Una vida sin gluten

Se calcula que 9 de cada 10 celiacos están sin diagnosticar. Y es que la intolerancia al gluten es una enfermedad atípica ya que son muchas las personas que no presentan ningún síntoma mientras que otras padecen trastornos tan variados que resulta difícil establecer un cuadro sintomático preciso. Tratarla, además, puede parecer muy sencillo -basta con eliminar el gluten de la dieta- pero la verdad es que son muchos los productos que ocultan este ingrediente bajo su composición; es más, incluso los alimentos especiales para celiacos son motivo de fraude.

Son muchos aún los que ante la pregunta “¿qué es un celiaco?” imaginan que debe tratarse de algo así como una marca de coches… Pero hablar de celiacos –la palabra procede del griego koilia y significa vientre– supone hacerlo de un gran número de personas que sufren una enfermedad crónica, muchas de las cuales ni siquiera son conscientes de que la padecen.

La enfermedad celiaca es una intolerancia permanente al gluten -proteína presente en el trigo, la cebada, el centeno y la avena- y que produce en determinados casos una lesión severa en la mucosa del intestino delgado provocando una destrucción de sus vellosidades y dando lugar a una mala absorción de los nutrientes de los alimentos (proteínas, grasas, hidratos de carbono, sales minerales y vitaminas).

QUIÉN LA PADECE 

Según los expertos el origen de la enfermedad celiaca es genético. Ahora bien, en algunos casos puede existir predisposición a su desarrollo y ésta no manifestarse o  hacerlo a edades ya muy avanzadas. De hecho, para que se desencadene la enfermedad deben confluir dos elementos: una predisposición genética y un detonante físico que puede ser desde un elevado o continuo consumo de gluten a un embarazo o una infección viral.

El problema afecta a ambos sexos pero es dos veces más frecuente entre las mujeres. Además puede aparecer a cualquier edad; en ocasiones, incluso en individuos que durante toda su vida han consumido gluten sin reacción aparente. Así, los daños pueden ser inmediatos o bien aparecer al cabo de varios meses o después de muchos años.

Se calcula que en España es celiaca una de cada 250 personas aunque es muy difícil precisarlo con seguridad ya que la mayoría no ha sido diagnosticada, bien por no tener los síntomas característicos, bien por lo atípico de los mismos. Pero ello supone un número potencial de personas afectadas que oscilaría entre las 120.0000 y 160.000.

SÍNTOMAS Y CONSECUENCIAS 

Existen una serie de síntomas muy comunes que alertan sobre la posible intolerancia al gluten. Entre ellos destacan:

-Diarrea crónica y vómitos.
-Estreñimiento, dolor e hinchazón abdominales.
-Inapetencia seria.
-Retraso del crecimiento.
-Pérdida de apetito y de peso.
-Carácter irritable.

Los expertos aseguran que no existe una sintomatología típica. De hecho, ni tan siquiera se sabe porqué mientras unos presentan signos evidentes de intolerancia otros no manifiestan ninguno. Sin embargo, aunque no existan síntomas es esencial detectar la enfermedad ya que sus consecuencias pueden ser tan graves como la osteoporosis, la anemia, la infertilidad, los abortos repetidos, problemas de tiroides, depresión e, incluso, el desarrollo de algunos tipos de cáncer como linfomas y carcinomas.

¿SOY CELIACO? 

El diagnóstico es, pues, uno de los principales problemas a la hora de enfrentarse a esta enfermedad ya que sólo mediante una biopsia intestinal puede afirmarse si se es o no intolerante al gluten. Se calcula que 9 de cada 10 celiacos no saben que lo son. Mediante un examen clínico y ante una serie de síntomas el médico puede sospechar que está frente a un celiaco; sin embargo, la ratificación definitiva procederá del resultado de la biopsia. Esta prueba consiste en extraer una muestra de tejido del intestino delgado superior para ver si está dañado. Para ello se emplea una cápsula peroral o endoscopio. Es una prueba invasiva que sólo se realiza si existen síntomas que así lo justifiquen. Muchos pacientes cometen el error de suprimir el gluten de su dieta antes de realizar la biopsia con lo que el resultado de la prueba podría entonces estar falseado: si eliminamos lo que nos perjudica nuestro intestino estará en perfecto estado aunque seamos celiacos.

INTOLERANCIA AL GLUTEN E INFANCIA 

Durante años se creyó que esta enfermedad sólo afectaba a los niños y que desaparecía con los años. Tal creencia derivaba del hecho de que la intolerancia suele remitir con la entrada en la pubertad. No obstante, tras esa aparente curación los daños continúan produciéndose y es frecuente que los niños celiacos presenten de mayores un grave deterioro del intestino delgado y una desnutrición crónica.

Los padres de niños celiacos han de hacer comprender a sus hijos, por tanto, que determinados alimentos pueden ser perjudiciales para ellos. Ardua tarea a veces ya que es una etapa de la vida en la que se suele consumir gran número de dulces que contienen gluten y, además, en horas y lugares donde los padres no pueden ejercer ningún tipo de control (en el colegio, en el parque…). Obviamente, la solución tampoco consiste en prohibir a los niños que asistan a fiestas y cumpleaños sino en hablar con los responsables de esos eventos a fin de informarles acerca de qué productos pueden consumir sus hijos. Para contribuir a que los niños con este problema entiendan la importancia de seguir una dieta sin gluten la Asociación de Celiacos de Madrid ha publicado un ilustrativo cuento en el que, de forma amena y divertida, los más pequeños pueden aprender conceptos básicos sobre la enfermedad que les ayuden a hacerla frente.

LA ESTAFA DE LOS PRODUCTOS “SIN GLUTEN” 

La intolerancia al gluten es un problema crónico; por tanto, la única forma de evitar los trastornos que éste produce es eliminar el gluten para toda la vida. Y cada vez resulta más fácil seguir este tipo de dieta ya que son muchos los fabricantes que comercializan alimentos especiales para celiacos. El problema es que el 30% de los productos etiquetados como “sin gluten” contienen más de 20 partes por millón de esta proteína llegando esa cifra en algunos casos a 270. Y aunque pueda parecer una cantidad insignificante no lo es tanto, sobre todo si hablamos de pacientes muy sensibles o personas que recurren a estos productos varias veces al día con lo cual se van sumando las dosis hasta llegar a una cantidad considerable.

Por otra parte, aunque existe un símbolo utilizado en los productos especiales para celiacos –una espiga barrada dentro de un círculo– éste ha sido mal utilizado por las casas comerciales, lo que ha llevado a la Federación de Asociaciones de Celiacos de España a crear una marca de garantía que sólo podrán emplear aquellas empresas que accedan a someterse a los controles analíticos correspondientes. Se pretende así que el celiaco pueda seguir una dieta variada y apetitosa sin renunciar al pan, los bizcochos o las tartas… pero tampoco a su salud.

 Raquel González Arias

Recuadro:


Alimentos con gluten 

-Pan, harina de trigo, centeno, avena y cebada.
-Bollería, galletas y productos de repostería.
-Pasta alimenticia (fideos, macarrones, tallarines).
-Yogures con trozos de fruta, cereales y otros alimentos.
-Bebidas destiladas o fermentadas a partir de cereales; por ejemplo, el whisky, la cerveza, el agua de cebada y determinados licores.
-Bebidas malteadas.
-Productos manufacturados en cuya composición se incluya alguna de las harinas citadas o bien almidones, féculas, sémolas, proteínas, etc.


Alimentos que pueden contener gluten 

-Embutidos.
-Quesos, sobre todo fundidos.
-Patés.
-Conservas de carne o pescado.
-Salsas (ketchup, de soja, mayonesa, etc).
-Caramelos y golosinas.
-Chocolates.
-Manteca vegetal.
-Postres de leche (natillas, flanes…)
-Café soluble y sus sucedáneos.
-Frutos secos tostados con sal.
-Sucedáneos de chocolate.
-Helados.
-Productos que lleven colorantes y espesantes.
-Tortillas precocinadas o cuya elaboración no se puede controlar.
-Pimientas molidas.
-Curry en polvo.
-Medicamentos.


Alimentos que puede consumir el celiaco 

-Verduras, hortalizas y tubérculos.
-Leche y derivados (atención al etiquetado: conviene asegurarse que entre sus ingredientes no hay ninguno prohibido).
-Todo tipo de carnes.
-Pescados frescos y congelados.
-Huevos.
-Frutas y zumos naturales.
-Café, infusiones y refrescos.
-Vino.
-Bebidas espumosas.
-Frutos secos naturales y fritos (con o sin sal).
-Arroz, maíz, tapioca y derivados.
-Azúcar y miel.
-Aceites y mantequillas.
-Legumbres.
-Sal, vinagre de vino y especias en rama y grano.

Nota: aunque estos alimentos no tienen por qué contener ingredientes perjudiciales para el celiaco conviene siempre asegurarse, leer las etiquetas y evitar los productos a granel o sin etiquetar.

Este reportaje aparece en
19
Agosto 2000
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