CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 195 / JULIO-AGOSTO / 2016

Sr. Director: tengo 60 años, mido 1,74, peso 99 kilos, soy sedentario porque perdí una pierna hace cuatro años y padezco de sobrepeso, diabetes, colesterol, triglicéridos y ácido úrico elevado, entre otras cosas “menores”. Y el médico me ha dicho que si no adelgazo, además de no volver a salir más de casa corro el riesgo de tener un infarto. La verdad, me lo ha puesto muy crudo. Pero es que yo he seguido todo tipo de dietas y no consigo nada… salvo morirme de hambre. Con algunas hasta he engordado aun más. Estoy pues desesperado porque tengo tres hijos aún pequeños y me aterroriza dejarles solos con mi mujer sin apenas dinero. Lo que tenía ahorrado me lo he “pulido” en tratamientos farmacológicos que tampoco han funcionado. El caso es que un amigo me habló hace dos semanas de su revista –no la conocía-, he leído varios de sus artículos en Internet y me ha sorprendido el alto nivel de los reportajes y la calidad y cantidad de miembros de su Consejo Asesor. Sinceramente, no me lo esperaba; ignoraba que hubiera en España una revista sobre salud de tanta calidad. Al menos a mí me lo parece aunque reconozco que no soy experto en la materia ya que soy arquitecto. En fin, no quiero abusar contándoles mis penas pero sí me gustaría que me orientaran. ¿Qué puedo hacer? ¿Alguien en mi situación puede recuperarse o al menos mejorar como para prevenir lo que dicen me espera? Si es así por favor díganme qué hacer. Sé que han publicado ustedes miles de noticias y artículos –más de 5.000 según se dice en la cabecera de su web entre noticias y reportajes- pero soy incapaz de encontrar lo que necesito entre tanta información. Y por favor no se limiten a mandarme a un médico especialista de su confianza porque no estoy ni en condiciones de desplazarme ni de abonar las tarifas de médicos particulares por muy justas y razonables que éstas sean. Estoy sin fondos y sin trabajo a pesar de mi profesión. ¿Qué puedo pues hacer sin seguir tratamientos alternativos –con o sin dispositivos de “vanguardia”- ni consumir carísimos complementos nutricionales o alimentos funcionales? No puedo aceptar que no haya una solución más sencilla. ¿La conocen ustedes? ¿Pueden ayudarme? ¿Conocen alguna manera sana, simple y barata de resolver mis problemas de salud? Sé que pido mucho pero estoy seguro de que si ustedes me orientan ayudarán a la vez a otras personas que lean la revista en situación similar. A la espera de su respuesta les saluda esperanzado

Carlos Rodríguez
(Gandía)

Claro que es  posible recuperar la salud de forma “sencilla”, incluso en un caso como el suyo; basta quererlo, tener voluntad -todo enfermo dice estar dispuesto a hacer lo que sea pero no es cierto- y ser constante y honesto con uno mismo. Así que si realmente es su caso vamos a decirle qué debe hacer pero advirtiéndole desde ya que si no hace exactamente lo que le sugerimos no funcionará. No busque pues luego excusas del estilo de “por un día no pasa nada”… porque sí pasa. Se explica de forma clara, amplia y concisa en el libro La Dieta Definitiva al que puede usted recurrir si quiere ahondar en las razones de lo que vamos a indicarle. Y es que como ya hemos dicho otras veces esa dieta tiene como objetivo principal adelgazar rápidamente sin pasar hambre, sin pesar la comida, sin contar calorías y sin hacer ejercicio ayudando además a resolver muchas patologías, especialmente las de origen digestivo (es decir, la inmensa mayoría). Y funciona sin necesidad de tomar suplemento alguno aunque éstos puedan ser útiles en ocasiones. Ahora bien, debe seguirse solo durante unos meses -depende de lo que se necesite perder- y luego, tras hacer brevemente la fase de mantenimiento, volver a alimentarse de forma “normal” aunque asumiendo sus enseñanzas. En fin, para no alargarnos en demasía esto es lo que le sugerimos a usted en unos breves pasos: 1) Ayune durante tres días no ingiriendo más que agua e infusiones de té verde, poleo-menta o manzanilla (con estevia si precisa algún edulcorante). 2) Hasta que recupere el peso adecuado y los niveles “normales” en las analíticas -olvídese del exceso de colesterol porque no es negativo- ingiera a partir del 4º día por las mañanas nada más levantarse un vaso grande de agua templada -tirando a caliente- al que debe echar el zumo de medio limón grande y al cabo de 10-15 minutos como desayuno algo de fruta (sin pasarse y preferiblemente papaya, piña natural, melón, sandía, mango, manzana, pera o cerezas); con café natural -nunca torrefacto- o una infusión si lo desea. Exclusivamente. 3) A media mañana puede volver a ingerir un poco de fruta con café o infusión… sin volver a tomar nada hasta el almuerzo de mediodía. Y a partir de este momento olvídese de la fruta hasta el día siguiente (sin excusas). 4) Para almorzar y cenar empiece siempre ingiriendo vegetales crudos de cualquier tipo; tome un buen gazpacho o hágase unas abundantes ensaladas aderezadas solo con sal y aceite de oliva virgen extra (nada de vinagre). Y luego ingiera pescado, marisco (salvo vieiras), carne magra, jamón york, pavo asado natural (sin gluten, fosfatos, nitritos, etc.), jamón de bellota curado (nunca envasado ya que todos llevan conservantes tóxicos) o huevos (nunca fritos ni cocidos) que puede acompañar con ensaladas o verduras a la plancha o ligeramente asadas a baja temperatura aunque ello hará perder parte de sus nutrientes. En cuanto al postre puede tomar yogur natural sin azúcar, petit–suisse ligero sin azúcar, kéfir de agua o de leche pasteurizada -lo anterior solo en caso de que no sea intolerante a los lácteos-, flan de huevo sin azúcar, gelatina, café natural o infusiones. Eso sí, la carne y el pescado deben prepararse al vapor, al horno, a la plancha, estofados o asados durante el tiempo justo y a fuego lento procurando que la temperatura nunca pase de 80º… pero nunca fritos ni cocidos. Freír los alimentos produce radicales libres que además de destruir las grasas esenciales pueden dañar las células, aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares y el cáncer, acelerar el proceso de envejecimiento y destruir muchos micronutrientes. El grado de daño potencial depende ya del tipo de aceite, de la temperatura a la que se fría y del tiempo que se utilice. Entiéndase que las moléculas de muchos alimentos se desnaturalizan por encima de los 80º/100º haciendo que el organismo no sea capaz de metabolizarlos. Por lo que se refiere a los microondas -emiten ondas a 2.500 megahercios que agitan las moléculas de agua de los alimentos a mucha velocidad haciendo que rocen unas con otras produciendo un frotamiento que produce un intenso calor- tampoco los use. Ni los hornos que funcionan con infrarrojos pues tienen un comportamiento similar y los posibles efectos negativos pueden ser los mismos. Por lo que se refiere a los ahumados sepa que el humo con el que se que ahúman contiene hidrocarburos policíclicos parecidos a los que se queman con los cigarrillos y por tanto son potencialmente cancerígenos; no abuse pues de ellos si decide consumirlos. En cuanto a las barbacoas sepa que a las sustancias antes mencionadas se añade la generación de otras también cancerígenas: las que provoca la degradación a altas temperaturas de las grasas. Grasas que muchas veces caen de la parrilla al fuego donde se queman impregnando de nuevo la carne con el humo resultante de su combustión. De ahí que sea también un tremendo error comer tanto la carne hecha a la barbacoa como la carne chamuscada; por muy sabrosas que estén. El factor de riesgo a la hora de contraer cáncer de estómago cuando se toman esos alimentos es alto. En cuanto a las licuadoras y batidoras –como las máquinas de cuchilla para cortar embutidos, jamón o queso en lonchas- es verdad que producen fricción y pueden elevar la temperatura en la zona de corte pero no está constatado que ello sea suficiente para desnaturalizar sus proteínas. Toda esta información ya fue dada a conocer a lo largo de estos años. En suma, la dieta es la parte principal de cualquier tratamiento, sea cual sea la patología que se padece. Como hemos explicado ampliamente la base de todo tratamiento curativo está en la homeostasis del organismo y ello exige desintoxicarlo, nutrirlo y equilibrarlo para que el microbioma esté en perfecto estado y no puedan proliferar microbios patógenos ni células malignas. En estado de homeostasis un organismo bien nutrido es capaz de superar por sí mismo prácticamente cualquier patología degenerativa y/o crónica, cáncer incluido. Y por lo que se refiere a posibles suplementos salvo agua de mar purificada, un complejo de vitaminas, minerales y oligoelementos -hay muchos en el mercado a precios razonables-, uno enzimático y uno rico en ácidos grasos omega-3 no debería necesitar usted nada más. Aunque le sorprenda.


Sr. Director: padezco cáncer de pulmón y los médicos me han desahuciado. Lo frustrante es que yo no he fumado jamás y no he vivido ni trabajado en ambientes de fumadores. Ni en casa ni en el trabajo. Y tampoco he estado de forma frecuente en lugares con aire contaminado. Tengo un amigo que tampoco es fumador pero trabaja en una gasolinera de las que aun sirven a los clientes y el médico le dice que puede haberse debido a los gases que emiten la gasolina y el diesel a través de las mangueras; pero tampoco es mi caso. Y no vivo en lugar alguno con gas radón que sé que puede provocar esta patología. Ni hay en las paredes de mi casa fibra de vidrio como aislante que sé que también puede al parecer provocarlo. Es más, no me han hecho radiografías de tórax ni TACs en los últimos 20 años -tengo 57- así que estoy perplejo. ¿A qué puede haberse debido mi cáncer? Y sobre todo, ¿qué puedo hacer? Navegando por Internet vi la conferencia que el Dr. Alberto Martí Bosch dio como cierre del último congreso sobre cáncer que organizaron ustedes -por cierto, ¿por qué han dejado de organizarlos si eran buenísimos?- y pensé en acudir a él pero tras llamar a su consulta me dijeron que no tenía hora ¡hasta dentro de año y medio! ¿Cómo es posible? No lo entiendo. ¿Realmente es así? Se lo pregunto a ustedes porque me fío de su palabra y a él no le conozco aunque viendo el vídeo me cayera muy bien. ¿Pueden ayudarme por favor? Estoy desesperado.

Carlos Martínez

(Madrid)

Lo que el Dr. Alberto Martí Bosch planteó básicamente en su ponencia es que cuando nuestro sistema de limpieza o drenaje falla el material tóxico de desecho empantana el espacio acuoso que baña los tejidos intoxicándolo. Y que cuando las células están rodeadas de las propias toxinas que han generado no pueden vivir correctamente ya que su entorno se vuelve ácido por la acumulación de ácido carbónico, ácidos grasos y ácido úrico. Ácidos que son cáusticos y queman todo haciendo que las células se queden sin oxígeno y sin nutrientes ante lo que sólo pueden pasar dos cosas: que las células sobrevivan y den lugar a distintas patologías –cáncer incluido- o se mueran. Siendo en este segundo caso cuando el organismo las fibrosa o enquista. Es como aparecen los fibromas y los quistes. Es decir, ésa es la causa de los fibromas mamarios, los fibromas uterinos, los fibromas prostáticos, los quistes de ovarios y los quistes mamarios; salvo que esa intoxicación/acidificación tenga lugar en los tejidos centrales porque entonces lo que aparecerá es fibrosis pulmonar, fibrosis renal, fibrosis hepática, quistes renales, quistes hepáticos o quistes pulmonares. Quistes o fibromas que si no molestan es mejor no tocarlos y olvidarse de ellos. Nuestro consejo pues es que ante todo desintoxique y alcalinice el organismo y se asegure de no ingerir alimentos, productos o fármacos que le agredan. Siga una dieta cetogénica estricta y elimine de forma drástica todos los carbohidratos refinados y la leche así como sus derivados y, obviamente, los productos que los contienen: helados, pasteles, tartas, dulces, bollos, galletas, chocolate, etc. Es básico que regenere usted su microbioma. Su carta ha llegado de hecho justo cuando el número anterior a éste estaba ya en imprenta y precisamente en él explicamos que el cáncer de pulmón también pueden provocarlo los carbohidratos refinados (lo tiene en nuestra web –www.dsalud.com– con el título Relacionan el consumo de hidratos de carbono refinados ¡con el cáncer de pulmón! aunque está disponible solo para suscriptores). En él se explica que seguir una dieta rica en hidratos de carbono de alto índice glucémico -los que liberan la glucosa rápidamente en sangre- se asocia a un mayor riesgo de desarrollar cáncer de pulmón con independencia de otros factores de riesgo. Así se asevera al menos en un reciente estudio epidemiológico del MD Anderson Cancer Center de la Universidad de Texas dirigido por Xifeng Wu. Es más, no se trata solo de procurar no ingerir alimentos de alto índice glucémico sino de asegurarse de que la carga total de glucosa que se ingiere al día no sea excesiva; porque el problema existirá igualmente si la cantidad diaria ingerida de alimentos de medio y bajo nivel glucémico es excesiva. En cambio las verduras sin almidón y los alimentos que contienen selenio y quercitina disminuyen el riesgo de sufrir cáncer de pulmón. Asimismo explicamos en él que las células cancerosas crecen básicamente en ambientes deficitarios de oxígeno y muy ácidos utilizando para obtener energía la fermentación anaeróbica de la glucosa, proceso que da lugar a la producción interna de gran cantidad de lactatos y iones de hidrógeno que la célula expulsa fuera aumentando más la acidificación del microambiente externo. En suma, la hiperglucemia ayuda a crecer los tumores al dificultar el transporte hacia las células inmunes de ácido ascórbico -vitamina C necesaria tanto para la mitosis como para la fagocitosis-, reducir la respuesta inmune, activar monocitos y macrófagos que producen citoquinas inflamatorias y acidificar el terreno tumoral. En fin, hemos publicado abundante información sobre todo esto que tiene agrupada en este enlace –www.dsalud.com/index.php?pagina=dossier_cancer- y le sugerimos lea despacio. En cuanto al Dr. Alberto Martí Bosch es cierto: no da abasto desde hace años a pesar de que trabaja muchas más horas que la mayoría de sus colegas. De hecho hace un año decidió formar a dos médicos para que le ayudasen a tratar a más pacientes con los mismos protocolos y hace ya un par de meses que trabajan con él en el nuevo centro al que se ha trasladado con ellos en Madrid; se llama Sensity y su teléfono es el 91 435 56 13.


 

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