Noesiterapia: la curación por el pensamiento

Yo no creo, como Rouseau, que el hombre en su estado natural sea bueno. Yo diría más bien que el hombre es, por naturaleza, potencialmente bueno. Su bondad dependerá del uso que haga del poder creador de su pensamiento según su libre albedrío. ¡Esa es la gran responsabilidad del hombre: su libertad de pensamiento!
El 4 de julio pasado se cumplieron 27 años de mi primera intervención quirúrgica con anestesia psicológica, practicada a una paciente alemana con varices y trombosis hemorroidal. Veintisiete años operando con anestesia psicológica y enseñando a parir con bienestar y sin necesidad de medicinas me proporcionan una experiencia única en nuestro tiempo. Y por esa razón y porque creo que tengo la obligación ética de procurar que los conocimientos que he acumulado sean lo más ampliamente difundidos, me he decidido a aceptar la posibilidad que me brinda esta revista de hacerlo mes a mes.

Y lo voy a hacer desarrollando en cada número de la revista, de la manera más sencilla y comprensible posible, cómo aplicar los fundamentos de la Noesiterapia a todos los órdenes de la vida. Para lo cual ilustraré mis colaboraciones con historias vividas por personas como tú. También me gustaría recibir tus sugerencias a fin de establecer una corriente de vasos comunicantes que pueda mejorar nuestra comunicación.

Y sigo con esta primera entrega.

Como saben los lectores que leyeron el reportaje que sobre mi trabajo y la Noesiterapia publicó esta revista en el número 6, correspondiente al pasado mes de Junio, llevo muchos años resolviendo tanto en mi consulta como en el quirófano problemas importantes de todo tipo sin necesidad de medicinas o disminuyendo notablemente la dependencia que los pacientes tenían de ellas. Pacientes que comprendieron quela mejor farmacia es su cerebro y la llave que lo activa su pensamiento. Pacientes que se convirtieron desde entonces en médicos de sí mismos recuperando el protagonismo que el médico y la tecnología le usurparon en nombre de un falso progreso. Pacientes para los que el médico ha pasado a ser un consejero o maestro que les enseña a conocerse mejor, a descubrir sus capacidades naturales. Puedo asegurarlo: quienes aprenden Noesiterapia se asombran de las maravillas que la naturaleza ha puesto a su alcance.

Wirchof afirmó que no había encontrado rastro del alma en ninguno de los cadáveres que había disecado. Por mi parte, puedo asegurar que en cada intervención con anestesia psicológica he encontrado ante mi bisturí el espíritu del hombre, el alma humana.

Y es que el futuro del hombre está en su evolución espiritual; el materialismo sólo le embrutece y obnubila impidiéndole ver las soluciones –tan sencillas con frecuencia- a los problemas que le agobian. Hay que enseñar pues al hombre a saborear los placeres del espíritu, que le ennoblecen y le hacen verdaderamente feliz.

Porque la Noesiterapia no sólo permite operar y parir sin anestesia química sino que, sobre todo, lo que hace es enseñar a manejar adecuadamente nuestro cerebro para mejorar la calidad de nuestra vida a todos los niveles. No existe una sola situación de la vida que no pueda mejorarse usando inteligentemente nuestros propios recursos naturales. Sencillamente, porqueno existe un solo mecanismo biológico que escape a la influencia del pensamiento.

Ver en el quirófano a los pacientes mientras son operados despiertos, completamente conscientes y libres, es como un rayo de esperanza, como un soplo vivificador que renueva el ánimo deprimido del hombre de nuestro tiempo. Y si eso es posible, ¡cuántas otras cosas no estarán también a nuestro alcance! Puedo asegurar que con la Noesiterapia los conceptos imposible e incurable quedan en entredicho. Y soy consciente de la autoridad que me da poder demostrar mis afirmaciones con el bisturí en la mano.

Es más. a lo largo de todo estos años, desde que operamos con anestesia psicológica y sin usar antibióticos nose ha dado ni un solo caso de infección entre nuestros pacientes a pesar de que han sido miles las incisiones operatorias. Lo que significa que las defensas del organismo funcionan mejor que nunca. En próximos artículos contaré el mecanismo biológico que puede explicar este maravilloso resultado.

¿Y qué es la Noesiterapia entonces?, se preguntará el lector. Pues elegí esa palabra griega porque etimológicamente significa curación por el pensamiento (noesis – acción de pensar- y terapia -curación-.) y lo que encierra ese conocimiento es tan sencillo como espectacular: que las posibilidades del cerebro son enormes si se programa adecuadamente. Y que es el uso inadecuado y torpe del mismo es el que atrae a las vidas de las personas todas las calamidades que no deseaban… porque así lo programaron sin saberlo.

En 1992, mientras dictaba un curso de Noesiterapia para profesionales de la Medicina en el Colegio de Médicos de Sevilla, asistió al mismo un grupo de maestros. Desde entonces éstos acuden a mis cursos junto con los sanitarios. Mi deseo más ferviente es sensibilizar a la opinión pública y a los responsables de la enseñanza para que este conocimiento, que con facilidad captan los niños, les llegue lo antes posible para que se difunda tal como nuestra sociedad necesita.

Sin mucho éxito hasta ahora. Y es que para que este conocimiento se difunda tal como nuestra sociedad necesita es preciso encontrar políticos inteligentes y responsables que busquen de verdad el bien de sus pueblos. Como decía recientemente Federico Mayor Zaragoza, director de la UNESCO, “para que la sociedad se beneficie de los avances científicos éstos tienen que reflejarse en los presupuestos del Estado.”

Mientras, el tiempo perdido figurará como un pesado lastre en el debe de las naciones y de la humanidad entera. En cualquier caso, se trata de la lucha del hombre por su propia supervivencia. Y ésta no admite dudas ni titubeos en la hora presente.

Aún recuerdo a dos niños de Albacete que llegaron a mi consulta por padecer crisis de asma casi a diario, a consecuencia de lo cual su rendimiento escolar era muy pobre. Pues bien, ya en la primera visita aprendieron lo necesario para que desaparecieran las crisis asmáticas. Y cuando varios meses después vinieron para una segunda visita, estaban auténticamente entusiasmados con el cambio que habían dado sus vidas. Además de haber desaparecido su asma bronquial, sus profesores y compañeros estaban sorprendidos de su rendimiento escolar. El mayor, de trece años, se había convertido en el mejor de su clase; y el otro, de ocho, era uno de los dos o tres primeros en la suya. Mas otras cosas positivas que sucedieron en su entorno gracias al uso inteligente de las enseñanzas que recibieron… en un sólo día.

Aún recuerdo que cuando me estaban comentando todo esto, el mayor me dijo con un gesto de victoria en su semblante: “El mundo es nuestro. Lo que pasa es que es tan sencillo…”. Y añadió el pequeño, mientras chasqueaba los dedos: “…que a la gente se le escapa.”

En definitiva, el hombre debe aprender que sus pensamientos son como las manos del alma que modelan su vida y que es posible hacer de ella una sinfonía de bienestar y felicidad.

Darlo a conocer es mi objetivo. Así que si te parece, amigo lector, quedamos citados para el próximo mes. ¿De acuerdo?

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