¿Se ha descubierto por fin para qué sirve el apéndice? 

 

Durante décadas los médicos nos dijeron que el apéndice era un órgano poco menos que inútil. Y cuando operaban a alguien creyendo que el paciente sufría apendicitis pero se habían equivocado “aprovechaban” para quitárselo porque,“total, ¡como no sirve para nada!” Y es que ya se sabe que la ignorancia es la madre de la soberbia.
Pues bien, un equipo de investigadores del Duke University Medical Center (Carolina del Norte, EEUU) dirigido por William Parker -el estudio se ha publicado en el Journal of Theoretical Biology -afirma ahora que juega un papel importante en el organismo. Parece que en él se refugian, para estar seguras, las bacterias benéficas que pueblan el intestino y que son imprescindibles para una correcta digestión y asimilación de los nutrientes. Según explican viven en el apéndice y sólo salen cuando los intestinos son atacados por otros microbios patógenos y, una vez el organismo los intenta eliminar provocando diarreas, se ocupan de repoblar adecuadamente de nuevo la mucosa intestinal. Parker piensa además que las células del sistema inmune encontradas en el apéndice probablemente están ahí, por tanto, para protegerlas.
Parker ya había demostrado que en el intestino existen unas capas finas y delicadas llamadas biopelículas que no son sino una amalgama de bacterias benéficas y moléculas del sistema inmune que viven juntas en el borde de la mucosa para impedir que los microbios dañinos puedan desplegarse. Siendo su cantidad mayor en el apéndice.