementos y otro con minerales. Lo mismo que para proporcionar ácidos grasos esenciales hay otros tres: uno a base de aceite de onagra virgen, otro con aceites de anchoas, sardinas y borraja, y por fin uno solo de pescados. En fin, no contamos con muchos productos pero sí con los más adecuados y además de excelente calidad.

-¿Qué se puede tardar en desintoxicar un organismo y en reestructurar el terreno?

-Obviamente eso depende del estado vital de cada persona y de su grado de intoxicación pero normalmente puede conseguirse una desintoxicación adecuada en mes o mes y medio y reestructurar el terreno en un par de meses más. Por supuesto, no sólo tomando nuestros suplementos sino también siguiendo la dieta adecuada que proponemos. Una alimentación correcta es absolutamente fundamental para la salud.

-He comprobado, en ese sentido, que lo que ustedes proponen en el ámbito de la alimentación tiene notables puntos de conexión con las propuestas alimenticias de la doctora Kousmine en su obra Salvad vuestro cuerpo, las de Jan Seignalet en La Alimentación, la 3ª Medicina y, si me permite que se lo diga, con las que hago en mi obra La Dieta Definitiva.

-Bueno, supongo que cuando uno adquiere la información correcta termina proponiendo las mismas o parecidas cosas. La doctora Kousmine fue una adelantada para su tiempo y pocos médicos entendieron la importancia de lo que explicó. En cuanto a Jean Seignalet le diré que hemos sido amigos durante muchos años y hemos intercambiado abundante información. Es más, tuve el honor de que me encargara la introducción de su libro y la traducción al español del mismo la ha financiado Nutergia. Sus propuestas y postulados están científicamente avaladas.

-Pues hay un punto con el que personalmente difiero y es que Seignalet propone comer cruda tanto la carne como el pescado y el marisco. Porque con la contaminación actual y la cantidad de anisakis que se encuentra en el pescado no parece muy procedente.

-Bueno, en ese punto concreto es verdad que Seignalet es, también a nuestro parecer, demasiado radical. Basta con que se cocinen los alimentos  no sobrepasando los 90º.

-Por cierto, ¿en cuántos países están ustedes presentes?

-Además de en Francia -nuestro laboratorio de producción se encuentra en Capdenac- estamos presentes en España, Bélgica, Suiza, Alemania, Italia y la Republica Checa. Nutergia es un laboratorio farmacéutico y, por tanto, cumple con todas las normas y requisitos de fabricaciónexigidos por Sanidad en Francia.   

-¿Y por qué el nombre de Nutergia?

-Por las palabras griegas Nut que significa nutrición y Ergo que significa acción. Es decir, laboratoriodenutrientes activos.

Permítame que volvamos a la cuestión principal: decíamos que la desintoxicación y la reestructuración del terreno son las pautas fundamentales para afrontar muchas patologías pero no es menos cierto que el grado de intoxicación, las carencias, las reservas de nutrientes, la capacidad de resistencia, el estado del sistema inmunitario e incluso el estado psíquico y emocional varían mucho entre las personas y eso puede determinar un posible tratamiento. ¿Lo entienden ustedes así?

-Sin duda alguna. Precisamente por esa razón hemos desarrollado un protocolo informatizado que permite al profesional de la salud valorar cada caso y al que hemos bautizado como IoMET (Ionic Mineral Enzymo Therapy). Protocolo que, complementando las pruebas analíticas que pueda haber, permite mediante una serie de preguntas valorar el grado de desequilibrio específico de la persona en cada uno de los siete “terrenos” en que hemos dividido las funciones del organismo.

-¿Cuáles son esos “terrenos”?

-Pues el terreno puede ser básicamente carenciado en ácidos grasos, hipoglucémico, ácido desmineralizado, neuro distónico, baso colítico putrefactivo, intoxicado o degenerativo. Y digo básicamente porque las carencias suelen ser globales pero más significativas en un terreno que en otro.

-¿Podríamos explicarlo?

-Claro. Llamamos terreno Carenciado al que resulta de una carencia crónica de ácidos grasos esenciales cuyo papel fundamental en la estructuración de las membranas celulares es conocido. Por tanto se necesitan en cantidades importantes, sobre todo en los tejidos nerviosos y cerebrales. Recordemos que los ácidos grasos son los precursores de moléculas reguladoras fundamentales para el organismo. Suele caracterizarse por un sistema inmune un tanto deprimido y por la aparición de alergias, asma, trastornos cutáneos y desarreglos hormonales femeninos y trastornos otorrinolaringólogos.

El terreno Hipoglucémico es el que se origina por un consumo excesivo de carbohidratos de asimilación rápida, incluyendo especialmente el azúcar blanco y todos los productos azucarados; pasteles, sodas, productos envasados… Suele provocar sobrepeso, diabetes, dolores de cabeza, vértigo, cansancio, astenia, nerviosismo e hiperemotividad.

El terreno Ácido Desmineralizado lo suele generar el consumo excesivo de alimentos acidificantes asociado a falta de ejercicio físico y al estrés. Puede provocar acidez, osteoporosis, dolores osteoarticulares, debilidad músculo-tendinosa e irritaciones de la mucosa.

El terreno Neuro Distónico es el que provoca las condiciones estresantes de orígenes múltiples. Bien debidas a traumatismos físicos (lesiones), a perturbaciones sensoriales (sensibilidad a ruidos, olores, a la luz) o a situaciones personales o profesionales conflictivas. Da lugar normalmente a fatiga crónica, falta de energía, ansiedad, nerviosismo, depresión, trastornos del sueño y espasmofilia.

El terreno Baso Colítico Putrefactivo se origina cuando la flora de fermentación que cubre y protege las paredes del intestino oponiéndose a la proliferación de bacterias patógenas se altera y hay un excesivo nivel de putrefacción que irrita el colon además de generar compuestos tóxicos que sobrecargan el hígado. Suele dar lugar a problemas de tránsito intestinal, al síndrome de colon irritable, a la candidiasis y a una insuficiencia digestiva o hepatobiliar.

El terreno Intoxicado se debe normalmente a un excesivo consumo de carne roja, grasas saturadas, azúcares, café y alcohol así como al tabaco. Y suele dar lugar a dolencias cardiovasculares, sobrecarga ponderal o metabólica y trastornos por intoxicación.

Finalmente, el terreno Oxidado Degenerativo se caracteriza esencialmente por una excesiva producción de radicales libres, directamente implicados en casi todos los fenómenos degenerativos (aumentan especialmente la oxidación celular y disminuyen la respiración celular). Suele dar lugar a envejecimiento prematuro, a las enfermedades degenerativas, a las inflamaciones crónicas, a los trastornos neurológicos y a las enfermedades autoinmunes.

-Y dígame, ¿cuáles son los resultados que han obtenido en todos estos años con su propuesta de tratamiento integral en tan diversas patologías? Porque lo que apunta indica que funciona con cualquier enfermedad. ¿Incluido en casos de cáncer?

-Por puro sentido común es obvio que funciona en todos los casos. En qué grado depende ya de cada paciente y de su estado vital. Es de pura lógica que si uno desintoxica el organismo, reestructura el terreno, se asegura de aportarle todos los nutrientes que precisa para un funcionamiento óptimo, se alimenta bien, hace algo de ejercicio y recupera su autoestima mejorará siempre. El cuerpo se encarga de ello. Porque a fin de cuentas los productos que se le dan sólo sirven para ayudarle en su labor curativa. Es siempre el propio cuerpo el que supera todas las dolencias. Otra cosa es cuando hay deterioros irreparables. Si un hueso se parte, por ejemplo, la solución pasa necesariamente por una intervención quirúrgica y el implante de una prótesis. Y ello es extrapolable a otras situaciones. Pero salvo en tales casos un tratamiento integral como el que proponemos es realmente útil y eficaz en cualquier patología.

-Bueno, pues eso es todo. Gracias por atendernos. Ha sido muy instructivo.

-A ustedes.

 

José Antonio Campoy
 

Este reportaje aparece en
79
79
Enero 2006
Ver número