¿Es su hijo un niño superdotado?


Tres de cada cien niños son superdotados pero ni sus padres ni sus profesores lo saben. Un problema que lleva a muchos niños a una inadaptación escolar, familiar y social que podría evitarse. El problema es que las características que los definen no están suficientemente claras para padres y profesores, que confunden esa inadaptación lógica con una rebeldía sin sentido.

Todos los padres piensan que sus hijos son especiales. Y en realidad no les falta razón ya que cada ser humano es único en sí mismo. Piénsese que -según nuestros neurólogos- el número de conexiones que podría realizar una sola neurona podría representarse por la unidad seguida de 28 ceros y que, por tanto, el cerebro de cualquier persona es capaz de realizar cientos de miles de millones de permutaciones/combinaciones. Permutaciones y combinaciones que son siempre distintas en cada cerebro humano, no pudiendo ser reproducidas de forma idéntica por ningún otro cerebro. Algo que convierte a cada uno de nosotros en una auténtica singularidad, en una unidad irrepetible.

En cualquier caso, hay personas que, por sus especiales características, destacan desde pequeños sobre las demás. Personas cuyas habilidades -a veces sólo en unos ámbitos concretos, no en todos- sobresalen de la media. Son los llamados niños superdotados.
Para tratar de este tema con profundidad nos pusimos en contacto con el psicólogo Francisco Gaita Homar, director del Centro de Diagnóstico y Terapia y miembro del equipo técnico de la Asociación Valenciana de apoyo al Superdotado y Talentoso (AVAST)así como con el también psicólogo Ricardo Morales López, colaborador del anterior. Entrevista a la que respondieron indistintamente mostrando una clara identificación en sus contestaciones. De ahí que no sea necesario a mi juicio explicitar de quién fue cada respuesta.

-¿Cuándo se puede decir que alguien es un superdotado?

-Nuestra asociación define al superdotado como “la persona que posee en potencia, sea o no productiva, capacidad para poder realizar manifestaciones excepcionales a nivel general y en diferentes áreas, a diferencia de los talentosos, que presentan una capacidad o productividad específica y excepcional dentro de un área concreta”.

En cualquier caso, aunque hay una serie de características que podrían ayudar inicialmente a detectar al superdotado, para confirmarlo resulta imprescindible la evaluación mediante diagnóstico individual de un psicólogo experto.

-Pero, ¿cuáles son las características más relevantes de los niños superdotados?

-Pues, en general, entre sus peculiaridades positivas se encuentra el hecho de que tienen un excelente dominio del lenguaje y un vocabulario amplio y, por tanto, poseen buena capacidad de expresión verbal. Suelen ser además niños que aprenden muy rápidamente. Algunos aprenden a leer muy pronto y otros denotan un rápido conocimiento y manejo de los números. Su abanico de intereses es muy amplio siendo muy curiosos por lo que realizan muchas preguntas sobre todo lo que les interesa. También se muestran originales y creativos en sus realizaciones. Además, se concentran fácilmente durante largos periodos de tiempo si la tarea les motiva. Críticos y perfeccionistas en general, algunos tienden a desarrollar el liderazgo.

Pero no todo es positivo. También tienen en ocasiones características que pueden llegar a ser negativas. Por ejemplo, podemos observar que no siempre se encuentran motivados por las tareas escolares y eso les lleva a mostrar actitudes de rechazo al trabajo curricular rindiendo por debajo de sus posibilidades. En otras ocasiones, el desarrollo de su grafomotricidad -escritura y dibujo- se retrasa en comparación con el desarrollo mostrado en la lectura. Algunos, los más creativos, suelen molestar en la clase e interferir en la marcha de la misma.

-¿Y cómo se realiza el diagnóstico? ¿Cuándo puede decirse que un niño es superdotado?

-El concepto de superdotación es muy amplio. De ahí que los expertos coincidan en la necesidad de evaluar y considerar al individuo de forma global y no sólo en el apartado de la inteligencia. Así, en nuestro centro realizamos el diagnóstico mediante un análisis general en el que se tienen en cuenta no sólo aspectos propios de la escolaridad sino otros como inteligencia, personalidad, aptitudes, habilidades sociales, etc. En definitiva, aspectos que cubren tres áreas básicas: motora, social e intelectual.

-Sin embargo, ¿no es cierto que tradicionalmente se ha considerado casi exclusivamente el baremo del C.I (Cociente Intelectual) como signo de superdotación?

-El Cociente Intelectual que el niño obtiene en la prueba de inteligencia general es un punto de referencia aunque hoy sabemos que su competencia está mediatizada por otros aspectos (interés, motivación, ansiedad, posibles trastornos de personalidad, etc.), por lo que todos ellos deberán ser tenidos en cuenta. Y aunque no todos los expertos sobre el tema están de acuerdo parece que en los últimos congresos mundiales celebrados sobre altas capacidades se ha llegado al consenso de que se puede hablar de superdotación en niños con un Cociente Intelectual de 130 o superior.

No obstante, nosotros no sólo evaluamos al niño sino que también utilizamos cuestionarios para recabar información de padres y profesores. En este sentido, los datos suministrados por los padres proporcionan una idea clara del motivo que les trae a consulta y permite una mayor fiabilidad en el diagnóstico. Se consideran datos del embarazo, del parto y de la evolución del niño en los primeros meses de vida y en la primera infancia. No podemos olvidar que suelen ser los padres los primeros en detectar en su hijo un desarrollo adelantado aunque en la mayoría de los casos no hayan sido plenamente conscientes de que se encontraban ante aspectos de precocidad, superdotación o talento.

Por otra parte, los profesores nos ofrecen una información valiosa sobre las competencias y aptitudes, el interés por el aprendizaje, su relación con los compañeros, sus estados de ansiedad en el aula, etc.

-¿Y cuándo surgen las capacidades especiales? ¿De pequeños o también siendo ya más mayores?

-En general, las capacidades especiales, es decir, lo que se conoce como talentos, surgen en los niños siendo estos bien pequeños. Luego, si se encuentran motivados y en un entorno estimulante y enriquecedor irán desarrollando y perfeccionando esa capacidad.

-Es decir, que los talentos de una persona se siguen desarrollando a lo largo de toda la vida…

Por supuesto. Las dotes especiales que el niño manifiesta de pequeño se irán desarrollando en el futuro siempre y cuando el ambiente se lo facilite. Por ejemplo, si un niño pequeño demuestra tener dotes para la música y además manifiesta interés por aprenderla podrá desarrollar esa aptitud musical si el entorno refuerza su motivación y se ponen a su alcance los medios adecuados: profesor de música, instrumento, ingreso en el conservatorio, etc. Todo ello contribuirá a que el niño demuestre primero su talento en música y lo perfeccione después con el tiempo.

-¿Se da el caso de que en una misma persona se observen facultades muy desarrolladas y otras muy escasamente?

-Sin duda. Una persona puede demostrar ser un talento en un área y estar poco dotado para otra. Hay niños, por ejemplo, que tienen una elevada facultad o aptitud para el razonamiento lógico-abstracto (siendo muy habilidosos para actividades como realizar construcciones, puzzles, rompecabezas, dibujar, etc.) pero que demuestran escasa aptitud para la aritmética teniendo dificultades para realizar operaciones con números.

¿Se derivan trastornos emocionales o psicológicos cuando alguien es considerado “especial”? Y en tal caso, ¿cómo prevenirlos?

-En principio, el hecho de ser superdotado o talentoso no conlleva necesariamente la presencia de trastornos psicológicos o emocionales. De hecho, muchos de estos niños son considerados “normales” llegando a pasar desapercibidos en su entorno, tanto familiar como escolar. Lo más lamentable es que aún hoy la mayoría de los niños superdotados se detectan cuando acuden a la consulta de un profesional porque presentan algún problema psicológico, aproximadamente alrededor de los 7 u 8 años de edad. Ello no quiere decir que la mayoría de los superdotados presenten algún conflicto de tipo emocional -nada más alejado de la realidad- sino que del 3% de la población escolar que se estima es superdotada muy pocos niños ha sido correctamente diagnosticados o detectados.

En este sentido, lo más acertado para evitar la aparición de problemas es realizar un diagnóstico precoz en el tiempo ya que ello permitirá poner en marcha actuaciones tanto educativas como familiares para facilitar la integración del infante superdotado en su ambiente.

Está plenamente comprobado que una atención educativa inadecuada puede ser causa de dificultades de comportamiento y actitud que pueden provocar tanto fracaso escolar como inadaptación al entorno.

-¿Y cómo funcionan los principios de obediencia, autoridad, las normas, etc., con un niño de estas características?

-Partiendo de la base de que el grupo de niños superdotados no debe entenderse como un grupo homogéneo en el que todos presentan un patrón de comportamiento similar, sí es cierto que -en general- son niños que razonan muy bien y se plantean cuestiones ético-morales mucho antes que otros de su misma edad cronológica. Ello les hace ser muy críticos con su entorno y muestran una elevada preocupación por la justicia -“esto es justo o injusto”-, lo que les lleva a no tolerar la autoridad entendida como “autoritarismo” -es decir, el “tú haces esto porque yo te lo mando”- así como cualquier actitud plenamente directiva hacia su persona.

En suma, y dado que presentan una mayor tendencia a racionalizarlo todo, lucharán con razonamientos -a veces muy elaborados- para tratar de rechazar aquellas normas o reglas externas que no aceptan o no comparten. De hecho, cualquier pretensión de “hacerles pasar por el aro”, tal y como vulgarmente se dice, no traerá más que actuaciones negativas por su parte que pueden llegar a ser de tipo pasivo/sumiso con claros indicios de indefensión, o bien de tipo agresivo o de enfrentamiento al entorno. Ni uno ni otro tipo de comportamiento van a favorecer el equilibrio emocional del niño y su satisfacción vital.
Obviamente, nosotros abogamos por la flexibilidad para con estos niños buscando fórmulas de diálogo y consenso para llevar a cabo actuaciones educativas, tanto a escala  familiar como escolar, que faciliten la plena expresión intelectual y respeten su personalidad.

-¿Cómo es la vida de un niño superdotado en casa, con su familia?

-Si la familia entiende la “diferencia” de su hijo de manera positiva y satisfactoria cabe esperar que la vida del niño en su entorno familiar también lo sea. Es muy importante que los padres también sean orientados acerca de qué es un niño superdotado y cuál es la mejor manera de educarle e interactuar con él. Este es el origen de algunas asociaciones que han nacido en los últimos años en España como AVAST, por ejemplo, que viene funcionando en la Comunidad Valenciana desde 1990 y en cuyas actividades se presta especial atención a los padres.

-¿Y la vida en el colegio?

-Sucede exactamente lo mismo que en la familia. Si el centro educativo también entiende la “diferencia” del superdotado, recibirá una atención adecuada y en relación con las necesidades educativas especiales que presenta. Lo que -no cabe duda- redundará en una mejor adaptación escolar.

De hecho, la normativa vigente en la Consellería de Educación de la Comunidad Valenciana se recogen dos actuaciones concretas: adaptación de los contenidos curriculares en aquellas materias o asignaturas que el niño precise y propuestas de aceleración por las que el niño puede saltarse hasta dos cursos en su educación obligatoria, uno en primaria y otro en secundaria. Estas normas están siendo contempladas por las otras comunidades autónomas y por el propio Ministerio de Educación y Ciencia.

A pesar de todo queda aún mucho camino por recorrer pues se da el caso de que se facilita la atención a los superdotados que son convergentes o talentos académicos (es decir, que obtienen buenos resultados escolares) pero, sin embargo, se siguen planteando muchos problemas con niños superdotados que presentan fracaso escolar o son divergentes con respecto al curriculum educativo formal.

-¿Y la integración con sus amigos?

-También en este caso, como en los dos anteriores, todo va a depender de que los demás entiendan la diferencia del superdotado; aunque, por supuesto, es importante la habilidad social que presente el niño para relacionarse con sus iguales sabiendo entender, aceptar y entender su propia superdotación.

En cualquier caso, es bastante frecuente que los niños con alta capacidad intelectual tiendan a relacionarse mejor con niños más mayores o con adultos. Esto tiene una estrecha relación con la búsqueda de interlocutores que le permitan razonar y pensar con una similitud mental que no puede compartir con los niños de su edad.

-¿Cuáles son los principales problemas con los que se encuentra el niño superdotado?

-Pueden presentarse dificultades en el colegio por no recibir una atención educativa acorde a su potencia intelectual. En otro orden de cosas, pueden surgir problemas de relación con otros niños de su misma o parecida edad cronológica. Y, por supuesto, pueden presentarse problemas en la relación con los padres, especialmente si estos ejercen una educación poco flexible y muy dirigida.

-¿Está preparada nuestra sociedad para tratar este tema, para integrar a estas personas?

-Lamentablemente, y a pesar de los esfuerzos que se han venido realizando en los últimos años por parte de instituciones tanto públicas como privadas, estamos muy lejos de que haya una clara sensibilidad social hacia las personas superdotadas en general y de los niños altamente capaces en particular. Como en otras muchas cuestiones, las normas legales han ido más lejos que la realidad puesto que muchas personas, incluso profesionales de la educación, siguen desconociendo hoy las normas educativas especiales para estos niños y poniendo muchas trabas para atenderlos adecuadamente. Es necesario que se establezcan unas buenas campañas educativas y sociales para sensibilizar a la sociedad en general y a los profesionales en particular sobre el tema. Y, sobre todo, es fundamental que se avance en la preparación de personal docente y en dotarles de los medios pertinentes que faciliten la integración socioeducativa de los niños más capaces.

-¿Y qué deberían hacer los padres cuando creen que su hijo tiene capacidades especiales?

-Lo primero es confirmar o desmentir esas capacidades para lo cual deben ponerse en contacto con algún profesional en el tema a fin de solicitar diagnóstico. En los resultados deberán incluirse las oportunas orientaciones generales a los padres o tutores del niño así como recomendaciones precisas para el centro educativo.

-¿Qué tipo de asociaciones existen para atender a estos niños? ¿Y a sus familias?

-Todas son de ámbito privado y han surgido por iniciativa de personas o profesionales sensibilizados por el tema. Además de AVAST, que es la dirige nuestro equipo técnico aquí en Valencia, existen otras con las que hemos mantenido contacto: ASENID(Asociación Española de niños Superdotados), con sede en Zaragoza; CREDEYTA (Creatividad, Desarrollo y Talento), con sede en Barcelona: AEST (Asociación Española para Superdotados y con Talento), con sede en Madrid; ASA (Asociación de Superdotados de Andalucía), con sede en Málaga; y CENTRO“Huerta del Rey”, con sede en Valladolid.
 



CÓMO SABER SI SU HIJO ES SUPERDOTADO 

Aspectos positivos:

  • Expresa ideas y sentimientos con claridad.
  • Se puede mover con rapidez.
  • Trabaja a conciencia.
  • Quiere aprender, explorar y buscar más información.
  • Desarrolla un gran conocimiento y tiene un amplio repertorio de experiencia.
  • Es sensible a los sentimientos y derechos de los otros.
  • Progresa muy bien en los estudios.
  • Entabla relaciones con facilidad.
  • Aprende con rapidez.
  • Es capaz de utilizar las aptitudes de lectura para obtener nueva información.
  • Intenta disfrutar de la vida y que los otros también la disfruten.
  • Termina los trabajos asignados.
  • Necesita pocas instrucciones para aprender. 

Aspectos negativos:

  • Puede ser muy locuaz y hacer afirmaciones basadas en ningún o muy poco conocimiento o comprensión.
  • Puede dominar las discusiones.
  • Puede ser impaciente y querer continuar con el siguiente nivel o tarea.
  • Puede ser considerado entrometido.
  • Puede elegir la lectura a costa de la participación activa en actividades creativas, sociales o físicas.
  • Puede luchar contra las reglas, reglamentaciones o procedimientos estandarizados.
  • Puede sentirse perdido por la aparente ausencia de lógica en las actividades y en los acontecimientos cotidianos.
  • Puede aburrirse con las repeticiones.
  • Puede utilizar el humor para manipular.
  • Puede perder el interés rápidamente.
  • Puede resistirse a un plan basado más en el tiempo que en el trabajo.
  • Puede presentar fracaso escolar evidente. 

Pasos a seguir:

  • Solicitar un diagnóstico adecuado. Se puede realizar a partir de los dos años y medio de edad.
  • Informar -en caso afirmativo- al colegio y solicitar el correspondiente Dictamen de Escolarización que conduzca a que se determinen las necesidades educativas del niño y las correspondientes actuaciones.
  • Integrarse, a ser posible, en alguna de las asociaciones existentes con la finalidad de recibir apoyo y orientaciones tanto para el niño como para los padres. 

Lo que nunca debería hacerse:

  • Exigir al niño rendimientos excepcionales por encima de sus posibilidades.
  • Ser poco flexibles en los planteamientos educativos, tanto en el ambiente familiar como en el escolar.
  • No facilitar el aprendizaje espontáneo y divergente, lo que provocaría la no expresión de la creatividad.
  • Insistir con el niño en tareas rutinarias y repetitivas.
  • Pensar que los superdotados necesariamente tienen que ser buenos en todo.
     
Este reportaje aparece en
10
Noviembre 1999
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