Antonio Brú: “Hemos demostrado que el cáncer se puede superar potenciando el sistema inmune”

La curación de un hepatocarcinoma terminal inyectando simplemente G-CSF (factores de crecimiento de colonias de granulocitos) ha situado a Antonio Brú -profesor de Matemáticas en la Universidad Complutense y físico de carrera- en medio de un torbellino de esperanzas y envidias que ha sacudido a la sociedad española. Su revolucionaria teoría sobre el crecimiento tumoral y los mecanismos para su detención cuenta ya en su haber con dos curaciones extraordinarias. Desde que ello se hizo público los pacientes reclaman poder acceder al tratamiento pero Brú debe respetar los pasos científicos protocolarios. En todo caso, afirma que en poco tiempo podrían estar hechos los ensayos necesarios para confirmar definitivamente la validez de su terapia. Mientras, la Administración reacciona con cautela y los representantes de la Oncología oficial se limitan a descalificar al investigador sin esgrimir argumentos científicos contra su trabajo.

Sumarios:

Dos enfermos superan su cáncer –un melanoma en fase IV y un hepatocarcinoma terminal- inyectando simplemente G-CSF (factores de crecimiento de colonias de granulocitos).

Ante el descubrimiento de Antonio Brú los representantes de la Oncología oficial se han limitado a intentar descalificarle personal y profesionalmente pero sin esgrimir argumentos científicos que contradigan su trabajo.

La afirmación de que el tratamiento que propone el equipo de Antonio Brú puede afectar a la médula ósea es absolutamente gratuita y sin fundamento. No se justifica atendiendo a la bibliografía científica.

La Universidad Complutense ha decidido apoyar el trabajo del equipo de Antonio Brú con lo que en apenas un año podría estar terminado el estudio que demuestre que es posible curar el cáncer con su terapia.

Cuando los neutrófilos llegan al tumor lo rodean recubriéndolo. Logran así dificultar que las células cancerosas se alimenten y además aumente la presión. Con lo que, pasado un tiempo, el tumor se necrosa y muere.

La curación de un hepatocarcinoma terminal inyectando simplemente G-CSF (factores de crecimiento de colonias de granulocitos) situaría a Antonio Brú -profesor de Matemáticas en la Universidad Complutense y físico de carrera- en medio de un torbellino de esperanzas y envidias que en 2005 sacudió a la sociedad española. Su revolucionaria teoría sobre el crecimiento tumoral y los mecanismos para su detención cuenta ya en su haber con dos curaciones extraordinarias. Desde que ello se hizo público los pacientes reclaman poder acceder al tratamiento pero Brú debe respetar los pasos científicos protocolarios.

Dos enfermos superan su cáncer –un melanoma en fase IV y un hepatocarcinoma terminal- inyectando simplemente G-CSF (factores de crecimiento de colonias de granulocitos).

Ante el descubrimiento de Antonio Brú los representantes de la Oncología oficial se han limitado a intentar descalificarle personal y profesionalmente pero sin esgrimir argumentos científicos que contradigan su trabajo.

La afirmación de que el tratamiento que propone el equipo de Antonio Brú puede afectar a la médula ósea es absolutamente gratuita y sin fundamento. No se justifica atendiendo a la bibliografía científica.

La Universidad Complutense ha decidido apoyar el trabajo del equipo de Antonio Brú con lo que en apenas un año podría estar terminado el estudio que demuestre que es posible curar el cáncer con su terapia.

Cuando los neutrófilos llegan al tumor lo rodean recubriéndolo. Logran así dificultar que las células cancerosas se alimenten y además aumente la presión. Con lo que, pasado un tiempo, el tumor se necrosa y muere.

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Julio - Agosto 2005
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