Donar óvulos, donar una vida

Cada vez más parejas con problemas de esterilidad deciden someterse a algún tratamiento de reproducción asistida antes de recurrir a la adopción o de resignarse a no tener descendencia. Bueno, pues uno de esos procedimientos permite conseguir embarazos sanos en mujeres mayores, menopáusicas o carentes de ovarios así como en mujeres que responden mal a la estimulación ovárica o que son portadoras de anomalías genéticas. ¿La clave? Hacerlas receptoras de óvulos donados por jóvenes sanas de forma altruista.

Más de 600.000 parejas españolas están esperando que alguien les ayude a ser padres. Según las estadísticas el 6% de las parejas infértiles se resignará a no tener descendencia, otro 63% optará por la adopción y el 31% restante recurrirá a las diversas técnicas de reproducción asistida para “quedarse embarazados”. Optan así por un camino -más o menos largo- pero que conduce al éxito en un número creciente de casos. De hecho se calcula que en los últimos diez años sólo por estos procedimientos han venido al mundo más de un millón de bebés, es decir, que entre el 12 y el 18% de los niños que nacen cada año lo hacen gracias a estas técnicas.

Pues bien, de entre ellas una de las que mejores resultados ofrece es la donación de óvulos por parte de una mujer joven y sana a otra que no puede utilizar sus propios óvulos por no producirlos o por ser de mala calidad. Esos óvulos donados son fecundados “in vitro” con el semen de la pareja de la receptora y los embriones resultantes son implantados dos días después en el útero de ésta para que se produzca en él una gestación completamente normal. ¿El resultado? Un hijo deseado que no se hubiera podido alumbrar por ningún otro procedimiento.

LA CONCIENCIACIÓN NECESARIA

Desde 1984 la donación de ovocitos –es decir, de óvulos sin madurar- es considerada una parte integral del tratamiento del fallo ovárico en mujeres estériles que padecen menopausia precoz o carentes de ovarios por habérseles extirpado o por estar afectados como consecuencia de un tratamiento quimioterápico o radiológico. También se aplica en mujeres que responden mal a la estimulación ovárica (es decir, en las que han fracasado los intentos de quedar embarazada estimulando la producción de sus propios óvulos) y en aquellas que, por ser portadoras y trasmisoras de anomalías genéticas, se desaconseja que lleven adelante un embarazo propiciado por sus óvulos. Ni que decir tiene que esta opción supone una esperanza para miles de mujeres –millones en todo el mundo- a las que sus circunstancias particulares incapacitan para obtener lo que tanto desean: un hijo gestado en su propio útero.
Bueno, pues para ayudarlas en ese anhelo el doctor Simón Marina –actual director del Instituto de Reproducción CEFER de la Clínica Teknon de Barcelona- creó en 1993 la Fundación Pro-Donación de Óvulos, única institución de esas características en el mundo nacida con el fin de promocionar la donación altruista de óvulos por mujeres sanas cuya identidad se preserva no revelándola a los padres que lo reciben. Afortunadamente hoy son más de un centenar ya los centros de reproducción asistida que ofrecen ya esta posibilidad.

Hemos hablado de ello con la doctora Irene Matarranz -ginecóloga del Hospital Universitario de Guadalajara y profesora adjunta de Ginecología y Obstetricia de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid)- quien trabaja en uno de ellos -el Centro de Fecundación In Vitro Recoletos con sedes en Madrid, Valladolid, Guadalajara y Ciudad Real- quien así nos lo solicitó expresamente.

-Sé que Discovery DSALUD llega a miles de personas, muchas de ellas mujeres, y pensé que estaría bien que informaran a quienes son estériles de que hoy ya existe la posibilidad de gestar un hijo en su propio seno implantándolas un óvulo donado altruistamente por otra mujer sana pero que el número de donaciones es aún tan bajo que algunas llevan más de tres años esperando, superan los 35 años y el plazo para gestar sin peligro se va agotando. No existe aún un registro nacional de donantes de óvulos por lo que desconocemos el número exacto pero lo que sí sabemos es que son demasiado pocas.

-¿Y a qué  cree usted que puede deberse la escasez de donantes?

-Sinceramente, a la falta de información. No me cabe duda de que si muchas mujeres estuvieran mejor informadas se decidirían a donar sus óvulos. A fin de cuentas una mujer sana dispone desde su nacimiento de unos 400.000 ovocitos en sus ovarios. Como sabe, los ovocitos son las formas inmaduras de los futuros óvulos. Ahora bien, durante todo el periodo fértil de su vida sólo uno de cada mil –es decir, no más de 400- llegan a madurar y, por tanto, a tener la posibilidad de ser fecundados. Es decir, cada mes varios ovocitos inician un proceso de desarrollo que acaba el día de la ovulación pero normalmente sólo uno madura. Los demás se atrofian. Bueno, pues son precisamente esos óvulos que nunca llegarán a ser fecundados los que pueden ayudar a ser madres a otras mujeres si son donados.

-Díganos, ¿lleva mucho tiempo trabajando en el campo de la reproducción asistida?

-Desde 1992. Me formé en la barcelonesa Cínica Dexeus y posteriormente he realizado mi labor en otros centros. Así, por ejemplo, en el año 2000 dirigí el programa de donación de óvulos del Centro de Reproducción Asistida de la Clínica Belén de Madrid gracias al cual conseguimos unas 600 donantes y terminamos con la lista de espera que tenía la clínica en aquel momento.

-Sabemos que hasta hace unos meses simultaneaba su trabajo en la sanidad pública con su labor en la privada. ¿En cuál de estos sectores cree usted que se da más apoyo a los problemas relacionados con la reproducción?

-Sin duda, en el privado. La sanidad pública tiene otras prioridades entre las que actualmente no figuran las dificultades de muchas parejas para tener hijos.

-¿De cuántas parejas estamos hablando?

-No le puedo dar cifras pero sí asegurarle que cada vez son más. De hecho, en los últimos años se han quintuplicado las peticiones de óvulos donados.

-Algunas fuentes que hemos consultado aseguran que sólo en España hay más de 600.000 parejas con problemas de fertilidad. ¿Le parece una cifra desorbitada?

-No. En los últimos años, como le digo, la tendencia ha ido en aumento y son cada vez más las parejas que no logran tener hijos, sea por trastornos asociados al hombre, a la mujer o a ambos. En cuanto al fallo ovárico, que es el que conduce a la donación de óvulos como único remedio para obtener un embarazo, se trata de una patología que desgraciadamente va en aumento.

-¿Y a qué cree que se deben estas dificultades para concebir?

-Por una parte, al hecho de que las mujeres nos decidimos actualmente a procrear cada vez más tarde. Hay una especie de moratoria social para la maternidad que está condicionada en gran medida por las exigencias sociolaborales y la dificultad de independizarse ante el precio de la vivienda. Y no debemos olvidar que la curva de la fertilidad de la mujer decrece a partir de los 30 años haciéndolo ya de forma exponencial a partir de los 35. Por otro lado, los varones tienen cada vez peor calidad seminal.

-¿Y por qué ese descenso de la calidad del semen?

-La verdad es que no está claro. Se atribuye al consumo de tabaco y de alcohol, al estrés, a la obesidad extrema, a factores medioambientales que aún no han podido ser etiquetados por la comunidad científica… En fin, la cuestión es que los hombres producen cada vez menos espermatozoides y de peor calidad. Por tanto, si sumamos las complicaciones masculinas y las femeninas tendremos una explicación, vaga pero real, de porqué ese aumento de problemas para obtener embarazos.

-Mencionaba usted antes que cada vez se da un mayor número de casos de fallo ovárico. Entendemos que se refiere a mujeres cuyos ovarios no producen óvulos. ¿Cuáles pueden ser las causas?

-Muchas. Por ejemplo, una menopausia precoz, la extirpación de los ovarios por tumores o cáncer previos, el haberse sometido a quimio o radioterapia, algún problema de tipo funcional, etc. También puede ocurrir que la mujer disponga de sus óvulos pero que no pueda utilizarlos para la reproducción por ser trasmisora de alguna enfermedad hereditaria que afectaría a su descendencia.

-Entiendo que esos son los supuestos en los que se considera a una mujer candidata a ser receptora de un óvulo donado…

-Así es. Además hay que añadir a las mujeres que se hayan sometido a varios ciclos de reproducción in vitro y no hayan conseguido quedarse embarazadas. Muchas veces este tratamiento falla a causa de la mala calidad de los óvulos de la mujer. Por eso se recurre a los aportados por una donante. Otra indicación sería la de aquellas mujeres que han tenido 2 o 3 abortos sin que se haya podido saber la causa.

ESCASEZ DE DONANTES

-Hablemos, si le parece, de las donantes. Según la legislación actual –la Ley 45/2003 de 21 de noviembre por la que se modifica la Ley 35/1988 de 22 de noviembre, sobre Técnicas de Reproducción Asistida- la donación debe ser voluntaria y anónima por lo que la donante deberá firmar un consentimiento de donación reconociendo dichas condiciones y renunciando al ejercicio de cualquier acción tendente a demostrar su maternidad. Pero, ¿qué requisitos debe cumplir una mujer para ser aceptada como donante de ovocitos?

-Pues aparte de tener capacidad legal para conceder la autorización que exige la ley en lo estrictamente médico ha de tener una edad comprendida entre los 18 y los 35, mantener o haber mantenido relaciones sexuales, tener una función ovulatoria normal o subsanable y no padecer la donante ni sus familiares más próximos ninguna malformación, enfermedad genética, congénita ni hereditaria. Por tanto, han de ser mujeres sanas lo que se determina mediante exámenes médicos y una evaluación psicológica. Por ejemplo, se realizan pruebas de laboratorio para descartar sida, hepatitis B o C, citomegalovirus, toxoplasmosis, rubéola, herpes virus, sífilis y otras enfermedades de transmisión sexual. En caso de detectarse la más mínima anomalía queda descartada como donante. También se descarta a las mujeres adoptadas ya que no se pueden conocer los antecedentes de sus padres biológicos. En total podemos decir que se acepta aproximadamente al 40% de las candidatas estudiadas.

-¿Existe algún perfil de la mujer donante de óvulos española?

-No tenemos un registro pero la experiencia dice que son mayoritariamente jóvenes universitarias. Ellas encajan perfectamente en los perfiles requeridos para poder ser donantes y además tienen mayor disponibilidad para acudir a la clínica varias veces al mes. Son generosas y conscientes de la importancia de su acto. Además no se puede ocultar que para muchas es interesante la compensación económica. Hay de todo pero lo principal es su deseo de ayudar a otras mujeres.

-¿Se da algún tipo de conflicto moral en la donante?

-En general, no. Como ya he indicado antes se somete a la candidata a una evaluación psicológica y si se advierte el más mínimo problema se la descarta a pesar de la enorme demanda de donantes. Las mujeres donantes -que en muchos casos repiten- son conscientes de que si bien la donación de un óvulo aporta una parte principal e insustituible en la creación de un nuevo ser también son insustituibles la fecundación con el semen del futuro padre, posteriormente la culminación feliz de todo el proceso de la gestación y, finalmente, la educación del nuevo ser en una familia en la que es deseado y querido. La donante es consciente de su función imprescindible pero altruista.

-En este punto creo que conviene explicar que aunque la legislación exige que no se puede obtener beneficio económico de una donación de órganos o de tejidos la Comisión Nacional de Reproducción Asistida ha estipulado una compensación económica para las donantes que asciende a 750 € para cubrir las molestias ocasionadas por la donación.

-Así es. No en vano las posibles donantes tienen que desplazarse hasta la clínica varias veces en un mes y, según los casos, después de la donación se les puede aconsejar que estén un par de días en reposo. Son inconvenientes mínimos pero inconvenientes a fin de cuentas. Esa cantidad económica estipulada por la Comisión Nacional pretende simplemente compensar los gastos que el propio proceso de la donación pueda conllevar. Eso sí, como contrapartida a su generosidad a la futura donante se le realiza una revisión ginecológica totalmente gratuita que incluye exploración, citología, ecografía, análisis de sangre y exploración mamaria además de las pruebas y evaluaciones específicas de las que hemos hablado anteriormente.

-¿La donante llega a saber si sus óvulos han sido utilizados o no?

-Nunca. Y tampoco sabe a quién fueron donados. La donación es totalmente anónima por ambas partes.

-Una vez que la donante ha sido aceptada, ¿cuál es el siguiente paso? ¿Cómo se produce el proceso de donación propiamente dicho?

-Justo al empezar la menstruación la donante inicia un tratamiento hormonal que se aplica en forma de inyecciones diarias durante 8 o 10 días y que se hace, obviamente, bajo control ginecológico. Lo que se pretende es estimular la maduración de los ovocitos en los ovarios. Cuando se comprueba –mediante ecografías y análisis de sangre- que se está dando una adecuada respuesta ovárica se fija el momento para la recogida de los óvulos. Para hacerlo se puncionan, por vía vaginal guiada por ecografía, los folículos que han crecido en los ovarios y se aspiran los óvulos. El proceso no dura más de 40 minutos durante los que la donante está prácticamente dormida ya que se realiza baja una ligera anestesia o sedación profunda. Se le extraen una media de 6 a 12 ovocitos que, de forma natural, se hubieran perdido. Todo el proceso es ambulatorio y la donante abandona la clínica a las dos horas por su propio pie.

-¿Existe algún riesgo para ella?

-Los riesgos existen pero afortunadamente son mínimos. Por ejemplo, una de cada 3.000 mujeres puede sufrir una infección en la zona de punción pero se resuelve satisfactoriamente con antibióticos. Una de las principales complicaciones que pueden surgir es la hiperestimulación ovárica que es una respuesta exagerada de los ovarios a la medicación ya que provoca la aparición de quistes hormonales que suelen ceder solos. Pero el riesgo es mínimo ya  que se produce un caso por cada 250 donaciones.

-Y las mujeres que deciden donar sus óvulos, ¿repiten o es un gesto puntual?

-Suelen repetir. Por generosidad y por la compensación económica. Lo habitual son tres o cuatro donaciones por persona.

-Dígame, doctora Matarranz, ¿la propia mujer incapacitada para tener hijos aporta alguna donante… aunque no puedaa ser la suya porque la ley obliga a que la donación sea anónima? ¿Son ellas mismas solidarias en ese sentido?

-La verdad es que en pocas ocasiones aportan una donante. Dése cuenta de que esas mujeres suelen llevar su esterilidad como una carga y como un tabú. Aportar una donante sería revelar su “secreto” y no todas están dispuestas a hacerlo.

UN SUEÑO CUMPLIDO

-¿Qué se hace con los óvulos una vez obtenidos?

-El mismo día de su extracción se fecundan in vitro con el semen aportado por el futuro padre. Entre las 16 y 20 horas posteriores se puede observar ya al microscopio si ha habido fecundación. Mientras tanto los ginecólogos suministramos el tratamiento adecuado para que el útero de la mujer receptora esté receptivo a que los embriones aniden en él. Y si la receptora está preparada se transfieren inmediatamente. Si no los embriones se congelan a la espera del momento adecuado.

-¿Cuántos embriones se transfieren?

-Normalmente dos o tres porque suele prender sólo uno de ellos.

-¿Qué factores pueden influir en que el embrión se implante o no en el útero de la receptora?

-Por ejemplo, la propia calidad del embrión. O la del endometrio, es decir, el revestimiento interno del útero de la mujer.

-¿Influye la edad?

-No, porque si el útero está sano no hay problemas a pesar de la edad. Donde sí influyen los años es en la calidad de los óvulos. De hecho se considera que por encima de los 40 la calidad del óvulo es mala, las tasas de embarazo bajan mucho y hay un porcentaje importante de alteraciones cromosómicas. Pero si el óvulo procede de otra mujer y el útero está sano no importa la edad. De hecho las receptoras de las donaciones suelen tener entre 40 y 50 años. La ley no marca un límite de edad para recibir este tipo de tratamientos.

-¿En qué momento se puede decir que el tratamiento ha sido un éxito?

-A los 14 días de la implantación.

-¿Qué porcentaje de gestaciones se consigue?

-Entre un 40 y un 60% en cada intento. Tras varios intentos ese porcentaje llega a alcanzar el 90%. De hecho es la técnica de reproducción asistida más eficaz que existe. El inconveniente mayor es, como ya dije, la escasez de mujeres que donan sus óvulos y los estrictos controles y exámenes médicos previos que se realizan sobre la posible donante.

-¿Se sigue algún criterio específico para asignar un óvulo concreto a un mujer determinada?

-Básicamente los que marca el sentido común y recogen los textos legales. En ellos se especifica que se debe garantizar la máxima similitud fenotípica e inmunológica entre la donante y la receptora. Es decir, se procura que ambas mujeres tengan el mismo grupo sanguíneo y que no sean físicamente muy diferentes, incluyendo aspectos como la raza.

-¿Cuánto tiempo tiene que esperar una mujer hasta que llega un óvulo para ella?

-Lamentablemente en muchos casos la donación tarda incluso 3 años. Yo apelaría a la solidaridad de muchas mujeres que ya son madres y que mejor que nadie pueden comprender cuál es el anhelo de otras que quieren serlo pero para las que no existe ningún tratamiento médico. La donación es la única posibilidad para ellas. La única.

-¿Cuál es el coste económico de este tratamiento para la pareja receptora?

-Pues desde la gratuidad en los centros públicos hasta los cerca de 6.000 € en los privados.

-No queremos robarle más tiempo. Sabemos que tiene usted mucho trabajo, doctora, y ojalá tuviera más porque eso significaría que llegan más donaciones y que hay más mujeres próximas a conseguir su sueño de ser madres. Gracias por su tiempo y enhorabuena por la labor que están efectuando.

-A ustedes. Estoy segura de que muchas lectoras de su revista se detendrán siquiera unos minutos a pensar en la posibilidad de hacerse donantes. Me gustaría que se pararan a pensar que si las donaciones de sangre o de órganos salvan miles de vidas a diario en el mundo, las de óvulos permiten crearlas a un número cada vez más elevado de parejas que, de otro modo, no podrían disfrutar de la experiencia de gestar un nuevo ser. Sólo con eso el esfuerzo habrá merecido la pena.

L. J.

Este reportaje aparece en
77
Noviembre 2005
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