Implantes de mama: unas tallas más, un complejo menos

Por exceso o por defecto millones de mujeres viven acomplejadas a causa de su pecho. De hecho, la preocupación no es nueva y ya a principios de siglo se practicaban operaciones de aumento de mama con implantes de esponja de nefastos resultados. Hoy, gracias al incesante avance de la ciencia contamos con prótesis más seguras y de aspecto natural pero la discusión sobre la seguridad de los materiales utilizados no ha concluido.

Cuando llega el verano los complejos que durante el invierno se ocultan bajo las chaquetas o el abrigo aparecen en todo su esplendor. Pechos muy grandes que difícilmente pueden disimularse o pechos muy pequeños que tratan de alzarse con rellenos de espuma, gel o cualquier otro artilugio que hoy incorporan algunos sofisticados sujetadores. Y es que si bien es verdad que lo importante es estar a gusto con uno mismo y, por tanto, las cuestiones de estética no deberían afectar tanto a nuestra autoestima… no es menos cierto que hoy la cirugía plástica permite a las mujeres concederse algunos de los caprichos que la naturaleza les ha negado sin mayores problemas. Porque hoy es posible que nuestro busto luzca más abundante y bonito con una operación de apenas una hora o reducirlo varias tallas aunque en este segundo caso la intervención es más complicada. Eso sí, los resultados estéticos suelen ser satisfactorios. Ahora bien, ¿están este tipo de intervenciones libres de riesgos para la salud?

Se lo hemos preguntado directamente a uno de los cirujanos plásticos más relevantes de nuestro país, el doctor Javier Mato Ansorena, quien accedió sin problemas a contarnos en qué consisten exactamente esta clase de operaciones y qué consecuencias se pueden derivar de ellas.

-¿Qué tipos de cirugía estética mamaria existen?

-Generalmente se practican dos: la cirugía de aumento y la de disminución. El aumento suele deberse a causas genéticas: hablamos de jóvenes a las que se les ha desarrollado muy poco el pecho en la pubertad. Esto se conoce como hipoplasia mamaria y puede afectar a uno o a ambos pechos. También hay causas postparto. Por ejemplo, una mujer que a los treinta años ha tenido dos o tres hijos y su pecho se ha ido vaciando. Otros casos surgen superados los cuarenta y cinco años ya que a partir de ese momento la mama se va atrofiando y disminuye su volumen.
En fin, las prótesis mamarias se vienen poniendo desde hace muchísimos años y por eso ha habido a lo largo de la historia multitud de experimentos para tratar de rellenar la mama. Ya en 1900, por ejemplo, se describen casos en los que se introducían en el seno esponjas, por supuesto con resultados horrorosos. Esa preocupación, pues, no es una moda pasajera: siempre ha tenido gran importancia para la mujer aunque quizás sea verdad que se ha acrecentado en nuestros tiempos.

-¿Y cómo se desarrolla exactamente una operación de aumento de pecho?

-Este tipo de intervenciones se realiza mediante una pequeña incisión de entre 3 y 5 centímetros a través de la cuál se introduce la prótesis, generalmente de silicona, cuyo tamaño varía en función de la paciente. La colocación de la prótesis puede hacerse por cuatro vías: desde la axila, por el pezón, a través de la areola o desde el surco submamario. Nosotros solemos utilizar esta última vía porque no se toca la glándula mamaria, es de más fácil acceso y la cicatriz que queda es prácticamente invisible. La implantación de la prótesis desde la axila sólo la solemos hacer en aquellas pacientes que van a hacer top-less, son modelos o tienen clarísimo que no quieren que se les vea para nada la cicatriz. Especialmente porque plantea más problemas y requiere no ya anestesia local y sedación como en la submamaria sino anestesia general; además, la colocación de la prótesis también es más compleja ya que se hace con instrumentos y no con la mano como cuando se introduce por el surco submamario. Respecto a la vía de la areola yo sólo la empleo cuando ésta tiene más de tres centímetros y está muy poco pigmentada ya que de lo contrario la cicatriz, aunque sea pequeña, es blanca y puede notarse. Cada caso, por tanto, hay que estudiarlo individualmente.

-¿Cuánto tiempo dura una intervención de este tipo?

-Aproximadamente una hora. Y se hace de forma ambulatoria. Si se efectúa a las diez de la mañana, por ejemplo, a las tres de la tarde la paciente puede irse ya a su casa. Eso sí, es importante que durante las primeras 24 horas esté en contacto permanente con el médico por si pasa algo. De hecho, es sólo durante esas primeras horas cuando puede haber alguna complicación –por ejemplo, hemorragias- aunque no suelen ser graves.

-Antes de someterse a la intervención, ¿qué pruebas deben realizarse?

-Tanto si se hace un aumento como una disminución es imprescindible estudiar la mama. Si la mujer es joven hay que hacer una ecografía para descartar cualquier patología del tipo de fibroenomas o quistes que, si bien pueden no tener importancia, es conveniente saber que existen. En pacientes de más de cuarenta años lo que hacemos es una mamografía. Aparte de ese estudio previo hay que hacer una analítica, un electrocardiograma y una radiografía de tórax.

-¿Se pierde sensibilidad en el pecho tras la operación?

-Cuando se trata de reducir el pecho, no. Pero cuando lo aumentamos con una prótesis a veces se pierde algo de sensibilidad.

-¿Cómo es la recuperación?

-Es importante resaltar que se trata de una operación que duele ya que durante una semana es como si tuvieras agujetas en el pecho pero es un dolor que se controla bien con analgésicos. A los dos o tres días la paciente vuelve a hacer su vida normal y al mes siente el pecho como si fuera de ella misma, se identifica perfectamente con él. Pasado un año ven las fotografías de cómo eran antes y no se lo creen. Se trata de una operación plenamente satisfactoria con unos componentes psicológicos más importantes de lo que creemos. Una chica plana se viste de determinada manera y a menudo recurre a los rellenos renunciando a ponerse determinadas prendas. Asimismo, el problema del pecho puede condicionar gravemente también su vida sexual. Las mujeres que nosotros intervenimos se convierten psicológicamente en mujeres distintas, cambian su forma de vestir y mejoran notablemente sus relaciones sexuales. En definitiva, se encuentran mejor consigo mismas y con su cuerpo.

-Y pasadas esas primeras horas, ¿cuál es el seguimiento qué se hace de la paciente?

-Nosotros vemos a nuestras pacientes al día siguiente, pasados tres, cinco, siete y quince días, al mes, a los tres meses y a los seis, momento en el que se hace ya una foto definitiva de valoración de resultados. Luego se hace un seguimiento anual y, en el caso de pacientes mayores de cuarenta años, les hacemos una mamografía a los dos años.

-Hay aún discusiones en torno a la seguridad de las prótesis y los riesgos para la salud…

-Las prótesis se vienen poniendo desde 1964 por lo que ya se ha experimentado mucho, sobre todo con las de silicona. En los años 90 hubo una polémica muy importante sobre su seguridad y se hizo una moratoria porque en Estados Unidos no se permitía utilizar las de silicona. La FDA comprobaría entonces que las prótesis tenían más complicaciones de lo que en realidad decían las casas comerciales pero que no eran nocivas para la salud y su asociación a enfermedades reumáticas o inmunológicas podía descartarse.

-¿Qué prótesis son entonces, a su juicio, las más aconsejadas?

-Sin duda, las de silicona. En estos momentos existen dos tipos de prótesis que se pueden emplear: las de suero salino y las de silicona. Sin embargo, las salinas tienen claras desventajas: son mucho más duras, suenan, se rompen más fácilmente y no tienen un aspecto tan natural como las de silicona. Hace algún tiempo salieron también las prótesis de aceite de soja, de las que se hizo una gran publicidad pero hoy se están retirando por el gran número de problemas que presentan. Lo bueno de la silicona es que hay mucha experiencia, se sabe que tiene muy pocas complicaciones y, si aparecen, cómo hacerlas frente.

-¿Qué problemas puede provocar la rotura de un implante?

-Los primeros implantes que se colocaron se rompían a veces porque su cobertura era muy fina y con el tiempo se desgastaba. Hoy no tiene porqué darse ya ese problema. No obstante, si un implante se rompe debe retirarse inmediatamente.

-¿Puede una mujer detectar por sí misma que se ha roto el implante?

-Si es una fuga muy pequeña no tiene porqué notar nada y probablemente el hallazgo sería casual ya que sólo se detectaría mediante una resonancia magnética. Si hablamos de una fuga mayor provocaría una inflamación y la mujer sí se daría cuenta por sí misma.

-¿Y qué consecuencias podría tener un escape de silicona?

-Prácticamente ninguna; salvo una reacción inflamatoria que nos indicará que debemos retirar el implante cuanto antes.

-¿Es posible que con el tiempo se produzca un endurecimiento de la prótesis de silicona?

-No es lo habitual pero puede suceder. Ese fenómeno se conoce como contractura capsular y aparece en un porcentaje de entre el 4% y el 10% de los casos. En nuestra clínica el índice de pacientes que padecen ese problema es mínimo.

-¿Existe algún tipo de control por parte del Ministerio deSanidad sobre el tipo de implantes que se colocan en España?

Por supuesto. El hecho de que en Estados Unidos se prohibieran las prótesis de silicona -salvo en determinados casos excepcionales- y que sólo se permitiera el implante de algunas prótesis de suero salino hizo que en España se  creara una comisión de investigación para el estudio de las prótesis y su seguridad. Y en las conclusiones se determinó que la prohibición norteamericana había sido fruto de la ausencia de una normativa que regulara la calidad de los implantes. Así que el comité, tras un exhaustivo estudio sobre el tema, creó un protocolo de actuación y determinó que todas las prótesis deberían llevar cuatro impresos de registro: uno para Sanidad, otro para el cirujano, otro para el paciente y otro para la empresa fabricante. De esa forma se sabe perfectamente quién pone un implante y dónde lo pone. Antes se importaban prótesis de Brasil o de Francia que eran muy baratas pero que no cumplían los suficientes requisitos de calidad. De hecho, las prótesis pueden ser de distintos precios y mientras unas cuestan 100.000 pesetas otras llegan a las 200.000. Y si bien no siempre lo más caro es lo mejor, en el caso de las prótesis de silicona sí y yo siempre pongo las más caras porque son las de las empresas que tienen una mayor experiencia y llevan a cabo un control de calidad más exhaustivo.

-¿Qué tipo de pacientes se someten mayoritariamente a las operaciones de aumento de pecho?

-De todo tipo. Por ejemplo, chicas jóvenes que no se han desarrollado. En estos casos no podemos poner prótesis muy grandes ya que si no sería demasiado evidente. Lo más importante en cirugía plástica es que el resultado sea natural. El pecho debe quedar blandito y no demasiado alto.

-¿Quién decide el volumen del implante de pecho que se coloca en la intervención?

-Hay que intentar equilibrar los deseos de la paciente con el sentido común. A veces hay mujeres que quieren un volumen excesivo y no puedes hacer nada porque si les pones menos van a quedar descontentas. No obstante, estos casos son una minoría y lo que normalmente hacemos es buscar un equilibrio entre el tórax de la paciente, los hombros y las caderas.

-En los casos de cáncer en los que se amputa un pecho, ¿está aconsejada la colocación de implantes?

-Sí. De hecho, yo recomendaría a todas las mujeres que pasen por ese trance que acudan a la cirugía plástica. Y mi consejo es que lo hagan ya en la misma operación en la que se les quita el tumor. Hoy día se hacen muy pocas amputaciones pero es perfectamente posible aumentar el volumen del pecho mediante un expansor inmediatamente después de extirpar el tumor. Transcurridos seis meses o un año ya se puede colocar la prótesis definitiva. Para una mujer la amputación del pecho es psicológicamente terrible; por eso creo que siempre debe recurrirse a la reconstrucción. Y cuanto antes mejor porque si se espera mucho tiempo puede que luego aparezca un cierto temor a someterse a ella. Hay que decir que una prótesis no dificulta el diagnóstico de un nuevo cáncer; por eso creo que lo mejor es una reconstrucción inmediata que, desde luego, facilitará la recuperación emocional y psicológica de la paciente.

-Hablemos de operaciones de reducción de pecho: ¿cuándo están aconsejadas?

-En estos casos nos referimos generalmente a pechos muy grandes y, en ocasiones, también deformes. Las personas que llegan con este problema suelen estar muy acomplejadas y si bien depende de cada caso particular solemos quitar unos 500 centímetros cúbicos.

-¿Qué consecuencias pueden derivarse de un volumen de pecho excesivo?

-Dolores de espalda, cifosis, intértrigo (irritación producida por el roce de la piel al sudar), heridas de la mama e, incluso, problemas respiratorios. En estos casos la intervención se hace necesaria y es muy satisfactoria. El único problema es que se deja una cicatriz grande que en algunos casos es muy visible, al contrario de lo que sucede en las operaciones de aumento de pecho en las que la cicatriz apenas es perceptible. En cirugía estética es muy importante ser honesto y decirle al paciente la verdad. Si va a tener una cicatriz debe saberlo y ser capaz de enfrentarse a ella.

-¿Cómo es una operación de reducción de pecho?

-Es mucho más complicada que la de aumento. Para reducir hay que hacer una incisión alrededor de la areola y quitar piel y glándula mamaria.

-La cirugía estética supone un desembolso económicoimportante. A muchos les parece una frivolidad gastarse tanto dinero en operaciones de este tipo. ¿Qué opinión le merece tal consideración?

-No es una operación cara aunque lo parezca. Hay que tener en cuenta que una mujer que se somete a una operación de aumento de pecho está haciendo una inversión para toda su vida. El coste es de unas 700.000 pesetas, cantidad que nuestras pacientes pagan encantadas porque el beneficio que conlleva es muy grande. Además, la cirugía estética no debería limitarse a ser una mera transacción comercial sino que debe tratarse de una relación muy personal entre el paciente y el equipo médico. Desde el momento en el que un paciente se pone totalmente en tus manos ya no puedes comerciar con él.

-¿Y en qué casos recomendaría a una mujer que se sometiera a este tipo de operación?

-Eso es algo que ha de decidir siempre cada mujer. Nadie debería dejarse convencer por otra persona, someterse a una operación porque los demás se lo pidan o exijan. Se trata de una decisión íntima y libre.

 Raquel González Arias

Recuadro:


DISCREPANCIAS SOBRE LA SEGURIDAD DE LAS PRÓTESIS DE SILICONA 

Estados Unidos y Europa tienen opiniones diferentes sobre la seguridad de las prótesis mamarias de silicona. Así, mientras los norteamericanos las consideran poco fiables porque se producen a menudo minúsculas roturas y sólo recomiendan su implante en casos de reconstrucción mamaria y no en los de estética, la mayoría de los expertos europeos las prefieren a las de suero salino porque éstas últimas son más duras, suenan, se rompen a su juicio más fácilmente y no tienen un aspecto tan natural como las de silicona.

Actualmente las prótesis de silicona sólo pueden ser implantadas en Estados Unidos en aquellas mujeres que han sufrido una mastectomía, padecen deformidades congénitas de pecho o ya han tenido un accidente con dichos implantes pero no pueden hacer uso de un relleno con prótesis de suero salino para solucionar su problema.

Y es que según la Administración de Fármacos y Alimentos de Estados Unidos (FDA) las prótesis de silicona se rompen con facilidad. Según el último estudio efectuado con 344 mujeres, el 67% -que ni siquiera habían mostrado síntomas de enfermedad o problemas con sus implantes- tenía al menos un implante roto, lo que se constató merced a las resonancias magnéticas efectuadas. También se descubrió que los implantes más “modernos” son más frágiles -un 79% de los que tenían entre 11 y 15 años se habían roto- porque los fabricantes habían pasado de un gel grueso a uno más fino, con mayor sensación de naturalidad pero también más riesgo de filtración. Pero el hecho más preocupante es que en un 21% de los casos el gel se salió de la prótesis y pasó a otras partes del cuerpo sin que exista la seguridad de que ello no vaya a  tener consecuencias más o menos graves.

No es esa, sin embargo, la opinión de la mayor parte de los expertos europeos, incluidos los españoles. Así lo asegura el Dr. Javier Mato Ansorena en la entrevista que aparece en estas páginas y al que comentamos las afirmaciones de la FDA que recogemos en este recuadro. Según este prestigioso experto, las prótesis de silicona actuales que se colocan en nuestro país son trilaminares (es decir, tienen tres láminas en lugar de una) y están texturizadas por lo que la posibilidad tanto de filtración como de rotura son muy pequeñas. Asimismo, asegura que no hay evidencia alguna de que incluso en tales casos la silicona provoque daños en el organismo. Y, desde luego, niega rotundamente que exista relación entre la silicona y un posible cáncer como algunas informaciones –a su juicio, malintencionadas- han pretendido hacer creer.

“Los datos de ese estudio de la FDA–nos diría- deben estar efectuados con mujeres cuyas prótesis tienen más de diez años y construidas con material de un grosor mucho más fino que las actuales y de menor calidad. Nosotros hemos realizado nuestros propios estudios y si utilizamos preferentemente las de silicona es porque son las que mejor garantía y menores riesgos para la salud tienen entre todas las prótesis existentes”.

Hay que añadir, por nuestra parte, que la FDA norteamericana aprobó hace escasas semanas las prótesis mamarias de suero salino ¡dos décadas después de que se empezaran a implantar! Ahora bien, la máxima autoridad sanitaria estadounidense ha aprobado sólo los implantes de las empresas Inamed Inc. y Mentor Corp. por lo que las demás compañías que fabrican implantes salinos y no tengan su aprobación expresa habrán tenido que dejar de distribuir sus productos el pasado 15 de mayo.

Hay que añadir, por último, que también hace escasas semanas se anunció que las prótesis de aceite de soja pueden ser cancerígenas o provocar daños en el feto si la mujer está embarazada por lo que se recomienda a las decenas de miles de mujeres de todo el mundo que las tienen implantadas la conveniencia de que se las quiten.

 José Antonio Campoy

Este reportaje aparece en
19
Agosto 2000
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