Cambiándole la cara a la enfermedad

 

Afortunadamente, son pocas las personas que han oído hablar del síndrome lipodistrófico. Y decimos afortunadamente porque esta desconocida patología –que implica una distribución anómala de la grasa corporal- afecta al 85% de las personas seropositivas y, al parecer, es provocada por los propios tratamientos anti-VIH. El resultado es una cara consumida y cadavérica que les recuerda cada día la grave enfermedad que sufren y que la pone en evidencia ante la sociedad. Hemos hablado con el doctor Vicente del Pino, uno de los pocos cirujanos plásticos que les está ofreciendo una solución definitiva para, al menos, cambiarle la cara a la enfermedad.

El tratamiento del Sida ha experimentado en los últimos años una singular evolución merced a la cual se han introducido nuevas terapias antirretrovirales que, independientemente de su efectividad –muy discutida-, están convirtiendo el Sida –dicen- en una “patología crónica”. Lo que en cambio no es discutible es que la contrapartida del uso de esos polifármacos ha sido la aparición del denominado síndrome lipodistrófico que implica alteraciones en los niveles de glucosa, hiperlipidemias (valores anormalmente elevados de grasa en sangre) y, lo más importante, la movilización y reabsorción de toda la grasa corporal. De hecho, la lipodistrofia afecta al 85% de las personas seropositivas mientras su incidencia entre las seronegativas es de 1 por cada 500.000. 

PERO, ¿QUÉ ES LA LIPODISTROFIA? 

Lipodistrofia es el nombre de una serie de trastornos en el metabolismo de los lípidos que causa una alteración en la redistribución de la grasa corporal de tal manera que se pierde tejido adiposo en las zonas periféricas (brazos y piernas) y se acumula en la región central (abdomen, parte alta de la espalda y mamas). Pero esa anómala distribución se ceba especialmente en la cara. Ésta pierde su configuración natural y, a causa de la reabsorción de la grasa, acaba presentando un aspecto demacrado y consumido, casi cadavérico, ya que se pierde la grasa de los pómulos, la periorbitaria y la peribucal marcándose fuertemente todas las protuberancias óseas. Ese es el resultado final sin excepción. Lo que no se sabe aún es qué causa la lipodistrofia y se siguen barajando las distintas posibilidades que recogemos en el recuadro adjunto. Pero sea cual sea su origen, la consecuencia más grave y directa es el fuerte impacto psicológico que produce en quienes la sufren. Hasta el punto de que algunos abandonan los tratamientos y otros incluso intentan suicidarse porque no pueden soportar sentirse constantemente juzgados y rechazados a causa de su demacrado aspecto físico. Y es que la mayoría no sabe qué hacer ni a dónde dirigirse y a veces caen en manos de desaprensivos que se aprovechan de su sufrimiento.

UNIDAD DE LIPODISTROFIA FACIAL 

Pues bien, precisamente esa desinformación y el fraude fueron los motivos que impulsaron al doctor Vicente del Pino-cirujano plástico y miembro numerario de la Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética (SECPRE)- a crear hace ya tres años la Unidad de Lipodistrofia Facial en la clínica madrileña de la que es director médico. Un centro donde desde entonces este cirujano ha tratado satisfactoriamente a más de 300 pacientes de toda España con lipodistrofia facial y de cuello, muchos de los cuales llegaron a su clínica gracias al siempre efectivo sistema del boca a boca.

Doctor del Pino, nos han hablado de fraude en el tratamiento de algunos afectados de lipodistrofia facial. ¿Puede ser usted más explícito?

-Pues verá, hasta esta clínica han llegado personas a las que les han dicho que inyectándose colágeno bajo la piel resolverían su situación estética. Confiados en lo que se les aseguraba, aceptaban someterse a dicho tratamiento y los resultados eran muy decepcionantes porque el colágeno era rápidamente reabsorbido por el organismo y al poco tiempo la persona en cuestión volvía a presentar la misma cara demacrada. Y ni que decir tiene en qué grado afectaba eso a su autoestima.

-¿Y en qué consiste el tratamiento que usted propone?

-En inyectar bajo la piel sustancias de relleno definitivas, no temporales, en las zonas de la cara del paciente que se han vaciado de grasa y que suelen ser pómulos, sienes y maxilares. Para lo cual empleo hidrogel acrílico.

-¿Qué tipo de sustancia es el hidrogel?

-Es un gel de poliacrilamida transparente que contiene un 2,5% de poliaclinida reticulada y un 97% de agua pirogénica (aquiamid) que no necesita test previo de alergia y que está autorizada para este uso por la Unión Europea. La ventaja de este hidrogel es que se trata de una sustancia estable en el tiempo, que no es reabsorbida por el organismo y que no migra a otras zonas del cuerpo.

-¿Cómo se definen las áreas deficitarias?

-Es una valoración previa que se lleva a cabo en la primera entrevista que se mantiene con el paciente. En esa primera consulta se le explican todos los pasos del tratamiento, se delimitan las zonas que se van a tratar y el volumen de hidrogel que será necesario en cada área. Además, se le pide a cada paciente que antes de la intervención traiga una fotografía previa a la enfermedad para valorar mejor los rasgos faciales y así poder afirmar las zonas que se van a rellenar.

-¿Y cómo se aplica el tratamiento?

-Pues, en primer lugar, lo que se hace es anestesiar ligeramente al paciente. La sensación que percibe la persona en cuestión es parecida a la anestesia que aplica cualquier dentista. Luego, una vez que ha hecho efecto, se empieza a inyectar minuciosamente cada área afectada con el hidrogel del que hablábamos.

-¿Cuánto dura el proceso?

-Depende de los casos y de las necesidades de cada paciente pero lo común es que sean entre 30 y 45 minutos.

-Siga, por favor…

-Somos muy cautos con el volumen de hidrogel que inyectamos bajo la piel porque queremos devolver al paciente el rostro que tenía antes de la enfermedad, no cambiar sus características faciales. Por eso les pedimos una fotografía anterior a que se manifestara la lipodistrofia.

-¿Y cuándo pueden empezar a hacer vida normal?

-A las dos horas de la intervención. Lo único que han de hacer es aplicarse un protector solar.

-¿Es necesario hacerse luego posteriores retoques?

-Normalmente, sí. Por eso citamos al paciente dos semanas después a fin de que acuda a revisión. Durante ese tiempo habrá desaparecido toda la inflamación residual y algún pequeño hematoma que pudiera haberse producido. Y entonces, si se considera necesario, se hace algún retoque para que así el relleno sea más uniforme y el aspecto más natural aunque lo cierto es que los resultados son visibles desde el primer día y están garantizados durante cinco años.

-¿Hay algún riesgo o inconveniente que los lectores deban conocer?

-Pues la verdad es que no se conocen reacciones adversas ni efectos secundarios. Al contrario, los pacientes sufren tal transformación que superan en pocas horas la crisis que su aspecto físico les estaba generando. El único inconveniente para algunas personas es el precio.

-¿Y cuál es?

-Verá, cada centímetro cúbico de hidrogel acrílico cuesta en torno a las 20.000 pesetas y cada paciente necesita una media de 15 o 20 centímetros cúbicos por lo que estamos hablando de entre 300.000 y 450.000 pesetas. Y no todos los pacientes pueden sufragar ese gasto. Habría que buscar, pues, una fórmula que permita a los afectados por la lipodistrofia acceder al tratamiento.

-¿Por ejemplo…?

-Pues sencillamente, creando unafundación sin ánimo de lucro que se dedique a facilitar este tipo de tratamientos. No serían necesarios muchos medios. Así que, si me lo permite, quisiera hacer un llamamiento a todos aquellos colectivos, públicos o privados, que estén dispuestos a colaborar en la creación de una entidad que pueda, al menos, ayudar a sufragar los gastos de los materiales de relleno. Es más, teniendo en cuenta que son los fármacos que se recetan para combatir el virus del Sida los que facilitan la aparición de la enfermedad no sería tampoco descabellado que fueran las multinacionales que los comercializan las que ayudasen.

 L. J.

Recuadro:


 

¿Qué es la lipodistrofia?

En junio de 1999 -durante una reunión llevada a cabo en San Diego (EEUU)- se llegó a la definición práctica de lipodistrofia como la de aquel seropositivo que padece una de las siguientes características:

-Pómulos hundidos en el rostro.
-Venas prominentes en las piernas (que no estén asociadas con el ejercicio intenso o con las rutinas para aumentar la musculatura).
-Pérdida de grasa en piernas y brazos.
-Pérdida de forma en las nalgas.
-Aumento de grasa en el abdomen.
-Agrandamiento de los senos (que provocan dolor).
-Cojín de grasa en la parte inferior de la nuca (algunas veces llamado joroba de búfalo) que puede provocar dolores de cabeza y dificultades para respirar y dormir, lo que se elimina fácilmente con una liposucción ultrasónica.
-Lipomas (crecimientos de grasa en diferentes partes del cuerpo).

 


 

¿Cuál es la causa de la lipodistrofia?

La causa –o causas- de la aparición del síndrome lipodistrófico en personas portadoras del VIH se desconoce. Los investigadores barajan varias posibilidades pero son muchos los que piensan que se debe a los efectos directos de los inhibidores de la proteasa, integrantes del cóctel terapéutico que toman diariamente estos pacientes. Y alegan como prueba que la incidencia de la misma entre los seropositivos es mucho mayor desde 1996, fecha precisamente en la que empezaron a administrarse. Una afirmación que niega el doctor Kotler, especialista en desgaste corporal asociado al VIH, quien asegura que ha realizado un estudio sobre la forma corporal de los seropositivos desde 1996 y la ha comparado con la información disponible anterior a esa fecha. Según su estudio, la pérdida de peso, masa celular y grasa corporal son características de la infección del VIH pero no están estrictamente relacionadas con el uso de inhibidores de la proteasa.

Por último, otros investigadores apuntan, sin más, a que la causa puede deberse a una combinación de diferentes factores.

 


 

El tratamiento con hidrogel acrílico 

-Es seguro, eficaz y duradero.
-Se puede realizar con anestesia local y de forma ambulatoria.
-La intervención dura entre 30 y 45 minutos.
-El resultado es inmediato.
-No son necesarios cuidados posteriores pero sí una revisión a los 15 días de la intervención.
-Mejora instantáneamente la autoestima y la relación del paciente con su entorno.
-Su precio ronda las 400.000 pesetas (2.404 euros).
 

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Enero 2002
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