Congreso sobre la importancia de los omega 3, la cúrcuma y la papaya en los procesos inflamatorios

Más de 350 profesionales de la salud asistieron el pasado 7 de marzo al curso que sobre nutrición organiza anualmente 100% Natural desde hace tres años, asistencia masiva insólita para un acto organizado por una empresa sin apoyo institucional alguno; claro que como en ocasiones anteriores los ponentes eran de reconocida independencia y prestigio y no tienen conflictos de interés ni sus intervenciones el marcado carácter comercial de muchas otras presentaciones. Congreso que este año se centró los efectos perjudiciales de los procesos inflamatorios y, especialmente, en la eficacia de los omega 3, la cúrcuma y la papaya en los procesos inflamatorios.

Entre los ponentes se hallaba de hecho uno de los mayores expertos internacionales en omega-3, el doctor Clemens von Schacky, jefe de la Unidad de Cardiología Preventiva de la prestigiosa Universidad Ludwig Maximilians de Munich (Alemania), conocido por ser coautor de la definición del Índice HS-Omega-3, el método estandarizado para medir la presencia de los ácidos grasos EPA y DHA en las membranas de los glóbulos rojos. Es más, las investigaciones sobre omega-3 del equipo del Dr. von Sckacky han dado lugar a la publicación de más de 150 artículos científicos que permitieron establecer que el nivel óptimo del llamado Índice HS- Omega-3 está entre el 8% y el 11%. En todo caso el dato más importante aportado por este ponente fue que en su país -Alemania- el 76% de la población tiene un nivel por debajo del óptimo y que la tendencia es a la baja desde hace 15 años. Porcentaje que es algo mejor entre los españoles pero que también está por debajo de lo deseable según manifestaría en su conferencia otro de los ponentes, el doctor Xavier Pintó, director del Programa de Prevención Cardiovascular y Coordinador de la Unidad de Lípidos y Riesgo Vascular del Hospital Universitario de Bellvitge de Hospitalet de Llobregat (Barcelona) quien aseveró que los omega-3 son vitales para la salud cardiovascular y los procesos inflamatorios en general pero que entre los actualmente disponibles los mejores son los procedentes del aceite de krill -siempre extraído en frío- ya que están en forma de fosfolípidos mientras los de los aceites de pescado proceden de triglicéridos. “El aceite de krill -diría- es muy rico en omega-3 en forma de fosfolípidos por lo que es más biodisponible y con menor cantidad se consigue un efecto mayor”. Según la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición sólo el 5% de la población española ingiere la cantidad recomendada de ácidos grasos poliinsaturados.

En cuanto a la posibilidad de obtener los omega-3 ingiriendo pescado azul Xavier Pintó dijo que probablemente fuera la mejor posibilidad hace décadas pero que hoy la contaminación del mar la hace menos aconsejable ya que está constatado que los peces grandes contienen actualmente demasiado mercurio. Agregando que el contenido de omega3 del pescado criado en piscifactorías se ha reducido a la quinta parte porque los empresarios usan piensos a base de aceites vegetales para ahorrar costes. El Proyecto Democophes constató de hecho que en los organismos de las madres y niños pequeños españoles hay seis veces más mercurio que en la misma población de los otros 16 países europeos estudiados. Siendo los pescados más contaminados por mercurio el atún y el pez espada. Cabe agregar que la biodisponibilidad de los omega-3 de cadena corta procedentes de fuentes vegetales (ALA) es notablemente menor.

Por otra parte, el aceite de krill contiene astaxantina, carotenoide que igualmente posee propiedades antioxidantes y antiinflamatorias y ayuda a prevenir las enfermedades degenerativas según explicaría Xavier Pintó recordando que según un estudio publicado en 2007 en Journal of American College of Nutrition basta una ingesta diaria de 300 mg para reducir de forma significativa la inflamación interna -baja los niveles de proteína C reactiva- y, por ende, los síntomas de varias patologías -como la artritis- a partir del séptimo día. El propio Ministerio de Salud de Canadá, tras evaluar la evidencia científica publicada, ha reconocido oficialmente que el aceite de krill extraído en frío de la marca NKO mejora la salud cardiovascular, reduce la inflamación crónica y mejora los síntomas del síndrome pre-menstrual autorizando que se aleguen tales propiedades.

Añadiremos que uno de los datos más llamativos proporcionados durante el congreso es que según los estudios publicados el riesgo de muerte súbita por fallo cardiaco si el Índice HS- Omega-3 es inferior a 4% es ¡hasta veinte veces mayor!

Eso sí, tanto el método de extracción como de conservación del aceite de krill influye en sus propiedades. Así lo recordaría otro de los ponentes, María José Alonso, vocal de Plantas Medicinales del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Barcelona, quien aseveraría que “sólo su extracción en frío garantiza el mantenimiento de todos los nutrientes así como su actividad biológica y biodisponibilidad”. Y tal es el caso del Aceite de Krill NKO de 100% Natural.

Otra de las ventajas del aceite de krill respecto a los aceites obtenidos con pescado azul es que éstos requieren un proceso de purificación para garantizar la ausencia de contaminantes mientras el aceite de krill no está afectado por los mismos al ser el primer eslabón de la cadena alimentaria.

En cuanto a la importancia de los omega 3 EPA y DHA en el cerebro se explicaría que según los estudios publicados su déficit se ha asociado ya con multiples problemas mentales incluyendo un deficiente desarrollo cerebral en bebés y niños, conducta asocial, problemas de memoria, mayor tiempo de reacción, labilidad emocional, Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), depresión -infantil, juvenil, adulta y postparto- e ideas suicidas.

Otro de los participantes en el congreso fue el Dr. Rafael Sánchez Borrego, ginecólogo y responsable del barcelonés Centro de Atención a la Mujer Diatros quien recordaría que desde el punto de vista ginecológico la inflamación es un factor a tener en cuenta tanto en el embarazo como en muchas patologías -además de en las cardiovasculares en la dismenorrea, la menopausia, la osteoporosis, la infertilidad y el cáncer de mama- y de ahí la trascendental importancia de los ácidos grasos esenciales; especialmente de los omega 3.