Botiquín de viaje natural

Con la llegada del “buen tiempo” somos muchos los que nos disponemos a viajar más asiduamente a fin de disfrutar de otros ambientes. La playa, el campo, las visitas turísticas y los viajes de ocio se ven incrementados por los moradores urbanos que sienten la necesidad de conectar con la naturaleza, expansión que siempre promueve la primavera y el verano.

Y cuando viajamos -al menos, las personas previsoras- solemos hacerlo con una serie de productos que, “por si acaso”, garanticen nuestra salud en los pequeños desplazamientos; mucho más si viajamos en familia y en ésta existen niños.

Pues bien, en esta ocasión vamos a dedicar este espacio a recomendar productos naturales que sustituyan a los habituales de síntesis que -en la mayoría de los casos- nos han acompañado hasta ahora en los viajes. Porque la Naturopatía ofrece toda una gama de remedios naturales que pueden frenar en momentos de urgencia los síntomas de pequeñas dolencias y restaurar el equilibrio. Ahora bien, recuerde el lector que en situaciones donde haya duda no debe demorar la consulta con un profesional de la salud que determine con certeza la causa del problema.

PREPARANDO EL BOTIQUIN

Los componentes que integren nuestro botiquín de viaje dependerán mucho de cada persona pues nadie mejor que uno mismo conoce las carencias más habituales que pueden manifestarse en los viajes. Lo mismo ocurre con los niños ya que los hay más propensos a sufrir afecciones de garganta u oídos, quienes se marean con más facilidad que otros en el viaje, etc.

Obviamente, desde que comenzamos esta sección hemos ido mencionando una serie de remedios naturales para casos específicos que pueden incluirse en el botiquín personal según las necesidades de cada uno pero la idea ahora es determinar algunos de los más comunes y de fácil manejo para confeccionar un botiquín con carácter general.

Y he de añadir que la mayoría de los remedios que voy a relacionar se conservan bien, por lo que el botiquín puede permanecer con nosotros en casa y disponer de él cuando lo necesitemos para viajar. Sólo me resta decir que hay otros muchos remedios, tanto naturales como farmacológicos, que podrían indicarse para cada uno de los apartados que vamos a tratar. Pero se trata de hacer un botiquín natural de viaje y, por tanto, he optado por unos productos teniendo que obviar otros.

PREPARÁNDOSE PARA EL VIAJE

El estrés de los preparativos, el nerviosismo natural para que todo esté en orden por la mañana, el entusiasmo de los niños por la aventura que se avecina, etc., son elementos que pueden perturbar el descanso y jugarnos una mala pasada para estar en condiciones óptimas al día siguiente.

Bien, pues para paliar todos estos síntomas y prepararnos para un descanso reparador podemos tomar Valeriana en comprimidos o bien en extracto. Si optamos por los primeros, tomaremos 2 antes de la cena y otros 2 al acostarnos. Si elegimos el extracto, instilaremos 15 gotas en medio vaso de agua en cada toma.

EN LOS DESPLAZAMIENTOS

Tanto el miedo a volar como la tensión por nuestra falta de seguridad al volante o el temor a cualquier otro medio de transporte puede producirnos malestar. En ese caso puede ser efectivo tomar Mimulus, una de las flores de Bach.

La descompensación por cambio de ciudad y horarios –sobre todo si viajamos fuera de España- puede verse paliada por Walnut. Y para los desequilibrios de los viajes, pequeños mareos, etc., puede utilizar Scleranthus.

En los tres casos se pondrán 4 gotas bajo la lengua desde el día antes de iniciar el viaje 6 veces al día y, durante el mismo, cada media hora aproximadamente.

Rescue Remedy es igualmente conveniente que nos acompañe en todo el trayecto para casos de emergencia por si Mimulus no es del todo efectivo.

PARA EVITAR LOS MAREOS (especialmente de niños y ancianos)

Podemos aplicar remedios homeopáticos específicos como Tabacum o Coculus. El uso de Tabacum mejora al aire libre, por lo que tras tomarlo es bueno poner la cabeza cerca de la ventanilla del coche, salir a cubierta del barco, etc. Pero si se decide por Coculus busque la intimidad para sentirse mejor, acuéstese en su camarote o recójase para paliar los síntomas.

Los dos remedios se pedirán en la farmacia con la proporción 30 CH y se tomarán 3 gránulos la noche antes del viaje y otros 3 durante el mismo cada hora -o cada dos horas- espaciándolos en función de la mejoría.

EN CASO DE FIEBRE

Según las características de la fiebre podemos utilizar dos remedios homeopáticos de acuerdo a la descripción que ahora detallo: los dos remedios homeopáticos por excelencia para cubrir el espectro de la fiebre son Belladona 30 CH y Ferrus Phosforicum 7 CH.

La Belladona la utilizaremos en fiebres altas acompañadas de sudor -de 39º en adelante- cuya característica sea el calor radiante que emite la persona, en general con los ojos inyectados. Y Ferrus Phosforicum en la fiebre de 38º y medio para abajo.

Mi recomendación es que utilice ambos remedios alternativamente. Tres gránulos cada 1/2 hora que se irán espaciando según vaya desapareciendo la fiebre.

Pero recuerde que la fiebre no es una enfermedad sino el síntoma de una causa que debería determinarse si la misma persiste.

DOLOR DE OÍDOS

Unas gotas de aceite de oliva templado en el interior del oído pueden solucionar el molesto dolor de una noche de vacaciones: pero luego no debemos aventurarnos a que pueda agravarse el síntoma por lo que conviene acudir lo antes posible a un profesional que determine la causa de la dolencia y concrete el tratamiento más adecuado.

AFONÍAS Y DOLORES LEVES DE GARGANTA

Podemos utilizar un spray que contenga própolis, vitamina C y miel -entre otros componentes- y pulverizar la zona afectada 3 veces al día.

ESTREÑIMIENTO POR CAMBIO DE RITMO

Para estos casos podemos utilizar cáscara sagrada en comprimidos haciendo una sola toma de 2 comprimidos al acostarnos hasta que se regule él transito intestinal.

PEQUEÑOS GOLPES Y AGUJETAS

Volvemos aquí a la Homeopatía. En el caso de tener agujetas o sufrir pequeños golpes lo mejor es Árnica 30 CH; 5 gránulos tres veces al día.

Para uso tópico usaremos la crema a base de Árnica sobre la zona dolorida o bien Rescue Remedy, crema compuesta por esencias florales de Bach.

PROBLEMAS DIGESTIVOS, EMPACHOS, ETC.

Sugiero comprimidos -o extracto- de Manzanilla o de Diente de León. También puede utilizarse este último en las intoxicaciones etílicas durante la resaca.

PICADURAS DE INSECTOS, MEDUSAS, ETC.

En estos casos se puede utilizar otro remedio homeopático: Apis 30 CH. La característica de la picadura debe ser un edema rosado que mejora con el frío y, de manera general, puede utilizar aceite esencial de lavanda sobre la picadura (no aplicar en la cara).

Como algo curioso puedo añadir que esas personas que suelen ser blanco constante de mosquitos e insectos –como si los atrajeran- pueden tomar Ledum Palustre 7 CH (tres gránulos tres veces al día). Se sorprenderán de los resultados.

CONGESTIÓN NASAL

El mejor descongestionador es suero fisiológico a presión por cada orificio nasal de la nariz. Si no bastara, use Luffa -también llamado Lupa-, remedio homeopático que alivia los síntomas de la congestión; se aplicarán entonces dos nebulizaciones en cada fosa nasal tres veces al día.

NERVIOSISMO E INSOMNIO

Vale tanto la Valerianaque podemos tomar en comprimidos o en infusión- como cualquier otro compuesto relajante de venta en herboristerías. En extracto lo usaremos a razón de tres tomas de 15 gotas al día.

RESFRIADOS

Para potenciar el sistema inmunológico tomaremos Echinacea en extracto -20 gotas tres veces al día- y vitamina C.

CANSANCIO

Lo ideal es cualquier compuesto que contenga ginseng, jalea real, eleuterococo o guaraná y vitaminas del grupo B así como algunos minerales. De estos compuestos existen muchas marcas en el mercado.

También es útil la flor de Bach Olivo4 gotas 6 veces al día- hasta que nos sintamos mejor.

LLAGAS, ROZADURAS Y QUEMADURAS LEVES

Sugiero una crema de Aloe Vera en aplicación tópica. De hecho, protege de las quemaduras solares si la aplicamos antes de exponernos al sol.

 

En fin, no olvidemos tampoco útiles como vendas, tiritas, gasa estéril, agua oxigenada para lavar las heridas y un buen desinfectante y cicatrizante natural: el limón.

Es todo. ¡Buen viaje y que disfruten!

Luis Jiménez

Este reportaje aparece en
19
Agosto 2000
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