Caso Bio-Bac: 22 de los 23 detenidos eran INOCENTES

La Magistrado-Juez del Juzgado de lo Penal nº 18 de Madrid, Margarita Valcarce de Pedro, absolvió a Rafael Chacón y a los otros tres acusados tanto del delito contra la salud pública -la sentencia reconoce que el producto es inocuo, es decir, que no tiene ningún efecto secundario negativo- como del de incitar a los pacientes a abandonar los tratamientos convencionales. No obstante le condenó a cuatro meses y medio de prisión por alegar en su publicidad -efectuada en unos prospectos y en la web- “manifestaciones inciertas o falsas de los efectos que produce su consumo”. Y ello por entender que a juicio de la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios los estudios efectuados sobre el Bio-Bac no son suficientes para alegar las propiedades terapéuticas que se hacían ignorando lo que otros expertos y peritos afirman, algunos de cuyos testimonios no pudieron de hecho escucharse ¡porque la jueza no admitió que testificaran! Asimismo acordó el comiso de todos los frascos incautados condenándole a costas.

En suma, todo lo que Discovery DSALUD aseveró durante el largo proceso judicial se ha confirmado. Los hechos son simples: el 24 de octubre de 2002 más de 200 guardias civiles, policías y funcionarios detuvieron a 23 personas incautando decenas de miles de frascos de Bio-Bac. Doce años después 19 de ellas ni siquiera llegaron a sentarse en el banquillo y tres más acaban de ser absueltas. Y solo una, Rafael Chacón, ha sido condenada y no por los delitos que dieron lugar a tan espectacular operativo sino por alegar sobre el producto propiedades “inciertas o falsas”; algo que la jueza no especifica a pesar de que evidentemente no es lo mismo “incierto” -discutible- que “falso”.

Obviamente la sentencia -emitida el 4 de julio- fue inmediatamente recurrida ante la Audiencia Provincial de Madrid -el pasado 29 de julio- por el bufete de Enrique Sánchez de León, ex ministro de Sanidad con Adolfo Suárez y representante legal de Rafael Chacón. Recurso en el que básicamente se alega…

…que el Bio-Bac jamás se comercializó como medicamento como en la sentencia se asevera.

….que la eficacia del Bio-Bac está indiscutiblemente acreditada.

…que en este caso no se cumplen los requisitos legales que exige el tipo penal de “publicidad engañosa”.

…que se ha cometido una infracción de precepto legal probablemente debido a la difusa frontera entre la infracción administrativa y el ilícito penal.

…que se ha vulnerado el principio de presunción de inocencia basándose la sentencia condenatoria en una presunción contra reo.

…que la condena a costas es absolutamente desproporcionada para el presunto delito cometido; y

…que el comiso del producto es completamente improcedente.

Pero veamos algunos de estos aspectos de forma más detallada. Para la defensa de Rafael Chacón no es de recibo que se le acuse engañar a los consumidores haciendo pasar el Bio-Bac como medicamento cuando a lo largo del juicio quedó demostrado que jamás se comercializó como tal. Tanto en la publicidad del producto como en la información facilitada a los consumidores y a los médicos, en los prospectos, la web o en las charlas y conferencias se dejó bien claro, de palabra y por escrito -incluso en el envase-, que se trataba de un “suplemento dietético”.

No es tampoco de recibo alegar que se hizo pasar por medicamento por el simple hecho de alegar propiedades ya que ello no convierte per se un complemento alimenticio y/o dietético en medicamento. Además es rotundamente falso, como desde hace años intenta hacer creer la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios que solo los medicamentos pueden alegar propiedades. Los complementos alimenticios y dietéticos pueden aducir toda una amplia lista de ellas y los fabricantes anunciarlas en su publicidad. Varias sentencias del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas lo confirman explicando que el efecto fisiológico no es específico de los medicamentos y forma parte también de los criterios para definir los complementos alimenticios (sentencias TJCE Delattre apartado 22; Monteil y Samanni apartado 17; Ter Voort apartado 19 y HLH Warenvertrieb y Orthica apartado 43).

En cuanto a la alegación de la jueza de que el Bio-Bac podría legalmente decir que es “inmunoestimulante” pero no “antimetastásico” y “condroprotector” porque estas dos últimas propiedades no proceden para un complemento alimenticio se le explica a la jueza que se equivoca. Y es que la Comisión Europea permite hoy 222 declaraciones de propiedades saludables determinando que los complementos alimenticios, según los ingredientes que los constituyan, pueden especificar en sus etiquetados y prospectos declaraciones terapéuticas de los mismos sin que ello los convierta de plano en un medicamento. Contradiciendo así la tesis de la Agencia Española del Medicamento que la jueza -¿inocentemente?- asumió. En suma, en Europa los suplementos dietéticos pueden alegar propiedades similares a las que según la agencia y la jueza están reservadas a los medicamentos.

Ni siquiera es verdad que alegar “propiedades inmunológicas, antimestatásicas y condopretectoras” esté reservado a los medicamentos. En los registros europeos, por ejemplo, hay sustancias naturales como la Betula pendula y la Betula pubescens (ID 2589) así como el Argan (ID 2620) autorizadas para alegar -entre otras propiedades- que son “anticancerígenas”. Y el cartílago de tiburón (ID 1852) y la glucosamina que son “regeneradoras del cartílago”. Sin ser medicamentos. Y hay muchos otros ejemplos.