La FDA reconoce que el aceite de oliva es cardiosaludable

 

La FDA (agencia estadounidense del medicamento) acaba de reconocer oficialmente los efectos cardiosaludables del aceite de oliva permitiendo que así se diga ¡en las etiquetas de los alimentos preparados con él! Según la FDA, “la evidencia científica limitada y no concluyente sugiere que tomar dos cucharadas (23 gramos) de aceite de oliva al día podría reducir el riesgo de sufrir una enfermedad coronaria debido a la grasa monoinsaturada presente en este aceite. Para alcanzar este posible beneficio el aceite de oliva debe reemplazar la cantidad similar de grasa saturada y no incrementar el número de calorías que usted toma diariamente. Una ración de este producto [nombre del alimento] contiene [x] gramos de aceite de oliva".
Es la tercera vez que la FDA admite que un alimento convencional tiene beneficios en la salud de quien lo consume. En marzo pasado admitió que comer 40 gramos de frutos secos al día puede reducir el riesgo de sufrir un trastorno coronario y en septiembre dijo lo mismo sobre los ácidos grasos omega 3.
La noticia sería magnífica si no fuera porque tal decisión en realidad demuestra sólo -una vez más- el grado de estupidez al que puede llegar la FDA. Porque es evidente que el aceite de oliva es excelente para prevenir los problemas cardiovasculares pero permitir a cualquier fabricante decir en la etiqueta que su producto es beneficioso para la salud sólo porque lleva aceite de oliva es el colmo de la ignorancia. Muchas comidas elaboradas con aceite de oliva contienen grandes cantidades de grasa saturada y el daño que ésta produce no lo compensa la simple presencia del aceite. Además, cualquier experto en Nutrición sabe -por ejemplo- que cuando se calienta un aceite monoinsaturado a alta temperatura –como ocurre cuando se fríe el aceite de oliva- sus moléculas “cis” se transforman en “trans” pasando a convertirse en sustancias tóxicas que el organismo no metaboliza bien y pueden provocar inflamaciones además de dañar tanto el hígado como el sistema cardiovascular. Y, consecuentemente, permitir a quien vende platos preparados con comida frita en aceite de oliva decir que su contenido es saludable es el colmo.
La verdad es que a veces da la sensación de que en la FDA algunos ya desvarían.