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| CELULITIS...
¿PARA TODA LA VIDA? |
Pocas mujeres tienen la fortuna
de librarse del problema de la celulitis a lo largo
de la vida. Es algo con lo que la mayoría se ve obligada
a convivir, mal que le pese. ¿Hay algo que podamos hacer?
Casi todas las mujeres saben de ella más de lo que
quisieran porque la celulitis es un problema estético
muy frecuente que afecta a la mayoría de las féminas,
bien sea en algún momento de sus vidas o permanentemente.
Y si bien se combate generalmente por razones estéticas,
en muchos casos el problema se convierte en una enfermedad
dolorosa e incapacitante. Una celulitis muy acusada
puede provocar cefaleas, depresión, baja autoestima,
hipersensibilidad, artritis y hasta deformaciones físicas.
Y en tales casos no cabe hablar de un problema estético
sino de salud por lo que la única solución es ponerse
en manos de especialistas.
El principal problema además es que, normalmente, se
tarda demasiado en afrontar la celulitis a pesar de
que, como en otras patologías, la detección precoz es
importante ya que cuanto menos tiempo lleva instalada
en nuestro cuerpo mayores son las posibilidades de éxito
al tratarla.
La celulitis surge debido a desequilibrios en los tejidos
conectivo y adiposo originados por una predisposición
genética y hormonal, y se agrava por otros factores
como la alimentación, el estrés, el insomnio y la vida
sedentaria. Este conjunto de circunstancias provoca
una anormal acumulación de líquidos y tejido graso que
se localiza principalmente en nalgas, caderas y piernas.
Estos cúmulos comprometen la circulación de la zona
y afectan a la piel que la cubre, en la que aparecen
los hoyos o "pozos" conocidos como "piel de naranja".
Así, el mecanismo de producción de la celulitis presenta
dos fases que se retroalimentan: en la primera, el enlentecimiento
de la circulación provoca que los vasos sanguíneos se
vuelvan más permeables produciéndose una fuga de líquido
y toxinas hacia el tejido; en la segunda, las células
grasas o adiposas aumentan de tamaño comprimiendo los
vasos sanguíneos y dificultando aún más la circulación.
Según los expertos, un 90% de las mujeres la padecen
en mayor o menor grado. No obstante, no hay que confundirla
con la obesidad porque si bien es cierto que el aumento
de peso puede hacer más evidentes las zonas con celulitis
se trata de alteraciones diferentes. Por lo general,
la obesidad suele afectar a todo el cuerpo mientras
la celulitis se localiza en determinadas áreas.
Existen opiniones divergentes sobre si la celulitis
debe o no ser considerada una enfermedad susceptible
de tratamiento. Puesto que la herencia y las hormonas
tienen mucho que decir en su génesis, eliminarla totalmente
es, por el momento, casi imposible; pero sí es factible
reducirla de manera notable. Ahora bien, la constancia
es un requisito imprescindible. La lucha contra la celulitis
no responde a esfuerzos puntuales: si realmente deseamos
mantenerla a raya los hábitos de vida recomendados deben
seguirse ya a lo largo de toda la existencia.
¿CÓMO COMBATIRLA?
Como primeras medidas, los expertos recomiendan una
desintoxicación gradual del organismo disminuyendo
la ingesta de fritos, grasas, frutos secos, proteínas
animales y azúcar, y aumentando el consumo de vegetales
ricos en fibras.
Algo a lo que ayudan notablemente muchos productos naturales,
entre ellos el extracto
purificado de centella asiática, planta oriunda
de la isla de Madagascar.
Sus probados efectos benéficos en los casos de varices,
insuficiencia venosa y celulitis posiblemente se deban
a que estimula la biosíntesis y permite desarrollar
una nueva estructura en la piel de las zonas afectadas
mejorando la nutrición celular y el rendimiento metabólico.
Otras
plantas que ayudan -en la medida en que contienen principios
activos antiinflamatorios, mejoran la digestión y ayudan
a eliminar la grasa acumulada- son el Ananás (piña),
la Reina de los prados, la papaya, la camilina
y la lecitina de soja, la alcachofa, la col, la ortiga,
y el jugo de patata.
Además, tendremos que disminuir o suprimir el café,
el alcohol y la sal: ésta provoca retención de grasa
y líquidos en los tejidos por lo que habrá también que
eliminar de la dieta los alimentos que contengan mucha
sal como los embutidos, los encurtidos y los alimentos
enlatados.
Las recomendaciones incluyen tomar al menos dos litros
de agua al día fuera de las comidas, practicar
ejercicios físicos aeróbicos como caminatas, natación,
baile o bicicleta al menos tres veces por semana,
reducir el número de cigarrillos puesto que la nicotina
contrae los vasos sanguíneos entorpeciendo la circulación,
evitar la ropa demasiado ajustada y, siempre
que sea posible, ayudarnos con masajes.
La moderna medicina estética ofrece varios tratamientos
para la celulitis. En los casos más agudos, la lipoescultura
es la más solicitada. Se trata de una técnica de cirugía
estética indicada para eliminar acúmulos grasos (lipodistrofias)
que no se acompañen de flacidez cutánea. Se puede realizar
de forma aislada o en combinación con dermolipectomías
corporales (encaminadas a eliminar los excesos grasos
asociados a flacidez cutánea en distintas regiones del
cuerpo). Se realiza de forma manual mediante el empleo
de una cánula roma ajustada a una jeringa. Es una posibilidad
quirúrgica sin puntos por precisar tan sólo de una o
dos incisiones de tres milímetros en cada zona tratada.
Se realiza con anestesia local y ligera sedación del
paciente, que permanece consciente durante la operación.
Durante la intervención no se produce pérdida hemática
y no se hace necesaria la hospitalización por lo que,
una vez expulsada la anestesia, el paciente abandona
la clínica por su propio pie. Otra de las terapias menos
invasivas que se utiliza desde hace unos años es la
mesoterapia y consiste en la aplicación indolora
-a lo largo de varias sesiones- de fármacos como la
procaína, la yohimbina, la teofilina o la benzopirona
hasta que el tejido graso se disuelve. Suele aplicarse
sólo en la zona de los glúteos, los muslos y el abdomen.
Tampoco debemos olvidar la amplia gama de cremas y geles
que inundan el mercado, muchas de los cuales sólo tienen
una simple acción hidratante. No obstante, algunas sí
ayudan a reducir el problema y evitar la acumulación
de líquidos pero suelen ser útiles sólo cuando comienza
a aparecer la celulitis, no cuando ya está desarrollada.
Asimismo, hay productos válidos en los casos de celulitis
dolorosas pero porque poseen un efecto analgésico que
contribuye a calmar la zona.
En todo caso, para que tengan efecto debe aplicarse
el producto con regularidad, exfoliar la piel una vez
a la semana para facilitar la acción de la crema, dar
un masaje suave antes de aplicarla a fin de activar
la circulación y beber mucha agua para facilitar el
drenaje de las toxinas.
Los anticelulíticos se deben aplicar en las zonas donde
se localiza el acolchado de la piel. Por supuesto, el
efecto no es inmediato ya que los primeros resultados
no aparecen antes de un mes.
La última novedad en este ámbito es la de una conocida
marca de lencería que mezcla moda y cosmética en unas
medias de nailon empapadas de dos sustancias, el silantriol
y el acetato de teofilina, que gracias al calor producido
por la fricción -aseguran- penetran en la piel y reducen
la grasa.
Sin embargo, los especialistas se muestran escépticos
y afirman que aunque, en efecto, mejoran el aspecto
de la piel se debe más a la acción del masaje que a
la presunta capacidad anticelulítica de sus principios
activos.
LA UTILIZACIÓN DE FRÍO Y CALOR
Hay también dos tipos de productos basados en el efecto
térmico que intentan combatir la celulitis: determinadas
cremas y geles, por un lado, y vendas frías por otro.
Las primeras, de venta en farmacias, están hechas a
base de extractos vegetales y principios activos capaces
de estimular la circulación sanguínea. Estos tratamientos
constan en realidad de dos geles o cremas diferentes,
una que produce un efecto calorífico y que ayudaría
a la eliminación de grasa y líquido acumulados, y otra
cuya acción es rebajar la temperatura local de la zona
y favorecer la circulación sanguínea.
En cuanto a las vendas frías, centran su acción en el
efecto hipotérmico. Se trata de una serie de vendas
en las que se aplica una sustancia hecha a base de esencias
naturales, entre las que destaca el mentol. Éstas producen
una acción antiinflamatoria sobre la zona e inducen
a nuestro cuerpo a generar calor (dado su efecto hipotérmico
no está recomendada su aplicación ni en articulaciones
ni en caderas).
Tanto cremas y geles como vendas frías tienen en realidad
una acción antiinflamatoria que, en consecuencia, reduce
volumen temporalmente. Sus propiedades anticelulíticas
son difícilmente demostrables.
OTROS TRATAMIENTOS PROFESIONALES
-Aparatos electrónicos de masaje:
se sirven de una serie de rodillos que actúan a gran
velocidad e intensamente sobre la zona afectada movilizando
la grasa y favoreciendo su eliminación. El resultado
es una disminución de volumen y, a veces, de buena parte
de la celulitis.
-Aparatos de electroestimulación
neuromuscular: estimulan el músculo con ondas
muy similares a las que utiliza el cerebro.
El tratamiento suele combinarse con geles y cremas para
facilitar la circulación sanguínea y ejercitar los músculos
más superficiales para eliminar y drenar los depósitos
grasos. Ahora bien, no todos los aparatos de electroestimulación
utilizan este tipo de ondas y, consecuentemente, no
tienen el mismo efecto.
-Lontoforesis: aparatos que combinan las
corrientes galvánica y farádica para que penetren mejor
en la piel los productos anticelulíticos. -Esponjas
de lodo: procedentes del mar Egeo, su alto contenido
en magnesio, fósforo, yodo y minerales ayuda a disolver
la grasa. Se pasan sobre la piel con movimientos unidireccionales
-desde los tobillos hasta la cintura- y se termina con
un masaje con productos revitalizantes.
-Exfoliación y drenaje: el tratamiento comienza
retirando las células muertas de la piel y continúa
con un minucioso drenaje linfático tras el que se aplican
cremas con principios activos anticelulíticos
-Lipólisis térmica: combinación de varias
técnicas: peeling para activar la circulación, drenaje
linfático, enzimoterapia y terapia de calor o termoterapia
que degrada los depósitos de grasa. Termina con un suave
masaje de ultrasonidos.
TRATAMIENTOS
CASEROS
-Masajee la zona afectada con una mezcla de dos cucharadas
de aceite de limón, seis cucharadas de aceite de coco
y una cucharada de jugo de pomelo.
-Si la celulitis se acompaña de estrías, frote la zona
dos veces al día con una mezcla de una cucharada de
aceite de germen de trigo, una cucharada de aceite de
escaramujo o rosa mosqueta y tres gotas de aceite de
esencia de sándalo.
Concha
Labarta
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