|
|


| CÓMO
TENER UNA PIEL JOVEN |
La
resistencia de la piel a los radicales libres
disminuye con la edad. Y aunque el proceso de
envejecimiento es -hoy por hoy- imparable podemos
retrasarlo. De hecho, ya desde que aparecen
las primeras arrugas en el rostro (alrededor
de los 30 años) la cosmética nos ofrece diferentes
estrategias para frenar el paso del tiempo.
Para conservarse tersa la piel necesita
renovarse regularmente y estar protegida de
los radicales libres, pequeñas moléculas que
activadas por factores medioambientales como
los rayos solares, la polución, el tabaco, el
estrés o la mala alimentación son los principales
responsables del envejecimiento.
Mientras una piel es todavía joven sus sistemas
de resistencia frente a los radicales libres
se encuentran en plena actividad. Lamentablemente,
con el paso del tiempo van perdiendo potencia
lo que se traduce en la aparición de los síntomas
evidentes del envejecimiento: las arrugas y
la flaccidez.
Afortunadamente, en la actualidad existen diferentes
estrategias para mejorar -e, incluso, retrasar-
las arrugas cutáneas siendo más difícil el reto
de combatir la flaccidez. Con unos cuidados
básicos el aspecto de la piel puede mejorar
notablemente.
MÁS VIEJOS DE LO QUE SOMOS
Según el Doctor
Paolo Giacomoni, director de investigación
de los laboratorios Clinique, "envejecer
es ir acumulando daños que no sólo
son genéticos sino también medioambientales
y de estilo de vida". Es decir que,
con independencia de la edad e incluso de la
genética particular, la forma en que vivimos
es lo que más define los años de nuestra piel.
Los expertos calculan que el 80% de los signos
del envejecimiento facial no están causados
por el paso del tiempo sino por factores externos
como el sol, la mala alimentación o el tabaco.
La radiación ultravioleta -de la que no debemos
protegernos únicamente en verano- es la responsable
de muchas de las arrugas y manchas. Por eso
es tan importante que utilicemos a diario una
crema hidratante o base de maquillaje con al
menos un factor de protección 15.
Además, la nicotina es una de las sustancias
que más ataca el colágeno y contribuye así a
la pérdida de firmeza; la vasoconstricción provocada
por el tabaco otorga un aspecto apagado a la
epidermis y el gesto de aspirar el humo causa
arrugas alrededor de la boca.
En cuanto a la alimentación, una dieta pobre
en vitaminas resta luminosidad a la piel, al
igual que la falta de agua. Los beneficios de
las vitaminas han sido probados con éxito y
sabemos que potenciar los mecanismos de autoprotección
vitamínica retrasa los signos del envejecimiento
cutáneo. Nada tan sencillo para lograrlo como
tomar fruta y verdura en abundancia y beber
al menos dos litros de agua, preferentemente
fuera de las comidas.
Las dietas ricas en sal causan retención de
líquidos que se traducen en hinchazón y bolsas
bajo los ojos. Por otra parte, conviene desterrar
una creencia errónea: las dietas vegetarianas
demasiado estrictas tampoco son lo mejor para
la piel ya que carecen de aminoácidos esenciales
y oligoelementes indispensables para la síntesis
de colágeno como el zinc presente en carnes,
aves, pescados y lácteos; el cobre de los mariscos,
legumbres y cereales; el hierro que hallamos
en las carnes magras, aves, pescados y legumbres;
o la vitamina C de cítricos y espinacas.
La falta de sueño es otro de los factores que
más acelera el envejecimiento y provoca las
antiestéticas ojeras. Y el ejercicio habitual
uno de los medios que más contribuye a mantener
la juventud. Ciertamente, poseer una piel firme
que resista el paso del tiempo tiene mucho que
ver con la genética familiar. Sin embargo, la
prevención mediante los hábitos de vida sana
y la protección que hoy nos permite la industria
cosmética juegan también un papel importante.
JUVENTUD FUGAZ...
Las arrugas surgen
en la capa intermedia de la piel o dermis, formada
por una compleja estructura de fibras de colágeno
y elastina que dan a la piel sus propiedades
de elasticidad y densidad. Los glicanos -sustancias
que influyen en la síntesis de esas fibras-
van disminuyendo con el tiempo y en torno a
los 60 años hemos perdido el 50% de ellos con
el consiguiente aflojamiento del tejido cutáneo.
Las primeras arrugas surgen alrededor de los
30 años y no suelen estar tanto provocadas por
la pérdida de glicanos sino por la acción de
los músculos de la cara. Son las llamadas arrugas
gestuales, propias de personas muy expresivas
y presentes sobre todo en frente, entrecejo
y alrededor de la boca. En esta primera fase
lo más eficaz es la prevención con cremas hidratantes
usadas diariamente y protección solar.
A partir de los 35 años el óvalo de la cara
empieza a desdibujarse y el cuello pierde firmeza.
Surgen arrugas más profundas en el entrecejo
y en torno a la boca y debemos comenzar a controlar
las incipientes patas de gallo con cremas de
contorno de ojos. Como normal general, a partir
de los 40 años se necesitan cremas humectantes,
regeneradoras y reafirmantes; los ingredientes
que debemos buscar en nuestros productos de
belleza son la vitamina C, el colágeno y la
elastina.
Entre los 40 y 50 años los primeros signos de
descolgamiento se hacen evidentes; se marcan
las ojeras y el contorno de la boca pierde precisión.
En esas edades lo mejor es elegir productos
que frenen el relajamiento de la piel, la pérdida
de luminosidad y la deshidratación acelerada
como el retinol, un derivado de la vitamina
A que estimula el tejido celular y mejora la
resistencia cutánea. Si además va asociado a
la vitamina C, poderoso antioxidante, reduce
las manchas y blanquea la piel.
En torno a los 60 años las arrugas verticales
ganan intensidad, el surco que va de la nariz
a la boca se vuelve más pronunciado y la piel
se torna menos elástica y vigorosa. Es muy posible
que las arrugas profundas convivan con las líneas
más finas de expresión. En esta etapa debemos
elegir productos que compensen la debilidad
de la confluencia dermo-epidérmica y cremas
restauradoras de los lípidos perdidos.
RETINOL: EL ALIADO DE LA JUVENTUD
No nos cansaremos
de insistir en ello: el mejor tratamiento para
el envejecimiento cutáneo es la protección solar.
No obstante, cuando el daño cutáneo ya se ha
producido la industria cosmética nos oferta
diferentes preparados para atenuar las arrugas,
todos ellos con un denominador común: el de
aumentar la sensibilidad al sol. Por ese motivo,
siempre que nos apliquemos cualesquiera de estos
tratamientos es importante incluir protectores
solares y evitar la sobreexposición a la radiación
solar.
Entre los tratamientos antiarrugas más consolidados
están los ácidos retinoicos derivados de la
vitamina A, el tretinoíno y el retinol que han
demostrado su eficacia en las pieles envejecidas,
en las que frenan la aparición de arrugas y
atenúan las ya existentes. El primero está disponible
bajo prescripción médica; el segundo, que por
falta de estabilidad no podía ser empleado en
productos cosméticos hasta hace poco tiempo,
se ha beneficiado de los nuevos sistemas de
transporte químico y hoy se encuentra presente
en numerosos preparados cosméticos.
Asociado con principios antioxidantes como las
vitaminas C o E, el retinol resiste más tiempo
a la degradación. Ambas vitaminas aportan al
producto su efecto antirradical potenciando
la acción antienvejecimiento de la vitamina
A. No obstante, la FDA ha insistido en que los
productos con retinol de venta libre no están
regulados por lo que se desconoce la cantidad
de sus ingredientes activos y en algunos casos
apenas podrían contener retinol.
Un punto a tener en cuenta ya que los efectos
del retinol dependen de su concentración. Los
dermatólogos y esteticistas lo usan muy concentrado
para exfoliar la piel. Debido a este efecto
de exfoliación constante, el retinol mejora
la apariencia de la piel de modo que todas las
líneas cosméticas tienen productos que lo contienen.
Normalmente se usa dos o tres veces por semana
en la cara, manos, cuello y pecho, generalmente
durante la noche. Uno de sus efectos negativos
es volver a la piel sensible a la luz por lo
que si nos aplicamos retinol hay que utilizar
un fuerte protector solar y evitar la exposición.
De lo contrario podemos sufrir enrojecimientos,
picores y manchas.
OTRAS ALTERNATIVAS
Las cremas elaboradas
con alfahidroxiácidos son también muy utilizadas
en la batalla contra la vejez ya que estimulan
la producción de colágeno y elastina. Los ácidos
láctico y glicólico (AHA) son los que más se
usan en los productos de belleza por facilitar
la descamación de las células muertas y dar
a la piel envejecida un aspecto sonrosado y
juvenil.
Ambos se encuentran en algunas frutas como la
manzana, la pera o el limón y pueden actuar
sobre la capa córnea de la epidermis reduciendo
su grosor y regulando la hidratación. La irritación
cutánea es uno de los efectos secundarios que
puede surgir con un tratamiento de estas características,
que siempre deberemos aplicar con cuidado.
Y para quienes gusten de alternativas más naturales,
por su contenido en ácidos grasos insaturados
y camazuleno, el extracto de Aquilea Millefolium
posee también una acción hidratante y antiarrugas
además de ser capaz de reducir la melanización
cutánea descontrolada que da lugar a las temidas
manchas.
Ciertamente son muchos los tratamientos estéticos
cuyos principios activos logran atravesar la
epidermis. Pero lo que ya no está tan claro
es cómo actúan dichos principios, ni la auténtica
eficacia y tiempo de duración de los mismos.
Entre los últimos hallazgos -todavía en fase
de experimentación- los laboratorios están ahora
realizando pruebas con cremas anti-arrugas que
trabajan en la zona de anclaje o confluencia
dermo-epidérmica.
Sin olvidarnos de soluciones más radicales como
las técnicas quirúrgicas para rellenar los surcos
o pulir la piel, en caso de que no nos seduzca
la cirugía y aunque algunas arrugas sean ya
visibles, el rostro de una persona madura puede
seguir mostrando un espléndido aspecto. Los
cuidados cosméticos acertados y constantes tienen
un efecto nada desdeñable en nuestra batalla
contra los años.
Frente al aflojamiento de la epidermis, su progresivo
descuelgue y la aparición de arrugas las cremas
de efecto tensor o lifting son indispensables.
Pero no olvide que es tan importante elegir
un buen producto como aplicarlo correctamente.
Los masajes suaves facilitan la penetración
de la crema y los golpecitos sobre el rostro
y el cuello reactivan la circulación sanguínea
que mantiene los músculos tonificados.
Hoy las estrellas de los productos antienvejecimiento
son el retinol, los ácidos láctico y glicólico,
los antioxidantes y la coenzima Q10. En mayor
o menor grado, todos estimulan la renovación
celular y regeneran la epidermis reduciendo
visiblemente las arrugas. Su uso no elimina,
sin embargo las necesidades de hidratación diaria
por lo que la crema hidratante o nutritiva (si
nuestra piel luce falta de brillo y pobre) con
protección solar son compañeras inseparables,
además de una crema de contorno de ojos y otras
más específicas para problemas como ojeras,
manchas o bolsas.
ARRUGAS PARA TODOS
LOS GUSTOS
Los dermatólogos
clasifican las arrugas en cuatro tipos y recomiendan
una solución específica para cada caso:
Tejido o trama:
mientras el estado de sus líneas es óptimo éstas
son poco profundas y presentan una disposición
ordenada. Para que se conserven así mucho tiempo
lo mejor es la protección solar desde edades
tempranas y la hidratación a partir de los 20
años.
Líneas de expresión:
se definen a partir de los 30 años en torno
a los ojos, frente, entrecejo, mejillas y boca.
Pueden combatirse mediante cirugía de lifting
frontal o coronal, con cremas y con complementos
alimenticios.
Pliegues de laxitud muscular:
se vuelven evidentes con el envejecimiento y
hoy por hoy sólo pueden tratarse quirúrgicamente.
Pliegues de posición: son consecuencia
de la degeneración de las fibras elásticas.
Aparecen, por ejemplo, tras dormir en determinada
posición. Cuando somos jóvenes desaparecen en
pocos minutos pero con la edad tienden a mantenerse.
VITAMINAS ESENCIALES PARA LA PIEL
Vitamina
A: estimula la regeneración celular
y la producción de colágeno. El cuerpo no la
produce de forma natural por lo que hay que
adquirirla mediante la alimentación.
Vitamina E: aumenta
el flujo sanguíneo mejorando la estabilidad
de la piel. Protector natural contra los rayos
ultravioleta.
Vitamina C:
mejora la textura de la piel, estimula el colágeno
y reduce las manchas. En cremas cosméticas su
mejor sistema de transporte son los liposomas.
Pantenol: pertenece
al grupo de la vitamina B. Aumenta el nivel
de humedad en la piel, es antitiinflamatorio
y ayuda a la dermis a restablecerse tras un
daño o un tratamiento exfoliador o con láser.
Concha
Labarta
|
|
|
|
© 2006 DSALUD.COM Ediciones MK3
S.L. C/ Puerto de los Leones 2, 2ª Planta. Oficina 9, 28220 Majadahonda,
Madrid. TF:91 638 27 28. FAX:91 638 40 43. e-mail: mk3@dsalud.com
|
|
|
|