Cómo afrontar la mayoría de las llamadas “enfermedades”

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En los textos publicados hasta ahora en esta sección hemos explicado por qué los tóxicos medioambientales pueden ser causa de numerosas patologías, especialmente fibromialgia, fatiga crónica, esclerosis múltiple, hiperactividad, alzheimer, parkinson, autismo, trastorno de estrés postraumático, asma, sensibilidad química múltiple y cáncer, entre otras. Patologías para las que “no existe cura” ni “tratamiento eficaz” según la mayoría de los profesionales médicos sólo que eso denota falta de información y, por ende, de formación. Obviamente no siempre podrá lograrse la curación de una patología pero sí a menudo impedir su avance e incluso lograr una remisión parcial ya que no total. Depende de la misma y de la situación concreta de cada persona pero es evidente que hoy podemos afrontar todas las mencionadas -y muchas otras- con una serie de protocolos comunes ya que todas tienen en común alguna alteración del ciclo NOONO que, como ya explicó en un número anterior de la revista el profesor Martin Pall, suele provocarlo un problema de intoxicación, un déficit de nutrientes o un desequilibrio bioenergético que hay que resolver. Agregaremos que el Dr. William Rea, uno de los mayores expertos del mundo en Medicina Ambiental y profesional que ha tratado durante treinta años a enfermos con sensibilidad química asegura haber obtenido así resultados positivos en más del 80% de los casos; lo que no implica que siempre la patología o sus síntomas hayan desaparecido por completo. Eso suele depender del tiempo de duración del problema y del grado de afectación. Y de ello hemos hablado -una vez más- con la doctora Pilar Muñoz Calero, presidenta de la Fundación Alborada.
-Díganos, ¿realmente existe un protocolo que permita ayudar en tantas y tan aparentemente distintas patologías?
-Sí. Especialmente porque hoy sabemos que el 80% de esos enfermos -algunos autores, como la Dra. Jean Monro, hablan de un porcentaje aún mayor- terminan desarrollando una clara intolerancia a muchos químicos tóxicos. A alimentos, fármacos, radiaciones, textiles, perfumes, colonias, desodorantes, cremas, jabones, detergentes, objetos sintéticos… Lo que lleva al organismo a una importante depleción de nutrientes, oligoelementos y vitaminas, una disminución de la oxigenación tisular y una acumulación de tóxicos a nivel orgánico y tisular. Hay por ello que afrontar todo eso.
-¿Cómo?
-Con un tratamiento global de inmunoterapia a bajas dosis, una dieta rotatoria, oxigenoterapia, sueroterapia, quelación y sauna.
-Sabemos que médicamente se llama inmunoterapia –también denominada bioterapia, terapia biológica o terapia modificadora de la respuesta biológica- al conjunto de estrategias de tratamiento para estimular o reponer el sistema inmune así como para aminorar los efectos secundarios de tratamientos muy agresivos. Con un fin bien preventivo, bien terapéutico, sea éste curativo o de mantenimiento. Y suelen usarse “vacunas”, factores de crecimiento y anticuerpos monoclonales. ¿La terapia que ustedes proponen cuál es?
-Nos centramos en averiguar las posibles alergias o intolerancias alimentarias y químicas. ¿Cómo? Mediante un test de provocación. Y luego obteniendo los antígenos correspondientes y elaborando vacunas para las sustancias que den positivo. Logramos así en la mayoría de los casos la desaparición progresiva de dichas intolerancias y una clara mejoría de los síntomas.
¿Puede explicarlo de forma más explícita?
-Bueno, primero hacemos diluciones seriadas de posibles antígenos patógenos obtenidos siempre de alimentos ecológicos o sustancias químicas exentas de tóxicos. Y luego las inyectamos de forma intradérmica -debajo de las primeras capas de la piel- o las damos sublingualmente –sobre todo en niños y en las personas que no toleran las inyecciones así como en los casos de determinadas sustancias para las que ésta es la vía más adecuada-. Después hay que observar cuidadosamente las reacciones del paciente tanto a nivel local (evolución de la pápula que se genera en el sitio de la inyección) como general (cefaleas, náuseas o irritabilidad, por ejemplo, que coincidan con la ingesta o exposición a la sustancia testada). Una vez sabemos qué sustancias utilizar porque el organismo reacciona ante ellas preparamos las vacunas y se las damos a la personas hasta conseguir el punto de neutralización, el momento en el que la persona ya no reacciona a esas sustancias ni localmente ni a nivel general.
-Es decir, empiezan sometiendo al paciente a una serie de test para averiguar a qué sustancias el organismo reacciona inyectándoles en la piel esas mismas sustancias…
-Eso es. Pero muy diluidas. Y sabemos a cuáles reacciona el organismo porque en el caso de la inyección se forma una pápula o habón o bien aparecen síntomas definidos: náuseas, dores de cabeza, irritabilidad…
Al cabo de unos minutos esa pápula puede permanecer activa o desaparecer. Si pasados 10 minutos nos encontramos en el primer supuesto, con que la pápula sigue roja e inflamada y hay tensión, se inyecta una nueva dosis pero aún más diluida en una zona adyacente. Luego, transcurrido un tiempo similar, se evalúa nuevamente la reacción. Y este proceso se repite una y otra vez con diluciones cada vez mayores hasta que en la zona inyectada la pápula no se activa. Algo que suele coincidir -aunque no siempre- con la desaparición de los síntomas generales. Siendo a ese grado concreto de dilución a lo que se llama “punto final” o “punto de neutralización”.
¿No siempre coincide la ausencia de reacción local con la desaparición de los síntomas generales?
-No. Por eso este testrequiere un estado especial de atención no sólo por parte del enfermero o médico que lo ejecute -que deberá observar detalladamente sobre todo los cambios que se producen a nivel local en la zona inyectada- sino también por parte del paciente que debe ser quien valore si aparecen o no náuseas, cefaleas, dolores, fatiga, etc.: o signos que podríamos llamar emocionales, psíquicos o anímicos como irritabilidad, tristeza, euforia, enfado, etc.
¿Podría poner algún ejemplo?
Por supuesto. Mire, en estos momentos estamos tratando a una niña de 8 años diagnosticada de Sensibilidad Química Múltiple que es bastante tímida y tranquila. Durante las sesiones de testaje colaboraba muy bien y permanecía relajada. Bueno, pues cuando se la testó con un alimento al que era especialmente sensible –¡unos garbanzos!- sufrió una reacción inesperada. Se puso nerviosa, irritada e incluso podría decirse que muy agresiva. Pegó a su madre y respondió mal al enfermero. En cambio, en el mismo momento en el que se encontró el punto de neutralización de esa legumbre ¡los síntomas desaparecieron! La niña volvió a su estado normal de paz.
¿Insinúa que muchos casos de irritabilidad o cefaleas los puede provocar la ingesta de algún alimento o de una sustancia tóxica?
-Efectivamente. Y problemas de cansancio, hiperactividad, malestar general, desconcentración, insomnio… y otros muchos. Así que los padres deberían saber que muchos niños que de pronto sufren una “rabieta” sin motivo aparente alguno pueden estar simplemente siendo víctimas de la intolerancia a algún alimento que hayan comido o a algún producto al que están reaccionando.
-¿Cuál es la razón de que usen ustedes un test de provocación para detectar las posibles alergias o intolerancias dado el tiempo que se tarda y lo que cuesta cuando basta un análisis de sangre para saberlo? Porque cuando en ella hay una cantidad excesiva de inmunoglobulinas E es que hay alguna sustancia que provoca alergia mientras si el exceso es de inmunoglobulinas G se trata de un problema de intolerancia. Pudiéndose hoy identificar al menos en el caso de los alimentos cuáles son concretamente los que provocan el problema. Es más, existen aparatos que detectan ya esas alergias e intolerancias por biorresonancia e incluso anulan las frecuencias patógenas detectadas logrando así la desaparición de los síntomas según sus fabricantes? ¿Por qué pues no los utilizan? ¿No los conocen o es que no confían en ellos quizás?
-Estamos midiendo algo que no tiene que ver con lo inmunológico, al menos de forma primaria; por eso no nos sirve un análisis de sangre. Me parece haber explicado anteriormente que la respuesta inicial con el método que nosotros usamos no es inmunológica. Parece que la modulación inmunológica que tiene lugar a partir de las dosis inyectadas con la Inmunoterapia es un proceso secundario siendo la modulación del Sistema de Regulación Basal el proceso primario. De esa forma la inyección/neutralización subcutánea envía información -tanto específica como inespecífica- a través del Sistema de Regulación Basal a todo el cuerpo. La emisión de un fotón desde la zona de punción alcanza las células vecinas en 10-7 segundos y se extiende al resto del organismo a la velocidad del sonido.
El Sistema de Regulación Basal está constituido por proteoglicanos y glucosaminoglicanos, sustancias cargadas negativamente mediante cadenas lineales de carbohidratos que responden electroquímica y electrofísicamente. Los proteoglicanos son glicoproteínas disueltas en agua que tienen en sí mismas capacidad energética, memoria y propiedades bioeléctricas y pueden de esta forma comunicarse con el resto del cuerpo. La estabilización de este conglomerado de moléculas de aminoglucósidos dispersas en el agua se realiza a través de la unión con una proteína estructural que está ligada al ácido hialurónico mediante proteínas de unión. Estos proteoglicanos también se ligan al glicocalix de la membrana de las células posibilitando que la información pase de la matriz extracelular a la membrana celular y de allí al interior de la célula. La propensión del cuerpo a la homeostasis induce a detectar si la dosis específica del antígeno administrado, por ejemplo de un garbanzo, es la correcta para recuperar la homeostasis tanto a nivel local como general.
En suma, la respuesta a través del Sistema de Regulación Basal no es inmunológica aunque pueda tener secundariamente reacciones inmunológicas. Y la gran ventaja que tiene este método sobre las pruebas de intolerancia en sangre es que estos últimos nos sirven de diagnóstico pero no de tratamiento y hay que retirar los alimentos a los que se es intolerante mientras que con la Inmunoterapia se puede diagnosticar el problema y además, con el resultado de los puntos de neutralización encontrados, fabricar las vacunas –que se fabrican sin aditivos ni conservantes peligrosos, por supuesto- y una vez se empiezan a poner el paciente puede ingerir todos los alimentos a los que es intolerante o alérgico sin presentar reacciones ayudando de paso así a que el organismo los tolere cada vez mejor. Y esto es muy importante ya que muchas personas que tienen enfermedades de origen medioambiental, por el propio daño que han generado los tóxicos, tienen problemas con los nutrientes y pueden presentar -en mayor o menor grado- una cierta desnutrición que podría empeorar si tuvieran que dejar de ingerir algunos -o muchos- de esos alimentos.
Con respecto a la posibilidad de utilizar otros métodos como los que menciona no los conozco suficientemente como para opinar de ellos pero sí le puedo decir que algunos de los pacientes que vienen -sobre todo los más sensibles- han probado ya de todo -incluidos esos métodos- y no les ha ayudado. Y si lo han hecho ha sido temporalmente. Agregaré que yo siempre digo a los pacientes que me preguntan sobre otras posibilidades que, si quieren probarlas, las prueben. Mire, no se trata de imponer una terapia u otra, se trata de curar al paciente y nosotros estamos abiertos a cualquier posibilidad válida.
-Bien, y una vez se averiguaa qué productos es sensible una persona, ¿cómo se la trata? Porque suponemos que algunas serán sensibles no a una o dos sustancias sino a varias…
-Ciertamente. Terminado el testaje –que lleva pues su tiempo- y encontrados los puntos de neutralización de las diferentes sustancias a las que el organismo reacciona –y en cada una habrá probablemente una dilución distinta- se elaboran las vacunas. Ahora bien, como usted bien plantea a veces son varias las sustancias a las que el cuerpo reacciona. ¿Y qué hacer en tales casos? Pues combinar las distintas vacunas para reunirlas en un mismo “cóctel”. Hoy sabemos que pueden mezclarse las vacunas de hasta 25 sustancias diferentes.
-¿Y ese cóctel se ingiere?
-No. Se le puede administrar al paciente mediante inyecciones intradérmicas o instilando las gotas bajo la lengua. Normalmente una vez al día aunque pueden a veces ser necesarias más dosis para neutralizar las reacciones alérgicas hasta la desaparición de los síntomas y la recuperación de la tolerancia.
-¿El paciente debe entonces acudir a la consulta cada vez que deba someterse a una dosis?
-Tampoco. La ventaja de la terapia es que el paciente puede continuar el tratamiento en su casa y utilizarlo en el momento en el que aparezcan de nuevo síntomas de intolerancia; lo que evitará complicaciones a largo plazo y disminuirá la necesidad de medicación.
-¿Son siempre necesarias las vacunas para tratar las enfermedades medioambientales?
-No, pero está comprobado que se recuperan bastante más lentamente quienes no las utilizan; especialmente entre los afectados por Sensibilidad Química Múltiple.
-¿Una vez terminado el tratamiento con las vacunas el problema tratado desaparece de forma definitiva?
-Con el tiempo pueden reaparecer de nuevo los síntomas; y en tal caso habrá que hacer nuevos testajes. Afortunadamente de forma más rápida.
Dígame, ¿cuál es el mecanismo -o mecanismos- de acción de la Inmunoterapia? ¿Y por qué funciona a dosis tan bajas?
-La Inmunoterapia actúa a nivel bioeléctrico e inmunológico (el sistema antígeno-anticuerpo). Hoy se sabe quecada antígeno o alergeno inyectado subcutáneamente o instilado bajo la lengua produce cambios bioeléctricos locales que son transmitidos a órganos distantes; y eso explica la aparición de síntomas locales o generales en el cerebro o en los sistemas genitourinario, nervioso, cardiovascular, músculo-esquelético, endocrino y gastrointestinal. Actúa en ellos regulando la homeostasis previamente alterada, es decir, el equilibrio osmótico, iónico, electromagnético, electrónico y protónico a nivel local y sistémico. Regula así el pH, el consumo de oxígeno tisular, el equilibrio entre el calcio y el magnesio…
Y a nivel inmunológico la vacuna induce la formación de anticuerpos específicos para cada sustancia preparando el organismo para posibles contactos futuros. Es decir, se consigue que los mecanismos de defensa estén en condiciones de afrontar de forma satisfactoria la exposición a aquellas sustancias -químicas o biológicas- del mismo tipo que se inhalen o ingieran en el futuro; con lo que se evita la sintomatología que desencadenaban.
¿Realmente se sabe que pasa así o es una teoría por demostrar?
Nuestro organismo tiene lo que se denomina un Sistema de Regulación Basal (SRB) –lo que los anglosajones llaman Ground Regulation Sistem (GRS)- que está considerado por sí mismo una unidad funcional. Se le denomina también matriz extracelular, sustancia intersticial o espacio de Pischinger y lo integran los vasos sanguíneos periféricos, las células del tejido conectivo, la sustancia extracelular y las terminaciones nerviosas periféricas que dependen del sistema nervioso autónomo. Y no sólo sirve como elemento de soporte, almacenamiento de agua y vehículo para el aporte de nutrientes y oxígeno a las células así como para la eliminación de toxinas, productos de desecho y células deterioradas o muertas sino que permite la comunicación entre órganos, tejidos y células a una velocidad superior a la del sistema nervioso mediante precisos circuitos de transmisión mecánica, vibratoria, energética, electrónica y química que la conforman como la pieza clave que mantiene conectados a los órganos y garantiza su correcto funcionamiento. La matriz nuclear, la matriz citoplasmática y la matriz extracelular están pues interconectadas formando una red que pone en comunicación todas las moléculas del cuerpo. Pues bien, la neutralización intradérmica lo que hace es enviar información al interior de la célula para restaurar la homeostasis.
-Pues los médicos en general, salvo excepciones, no dan mucha importancia a la matriz extracelular?
-Cierto. Y se equivocan. Porque la matriz extracelular constituye un reservorio de cargas negativas con capacidad de donar y absorber electrones -según las necesidades- de manera tan rápida que las reacciones químicas no pueden alcanzar. Un estímulo tóxico crónico puede provocar una alteración igualmente crónica en la matriz extracelular que conlleve un mal funcionamiento de sus estructuras iniciándose con ello el proceso hacía la enfermedad. Por eso cuando el tratamiento con Inmunoterapia se hace en las etapas iniciales ayuda tan eficazmente a regular los procesos alterados y recuperar el equilibrio. Sin embargo cuando las membranas celulares están ya dañadas por los tóxicos la neutralización es mucho más compleja y la reversión completa del proceso no es posible.
Si la sobrecarga de contaminantes es muy alta la inyección intradérmica puede activar síntomas y signos. De ahí que disminuir previamente esa carga tóxica mediante un adecuado control ambiental y la exclusión de tóxicos exteriores, la depuración mediante sauna, el aporte de nutrientes y una dieta rotatoria faciliten el efecto terapéutico de la Inmunoterapia.
Luego para afrontar con éxito cualquier patología hay ante todo que desintoxicarse y, obviamente, dejar de seguir intoxicándose…
Es imprescindible. Por eso a las personas que acuden a nuestras consultas se les hace una entrevista telefónica previa en la que se les pregunta sobre los productos de higiene personal y de limpieza doméstica que usan invitándoles cuando es necesario a hacer un cambio de hábitos antes de acudir a la primera cita. Casi todas las personas enfermas requieren un cambio de hábitos. Y si alguien no lo acepta no le tratamos. Sería una pérdida de tiempo y de dinero no empezar eliminando la causa que les está enfermando. Lo singular es que después la mayoría siente ya una mejoría sólo con hacer eso, con cambiar los productos potencialmente tóxicos que usaban por otros inocuos.
En suma, el objetivo de empezar todo tratamiento con Inmunoterapia es neutralizar desde el principio los síntomas…
-Efectivamente. Las inyecciones intradérmicas o la terapia sublingual son inductores de la información necesaria para la homeostasis a través de este sistema básico de regulación. Y funciona bien y rápido en la gran mayoría de los pacientes.
-Sigo en todo caso sin entender cómo funciona el mecanismo de neutralización de signos y síntomas…
-La verdad es que sabemos que funciona aunque no sepamos totalmente por qué. Solo sabemos que los anticuerpos bloquean los antígenos y que hay cambios en las prostaglandinas. Y que el Sistema de Regulación Basal está controlado por las hormonas tiroideas, el cortisol y el sistema nervioso autónomo estando activo durante el día y en reposo durante la noche. Eso sí, lo que es evidente es que su vitalidad y correcto funcionamiento dependen de su limpieza y adecuado drenaje.
-¿Y no hay peligro potencial alguno en esas vacunas?
-No porque se usan dosis muy bajas, muy diluidas. En la Unidad de Control Ambiental de Dallas que dirige el ya citado Dr. William Rea más de 10.000 pacientes han recibido en conjunto millones de inyecciones sin que se hayan observado reacciones graves o muertes. Y en el Hospital Breakspeare de Londres (Inglaterra) han puesto igualmente millones de dosis en inyecciones intradérmicas sin apenas efectos adversos ni complicaciones. De hecho muchos pacientes de la Sanidad Pública británica son derivados actualmente a ese centro para ser tratados, sobre todo niños con asma, alergias, dermatitis, intolerancias alimentarias y otras patologías.
Y son eficaces -doce estudios a doble ciego y 80 estudios avalan ya la Inmunoterapia a bajas dosis- y rentables. Eso sí, los testajes deben hacerse bajo estricto control con el fin de obtener un diagnóstico preciso y, consiguientemente, un tratamiento adecuado.
¿Y cuánto dura de media un tratamiento de Inmunoterapia a dosis bajas?
-Según las estadísticas de los dos centros que acabo de mencionar -y que están publicadas- entre 6 y 18 meses. Depende siempre de la severidad del problema aunque en pacientes muy sensibles -el 90% de los que ya requieren ingreso hospitalario- las vacunas se pueden tener que usar hasta dos años. Solo un 1% de esos pacientes tuvieron que seguir con las vacunas entre 9 y 11 años.

LA DIETA ROTATORIA 

-Pasemos si le parece bien a hablar de la Dieta Rotatoria. ¿En qué consiste?
-La Dieta Rotatoria fue desarrollada en 1934 por el Dr. Herbert J. Rinkel (1896-1993) y está dirigida a personas con múltiples sensibilidades alimentarias. Desde entonces se ha utilizado de hecho con éxito en muchísimos pacientes con patologías de origen medioambiental y está basada en una singular observación clínica: “Los alimentos que se comen con más frecuencia son los alergénicos alimentarios más comunes”. Consiste simplemente en no comer el mismo alimento en un intervalo mínimo de cuatro días para identificar los que nos hacen daño. Pudiéndose tomar el mismo alimento en sus diferentes formas en la misma comida; por ejemplo, maíz, aceite de maíz, palomitas, harina de maíz… Porque uno puede ser intolerante a un alimento de una familia concreta y no a todos los componentes de la misma. Por eso es necesario testar cada uno de ellos por separado.
Y llamamos “familia” al conjunto de alimentos que tienen en común estructura composición u origen. Por ejemplo, las aves y los huevos están en una misma familia. Y las gramíneas (avena, arroz, cebada…). Y las leguminosas (lentejas, judías, guisantes, habas…). Y las rosáceas (manzanas, membrillos, peras…).
Tenemos a disposición de los que lo necesiten un listado que incluye un gran número de alimentos clasificados en las diferentes familias.
¿Cuánto tiempo se toman los mismos alimentos?
-Generalmente dos meses. Posteriormente se van introduciendo progresivamente alimentos nuevos. Aquellos que dieron menor reacción cuando se probaron; con un intervalo mínimo de una semana entre ellos.
¿Cuánto tiempo debe mantenerse la Dieta Rotatoria?
-La media está en 18 meses, especialmente si durante los últimos seis no ha habido reacciones ni síntomas. Sin embargo los pacientes sensibles deben mantener siempre una cierta rotación de los alimentos ya que si se ingieren todos muy a menudo se puede retornar de nuevo a la situación inicial lo que obligaría a recomenzar el proceso.
-Luego lleva mucho tiempo averiguar eso…
-En realidad los pacientes con intolerancias alimentarías restringen ya en su dieta diaria muchos alimentos porque saben los que les sientan mal sin necesidad de hacer estudio alguno. El problema está pues en identificar sólo los que sientan mal sin que uno lo sepa porque apenas se manifiesta esa intolerancia. Y curiosamente a menudo son los que se ingieren con mayor frecuencia.
Ahora bien, los pacientes que se están sometiendo a Inmunoterapia a bajas dosis no necesitan prescindir de los alimentos a los que son reactivos o sensibles ya que al estar testados e introducidos en las vacunas con el punto de neutralización adecuado para que no generen reacción podrán seguir ingiriéndolos. Y eso es una gran ventaja porque uno de los problemas de estos pacientes es la desnutrición y depleción de los depósitos de nutrientes necesarios para un buen funcionamiento del organismo y si tuvieran que suprimir todos aquellos a los que reaccionan aumentaría ese problema.
-¿Por qué es tan frecuente en las patologías de origen medioambiental la sensibilidad a alimentos?
-Porque tres de los cuatro principales procesos de desintoxicación -la oxidación, la reducción y la degradación- se utilizan también en la descomposición de los alimentos y puede existir competitividad. Es decir, si el organismo los utiliza para desintoxicar y se sobrecargan pueden impedir la descomposición adecuada de los alimentos y ello a su vez generar nuevos efectos secundarios tóxicos y alérgicos.
De hecho por eso probablemente los pacientes sensibles a alimentos suelen serlo también a otras sustancias químicas o biológicas como el polen, la hierba, el pelo de gato, el moho… Y es que cuando se controlan las reacciones a los alimentos patógenos suele mejorar paralelamente la respuesta a otras sustancias que igualmente generaban sensibilidad.
-También utilizan ustedesla Oxigenoterapia. ¿Por qué la dan tanta importancia?
Todas las patologías medioambientales cursan con una disminución de la captación de oxígeno a nivel tisular y, como consecuencia, el organismo se ve obligado a aumentar la glicolisis anaeróbica para obtener energía. Además ello puede dar lugar a vasoespasmos que compliquen aún más la situación. Y la falta de ejercicio de quien padece una enfermedad acentúa el déficit de oxígeno tisular con caída de la presión arterial (PaO2) y aumento de la presión venosa de oxígeno (PvO2).Y como éste es necesario en la mayoría de las reacciones de detoxificación obtenerlo es uno de los principales objetivos terapéuticos.
Porque con glicolisis anaeróbica no es suficiente…
-No. Usted sabe que el organismo puede obtener básicamente energía de dos formas: con oxígeno y glucosa –proceso que conocemos como glicolisis aeróbica- o (porque hay déficit de oxígeno) sólo con glucosa –y a eso se llama glicolisis anaeróbica-. La diferencia es que por la primera vía se obtienen por cada molécula de glucosa 36 de ATP o Adenosin Trifosfato mientras por la segunda sólo dos. Y eso lleva a una menor disponibilidad de energía que se manifiesta como fatiga, cansancio, debilidad… Síntomas comunes en todos esos pacientes.
-¿Cómo proporcionan el oxígeno a los pacientes?
-Usamos balones con gas comprimido que contienen oxígeno puro a alta presión y es inhalado merced a unas mascarillas especiales de porcelana pues muchos pacientes no toleran las de plástico.
¿Y es una terapia segura?
-De todos es sabido que el oxígeno es un arma de doble filo porque a pesar de ser imprescindible para la vida su exceso puede producir daño tisular. Sin embargo la experiencia en diferentes centros de medicina ambiental localizados en distintas partes del mundo avala que su utilización con unos protocolos bien definidos es segura y da muy buenos resultados.
-Bien, creo que hay suficiente información para asimilar de una sola vez así que podemos hablar ahora de los otros tres aspectos básicos de la terapia -la sueroterapia, la quelación y la sauna- pero es mejor publicarlo ya en el próximo número. ¿Le parece bien?
-Me parece bien. Es mejor que los lectores asimilen todo esto porque le aseguro que es importante.

José Antonio Campoy

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Abril 2011
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