Noesiterapia

La Noesiterapia es una escuela humanística dentro de la Medicina creada por el cirujano españolÁngel Escudero Juanen Valencia y que desde 1972 permite operar sin anestesia química a los pacientes y dar a luz a las mujeres utilizando sólo anestesia psicológica. Para ello basta enseñar a programar el cerebro con el propio pensamiento y movilizar los mecanismos naturales de la curación. La Noesiterapia se convierte así en la base de la mejor Medicina Preventiva y en un punto de apoyo para luchar contra las ideas de “imposible” e “incurable” tan arraigadas en nuestra cultura. Es más, el conocimiento y uso inteligente de los fundamentos de la Noesiterapia mejora los resultados de cualquier actividad humana: estudio, trabajo, deporte, relaciones sociales, etc. Y, por descontado, el resultado de cualquier práctica médica.

No fue casualidad que en Octubre de 1975 dirigiera mi primer curso a matronas. Antes bien, fue una decisión bien meditada. Y hubo al menos dos razones fundamentales para que fueran ellas las primeras en recibir esas enseñanzas. La primera, que la experiencia que estaba adquiriendo operando con anestesia psicológica era aplicable a la vida entera y podía mejorar cualquier situación en la misma. Por eso había que empezar por el principio de la vida: la mujer, la mujer embarazada, el parto y el nacimiento. La segunda razón era que nadie está mejor capacitado que la propia mujer para comprender estas cosas y trasladarlas a las otras mujeres. Para ayudarles en su hermosa tarea de gestar un nuevo ser y traerlo a la vida de la mejor manera posible.

La sala de conferencias se llenó así de matronas venidas de toda España. Compartí con ellas mi experiencia en un tema del que ellas lo sabían casi todo y yo ignoraba casi tanto como ellas sabían. Pero me entendieron y aplicaron en su trabajo diario lo que yo les había enseñado. A partir de ese primer curso, celebrado siete meses antes que el primero que dicté para médicos en el mismo lugar, muchos miles de niños han nacido con la protección de la Psicoanalgesia Maternofetal (PMF), que es como llamo a la aplicación de la psicoanalgesia volitiva (PAV) en la maternidad.

Puedes ver una foto de aquel curso en estas páginas. En aquel momento terminaba de proyectar la película del parto de una mujer preparada con mi sistema y asistida por su hermana y matrona, que nos acompañaba también en el curso. 

Fina, la feliz madre, nos contó su experiencia diciendo que había conseguido más que una analgesia: había logrado una verdadera anestesia. Parió con la sonrisa en sus labios y con gran bienestar. Ni siquiera notó, dentro de su matriz, la mano del ginecólogo que la asistía mientras le hacía una extracción manual de placenta. Sin un miligramo de ninguna medicina y con total bienestar. Quede como dato histórico aquella primera extracción manual de placenta hecha con mi método, con anestesia psicológica.

Actualmente una de mis mejores discípulas, Isabel Sanjuan, trabaja como matrona en Ruanda. Ella tiene en su haber muchas docenas de extracciones manuales de placenta con anestesia psicológica, practicadas con frecuencia a mujeres que parieron en la selva. Y se superan hasta las dificultades de comprensión del idioma. Pero es que hay una vía de percepción extrasensorial que hace que las mujeres capten la buena disposición de una maravillosa profesional y se dejen ayudar más allá de toda comprensión llegada sólo por las palabras. Isabel Sanjuan dice que a diario le sorprende el bien que estas mujeres pueden recibir: “Basta que acepten ser ayudadas aunque no hayan recibido ninguna preparación previa”. Y esto sucedía igual cuando trabajaba en la maternidad de La Fe, en Valencia.

¡Cómo vuela el tiempo! Me parecía que había sido anteayer y fue a finales del 97 cuando me hicieron un par de entrevistas desde Tele 5 por videoconferencia. En una de ellas pasé -entre otras cosas- el vídeo de un parto de nalgas…

A Ángeles le habían pronosticado una cesárea porque su bebé venía de nalgas pero gracias a lo que aprendió en una sola sesión de entrenamiento con nuestro método el pronóstico no se cumplió y parió de forma natural a una preciosa niña. La episiotomía, el parto y la sutura de la episiotomía se hicieron con un bienestar envidiable como puede verse en las fotos que adjunto. Y sin necesitar absolutamente ninguna medicina. Del paritorio salió por su pie, con su hija al brazo, con la felicidad reflejada en su semblante.

Recuerdo también a una matrona que trabajó muchos años en un gran hospital de Madrid. Había asistido a mis cursos para matronas. Cuando me hablaba de sus guardias en la maternidad era una delicia escucharla. Parecía un cuento de hadas en el que ella llegaba con su varita mágica, con su experiencia, su preparación profesional, su conocimiento de cómo funciona el cerebro humano… y hasta los camilleros se alegraban de verla porque sus pacientes, con dilatación completa,  entraban a  los paritorios por su pie y salían de la misma manera con sus hijos en brazos. ¡Cuántas cesáreas evitó esta mujer -incluso a embarazadas camino del quirófano- con la indicación hecha de cirugía! Más de una madre se acordará de ella: Mari Carmen Mendizábal. Y la mayoría de mujeres a las que asistía no llevaban ninguna preparación… ¡Bastaba  que aceptaran ser ayudadas!…

La maternidad, el embarazo y los noesibabies -como llamo a los niños nacidos con la maravillosa protección del poder creador del pensamiento de sus madres- se enriquecen y cambian tan positivamente con las enseñanzas de la Noesiterapia que si nuestros gobernantes quieren que se produzca un cambio positivo en la tasa de natalidad en España deberían pensar en este sistema para animar a las mujeres a ser madres. Y, por supuesto, dictar leyes de protección de la familia y de la maternidad que cambien el rumbo de envejecimiento de nuestra sociedad.

Una sola sesión de entrenamiento es suficiente. Sin más pérdidas de tiempo, en cualquier mes del embarazo, para conseguir un cambio radical en la maternidad, para que la mujer deje de ser considerada inútil, para cumplir como le conviene con un proceso natural -la maternidad-, para que deje de considerarse esclava de la epidural y otros recursos medicoquirúrgicos. ¡La mujer puede mucho más de lo que en todos los hospitales del mundo se piensa!

Y que quede bien claro que me alegro de que exista la anestesia epidural, cualquier otra técnica anestésica o analgésica y todos los occitócicos y relajantes que puedan cubrir alguna necesidad durante el parto… Pero dejemos que la mujer use en primer lugar todo lo que la naturaleza puso en ella, enseñémosle a descubrir y usar esas capacidades maravillosas… Y si necesita alguna ayuda se la daremos pero sin manipular la naturaleza, sin darle prisas a la hora de terminar un proceso que le costó nueve meses de gestar… ¡No le demos prisas en las últimas horas!… ¡Y ayudémosla a hacer su camino de la manera más natural posible!… 

(En el próximo número hablaré de las características de la analgesia psicológica y de sus diferencias con la anestesia química.)

 

Este reportaje aparece en
10
Noviembre 1999
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