La radiación de los móviles, las antenas y los aparatos Wi-Fi perjudican la memoria y deterioran el organismo

Se ha visto en ratas que aumenta incluso la mortalidad

Las radiaciones de los teléfonos móviles, las antenas de telefonía y los aparatos Wi-Fi no sólo hacen perder memoria y deterioran el organismo sino que en algunos casos aceleran la muerte. Al menos así ocurre con las ratas cuando son sometidas a sus radiaciones pulsadas. Tal es la conclusión de una tesis doctoral presentada por Dirk Adang en la Universidad Católica de Louvain-La-Neuve en Lovaina (Bélgica) -bajo la dirección del catedrático André Vander Vorst- tras constatar en  ratas de laboratorio sus efectos.
Adang trabajó con 124 ratas y formó con ellas cuatro grupos a tres de los cuales les expuso durante 18 meses a dos horas diarias de radiaciones. A cada grupo distintos niveles e intensidades. El cuarto no recibió radiación alguna. Pues bien, las tasas de mortalidad en los tres grupos radiados fueron respectivamente del 48,4%, 58,1% y 61% mientras en el grupo de control el número de roedores que murió fue de sólo un 29%.
Paralelamente Adang investigó el impacto sobre la memoria y la conclusión fue que una larga exposición –quince meses- causa «evidentes pérdidas de memoria».
André Vander Vorst, director de la tesis, reconoció que lo descubierto le había «impresionado» agregando que si bien los resultados no pueden extrapolarse sin más a los seres humanos todo indica que “es necesario dictar normas más rigurosas mientras no se pruebe que estas radiaciones no son peligrosas para la salud». Añadiendo:  «Las normas actuales de radiación máxima en la mayor parte de los países europeos no son suficientemente estrictas a excepción de Suiza y Luxemburgo». Vander Vorstagregaría que la decisión de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de esperar hasta el 2015 para evaluar el impacto de las ondas no se justifica ya.