Detectan las enfermedades oliendo a los pacientes


El olor es uno de los sentidos menos apreciados por la mayoría de las personas y, sin embargo, es importantísimo en las relaciones humanas. Al punto de que el mal aliento o un olor corporal desagradable pueden llevar a la separación de muchas parejas y, por el contrario, un olor corporal agradable ser causa de una irresistible atracción sexual. Pero lo realmente novedoso es que el olor puede servir también para conocer qué dolencia padece una persona enferma.

Al menos así lo afirman los expertos del Centro de los Sentidos Monell, en Filadelfia (EE.UU.), quienes aseguran ser capaces de averiguar qué enfermedad aqueja a un paciente utilizando sólo la nariz. El examen médico incluye oler no sólo el aliento, las axilas o el cuello sino el resto del cuerpo. Una singular técnica que podría ponerse de moda entre parte de la clase médica si se animara. Y decimos "en parte" porque, obviamente, muchos no podrían hacerlo ya que son numerosas las personas -y los facultativos no son una excepción- que tienen el sentido olfativo más bien atrofiado.

En fin, el caso es que al parecer la preparación es importante. Los enfermos, por ejemplo, deben dejar de usar desodorantes y perfumes al menos cinco días antes de la revisión y no utilizar jabones odoríferos al bañarse. Tampoco pueden depilarse ni afeitarse durante ese tiempo. Y la noche anterior deben ayunar y no cepillarse los dientes.

Si así lo hacen, los expertos detectarán sólo con el olfato qué dolencia padecen. 

OTROS EXPERIMENTOS 

No queda ahí, en cualquier caso, el trabajo de investigación que desarrolla este centro de los sentidos. Porque en él se investigan también desde los gustos del público para conocer qué tipo de perfumes les gustan más pasando por qué alimentos les resultan más sabrosos hasta cuáles son los efectos del tabaco en la leche materna. Datos que interesan mucho tanto a las empresas de perfumes como de alimentos, medicamentos y productos de limpieza, medio centenar de las cuales han encargado ya estudios concretos al centro.

Sin embargo, los profesionales del centro advierten que el gusto por los olores puede ser algo subjetivo. Y es que algunos de ellos, tras tanto oler, reconocen ser inmunes a algunos de los efluvios que más repulsión causan a la mayoría de la gente. Es el caso, por ejemplo, del científico Charles Wysocki, que después de 20 años de hacer experimentos olfativos afirma disfrutar hasta del olor a mofeta. 

EL AGRADABLE OLOR DE LAS ABUELAS  

Precisamente uno de los últimos estudios indica que no hay nada mejor para levantar el ánimo que el olor de axilas de las mujeres mayores; por ejemplo, el de las abuelas. Por el contrario, el olor que desprenden los niños no lograría efectos tan positivos en las personas.

Hasta ahora se sabía que las personas con mal humor desprenden un olor corporal distinto del de las personas alegres pero no se conocía tanto acerca de los sentimientos que nos provocan los olores procedentes de la gente de nuestro entorno.

Los expertos en Química de Filadelfia reclutaron un total de 30 voluntarios divididos en tres categorías diferentes: niños y niñas de entre 3 y 8 años, jóvenes de unos 20 años y personas ancianas. El test se centraba en una muestra olfativa de las axilas de cada uno de los 30 voluntarios y la piel debía estar exenta de desodorantes, colonias y otros productos cosméticos.

El objetivo era exponer las muestras tomadas ante la pituitaria de más de 300 universitarios que, después, debían responder a un cuestionario sobre las sensaciones que habían despertado en ellos cada una de las muestras. De esta forma se demostró que el olor desprendido por las personas mayores era el que más frecuentemente levantaba el espíritu de los estudiados y aumentaba su buen humor. En cambio, el olor de los voluntarios más pequeños no conseguía este mismo efecto. En el caso de los voluntarios de 20 años su olor corporal provocaba sensaciones incluso depresivas, según las respuestas ofrecidas por muchos participantes. 

INVENTAN UNA PÍLDORA CONTRA EL MAL OLOR 

En fin, lo cierto es que el mal olor corporal ha sido precisamente la razón de florecientes negocios como el de productos de limpieza corporal o el de la perfumería. Incluso existen hace años píldoras anti-odoríferas que se tragan por la boca. Pero, como casi todo fármaco, con efectos secundarios.

Pues bien, la compañía alemana E. Braun, especialista en artículos médicos y cosméticos, lanzó al mercado alemán en Junio pasado unos comprimidos comercializados bajo el nombre de Deodorella y elaborado a partir de algas marinas que -aseguran- ataca tanto la alitosis o mal aliento como el olor de las axilas y de los pies.

Ello es posible gracias a una sustancia presente en algunas algas -la clorella– que actúa en el proceso que durante la digestión tiene lugar en los riñones y el hígado impidiendo que los efectos del reciclaje de sustancias sobrepasen las fronteras de la piel y causen malos olores.

En las pruebas realizadas para poner a prueba sus beneficios, Deodorella contrarrestó eficazmente el olor a sudor tras una sesión de body-building masculino, evitó el pertinaz olor del ajo en la boca y camufló a la perfección las huellas de una noche de borrachera en el aliento.

La empresa fabricante asegura que no tiene efectos secundarios. Nosotros daremos tiempo al tiempo para corroborarlo.
 

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Septiembre 1999
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