El periódico «El Mundo» publica que alentamos falsas esperanzas a los enfermos de esclerosis múltiple

 

El pasado 13 de Octubre el diario “El Mundo” dedicaba casi entera una página de su suplemento de SALUD a un texto firmado por Patricia Matey titulado “Un artículo alienta falsas esperanzas al afirmar que la esclerosis múltiple se cura” haciendo mención explícita de esta revista y dando a entender que lo que en ella se ha publicado al respecto es falso.
El titular se refiere al artículo que -firmado por nuestro director- fue publicado ¡en Octubre del año pasado! sobre las operaciones que diversos cirujanos vienen practicando en el mundo -entre ellos los doctores José Pérez Fernández y José Luis Castillo Recarte en España- para resolver aquellos casos de esclerosis múltiple que se deben a un CTOS.
Bien, no es agradable nunca tener que criticar a un colega pero la publicación a toda página de un titular como ese no nos deja otro remedio porque se pone en duda nuestra profesionalidad y no estamos dispuestos a tolerarlo.
En primer lugar, debemos decir que la base del artículo del periódico son las declaraciones de la presidenta de la Asociación Española de Esclerosis Múltiple, Águeda Alonso, quien se limita a repetir las mismas consideraciones que en su día hiciera Juan Antonio García Merino, presidente del Comité Asesor Médico de la asociación y que ya publicamos íntegras el pasado mes de Enero -en las que se limitaba a decir que lo que contábamos era imposible- con las contestaciones que entonces le dieron –cada uno por su parte- el propio doctor Pérez Fernández y nuestro director.
Lo único nuevo del texto de “El Mundo” es que la señora Águeda Alonso reconoce que llevan un año esperando respuesta del Ministerio de Sanidad a sus denuncias quejándose de que en éste les “dan largas” y de que, en vista de lo cual, han acudido al PSOE asegurando que en este partido les prometieron “mandar una carta a la ministra” y que en caso de no recibir respuesta “presentarían el tema en el Parlamento”.
La señora Alonso agrega que en su asociación están muy preocupados porque les consta que hay muchos enfermos de esclerosis múltiple que siguen acudiendo a operarse, preocupación que justifica porque para ella ningún enfermo que haya sido tratado con esta técnica puede haberse curado o mejorado. Y ante la pregunta de la periodista interrogándola sobre cómo explica los casos publicados en nuestra revista, se limita a decir que no puede opinar porque no se trata de pacientes que consten en sus registros y, por tanto, no saben cómo estaban antes de la operación. Agregando que el caso que contamos de Carmen Pombo –una de las testigos que narra su espectacular mejoría en la revista de Julio pasado tras siete años en silla de ruedas- es, sencillamente, “imposible”.

LA REALIDAD 

Bien, debemos reiterar que todo lo que hemos contado en la revista –y no sólo en el número de Octubre sino también en los de Enero y Julio de este año- está absolutamente contrastado. No hay una sola información incorrecta o falsa. Y los testigos que aparecen en esos números tienen nombre y apellidos, se muestra su cara y se facilitan sus teléfonos –con su autorización- a cualquiera que los pide para poder hablar con ellos. Sin embargo, Patricia Matey no lo ha hecho. No ha llamado a ninguno. Y al médico al que se acusa de falsario le dejó plantado tras citarse con él por teléfono cuando éste se había ofrecido a darle todas las explicaciones que precisara. Ni, por supuesto, ha contactado con nosotros para nada. Una brillante “investigación” la suya. Por no saberse, no se sabe ni el nombre de esta revista ya que lo escribe tan erróneamente como en su día lo hiciera Juan Antonio García Merino (¿única fuente de su información?).
Nosotros, en cambio, sí hemos llamado a la responsable de Sanidad del PSOE en el parlamento, Matilde Valentín, para saber qué podía contarnos de la presunta iniciativa socialista. Ni conocía el asunto. Hemos prometido enviarla todas las revistas en las que se explica este caso para que esté informada y nadie la pueda manipular. Luego supimos que el tema lo había llevado la asociación a la sede de la Secretaría de Políticas Sociales del PSOE -sita en la calle Ferraz de Madrid- y que tampoco habían hablado directamente con la responsable de ese departamento, Consuelo Rumi, sino con un ayudante que se limitó a decir que estudiarían el caso (también les hemos mandado ya las revistas). Y con tan vaga promesa… ya se supone que el asunto va a ser tratado en el parlamento. Sin comentarios.
También la cifra de 1.600 pacientes presuntamente operados por el Dr. Pérez Fernández que da el periódico es falsa pues ese número corresponde a las intervenciones realizadas por su colega el Dr. Fernández Noda en Estados Unidos. Como es falso que el Dr. Pérez Fernández haya operado en Italia, según se afirma. O que la operación cueste lo que se dice. Además, se obvia –interesadamente- explicar que lo que pagan los pacientes incluye el alquiler del quirófano, el material, la medicación, la estancia en el hospital durante el postoperatorio y los sueldos del anestesista, las enfermeras y los dos cirujanos así como los controles postoperatorios que se realizan a lo largo de los siguientes meses y que están incluidos en el precio. Y ello sin olvidar que en realidad se trata de dos intervenciones quirúrgicas ya que siempre se intervienen ambos lados del cuello.
Pero lo que menos se explica de este caso es que la periodista mencionada ignore –u oculte- que no hay un solo paciente que haya denunciado a estos médicos. Ni uno solo aunque la presidenta de la asociación cuente que la hija de un señor llamado Manuel Peña no mejoró tras la intervención.
En resumen, es inconcebible que un periódico del prestigio de “El Mundo” haya podido publicar semejante bodrio.
Terminamos diciendo que tanto nuestro director como el Dr. Pérez Fernández enviaron cartas de réplica al periódico y que en el momento de cerrar este número no sabemos si serán publicadas. Y que el Dr. Pérez Fernández nos ha comunicado que ha dado orden a sus abogados de presentar senadas querellas criminales contra los responsables de tantas calumnias porque no está dispuesto a consentir ni una mentira más.