Doce mil licenciados en medicina que no han sido médicos internos residentes (MIR) podrán ser especialistas

Por sentencia del Tribunal Supremo

El Tribunal Supremo ha declarado legal el real decreto que, de manera excepcional, permite conceder el título oficial a los médicos especialistas que carecen de él –conocidos como MESTOS (médicos especialistas sin título oficial)- sin necesidad de superar las pruebas que se exigen a los MIR (médicos internos residentes).
Lo explicamos: en España, para ser especialista en alguna disciplina médica, a los licenciados en Medicina se les exige una preparación específica en esa especialidad, que superen una prueba tipo oposición y que trabajen entre tres y cinco años en un centro hospitalario realizando las mismas tareas que cualquier otro médico. Es lo que se denomina médico interno residente o MIR. Por tanto, a los años de carrera cualquier médico debe sumar otros 3 o 5 años más para ser especialista.
Pues bien, ante la falta de especialistas, los gobiernos anteriores admitieron que muchos médicos entraran a formarse como tales trabajando directamente y sin todos esos requisitos. Ello hizo que con los años terminara habiendo 12.000 médicos que no hicieron el MIR pero que trabajaban como especialistas y que terminaron agrupándose en lo que ha dado en llamarse Médicos Especialistas sin Título Oficial O MESTOS para reivindicar los derechos adquiridos por la vía laboral en lugar de la académica. Es decir, para que se les equiparase a los MIR aunque ellos no hubieran pasado por las mismas circunstancias y exigencias.
Algo a lo que terminaría accediendo el Gobierno, que aprobó un decreto en ese sentido según el cual a los Mestos les bastaría para acceder al título de especialista demostrar que llevan trabajando como tales cierto tiempo -el 170% del periodo de residencia exigido para cada especialidad- y superar un examen efectuado por un tribunal calificador.
Los MIR se indignaron porque esos médicos fueron contratados en su día a dedo debiéndose muchas contrataciones a casos de relaciones de familia o amistad, no a la formación académica.
Asimismo, argumentaron que se iba a dar la paradoja de que muchos de ellos, tras terminar sus años de MIR, se encuentran hoy sin trabajo en muchas ocasiones porque las plazas a las que podrían acceder están ocupadas precisamente por los MESTOS.
Pues  bien, la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Supremo, en una sentencia redactada por el magistrado Fernando Martín González, ha dado validez legal al decreto de equiparación. Con lo que se demuestra una vez más que la justicia y la aplicación de la ley no son siempre la misma cosa.
Cabe añadir que según este magistrado no se ha vulnerado el derecho a la igualdad porque éste impide tratar desigualmente a los iguales pero no excluye que se pueda tratar de manera igual a quienes son desiguales. Pura demagogia.
Sólo queda esperar que los Mestos merezcan esa equiparación, injusta por muy legal que sea. Porque lo que a nosotros nos preocupa es que se entregue el título de especialista a quien no está preparado para ello. Bastante tenemos con la manifiesta incompetencia de algunos médicos que se tienen por expertos y se supone que están formados como para encontrarnos en manos de quienes ni siquiera han tenido esa formación, por deficiente que ésta sea.