El tratamiento de la diabetes con productos naturales

Los diabéticos tienen en la lechuga un magnífico aliado para combatir los efectos devastadores de la enfermedad. Al menos, un grupo de investigadores españoles ha conseguido un producto que, combinando el extracto de esta popular verdura y diversos micronutrientes, ayuda a regular los niveles de glucosa en sangre cuando se toma como complemento. Y es que al parecer reactiva la producción de insulina. Los antioxidantes, vitaminas y oligoelementos que la acompañan mejoran además el metabolismo de la glucosa y reducen el estrés oxidativo.

La deficiencia de insulina en el organismo -hormona producida por el páncreas imprescindible para la transformación de la glucosa en energía- es la causa de que quienes la padecen no puedan procesar la glucosa correctamente. La consecuencia son altos niveles de azúcar en sangre y una cadena de patologías que van desde los desórdenes metabólicos, infecciones o pérdida de peso a corto plazo a otras mucho más graves como enfermedades oculares, lesiones renales, nerviosas o enfermedades cardiovasculares que pueden acabar produciendo la muerte.

El pasado año se hacía hincapié en los problemas de visión bajo el lema Tus ojos y la diabetes: no pierdas los riesgos de vista porque la diabetes es una de las principales causas de ceguera en el mundo. Los datos indican que aproximadamente el 2% de las personas que han tenido diabetes durante 15 años acaba quedándose ciega y un 10% desarrolla graves lesiones visuales como consecuencia de retinopatía diabética, edema macular o cataratas. Este año –el Día Mundial de la Diabetes se celebra el 14 de Noviembre- el nuevo lema es Empieza con buen pie, evita las amputaciones ya que del total de amputaciones de extremidades inferiores que se realizan entre el 40% y el 70% están relacionadas con la diabetes y el 85% van precedidas de una úlcera en el pie. Con todo, el principal problema de los diabéticos es la alta incidencia de patologías cardiovasculares pues en su caso el 70% de las muertes se deben a enfermedades coronarias. De hecho, entre un 60 y un 65% de los diabéticos sufren hipertensión y presentan de 2 a 4 veces más posibilidades de sufrir un ictus.

UNA EPIDEMIA EN MARCHA

Existen dos tipos de diabetes: la tipo 1 (Diabetes Mellitus Insulinodependiente), cuando el páncreas no produce la insulina necesariapor lo que ésta debe ser inyectada para sobrevivir -es muy frecuente entre niños y jóvenes y representa entre el 10 y el 15% de las personas con diabetes- y la tipo 2 (Diabetes Mellitus No Insulinodependiente) -que padecen aquellas personas cuyo organismo no es capaz de utilizar de modo eficaz la insulina que produce-. Hasta ahora se consideraba una enfermedad de adultos y, sobre todo relacionada, con la edad ya que el mayor porcentaje de población diabética estaba entre las personas mayores pero hoy se asiste con preocupación a la aparición diabetes en jóvenes con problemas de obesidad. La diabetes tipo 2 representa casi el 90% de los casos de diabetes y se trata con hipoglucemiantes orales o insulina.

En el XVIII Congreso de la Federación Internacional de Diabetes celebrado el mes de agosto del 2003 su presidente, George Alberti, advertía que tal y como la diabetes está extendiéndose por el planeta la población mundial estará ante una de las mayores catástrofes de salud que el mundo haya vivido si no se toman las medidas adecuadas. El número de personas con diabetes se elevará de 177 millones en el 2003 a 370 millones en el 2030 de los cuales el 76% estará en los países en vías de desarrollo. Estimaciones, además, que cada año que pasa se modifican al alza. Sólo hay que recordar que en el año 2000 las previsiones -también para el año 2025- eran “tan sólo” de 300 millones. En España hay cerca de 4 millones de diabéticos según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) aunque la mitad de los afectados están todavía sin diagnosticar.

Lo realmente dramático es que el número de diabéticos no insulinodependientes (tipo 2) se ha duplicado en tan sólo diez años en los países desarrollados, sobre todo debido al incremento de la obesidad entre la población por alimentación incorrecta. Según un estudio realizado por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Atlanta en Estados Unidos se han triplicado los diagnósticos por diabetes tipo 2 entre los menores de edad durante los últimos cinco años. Cerca del 90% de los recién diagnosticados de diabetes tipo 2 sufren sobrepeso que, junto a la falta de ejercicio, son factores que pueden desencadenar la enfermedad. Y aunque una dieta equilibrada es el arma principal para prevenir estas complicaciones los malos hábitos alimenticios están propiciando el descontrol de esta patología. Los alimentos ricos en grasa, en azúcar y la denominada comida rápida contribuyen a aumentar las complicaciones propias de esta enfermedad provocando, entre otros trastornos, un aumento de la presión sanguínea que, junto con la elevación de la tasa de glucemia, produce daños vasculares que sumados a otros factores de riesgo son causa de la elevada tasa de fallecimientos por problemas cardiovasculares en diabéticos. A todo ello hay que añadir la incidencia del estrés. Varios estudios han constatado que los diabéticos que sufren estrés tienden a llevar una dieta incorrecta y descuidan el control de los niveles de azúcar. Asimismo, las hormonas que intervienen en el desarrollo del estrés elevan la glucemia de manera directa. En los enfermos con diabetes tipo 2 el estrés mental aumenta considerablemente los niveles de azúcar en sangre mientras que en los pacientes con tipo 1 los niveles pueden subir o bajar.

En todo caso, sepa el lector que hay razones fundadas para creer que la principal causa del espectacular aumento de diabetes en el mundo se debe a la proliferación de productos con harina y cereales refinados y a la masiva presencia de azúcar en todo tipo de productos alimenticios, tanto líquidos como sólidos. Su presencia en las “chuches” y en las bebidas que ingieren actualmente los niños constituyen un factor de riesgo que los padres deberían tener en cuenta y limitar o eliminar por completo su consumo. Lo mismo que los adultos.

Estamos pues ante una enfermedad que progresivamente va deteriorando la calidad de vida del enfermo. Y siendo como es una enfermedad “silenciosa” en sus primeros pasos se calcula que cuando el 25% de los pacientes son diagnosticados por primera vez con diabetes… presentan ya problemas cardiovasculares. De hecho, uno de cada cuatro enfermos tratados por cardiólogos europeos presenta diabetes.

A LA BÚSQUEDA DE NUEVAS SOLUCIONES 

Hoy por hoy se considera que la diabetes no tiene cura y los tratamientos buscan sólo alargar la vida con la mejor calidad posible. En el diabético tipo 2 consiste habitualmente en combinar una dieta adecuada y controlada acompañada de ejercicio físico -como principales factores de mejoría- además de fármacos hipoglucemiantes e insulina. El gran reto de los diabéticos sigue estando en conseguir prescindir de la insulina por lo que supone de dependencia tener que inyectarse varias veces diarias aunque parece que el año que viene dispondrán ya de insulina en aerosol y podrán evitarse los pinchazos.
Eso sin contar con los efectos secundarios de los hipoglucemiantes y que en el caso más extremo llevaron en el año 2000 a la retirada del mercado de un medicamento, el Rezulin -eso sí, después de estar dos años bajo sospecha, tiempo que permitió facturar más de mil ochocientos millones de dólares a sus dueños- al relacionársele con fallos hepáticos y algunas muertes. La vida del diabético es pues una lucha contra el tiempo y los efectos secundarios de la enfermedad que pueden aparecer de forma multiorgánica ya que el exceso de glucosa puede provocar daños graves en los ojos, en los riñones y en el sistema nervioso así como favorecer la aparición de lesiones vasculares en el cerebro, el corazón y las piernas.

La búsqueda de cura a la enfermedad -o al menos de soluciones a la dependencia insulínica- y de una mejor calidad de vida se lleva a cabo por tanto desde todos los rincones del mundo de la salud, tanto desde la más pura ortodoxia científica y tecnológica como desde las soluciones fitoterapéuticas aportadas desde la sabiduría ancestral. En medio, la moderna industria de los suplementos naturales pretende contribuir a aliviar el estrés oxidativo y a eliminar los factores de riesgo para mejorar la calidad de vida de los diabéticos.

La ciencia ortodoxa trabaja en estos momentos en el trasplante de páncreas, de islotes pancreáticos -células productoras de insulina- y en las posibilidades de los cultivos con células-madre. El trasplante de islotes pancreáticos se considera una de las grandes alternativas para que los diabéticos puedan controlar su enfermedad y se trabaja en ello desde 1988 pero sigue en fase experimental si bien los resultados son aparentemente esperanzadores. Hace dos años, un estudio presentado en el Congreso Americano de Trasplantes y efectuado con 36 voluntarios constató que el 80% pudo dejar de pincharse al cabo de un año. Sin embargo, las cifras posteriores sobre 86 pacientes bajan algo el porcentaje aunque siendo buenos. El propio Thomas Eggerman -del Instituto Nacional de Diabetes de Estados Unidos y fundador del registro internacional donde se centralizan todas las experiencias- considera que la técnica aún es experimental. “Contamos con mucha información sobre los resultados a corto plazo -reconocería- pero nos falta por definir todos los riesgos y beneficios que tienen estos enfermos a largo plazo”.

Los principales problemas que presenta el trasplante de islotes pancreáticos son la escasez de órganos y la técnica de aislamiento de las células necesarias lo que de momento obliga a trabajar con tres páncreas por cada paciente trasplantado. Conseguir los islotes suficientes para satisfacer la demanda de los millones de diabéticos es por eso el objetivo inmediato para lo cual se estudian nuevas fuentes como los tejidos fetales o los páncreas de cerdo.
La solución al problema, por tanto, difícilmente pasa por el trasplante sin más.

LAS CÉLULAS-MADRE

El otro gran campo de investigación es el de las células-madre que, caso de prosperar, proporcionaría un suministro de células pancreáticas inagotable. A este respecto el investigador español Bernat Soria señala en sus escritos: “Un objetivo prioritario en la terapia celular de la diabetes mellitus es la obtención de células beta mediante técnicas de ingeniería celular. El grupo de Ingeniería Celular y Tisular del Instituto de Bioingeniería ha desarrollado un método para la obtención de células que contienen y liberan insulina a partir de células embrionarias de ratón”. Para después añadir:“El método tiene aún un rendimiento bajo por lo que hay que trabajar para mejorarlo antes de poderlo trasladar a la obtención de células humanas a partir de células pluripotenciales de origen embrionario”.

El propio Bernat Soria, en el III Congreso de Bioética celebrado en octubre del 2004, afirmó que en el plazo de dos años podrían realizarse los primeros ensayos clínicos para combatir la diabetes con células humanas pero mostró escepticismo sobre las perspectivas de futuro a corto plazo y pidió “prudencia” por tratarse de resultados muy importantes. En los últimos experimentos con ratones recientemente presentados las células humanas productoras de insulina implantadas en ratones diabéticos “curan” la enfermedad durante una semana -el tiempo que tarda el animal en rechazarlas al ser un injerto entre especies distintas- pero se ignora cuánto durarían esas células en humanos al obtenerse del propio paciente. “No sabemos –recalcó Bernat Soria- cuánto tiempo mantienen sus propiedades las células obtenidas a partir de los glóbulos blancos. Necesitamos más tiempo aunque está claro que estamos contentos porque después de cinco años es la primera vez que sale un resultado positivo”. El equipo de Bernat Soria ya ha solicitado a Alemania el permiso para realizar los ensayos clínicos y ha apuntado que quizás en un año o dos –“si todo va bien”– les autoricen a aplicar esta técnica a dos o tres enfermos.
Y ya hay quien ha combinado las dos técnicas. Precisamente uno de los pioneros en el campo del trasplante de los islotes pancreáticos, el doctor Camilo Ricordi -director científico del Instituto de Investigación de la Diabetes en la Escuela de Medicina Miller de la Universidad de Miami-, ha realizado ya un trasplante de islotes pancreáticos acompañado de una transfusión de células-madre mediante una técnica de su invención. De momento -según se dio a conocer el pasado mes de septiembre- la paciente Antonella Soliani, después de 30 años teniendo que inyectarse insulina, lleva tres meses sin hacerlo. “‘Nunca habíamos hecho esa combinación –afirmó Ricordi- Esta nueva estrategia ha funcionado mejor que todo lo que se ha hecho hasta ahora. Nos sentimos optimistas pero cautelosos”. En el estudio en marcha participarán seis pacientes y los investigadores harán un transplante cada tres meses antes de evaluar globalmente la nueva técnica.

EL RESCATE DE ANTIGUAS TRADICIONES

Desde el otro lado de la Medicina también se trata de afrontar el problema de la diabetes. Y no hoy ni ayer. Hace miles de años las más antiguas civilizaciones ya abordaban el tratamiento de esta enfermedad. Así, una de las más antiguas prescripciones para el tratamiento de la diabetes está descrita en el papiro egipcio de Eber (3000-1500 a.C.) descubierto en 1862. En él se recomienda tratarla con fibra y grano de trigo. Jean Harper, en su libro Food Your Miracle Medicine, afirma que las civilizaciones más antiguas usaban más de 400 plantas para el tratamiento de la diabetes. En China, por ejemplo, se usaba el ginseng mientras en el Medio Oriente, Asia y Europa se recomendaba comer cebolla y ajo. Otras plantas que han sido utilizadas son la berza, la lechuga, los nabos, los frijoles, las bayas, la alfalfa y el enebro.

Pues bien, la investigación moderna está respaldando ya esos conocimientos ancestrales. En la Conferencia Farmacéutica Británica celebrada en Londres el pasado año investigadores del Departamento de Farmacia del King’s College de la capital británica demostraron los beneficios reales de estas medicinas tradicionales -incluidos los tratamientos hindúes contra la diabetes- en un estudio científico curiosamente apoyado por los laboratorios Merck. Los investigadores presentaron sus estudios sobre la hoja del árbol del curry (Murraya koenigii), muy presente en la tradición culinaria hindú y en el resto de países del sur de Asia. Esta planta presenta actividad antidiabética al conseguir inhibir una enzima digestiva, la alfa amilasa pancreática, involucrada en la transformación del almidón en glucosa. Al conseguir retrasar la descomposición del almidón mediante el bloqueo de esta enzima el flujo de glucosa se convierte en más regular y el paciente no está sometido a variaciones bruscas. Los investigadores procederán ahora a identificar los compuestos activos específicos para aislarlos y evaluar si presenta más ventajas que los medicamentos actuales.

“La hoja del curry –reconocería Peter Houghton, jefe del equipo– es usada en el control de la diabetes en la medicina tradicional de la India. Es un ingrediente común en algunos currys y es bastante posible que la gente que lo tome regularmente pueda controlar la diabetes”. Refiriéndose a su estudio, en el que analizaron las propiedades de otras plantas, Houghton afirmó que era la primera vez que estas plantas eran observadas científicamente aunque reconoció que todavía queda un tiempo para que puedan ser prescritas por los médicos. “Está disminuyendo rápidamente –añadió– el número de médicos que creen que las hierbas y plantas son cosas de viejas y que ahora ven que debe ser tratadas con respeto”. El mismísimo médico árabe Avicena prescribía ya en el siglo XI el heno griego en polvo -ingrediente fundamental del curry- como parte del tratamiento para la diabetes.

En suma, son muchas las plantas que permiten disminuir los factores de riesgo asociados a la enfermedad además de intervenir en el ciclo de la glucosa, razón por la que es tan importante una dieta adecuada. Pero mientras los modernos avances científicos cristalizan y la dieta progresivamente va cumpliendo su función los enfermos de diabetes buscan cómo mejorar más allá de lo que los tratamientos actuales le ofrecen en su presente y no en un esperanzador futuro. Por eso los laboratorios especializados en suplementos naturales trabajan también tratando de buscar la combinación ideal de extractos vegetales y otros micronutrientes para lograr un refuerzo inmediato del tratamiento de la diabetes, en algunos casos con resultados sorprendentes. De hecho, suplementos hay muchos en el mercado pero llama especialmente la atención la combinación obtenida por un grupo de investigadores españoles a base de extractos de lechuga, vitaminas, minerales, y arandino que configuran un producto que ha sido examinado, entre otros, por uno de los especialistas en diabetes más prestigiosos del mundo: Dan Cheta. Certificando que el producto obtiene notables resultados.

RESPALDO INTERNACIONAL 

Es más, a pesar de no ser estrictamente necesario por tratarse de componentes naturales carentes de efectos secundarios negativos los investigadores españoles quisieron estar seguros de las posibilidades del producto y lo sometieron a un dictamen de prestigio e independiente. Por eso escogieron al profesor Dan Cheta, autor de decenas de trabajos científicos relacionados con la diabetes y del libro Preventing diabetes: theory, practice, and new approaches en el que examina todos los conocimientos existentes sobre la enfermedad. Trabaja además en uno de los centros de referencia a nivel internacional, el Instituto de Diabetes, Nutrición y Enfermedades Metabólicas “NC Paulesca” de Bucarest. Un centro que cuenta nada menos que con departamentos de Diabetes, Nutrición y Enfermedades Metabólicas, Enfermedades Renales y Diálisis, Emergencias Metabólicas en Diabetes, Comida para Diabéticos, Cardiología, Educación, Dietética, Laboratorio de Exploración Funcional, Laboratorio Clínico de Análisis médicos y Laboratorio Anatomopatológico. Como puede apreciarse a través de esta simple enumeración existe una estrecha vinculación en el Instituto Paulesca con la investigación y tratamiento de la diabetes. Eso sin contar que en ese mismo centro se prueban algunas de las insulinas artificiales que después los laboratorios ponen en mercado para el tratamiento de los diabéticos.

Pues bien, después de un estudio del producto español durante tres meses sobre 52 pacientes con diabetes Mellitus tipos I y II –bien asociado con insulina o ADO, bien como monoterapia farmacológica- el doctor Cheta reconocería que se produce:

-Mejoría del estado físico en general, mayor movilidad muscular y progreso en las señales neuropáticas -en especial de las periféricas- y evidente mejor calidad de vida.
-Disminución de los valores de glucosa y de los de hemoglobina glicosilada, sobre todo en los tratamientos combinados con hipoglucemiantes.
-Mejoría en los parámetros hepáticos y, en especial, la normalización de los factores GOT y GPT.
-Disminución de los lípidos totales, colesterol y triglicéridos.
-Mejoría de la función sexual.
-Buena aceptación y ausencia de alteraciones en los parámetros hematológicos y bioquímicos con total ausencia de efectos secundarios.
-Y, por último, algo muy importante: el producto no genera dependencia, es bien tolerado y no produce ningún efecto secundario.

Estas conclusiones están avaladas por Dan Cheta -a día de hoy investigador principal- con la colaboración del doctor Emil Trifan. “Se trata de un producto –nos comentaría- que utilizado como adyuvante terapéutico mejora una serie de parámetros metabólicos lo que le hace utilizable como único factor de reducción de la glucemia en diabetes tipo II asociado a una dieta restrictiva”.

En la Introducción del estudio del investigador rumano puede leerse que el producto es un complejo natural de antioxidantes y vitaminas -entre ellas, ácido ascórbico y ácido fólico-, oligoelementos -como el sulfato de zinc, el magnesio y el potasio- y extractos vegetales de lechuga y arándano. “Los aminoácidos, las vitaminas, los antioxidantes y los oligoelementos –puede leerse también en el documento- se activan por medio de un nuevo método catalítico propio”. Hay que decir que se refiere a un método español de activación molecular -ya comentado en la revista- que multiplica los efectos que posee cada uno de los componentes del producto de forma aislada así como de éste como un todo, también de desarrollo español.

Es más, la profesora Raluca Nastase –jefa de investigación en el Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas “Profesor. Dr. Matei Bals”– quiso comentarnos su experiencia con el producto natural y la hepatitis asociada a la diabetes: “Además de los efectos benéficos observados sobre la glucemia, el colesterol y los triglicéridos –nos diría-el producto es un preparado que puede ocupar un lugar importante en el tratamiento adyuvante de la hepatitis, siendo una alternativa muy importante para los diabéticos. Aunque no sustituye el tratamiento específico en hepatitis crónicas activas, como complemento a éste el producto ayuda en gran manera al mejoramiento del estado general clínico y biológico de los pacientes”.

Hay que agregar que el estudio del equipo del Instituto NC Paulesca de hace 2 años sobre este complejo natural no fue sino la continuación de otro realizado antes en Honduras -país donde la diabetes tiene especial relevancia- que fue dirigido el año 2000 por la doctora especializada en diabetes Mª Ester Franco en la clínica médica especializada La casa del diabético de Tegucigalpa con 40 pacientes durante dos meses. Aquella investigación adelantaba conclusiones- después refrendadas en el estudio rumano- como las siguientes:

-El producto ha demostrado que cumple las expectativas y estimula de forma natural el organismo. Lo que deseamos para el paciente diabético. Lo más importante es que se trata de un producto con ingredientes naturales integrados: aminoácidos, vitaminas antioxidantes y oligoelementos que actúan como biocatalizadores. De esta manera activa el buen funcionamiento del organismo estimulando las células del páncreas.

-El producto ha demostrado en corto tiempo (2 meses) que puede revertir la fisiopatología de la diabetes ya que 4 de nuestros pacientes no se aplican ya insulina.

-De los 4 pacientes con DX de pie diabético, 2 de ellos ya estaban en período de cicatrización pero otros 2 tenían pie diabético G2 y G3 respectivamente y con muchas posibilidades de amputación. Se les hizo desbridamiento, antibióticos, curaciones diarias y el producto examinado y los 2 sanaron completamente.

-Todos los pacientes refirieron mejoría de su sintomatología a los 2 meses del tratamiento lo que nos demuestra la excelencia del producto natural.

Puestos en contacto con la doctora Franco –residente en Honduras- durante la elaboración de este reportaje nos revalidó su confianza en el producto calificándolo como “uno de los más interesantes” que había conocido para pacientes diabéticos en los últimos años. “Es un producto excelente –nos manifestó-. No le voy a decir que el paciente se cura con él pero es un suplemento y al paciente le mantiene bien. En el estudio que nosotros hicimos en los meses que lo estuvimos chequeando bajaron bastante los niveles de azúcar y muchos redujeron la dosis de insulina. El paciente incluso refiere que le da mucha energía, que su estado anímico mejora”. Respecto a su composición la doctora Franco considera fundamental la presencia de aminoácidos. “Es un suplemento por el hecho de que tiene aminoácidos y, en realidad, a nivel de los diabéticos es lo que se está malogrando. Tiene además otros productos como la lechuga que también se ha demostrado en diversos estudios que ayuda a bajar los niveles de azúcar pero, para mí, es un producto muy importante porque contiene aminoácidos que es lo que necesita el diabético”. Desde su condición de investigadora independiente nos ratificó, por último, que en los casos menos graves y con los controles de dieta y azúcar adecuados el suplemento podría llegar a contribuir a que la insulina fuera retirada.

VIEJOS CONOCIDOS, MEJORES RESULTADOS

Hay que decir que cada uno de los elementos presentes en este complejo natural tiene efectos reconocidos en la literatura científica pero que es al parecer la sinergia conseguida entre todos ellos la que propicia unos efectos a nivel celular que permiten al organismo combatirel estrés oxidativo que anula los receptores de la insulina ayudando a metabolizar más glucosa. Y a nivel renal restituyendo los nutrientes perdidos por esa vía. Como sería imposible detenerse en cada uno de sus componentes nos detendremos brevemente en algunos especialmente significativos para entender su relación con la diabetes.

-El sulfato de zinc.En numerosos estudios reportados en la literatura científica se asocian las alteraciones en los niveles de zinc en los pacientes diabéticos con distintas complicaciones. Se sabe que la deficiencia de zinc empeora la inmunidad celular tanto en animales de experimentación como en humanos y que está relacionada con una pobre cicatrización de las heridas. Asimismo están registrados los efectos beneficiosos de los suplementos de zinc en pacientes deficientes. En un estudio del Instituto Nacional de Angiología y Cirugía Vascular de Cuba titulado Efecto del sulfato de cinc sobre la inmunidad celular en diabéticos puede leerse: “Este trabajo se realizó con el objetivo de conocer el efecto que podía ejercer la administración de sulfato de cinc sobre la inmunidad celular en pacientes diabéticos pues los incluidos en este estudio presentaban manifestaciones clínicas de pie diabético, clasificados en pie diabético isquémico y pie diabético neuroinfeccioso”. Y concluye: “Se considera que la deficiencia de zinc actúa disminuyendo la función de los linfocitos T y con suplementos de zinc se superan estas diferencias”. En otro estudio titulado Algunos indicadores de la dieta en un grupo de pacientes diabéticos se remarca la actividad antioxidante del zinc. “El zinc induce la síntesis de metaloproteínas y es un constituyente del sistema enzimático antioxidante endógeno de la superóxido dismutasa (SOD). Además este oligoelemento interviene en el metabolismo de los carbohidratos y las grasas. En los pacientes estudiados el bajo porcentaje de la ingesta de zinc puede repercutir en un mayor estrés oxidativo y favorecer el desarrollo de complicaciones cardiovasculares”.

Y por si fuera poca su actividad inmunológica y antioxidante un equipo coordinado por Claes Wollheim -del Departamento de Medicina Interna del Centro Médico Universitario de Ginebra (Suiza)- ha encontrado que en algunas situaciones las células beta del páncreas liberan zinc para inhibir la secreción de glucagón de las células alfa. El nivel de glucosa del organismo debe mantenerse siempre dentro de un estrecho margen fisiológico -ni demasiado alto, ni demasiado bajo- y el mantenimiento de este equilibrio recae en dos hormonas: la insulina y el glucagón. Los científicos han subrayado la necesidad de que se realicen más estudios para determinar los mecanismos por los que el zinc es liberado por las células beta y cómo este mineral inhibe la secreción de glucagón. “Sólo entonces –han manifestado- se podrán diseñar nuevas estrategias farmacológicas para tratar la diabetes”.

-Extracto de lechuga.Ya en el siglo VII Pablo de Aegina asoció el diagnóstico de la “dypsacus” (diabetes) a un estado de debilidad de los riñones acompañado de un exceso de micción que conducía a la deshidratación. Y ya entonces contó con la lechuga -junto a otras hierbas como endibias y trébol en vivo tinto- y decocciones de dátiles y mirto -para beber en los primeros estadios de la enfermedad- que se complementaban con la aplicación de cataplasmas en los riñones a base de vinagre y aceite de rosas.

La lechuga es un alimento que aporta muy pocas calorías y un alto porcentaje de agua (90-95%) y que además es rica en vitaminas, folatos, betacaroteno y cantidades apreciables de vitamina C -ambas antioxidantes y relacionadas con la prevención de enfermedades cardiovasculares-, minerales –potasio y magnesio- y fibra -necesaria para el buen funcionamiento intestinal-. Uno de los principios activos utilizados en el complejo natural -la lactupicrina- tiene asimismo efectos diuréticos y tónicos conocidos y favorece las funciones digestivas.

-Extracto de arándanos.Los arándanos están entre las frutas rojas más apreciadas por su amplia gama de propiedades terapéuticas. De hecho se las considera frutas antiinflamatorias, antihemorrágicas, antisépticas y portadoras de vitamina P -indicada para mejorar la microcirculación, aumentar la resistencia y controlar la permeabilidad capilar- por lo que son indicadas en varices, hemorroides, fragilidad capilar, arteriopatía, edema por insuficiencia venosa, hemeralopia y retinitis pigmentaria. También poseen glucoquinina, conocida también como insulina vegetal por su demostrada capacidad para disminuir el nivel de glucosa en sangre En suma, una vez más la sabiduría popular y la experiencia de generaciones han vuelto a tener respaldo científico.

Y es que según datos presentados por científicos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos en el 228º Encuentro Nacional de la Sociedad Americana de Química a finales de agosto pasado un antioxidante presente en los arándanos y en las uvas rojas podría ser tan efectivo como los fármacos existentes actualmente en el mercado para combatir la hipercolesterolemia – asociada, como todo el mundo sabe, a los accidentes cardiovasculares, principal causa de muerte de los diabéticos- e, incluso, el cáncer.

El citado compuesto -al que se ha denominado pterostilbeno- ha demostrado su efectividad en ensayos -sobre todo en casos que no respondían al tratamiento farmacológico tradicional- mostrando además menos efectos secundarios.

“Es apasionante saber-manifestó Agnes M. Rimando, química del Departamento de Agricultura de Estados Unidos- que los arándanos, de los que ya se sabía que eran ricos en compuestos saludables, pueden constituir además una potente arma en la batalla contra la obesidad y las enfermedades cardiovasculares, principales asesinos en Estados Unidos”.

Otros estudios han confirmado que el arándano cuenta también con propiedades hipoglucemiantes. Así se comprobó en un ensayo “in vivo” con ratones con diabetes inducida donde el extracto de sus hojas disminuyó los niveles de glucosa entre un 10 y un 20% a dosis de 20 miligramos por kilo.

Antioxidantes. No podemos olvidar el importante papel de los antioxidantes presentes en el complejo destinados a bloquear el proceso de degradación del sistema celular. Desde hace tiempo se sabe que la diabetes mellitus lleva asociada un estrés oxidativo que podría ser uno de los mecanismos causantes de las complicaciones crónicas observadas: arteriosclerosis, nefropatía, neuropatía, retinopatía y cataratas de origen diabético. Entre 1970 y 1975 se habían publicado 500 trabajos constatando esta relación mientras que entre 1995 y el 2000 se alcanzaron los 3.000. En un trabajo titulado Is oxidative stress the pathogenic mechanism underlying insulin resistance, diabetes and cardiovascular disease? publicado este mismo año el investigador italiano Antonio Cerello -del Departamento de Patología y Medicina de la Universidad de Udine- afirmaba: “La sobreproducción de radicales libres parece estar relacionada con varios mecanismos implicados en la diabetes que producen enfermedad cardiovascular. Y aunque el cambio de los hábitos de vida continúe siendo el mejor enfoque preventivo y terapéutico se están desarrollando nuevos antioxidantes específicos que pueden llegar a ser herramientas importantes en estos trastornos”. Los antioxidantes juegan también, pues, un papel importante en el tratamiento de la diabetes.

¿Y de qué producto diseñado por investigadores españoles de tan excelentes propiedades estamos hablando? Pues se llama Diamel, lo elabora Laboratorios Catalysis, se vende en farmacias y es aún muy poco conocido. Razón más que suficiente para darlo a conocer entre nuestros lectores.

Antonio F. Muro

Este reportaje aparece en
77
Noviembre 2005
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