Eficacia de la autohemoterapia con ozono

Las propiedades terapéuticas del ozono se conocen desde hace más de un siglo, especialmente sus propiedades bactericidas descubiertas en 1870. Bueno, pues a pesar de estar ampliamente demostrada su eficacia para tratar un amplísimo conjunto de patologías y que basta incluso extraer una pequeña cantidad de sangre al paciente, ozonizarla -para así limpiarla y oxigenarla- y volvérsela a inyectar en vena la Ozonoterapia sigue sin ser aceptada institucionalmente por lo que ha quedado absurdamente relegada al ámbito de las terapias complementarias o alternativas. Afortunadamente a pesar del desprecio de los estamentos oficiales el ozono es hoy utilizado por muchos médicos europeos, incluidos algunos españoles entre los que hay expertos muy cualificados.

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La Autohemoterapia consiste en sacar una pequeña cantidad de sangre al paciente -normalmente unos 100 mililitros-, ozonizarla -para así limpiarla y oxigenarla- y volvérsela a inyectar.

A pesar de que la eficacia de la Ozonoterapia está ampliamente constatada la FDA no permite usar el ozono terapéuticamente con la peregrina excusa de que a altas concentraciones puede destruir los tejidos celulares cuando ese gas se usa a concentraciones muy pequeñas. ¡Es como prohibir la aspirina porque ingerir un kilo diario resulta tóxico! La decisión pues obedece a otros intereses.

El ozono potencia la capacidad de transporte de oxígeno por los eritrocitos y normaliza los potenciales de membrana lo que se traduce en una mayor flexibilidad y plasticidad de los glóbulos rojos y una menor tendencia a apelmazarse. Lo que además de mejorar la fluidez de la sangre permite una mayor oxigenación de los tejidos.

El ozono induce la formación de peróxidos a partir de los lípidos, triglicéridos y proteínas dispersas en la sangre activando los mecanismos de defensa del sistema inmune que actúa así de forma más eficaz tanto ante las bacterias como ante los virus patógenos.

El ozono mejora la calidad de la sangre y la de los tejidos vasculares -desde los capilares hasta las venas y arterias- por lo que es útil en los problemas cardiovasculares y en patologías como las ulceras diabéticas y de decúbito, las heridas tórpidas, los edemas causados por déficit del retorno venoso, las celulitis y muchas más.

Además de eliminar multitud de microorganismos patógenos investigaciones recientes han demostrado que uno de los más interesantes aspectos del ozono es su actividad sobre el sistema inmune, en particular sobre los monocitos y linfocitos T en los que estimula la producción de citoquinas

El ozono alivia el dolor y mejora la microcirculación sanguínea de toda área inflamada ayudando a eliminar las toxinas pro-inflamatorias.

El ozono en sangre es capaz de disminuir el estrés oxidativo mediante la estimulación de la actividad de enzimas como la superóxido-dismutasa, la catalasa y la glutatión peroxidasa. Y además contribuye a retrasar la acción de los radicales libres sobre el ADN nuclear y mitocondrial ralentizando los procesos de envejecimiento celular.

“Las contraindicaciones de la Ozonoterapia son pocas: hipertensión severa, alcoholismo agudo, infarto de miocardio reciente, favismo o hipertiroidismo descontrolado; y en la Autohemoterapia mayor una plaquetopenia muy severa”, explica la doctora Marta Donato.

“La administración de ozono actúa como una potente señal activadora de diferentes procesos, con capacidad oxigenante, antiinflamatoria, germicida y activadora de los sistemas enzimáticos endógenos proporcionando mayor potencial para controlar los radicales libres que producen las células y, por tanto, mantener los tejidos sanos y funcionales”, asevera la doctora Marta Donato.

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Marzo 2013
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